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¡¡¡Esti ye Chema!!!
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Adrián Ausín | 17-03-2017 | 22:30| 0

Suena el teléfono móvil. ¿Quién es? «Soy Chema. El del repechín». Toca reír a mandíbula batiente. Chema ha sido obediente y tras leer la llamada del periódico para que se manifieste y desentrañe el misterio del cartel de La Provindencia donde se puede leer ‘El repechín de Chema’ se ha vestido de ciclista y se ha presentado en EL COMERCIO en horario matinal. Al no coincidir con el periodista, llama a primera hora de la tarde y, entre carcajadas, se identifica.

José María Rodríguez tiene 77 años pletóricos. Nació en El Entrego, pero con apenas un año ya estaba en Gijón. Su padre fue minero en La Camocha. Él empezó de soldador y acabó fundando su propia empresa de montaje, que llegó a tener cien personas en plantilla. Sudó tinta para sacarla adelante y a los 60 echó el freno y se jubiló. Está casado, vive en Somió, «donde los ricos», y tiene tres hijos y tres nietos.

¿Y el repechín? «Voy contátelo», dice orgulloso. Chema siempre fue aficionado a la bicicleta y una vez jubilado creó una peña con los amigos, Los Astures, con la que sale varios días a la semana. A veces van a calentar a Las Mestas para luego hacerse una ruta matinal. Hasta Quintes. Hasta El Puntal. A donde se tercie. Pero la vuelta suele ser por La Providencia, donde tomaron la costumbre de hacer un esprint que, entre bromas y trampas, siempre ganaba Chema. «Yo me ponía a hablar. Hoy no voy bien. No me jodas, Juanín. Haya paz. Pero mientras tanto ya estaba metiendo el piñón pequeño y de repente salía como una flecha». El resultado siempre era el mismo: victoria de Chema. Además, si no vencía al llegar a la señal que está a la altura de la desviación a Estaño decía que la meta era la siguiente. Y así, «a 47 ó 48 kilómetros por hora», los triunfos de nuestro hombre acabaron por darle nombre a lugar. Hasta que en 2011 decidieron bautizarlo y fabricar el cartel conmemorativo en la carpintería de Juan, uno de los miembros del grupo. Lo hicieron con esmero, con un ciclista impreso a todo color y lo colocaron en un poste de la luz. Pero duró dos semanas. Cuando lo vieron destrozado, no tiraron la toalla. «Entonces Juanín dijo: ‘No te preocupes. Voy hacete otro’». Esa vez pidieron prestada una escalera a un vecino de La Providencia y lo elevaron cuatro metros. Ahí sigue. Bautizando el lugar.

Procede quedar con Chema en su ‘repechín’, darse un abrazo y fotografiarlo. José María Rodríguez desborda energía. Hace un sprint demostrativo para que quede claro quién ‘manda’ en Los Astures. Sobre Juanín, El Platanito, Manolín ‘El delgadín’, Eugenio ‘El fíu de Julia’, Mario ‘El tuberu’, Pepe ‘El farma’, Luciano ‘El ingenieru’, Toñín ‘El de Ceares’, Marco ‘El inquietu’ o Marci ‘El de la catana’… Habla con orgullo de sus hijos ynarra mil anécdotas de la bici, como ir y volver a Covadonga en el día y a la vuelta hacer aún otra ruta más. Ahora, con 40 o 50 kilómetros diarios y una victoria final en el ‘repechín’ tiene bastante. Aunque, de tanto embrollar al grupo, tiene más dificultades para activar el factor sorpresa. «Ya no cuela», remacha entre carcajadas.

(Publicado en EL COMERCIO el viernes 17 de marzo de 2017)

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El repechín de Chema
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Adrián Ausín | 10-03-2017 | 22:18| 0

Un grupo de amigos aficionados a la bicicleta decidió en 2011 homenajear a uno de sus miembros: Chema. El porqué solo lo saben ellos. Puede ser que Chema, tras subir con esfuerzo los repechos que van desde el puente del Piles hasta el alto de La Providencia, soltase en la cima unos sonoros cagamentos para festejar la gesta. Puede ser que Chema siempre ganase la carrera a sus colegas o siempre la perdiese. O sea, o era el peor o era el mejor, pero este lugar no le resultaba indiferente. La cuestión es que dicho año la pandilla tuvo a bien confeccionar, o encargar, un cartel donde se pueden ver nítidamente dos ingredientes: un ciclista dibujado y una leyenda: ‘El repechín de Chema’ escrito en letras mayúsculas. Los colegas, que están en todo, añadieron la fecha y la data: Gijón, 2011. Yfinalmente, ahí está lo bueno, colgaron dicho cartel de un poste de la luz a buena altura, para protegerlo de vándalos, en el lugar de La Providencia que, suponemos, se corresponde exactamente con el susodicho repechín de Chema.

Una vez tomada conciencia del mencionado cartel, en mitad de un largo paseo hace ya casi un año, pareció oportuno iniciar un proceso investigador en varias direcciones: en especial, el vecindario. Una persona de la zona, querida y próxima, asumió el reto como propio y durante un tiempo alternó los cuidados de su huerta con arduas indagaciones. Sin embargo, pasados un par de meses, tiró la toalla. «Nadie tiene ni idea sobre el repechín de Chema», lamentó resumir. Quedaban algunas puertas por llamar: algunos grupos de ciclistas, el ceramista Alberto Estrada (pues el cartel, tan profesional como luce, podría ser un encargo)… Pero nada. Una investigación más rocambolesca asociaría el hallazgo de la enigmática leyenda con unas bragas negras aparecidas en mitad de la carretera el mismo día de autos. Pero en ámbitos policiales quedó por completo descartada esta truculenta derivada que nos habría llevado a clamar a los cuatro vientos:«Pero Chema, ¿qué hiciste anoche?». Así las cosas, al igual que la amiga de La Providencia, tocó tirar la toalla. Salvo llamar a Paco Lobatón, no parecía haber otra manera de dar con Chema y sus coñones amigos. Queda, finalmente, la opción del periódico, utilizado en ocasiones como plataforma para el hallazgo o identificación de personas. De modo que intercalar a Chema y su repechín, aun no siendo una iniciativa clasificable como urgente, sí podría ciertamente desentrañar un misterio prolongado ya seis años que acaso a estas alturas esté reconcomiendo conciencias en La Providencia.

Vayamos por tanto al grano. Chema, si estás ahí, con el periódico en tus manos, ¡manifiéstate! Ysi ya, desgraciadamente, no te encuentras entre nosotros sirvan estas líneas de homenaje adicional al de tus colegas del pedal. ¡Ah! Y si te pillamos en este momento en pleno repechín, bien real o simbólico, que no sea por falta de ánimo:¡Chema! ¡Chema! ¡Chema! ¡Chema! ¡Chema!

(Publicado en EL COMERCIO el viernes 10 de marzo de 2017)

 

ÚLTIMA HORA!!!!
Chema ha aparecido. No se pierdan EuroNews.

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A pechu descubiertu (Igor Paskual, Rodrigo Cuevas y El Brujo)
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Adrián Ausín | 10-03-2017 | 21:48| 0

Igor Paskual protagonizó la noche del viernes. Rodrigo Cuevas, la del sábado. Rafael Álvarez, El Brujo, la del domingo. El guitarra de Loquillo, a pecho descubierto. El de les madreñes, a pechu descubiertu. Y el Séneca cordobés, solo en un escenario durante cien minutos sin parar de hablar; o sea, totalmente desnudo ante 700 personas. Cuando dan ciclogénesis y no puedes huir de las Asturias monte a través, quedan los escenarios de los teatros y los garitos como refugio de invierno para buscar la ambrosía: la música, el folclore, la risa y el teatro, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro; que dice la canción. Como nunca habías podido citarte ante ninguno de los tres mencionados artistas, el fin de semana, antipático celeste, se rebeló didáctico, divertido e incluso, por momentos, magistral.

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Ave, César
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Adrián Ausín | 06-03-2017 | 10:02| 0

En el Campo Valdés, una fresca mañana de marzo, se produce la siguiente conversación entre hombre y estatua:
–Ave, César.
–Ave, playu.
–César, tenéis un ave sobre la testa. ¿Quieres que la avente?
–No. Dejadla. Sus garras masajean mis sienes.
–¿Y si le da por deponer?

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Bares tienda
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Adrián Ausín | 03-03-2017 | 12:37| 0

Hace tres años quedaban tres. Hace dos causó baja el de Sotiello (Cenero) por jubilación y la nómina de bares-tienda en el concejo de Gijón quedó circunscrita a Lavandera y Valdornón, que ahora se escribe con uve. Y, a tenor de los lamentos que se escuchan en Casa Rubiera y Casa Camín, este negocio tradicional en el que se aúnan bar, tienda y sede parroquial está pronto a la desaparición. Primero fueron las grandes superficies. Luego, la dispersión vecinal y la caída de la natalidad. Los impuestos y la crisis fueron la estocada final que convierte los bares-tienda «no en un negocio, sino en un desnegocio», como ilustra, gráficamente, José Luis Rubiera desde su atalaya de Valdornón, donde hoy en día, sostiene, hay más jabalíes que vecinos.

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Mario, el nuevo Pelayo astur, se adentra en la selva colombiana
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Adrián Ausín | 27-02-2017 | 19:31| 3

Hubo un tiempo en que los Astures se levantaban por la mañana y tomaban la decisión de invadir Galicia, Cantabria, el País Vasco, León e incluso Lisboa; atacaban, saqueaban y volvían cargados de tesoros. Eran los esplendorosos tiempos de Pelayo y de sus sucesores que dieron lustre a la llamada Monarquía asturiana. Algo ha debido quedarnos de todo aquello como para, varios siglos después, tomemos decisiones de tal calado como supervisar el proceso de paz en un país sudamericano, como si una poderosa nación, nuestro Principado, pudiera resultar determinante para el devenir existencial del otro lado del océano Atlántico. Ayer, en EL COMERCIO, se recibían comunicados del colectivo integrante de la XIII Visita Asturiana de Verificación del Estado de los Derechos Humanos de Colombia, con un heroico texto en el que daban cuenta nuestros representantes del contratiempo sufrido al ser retenidos durante tres horas por el Ejército colombiano cuando querían pasar a territorio comanche, el de las FARC, para entrevistarse con los comandantes Walter, Pacho González y Cauca, y tomar nota del cumplimiento del proceso de paz abierto hace un año. Nos consoló

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Pobres cilúrnigos
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Adrián Ausín | 03-03-2017 | 12:38| 0

Quien lleve cierto tiempo sin asomarse a la Campa Torres a hacer una visituca a sus antepasados más remotos no está de más que tome una precaución: hágase con una mascarilla. Seguro que la utiliza y agradece el consejo. En la

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John (apetece llevalu pa casa) Mayall
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Adrián Ausín | 20-02-2017 | 05:49| 2

Debe de estar harto John Mayall de que le hablen siempre de la edad, como a Robert Redford. “Yo me encuentro bien”, declaraba hace unos días en una entrevista digital. ¿Bien? Queridísimo John, estás que te sales. Basta ver un concierto tuyo para querer llevarte para casa a vivir. Ese toque pasota, ese look british alargado, esa armónica que se desliza a los lados entre la fauces mayallianas y el micrófono, único e inconfundible a los teclados, sobre los que se desliza dando a veces pequeños impulsos, el virtuosismo a la guitarra, los abalorios que le cuelgan del pecho, las bromas, las tablas sobre el escenario y, por supuesto, por encima de todo, su música. Por algo le llaman el padre blanco del blues. Tenías miedo, en tu tercer concierto de John Mayall, que hubiera poca gente en la Laboral y este dios de la historia de la música moderna se llevase un chasco. Pero al ver el aparcamiento lleno respiraste aliviado. La gente sigue sabiendo de lo bueno. Como cuando apenas fueron quinientos a ver a Eric Burdon al Niemeyer en un concierto memorable. Pero pese a los 83 años y a venir solo un trío -Mayall, un bajo y un batería- el público apostó por la veteranía. Y acertó. Vaya si acertó.

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El poder del eucalipto
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Adrián Ausín | 16-02-2017 | 22:54| 0

Vas por el Kilometrín orillando el Piles y empiezas a divisar en el suelo ramas de eucalipto. Parece que te estén mirando. Tomas tres bastante frescas y sigues ruta con la idea de darle un toque de menta a la cocina. Al cabo de unos metros la persona con la que te vas a cruzar, de unos sesenta años, te mira con fijación. Parece que va a intervenir y lo hace. «¡Cogilu yo ayer!», espeta satisfecho, sin detener la marcha. Tú sonríes y los dos caminantes se van alejando el uno del otro quizá para no volver a verse nunca más.

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El Sporting no tiene cura (¿o sí?)
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Adrián Ausín | 11-02-2017 | 09:44| 0

Cuando un entrenador ficha por un equipo de Primera División es de suponer que tiene todo el derecho del mundo a aplicar sus métodos y ser la máxima autoridad en el día a día de la plantilla. Dicho esto, parece normal por tanto que Rubi quiera elegir banquillo en El Molinón y parece normal también que no quiera curas en el vestuario. Es más, no deja de resultar sorprendente que hasta ahora los hubiera. ¿Qué pinta un cura rezando con los jugadores antes de empezar un partido?

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.