LOS ESCALERA Y LOS VIGIL-ESCALERA DE POLA DE SIERO


Por: Ing. Antonio R. Escalera Busto

antonio@aescalera.com

El domingo pasado, 3 de julio, se realizó en el Palacio de Meres, en Siero, el primer encuentro, 210 descendientes directos, de las diversas familias Escalera y Vigil-Escalera que dimanan del tronco común de un Escalera que, proveniente de los pagos originarios de Barcenillas de Cerezos, merindad de Sotoscueva en Burgos, en el siglo XVII, fundó casa y vínculo en Mudarri, La Carrera, Siero.

En el año 1600 el Caballero de Santiago y Aposentador Real, don Pedro Escalera se casa con Doña Catalina Fernández y Cascarón y para su hijo Rafael Escalera, Montero Mayor y Alcalde la Santa Hermandad, funda el Mayorazgo de la Casa de Escalera en Mudarri, San Martín de la Carrera, en Siero. De ahí arranca un tronco que se verá espectacularmente recrecido al llegar a través de diversas descendencias, y posterior unión con el apellido Vigil, un descendiente de los Vigil de Quiñones, a los descendientes de Joaquín Francisco Vigil-Escalera y Vigil (1769-1843) y de su esposa María Martínez y Gómez de Nava (1769-1835) que tuvieron ocho hijos. El mayor de ellos Ramón Phelipe Vigil-Escalera y Martínez (1795-1857) se casó tres veces, primero con Vicenta García-Barredo (1800-1834) con quien tuvo 17 hijos. Al enviudar de Vicenta se casa con Teresa Sánchez y Roces (1790-1836), en 1836, y con ella no tuvo descendientes. Al enviudar por segunda vez se casa, en 1839, con Concepción Crespo y Álvarez (1804-1882) y con ella tiene 15 hijos, seis de ellos provenientes de tres partos de gemelos. Del último parto de gemelos nacieron dos niñas, María (que murió muy joven) y Delfina Vigil-Escalera y Crespo (1855-1912) que era mi bisabuela.

A partir de tantos hijos, aunque no tuvieron descendencia 19 de ellos, en múltiples uniones de los 13 restantes, muchas veces endogámicas, hasta formarse familias que tenían tres veces consecutivas el apellido Vigil-Escalera, unido a los otros muchos descendientes de los siete hermanos de Ramón Phelipe Vigil-Escalera y Martínez entre los que se encuentran los descendientes de su hermano Francisco Vigil-Escalera y Martínez, de quien, de uno de sus hijos, Regino Vigil-Escalera y Suero-Carreño (más conocido por Regino Escalera) desciendo yo por vía directa paterna. Mis bisabuelos eran primos hermanos y consuegros, lo cual da una idea de la endogamia vigente en la época y que se entiende por ser la Pola de Siero y alrededores, de los siglos XVIII a comienzos del XX, una población pequeña y socialmente cerrada.

Los Escalera provenían de las tierras norteñas de Burgos, de cerca de Espinosa de los Monteros, Barcenillas de Cerezos, merindad de Sotoscueva, que son tierras colindantes con las tierras sureñas pasiegas. Allí residía y tenían solar y mayorazgo la casa de Escalera. La rama que se estableció en Asturias en el siglo XVII pertenecía a la baja nobleza de la época, los hidalgos.

Mucho se ha escrito sobre el origen de la palabra “hidalgo” y la exorbitante cantidad que la España medieval tenía de “hijosdalgo”. En la Edad Media se llamaba “fijodalgo” a quien era “hombre libre y exento por linaje”. También se usaba para señalar a la “última clase de la nobleza”, que se diferenciaba de los plebeyos porque no vivían de su trabajo sino de sus propiedades. En el Principado de Asturias entre un tercio y un quinto de la población llegó a ser de condición “hidalgo”. Un censo de fines del siglo XVIII, en Asturias, los cifra en sesenta mil “hidalgos”.

En el año 1140 se documenta “fijo d’algo” y en 1197 “hidalgo”, según Corominas en su “Diccionario Etimológico”. El mismo Corominas nos explica que “hidalgo” proviene de la composición de dos palabras: “ibn” que significa hijo y “algo” que equivale, en la Edad Media, a “hombre de dinero”, “persona acomodada”, en oposición a las palabras “villano” o “labriego”. La palabra “hidalguía” se documenta ya tardíamente en 1495. Alfonso X el Sabio en las Partidas nos habla de los “fijosdalgo” como:

“…fijos de bien, et porque estos fueron escogidos de buenos logares et algo, que quiere tanto decir en lenguaje de España como ‘bien’ ”

Están bien documentadas las propiedades que la Casa de Escalera tenía en el Concejo de Siero, a través de apeos (registros de propiedades del siglo XVIII) y libros de heredades de la época, y estas estaban compuestas por praderías y tierras de cultivo, ganado y hórreos.

A comienzos del siglo XIX se salía de la guerra de la Independencia que dejó al país en una ruina. La sociedad era fundamentalmente agraria y la propiedad de la tierra estaba en manos de unos pocos. La exportación no estimulaba la producción interior y todavía existía un claro desprecio a los trabajos manuales.

Dominique Besseron escribirá en 1869:

« Desde finales del siglo XVIII, Asturias fue objeto de un interés muy particular por impulso de Jovellanos quien, en 1782, fomentó la reforma industrial de Asturias en un discurso que pronunció en la So­ciedad Económica de Oviedo. Jovellanos fue también el instigador de la Carretera carbonera que debía desarrollar el transporte del carbón. En 1794, fundó el Real Instituto de Náutica y Mineralogía,donde se enseñaban las Ciencias Exactas, los idiomas modernos, pero también el diseño industrial y técnico »

A mediados del siglo XIX comienza cambiar la sociedad productiva y se comienza a desarrollar en mayor medida la actividad comercial y la que se deriva de ella como lo fueron las casas de dinero o bancos y la industrial que daría forma y carácter a esas tierras sierenses desde mediados del siglo XIX hasta mediados del siglo XX, alcanzando su momento más importante en los años precedentes a la Primera Guerra Mundial y al período de entre guerras con la Segunda Guerra Mundial, donde la minería del carbón formó unas nuevas clases sociales vinculadas a la fortuna hecha con explotaciones mineras y actividades comerciales navieras o bancarias. La sociedad española de la época, la nueva burguesía española, no apostó por la industrialización, y por el cambio de los medios de producción, con lo que se quedó atrasada con respecto a las economías europeas más pujantes. La burguesía española prefirió invertir su dinero en la compra de tierras.

Precisamente la familia Vigil-Escalera no siguió este camino de las inversiones en tierras sino que apostó por la industrialización, la minería, (no en vano fue en el municipio sierense donde se realizaron las primeras labores minero-carboníferas de Asturias), el comercio y la banca, comenzando a formar un importante capitalismo local basado en la producción y los servicios y no en la tenencia de tierras. Los Vigil-Escalera supieron hacer, como pocos, la transición y adaptación de hijosdalgo a nueva burguesía.

“El proceso de reforma agraria y el inicio de la industrialización dieron lugar a la configuración de unas nuevas relaciones sociales que culminaron con la desaparición de los estamentos y el nacimiento de una nueva sociedad de clases. La estructura social se basaba en la existencia de individuos jurídicamente libres e iguales ante la ley.

La desaparición de los privilegios de los señores y de las categorías jurídicas dio lugar a que las diferencias de clase se manifestasen en el terreno económico. Es decir, las diferencias se establecían según la riqueza. Frente a los burgueses, los ricos o los propietarios aparece contrapuesto el grupo de los que carecen de riqueza, propiedad. Nace un nuevo tipo de conflicto social que pone énfasis en la lucha por la igualdad. La gran nobleza, no solo redujo su poder económico sino que lo incremento. Perdió los ingresos de sus derechos jurisdiccionales, pero conservó la mayoría de sus tierras, ahora en propiedad privada y se hizo con nuevas propiedades de la desamortización. La base de los ingresos nobiliarios continuó siendo la propiedad de la tierra y los bienes inmuebles urbanos. Hacia 1850, España continuaba siendo un país agrario y la nobleza la mayor poseedora de tierras, por lo que un alto porcentaje de la renta agraria y de la riqueza del país acababa en manos de nobles terratenientes.

….

Avanzaba el siglo, los patrimonios nobiliarios fueron decreciendo. El carácter rentista de la nobleza, desinterés por los negocios y sus enormes gastos, hicieron que se fueran endeudando y para hacer frente a los pagos consumieran parte de sus propiedades. Sus rentas estables, los precios aumentaban y dio lugar a una pérdida de su capacidad adquisitiva. A finales de siglo las fortunas de industriales y comerciantes eran superiores a las nobiliarias.”

En esta nueva sociedad también comenzaba a formarse otra derivada del alto funcionarado de la administración pública.

Así lo recoge la historia local de Pola de Siero:

“La vitalidad de las actividades comerciales, especialmente en la capital del concejo, y los talleres artesanales y pequeñas industrias que crecen en torno a la intensa vida mercantil de la Pola han permitido a lo largo de todo el siglo XIX el desarrollo de una clase media sin cuya presencia es imposible comprender la historia de la Pola. Comerciantes, artesanos e industriales conviven con un grupo importante de funcionarios y profesionales liberales y una burguesía minoritaria, formada dentro de las familias de la nobleza hidalga (los Vigil Escalera, García Bernardo, Celleruelo, Vigil Cavanilles, Bros, etc.), que participa en la administración local y en las empresas y negocios del comercio, la banca, las minas y los ferrocarriles del concejo.
Entre ellos destaca Gregorio Vigil-Escalera y Crespo, miembro de una familia de comerciantes de la Pola que, entre 1880 y 1925, fecha de su fallecimiento, consigue hacer de su negocio familiar una de las empresas más importantes de Siero.”

Los Escalera y los Vigil-Escalera descollaron como funcionarios públicos como Escribanos (Notarios después de la reforma de 1862), (Francisco Vigil-Escalera y Martínez), Oficiales Mayores de los Ministerios de Ultramar o de Hacienda, en la administración peninsular como en la de Colonias en nuestras antiguas posesiones de las Filipinas. Fueron Gobernadores de Provincia (en Alicante y Pontevedra), Diputados Provinciales, Delegados de Hacienda en Madrid (Regino Vigil-Escalera y Suero-Carreño) y en Oviedo (Mario Vigil-Escalera y Avello). Jurisconsultos que aportaron su ciencia jurídica a la elaboración de Códigos de Justicia (Justiniano Fernández-Campa y Vigil-Escalera) e incluso Alcaldes en Gijón (Justino Vigil-Escalera) y en Pola de Siero (Leandro Domínguez Vigil-Escalera).

Otros fueron escritores reconocidos en la prensa provincial y en la de Madrid, escribiendo algunos de ellos para diarios de Manila en Filipinas o de la Habana en Cuba y abudantes libros sobre Asturias (Evaristo Vigil-Escalera y Suero-Carreño). Uno de esos escritores fue también militar en las guerras de Cuba (Juan Vigil-Escalera y Suero-Carreño) y dejó plasmadas sus impresiones de tales guerras en sendos libros de interés histórico. Otros fueron escritores costumbristas (Luis Vigil-Escalera y Blanco-Hortiguera). Y escribieron obras teatrales y zarzuelas de ambiente costumbrista filipino (Regino Vigil-Escalera y Suero-Carreño) que fueron estrenadas en Manila y en Madrid.

Y otros más fueron artistas pintores reconocidos y catalogados hoy día (Eugenio Escalera y Avello, Pío Vigil-Escalera y Blanco-Hortiguera, Elíaz Díaz y Vigil-Escalera), aunque la mayor parte de sus obras permanezcan medio olvidadas en colecciones particulares de distintos miembros de la familia. El arte alcanzó a técnicas tan bellas como sofisticadas en la azulejería sevillana (Manuel Vigil-Escalera y Díaz).

La sociedad comercial, minera y naviera y de banca, se desarrolla a través de Gregorio Vigil-Escalera y Crespo, uno de los 32 hijos de Ramón Phelipe, que amplía las actividades comenzadas por su padre y las diversifica. El construyó como residencia familiar la casona de Pola de Siero, interesante obra del famoso Luis Bellido, instalando en sus bajos el Comercio y la Banca fundados por su padre D. Ramón Phelipe Vigil-Escalera y Martínez. La casona Vigil-Escalera era tan grande e intrincada que durante varios meses del año 1936 y 1937 sirvió de refugio para no menos de treinta personas perseguidas por sus ideas políticas, entre ellas varios sacerdotes y miembros de la Familia Escalera y Vigil-Escalera, y resistió, sin ser descubiertos los ocultos, por lo menos diecisiete registros generales

Gregorio también hizo fuertes inversiones en minería del carbón con la compra de un importante paquete accionario de las minas de Riosa y el manejo de las minas La Encarnada, en el Valle de la Hueria de Carrocera, que poseía línea propia de tren para su conexión con la de Langreo.

El conjunto de minas denominado La Encarnada se estableció como una “Sociedad en comandita Minas de la Encarnada” bajo la razón social de “Vigil-Escalera y compañía”, y estaba formada por las minas: Sultana, Pepes, Dorotea y Ventura, Las Minas “La Encarnada” llegaron a producir 35.000 Tm anuales de carbón. Posteriormente compró la mina La Generosa, situada en La Cabaña. La Banca Comercial que giraba como “Viuda de Escalera e hijos” fue liquidada a base de comprar a sus numerosos (31) hermanos su participación testamentaria. La administración de Minas La Encarnada quedó en manos de Gregorio Vigil-Escalera y Crespo y de su hijo Ramón Vigil-Escalera y Bros.

En este mismo establecimiento de Pola de Siero representaba a navieros y consignatarios de buques, especialmente los que se dedicaban a transportar a los emigrantes a la Habana. Los barcos propios ostentaban, en sus chimeneas, el anagrama de una V entrelazada en una Escalera de los Vigil-Escalera y la mayor parte eran de transporte mixto de mercancía y pasaje. Fue famoso el vapor llamado “Gaviota” de los Vigil-Escalera que hacía cabotaje en Gijón con destinos como El Ferrol, Puentedeume, Bilbao, San Sebastián y Burdeos. El “Gaviota” era un barco ingles de 320 Tm. botado en 1899 y que estuvo en servicio, para los Vigil-Escalera, desde 1921 hasta 1935. Así mismo tenían en propiedad el vapor “María Teresa”, de 110 Tm.

La actividad comercial con la aceptación de depósitos de dinero y el otorgamiento de préstamos, en una zona de tanta vida comercial, hace que sus operaciones se extiendan a Oviedo, Barcelona y Madrid en lo que ya es una actividad bancaria completa y que con el paso de los años, en 1953, acabará siendo el Banco de Siero, que siempre identificó a la Pola de Siero con la familia Vigil-Escalera.

También durante este período los giros procedentes de América experimentaron un importante incremento. Podían ser realizados y pagados a través de cualquier establecimiento comercial. Algunas de las primeras casas de banca se fueron transformando en bancos. Este fue el caso de Gregorio Vigil-Escalera, (Banco de Siero) y de otras firmas como Pedro Masavéu y Cía, Herrero y Cía. (Banco Herrero), Francisco Zaldívar, Florencio Rodríguez, (Banco de Gijón y promotor y primer consejero del Banco Hispano Americano). Gregorio Vigil-Escalera y Crespo perteneció al Consejo de Administración de Ferrocarriles Económicos y fue Alcalde de Siero.

A partir de 1880, y hasta su fallecimiento en 1925, se usa la firma comercial de “Viuda de Escalera e hijos” a partir de esa fecha se formaran dos sociedades: “Herederos de Gregorio Vigil-Escalera y esposa, S.L.” (Sección comercial) y “Herederos de Gregorio Vigil-Escalera y esposa, S.R.C.” (Banquero), que más tarde se convertiría en Sociedad Anónima Banco de Siero. En 1884 comienzan las transacciones con la sucursal en Oviedo del Banco de España pasando a ser corresponsal en la Pola de Siero y a continuación lo mismo con Madrid. En 1892 la mitad de las operaciones bancarias se realizaban como corresponsales del banco de España en Madrid.

Estas familias representaban entonces la nueva clase social en las que se mudaban hidalguías por nuevas burguesías. Se unieron con otras familias representativas de la sociedad asturiana de la época y así hoy encontramos descendientes en los que se entremezclan hasta el paroxismo los apellidos. Los descendientes de los 32 hijos de Ramón Phelipe Vigil-Escalera y Martínez se unirán con reconocidas familias Asturianas como los Caicoya, Ceñal, Castañón, Cienfuegos-Jovellanos, Valdés-Hevia, Bovio, Navia-Osorio, García-Conde, Fernández-Campa, Noriega de Llanos, Solís, Muñiz, Alvargonzález, García-Bernardo, Cueto-Felgueroso, Vallespín, e incluso con otros miembros de la propia familia Vigil-Escalera o Escalera como los descendientes del hermano de Ramón Phelipe, Francisco, encontrándose familias que reúnen entre ellos el Escalera y el Vigil-Escalera e incluso hasta tres veces el Vigil-Escalera. Algunas ramas de los Vigil-Escalera, por historias que más bien son ya leyendas, prescindieron del Vigil y son los actuales Escalera, si bien todos son, en realidad, Vigil-Escalera.

Los Escalera y los Vigil-Escalera también emigraron, por diversas razones y causas, y hoy tenemos familias Vigil-Escalera en diferentes provincias españolas y dos núcleos importantes de descendientes en México y en Venezuela. De la colonia mexicana de los Escalera y Vigil-Escalera aún hay mucho que escribir pues fueron notables las actividades comerciales e industriales en sus sociedades de adopción. Es curioso resaltar que los descendientes de la familia Escalera, residentes en Venezuela, casi todos ellos ejercieron las carreras de Contaduría, al igual que sus ancestros que trabajaron las mismas materias en el Ministerio de Hacienda Español y ya se cuentan más de seis generaciones seguidas dedicadas a Contaduría y las Finanzas Públicas.

No había en todo ese tiempo, en Pola de Siero, actividad que no estuviese ligada a estas familias. Desconocido, o interesadamente desconocido, fue el patronazgo que la familia Vigil-Escalera tuvo para la fundación, junto con Florencio Rodríguez, del Asilo de Ancianos de la Pola de Siero o los aportes para las edificaciones o conservaciones de los patrimonios religiosos y civiles en la comarca polesa.

De todas estas glorias y de todos estos fastos, de toda la riqueza que la familia Vigil-Escalera aportó al Concejo de Siero, de todos los nombres ilustres que aportaron su nombre a las artes, a las letras, al comercio y a la industria, a la banca, la minería, a la administración pública, nacional o local, solo quedan los recuerdos en las familias. Es tal la incuria que la mayor parte de las biografías familiares que estamos reconstruyendo, y escribiendo, provienen de la tradición oral, si bien depurándolas al máximo posible de mitos y leyendas. Mucho debe haber en los archivos familiares que no ha visto la luz, por eso, actos de reafirmación y de reencuentro familiar, como el de Meres del pasado domingo, sirven para que cada una de las familias aporten al acerbo común tanto sus tradiciones orales como los muchos y desvaídos papeles que deben reposar en olvidados cajones.

Sevilla rindió merecido recuerdo al artista Manuel Vigil-Escalera y Díaz, genial ceramista, con una calle con su nombre, la villa Condal de Noreña le puso Regino Escalera a una de sus más céntricas calles en recuerdo del alto funcionario y escritor reconocido. Estos pueblos recuerdan a sus próceres y tratan de no olvidar su herencia histórica.

Pola de Siero les debe una cosa mínima a las familias Escalera y Vigil-Escalera, les debe el recuerdo, solamente eso, recordar, porque, como bien decía la canción, “recordar es vivir”. Hay muchos ejemplos de vida ejemplar, no solo familiar sino social y comunitaria, en estos siglos de historia ligada a estas familias. Pola de Siero le debe a las familias Escalera y Vigil-Escalera al menos una placa donde solamente consten los nombres de las familias que hicieron parte de lo que es Pola de Siero entre los siglos XVIII al XXI. La historia escribirá lo que esos apellidos llevan ligado y de los curiosos lectores solo dependerá, sacar las lecciones de vida de quienes nos han preterido.

Pola de Siero está en deuda con los Escalera y los Vigil-Escalera.

Evaristo Vigil-Escalera y Suero-Carreño (1833-1896)

(Evaristo Escalera)

Regino Vigil-Escalera y Suero-Carreño (1849-1915)

(Regino Escalera)

Gregorio Vigil-Escalera y Crespo (1843-1925)

Luis Vigil-Escalera y Blanco-Hortiguera (1852-1923)

Justiniano Fernández-Campa y Vigil-Escalera (1855-1928)

Manuel Vigil-Escalera y Díaz (1885-1938)

Rodolfo Escalera y Avello (1890-1938)

Leandro Domínguez y Vigil-Escalera (1917-1965)

Casona de los Vigil-Escalera en Pola de Siero

Antigua casa solariega de los Vigil-Escalera

en Mudarri (Siero)

Capilla de la antigua casa solariega

de los Vigil-Escalera

en Mudarri (Siero)

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