El Comercio
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Susi, Josefa y Londres
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Adrián Ausín | hace 18 horas| 0

Vivimos en una ciudad engañosa. Si nos asomamos al mar, uno de los grandes días de sol de octubre, la playa ofrece una estampa idílica, de paraíso natural en estado puro, con gente aún bañándose, como Luis, y gente paseando feliz por la orilla, como Susi y Josefa. Ahora bien, ese mismo día plácido, a solo tres kilómetros, la zona Oeste deja patente la cara oculta de Gijón. Basta con preguntarle a la nariz para olfatear, con desagrado, la city más contaminada de Europa. Quienes viven mirando a Arcelor bien lo saben. Los malos olores, el tráfico y, lo peor de todo, el aire contaminado son la moneda corriente de La Calzada, Jove, El Natahoyo… Ahora bien, el resto, seamos sinceros, no acabamos de ser plenamente conscientes de la magnitud del problema. Lo fuimos el lunes, el día que no amaneció en Gijón, esa mañana naranja con el aire quieto, sucio y quemado. Hubo entonces quienes fueron a la farmacia a comprar mascarillas y hubo quien se acordó de la ‘Niebla de Londres’ de 1952. Aquel año, del 5 al 9 de diciembre, una densa niebla que no permitía ver a un metro se adueñó de la ciudad y acabó provocando hasta 12.000 muertos y 100.000 enfermos. Unos por accidentes de tren, tranvía o coche. Yotros por enfermedades respiratorias. Los hogares de Londres se calentaban con carbón de baja calidad, rico en azufre, y la contaminación se disparó aquellos días hasta provocar todas aquellas muertes, una situación extrema que casi le cuesta el puesto a un ya senil Winston Churchill.

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Gijón, de momento, no es Londres. Pero cada vez se parece más. Vivir a la sombra de una acería con patente de corso y de unos políticos que valen su peso en carbón nos sume en la contradicción de habitar una ciudad de dos caras:la oculta, totalmente contaminada, y la idílica, que mira ociosa al mar. Bien saben los vecinos de La Calzada lo primero. Ybien conocen Susi y Josefa lo segundo. A sus 85 y 80 años, estas entusiastas vecinas de La Arena no perdonan sus paseos por la orilla hasta la entrada del invierno, cuando proyectan viajar a Benidorm con el Imserso. Todo, menos quedarse quietas.

También disfrutó siempre del mar, del nuestro y del gallego, un gijonés de pura cepa, popular y querido, Chano Castañón, faltamente desaparecido el miércoles en aguas de Ribadeo cuando pescaba y hallado ayer sin vida. Es la cara amarga de nuestro más preciado bien, cada día menos ajeno a la nube negra con la que convivimos. Cuando ésta llegue hasta San Lorenzo para quedarse el desastre será completo.

(Publicado en EL COMERCIO el viernes 20 de octubre de 2017)

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Murcia-Texas, conexión de alto voltaje
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Adrián Ausín | hace 18 horas| 1

Ocurrió en un burguer de Texas. Santiago Campillo descubrió a Buddy Whittington sentado en una mesa con su hamburguesa y no dudó en atacarlo: “Oye Buddy, que en España también sabemos tocar blues”. Así nació la amistad entre dos guitarristas; un melenas rockero de Murcia y un orondo bbbsexagenario de Texas, un cóctel explosivo. Corría enero de 2017 y Buddy

invitó a Campillo a tocar allí con su banda en el concierto Freds TCU. Tocaron y congeniaron. Campillo (fundador de M Clan, de donde salió por la chimenea) había visto tocar a Whittington unos quince años atrás en un concierto de John Mayall & The Bluesbreakers. Y había quedado fascinado con el poderío del texano budy-2a la guitarra, y también de su poderosa voz cuando Mayall le dejó cantar algún tema. Al final, su sueño se haría realidad por partida doble. Pues no solo tocó en Texas con Whittington, sino que le invitó a hacer juntos una gira por España y éste aceptó. Arrancaron en Madrid el 5 de octubre y anoche concluían la experiencia, diez días después, en la Casa de Cultura de Avilés. Unas doscientas personas asistieron al concierto, vibraron, aplaudieron y arrancaron dos temazos de propina tras hora y media alto voltaje. ¿Cómo se pueden pagar 15/18 euros por semejante espectáculo? Así fue. Entre Madrid y Avilés, la gira hizo escalas en Cáceres, Sevilla, Valencia, Barcelona, Murcia, Zaragoza y Ponferrada. Públicos minoritarios, salas pequeñas y música con mayúsculas.

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Tercer grado a un torero
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Adrián Ausín | 15-10-2017 | 12:22| 0

La última faena de Fernando Fernández-Guerra fue publicar, en agosto, una biografía de Jorge Ilegal, amigo de la infancia. Pero Guerra fue torero antes que fraile. En su briosa juventud, este ingenioso gijonés de 61 años llegó a ser conocido en las plazas como Fernando Guerra ‘El harenero’ (por el harén de mujeres que llevó a apoyarle a Oviedo en una ocasión). Aunque recuerda con pasión aquella etapa, hoy comenta irónico que «estaba más por el aire que en el suelo», de ahí aquella frase profética de su madre cuando le dijo solemne: «Ay hijo, cuánto vas a ganar con los toros cuando lo dejes». Y según cuenta entre risas, así fue.

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Buscadores de pan
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Adrián Ausín | 06-10-2017 | 18:49| 0

Dedicado a Fonso, amante del buen pan
y también de hermosas quimeras

Siempre habrá buscadores de pan. Gente que no se conforma con comprar una barra que guarda las apariencias a la hora de comer e inicia a media tarde su conversión al plástico. No lo tienen fácil los buscadores de pan. Pues, normalmente, solo tendrán esta opción a su alrededor. El sucedáneo. Quien quiera hacerse con buen pan quizá deba caminar veinte minutos o incluso coger la carretera de la Pola en coche, moto o bicicleta. A cuatro kilómetros de Gijón, cada vez lo saben más buscadores, hay un templo del pan de verdad: La Tahona de Vega. Ahí está este obrador despistado en mitad de una recta donde resulta casi imposible aparcar. Pero con tal de hacerte con un panchón de leña, uno hace lo que sea, incluso dejar el vehículo de canto. No hay alardes en el mostrador. Pequeño, casi incómodo y siempre con poco género. El panchón de medio kilo vale 85 céntimos y está para chuparse los dedos. La miga es densa y esponjosa. Y tres días después sigue siendo densa y esponjosa. ¿Y cuatro? También. El secreto, lo cuenta Kiko, es sencillo: «Tiempo y materia prima». «Y madrugar mucho todos los días y hacerlo todo a mano», añade. El resultado es para chuparse los dedos, para untar lo que sea, pues el producto estrella del pincho será el propio pan. Hasta tal punto que bastante antes del mediodía no queda un solo panchón. «Cuando sale del horno (por supuesto de leña) está casi todo vendido». Kiko cogió La Tahona de Vega en traspaso por jubilación allá por el año 2000 y su éxito es tal que sirve a restaurantes estrella Michelin y ha sido objeto de un amplio reportaje en una revista especializada de ámbito nacional llamada ‘PãstryRevolution’.

pan-redux-1pan-redux-2El problema de La Tahona es ir hasta allí . De ahí que La Puerta del Sol defienda su centenaria centralidad en Begoña (data de 1903) con dos productos estrella, ambos importados. Uno, la hogaza de los jueves, que llega de Zamora «aún caliente» en torno a las diez de la mañana. De Manganeses de la Polvorosa a Gijón desde hace más de diez años. Cuesta 2,85 y dura varios días con la miga intacta, si bien su corteza es de armas tomar. Pero sabe a pan. Apan de pueblo. Auténtico. Para el resto de la semana, Alfonso tiene otra oferta: pan de Grado, del fornu de leña de San Pelayo. De escanda, centeno, maíz y trigo. Y también duradero y de calidad. Como sus fabes de Pravia, sus casadielles de Felechosa, sus tomates de Somió o su sidra dulce de Granda.

El esfuerzo de los buscadores de pan tiene dos recompensas claras. Una, comer calidad. Y otra, hacer un viaje para varios días. Con ello, lo aparentemente caro resulta al final muy barato. Y sabroso.

(Publicado en EL COMERCIO el viernes 6 de octubre de 2017)

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Otoñada musical en Riaño
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Adrián Ausín | 06-10-2017 | 18:50| 0

La subida de Tarna es relajada, con tramos de asfalto nuevo. Relajada porque el concierto nocturno no será sobre las ruinas del Viejo Riaño, el auténtico. El agua del pantano ha dejado de bajar al ritmo de las últimas semanas y rebasa unos cientos de metros el viaducto. Casi mejor. ‘Bajar’ a Riaño a contemplar su espectro sería un sapo difícil de tragar. Y, según tu teoría, es mejor mirar al frente. Recrearse en la pérdida no trae nada bueno, más que disparar la bilis y amargar el ánimo.

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Baños de septiembre
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Adrián Ausín | 06-10-2017 | 18:49| 0

En septiembre los gijoneses se bañan distinto. En este mes tan diferente, tan especial, tan ausente de vientos y oleajes incómodos, los gijoneses se bañan como si fueran romanos. Al abrigo del Campo Valdés, custodiado por Octavio Augusto, el espacio marítimo abierto entre San Pedro y la Escalerona se parece en septiembre más a un balneario que a un trozo de mar. El Cantábrico, pasados los ímpetus de julio y agosto, se toma siempre unas vacaciones que aprovechan los habituales de San Lorenzo para reconquistar su playa, sin marabuntas, dándose unos espectaculares remojones en un agua inofensiva, calmada y casi plana.

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El sonido de las manzanas
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Adrián Ausín | 29-09-2017 | 18:33| 0

En estas fechas nuestra tierra goza de un atractivo adicional muy poco promocionado: la caída de la manzana. No hablamos de la caída en sí misma, sino de su sonido. Escuchar caer una manzana constituye un ritual tan intrínseco de Asturias, tan auténtico, tan peculiar que no deja de resultar extraño el escaso eco del asunto. Solo es cuestión de tumbarse en una pomarada, relajarse con los aromas, disfrutar con la contemplación de las ramas cuajadas de fruta y esperar. De repente, el oyente percibirá un sonido seco, pero amortiguado, producido por el golpe de la manzana contra el suelo y un pequeño añadido al caminar ésta unos breves centímetros sobre la hierba hasta quedar detenida. «Ahí está. Otra», se dirá. Sin embargo, a estos dos sonidos descritos les antecede otro del que, curiosamente, se es consciente a posteriori. El testigo de la caída de la manzana rebobina en su disco duro y solo entonces podrá escuchar el instante de la quiebra, ese en el que la manzana se separa para siempre del árbol que la ha alimentado durante meses. Unas veces es solo un chasquido; otras éste se acompaña de un roce entre las ramas, según la ubicación de la gran protagonista de ese momento mágico.

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Gaviota al acecho
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Adrián Ausín | 22-09-2017 | 16:38| 0

El caso de Mónica ilustra la situación. «El dueño me avisó, pero no me lo creí hasta que me vi dando un salto y gritando como una chiflada. La gaviota se había tirado en picado para cogerme el pincho». El susto de esta gijonesa es moneda corriente este verano en Concepción Arenal, una plácida calle peatonal a la espalda de la iglesia de San Lorenzo con un par de terrazas elegidas por muchos precisamente por estar aislada del mundanal ruido en pleno centro de la ciudad.

img-20170831-wa0004Una gaviota, siempre la misma según los testigos («tiene una pata más gruesa que la otra»), ha venido a quebrar esa paz sin ningún miramiento. Las descripciones no dejan lugar a dudas. «Es agresiva». «Tiene una actitud desafiante». «Camina como si fuera la dueña de la calle». «No se corta un duro». «Está aquí todos los días».

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Juan Pablo II resucita en San Lorenzo
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Adrián Ausín | 07-09-2017 | 07:17| 0

Si Antonio acudiese a trabajar ataviado con la mitra o el solideo, San Lorenzo podría emitir un fervoroso clamor: «¡Habemus Papa!». A Antonio, un polaco de 47 años cuya localidad natal dista apenas setenta kilómetros de la de Karol Wojtyla, mucha gente le saca parecido con el canonizado Juan Pablo II. Sin embargo, él discrepa. «Me lo dicen en la playa y también en la calle. Pero a mí no me lo parece».

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En Yuste, entre Julia y Carlos V
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Adrián Ausín | 07-09-2017 | 07:17| 0

Desde Cuacos hasta Yuste la carretera va ascendiendo hacia el pasado. El monasterio jerónimo, ocupado ahora por una orden polaca, se esconde a media ladera, dominando un amplio valle oculto entre robustos árboles. Ahí murió Carlos V el 21 de septiembre de 1558. De no haber sido así, ahora sería una absoluta ruina. Pues Yuste estuvo literalmente en ruinas entre los siglos XIX y XX. Sin embargo, una vez acabada la guerra civil, Franco debió de tener presente el ‘significado’ imperial de este precioso rincón de Cáceres y decidió su restauración integral, acometida entre 1940 y 1958. La extraordinaria serie televisiva ‘Carlos emperador’ refrescó el pasado año la historia del primer monarca español de los Habsburgo tras Felipe El Hermoso y en su capítulo final Yuste cobra un especial protagonismo, pues ahí residió Carlos los últimos diecinueve meses de su vida. Mucho tiempo, pues de sus 41 años de reinado, iniciado en 1517, solo residió siete en España, dada la lentitud de los viajes de entonces y el amplio imperio que debía gestionar.

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.