El Comercio
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Fecha: febrero, 2011
Monasterio (¿cárcel o paraíso?)
Adrián Ausín 28-02-2011 | 4:31 | 9

“Si quieres ver mundo, hazte monje”. Esta aparente broma, referida por Xuan Bello en su reportaje sobre el monasterio de Silos, que gobierna un gijonés de 42 años llamado Víctor Márquez, abre la mente a la reflexión. El prior le espetó al escritor: “Mira Xuan, yo aquí hago lo que tengo que hacer y lo que me da la gana. ¿Puedes tú decir lo mismo?”. Y el entrevistador se encogió de hombros.

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AEMET, ¡vete pa Madrid!
Adrián Ausín 27-02-2011 | 7:43 | 9

Ser hombre del tiempo en Madrid debe de ser muy plácido. Acertar cómo amanecerá en Castilla no parece complicado; y para Andalucía quizás no haya ni que mirar el satélite. Cielo azul 360 días al año. Ahora bien, el Norte es otro cantar. Y ahí, queridos hermanos en el sufrimiento, NO DAN UNA. Ayer y hoy, lluvia a montones: 90%. Ayer sí llovió, pero no todo el día: yo incluso fui al monte y entre las 12 y las 3 no cayó una gota.

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Yo conduzco; José Luis me guía
Adrián Ausín 26-02-2011 | 10:25 | 9

¿Qué sería de mí? ¿Qué sería de todos sin José Luis? ¿Cómo orientaríamos nuestros pasos? ¿Qué alimento cocinar en Nochebuena? ¿Cuánto pisar el acelerador? ¿Dónde fumar?  Somos unos privilegiados los hispanos. ¡A qué dudar! Para cenar, conejo. La mirada, acero azul. Y al volante, a 110.

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Corzos
Adrián Ausín 25-02-2011 | 2:35 | 2

Un cartucho de escopeta en medio del prao. Eso es lo que me encontré esta mañana en una finca que está cerrada y vallada. O sea que un cazador no sólo entra donde no debe, sino que además dispara. Hay que tenerlos bien puestos. Aparte de la invasión, lo que más me preocupa es el destino de la bala en una zona donde hay muchas casas dispersas y mucho bicho viviente.

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Kiwis
Adrián Ausín 24-02-2011 | 3:44 | 4

Espero dar una clase magistral en breve. Pero hasta la fecha, mi relación con los kiwis ha sido infructuosa. Tengo una parra desde hace ocho años. Tras tres o cuatro viendo cómo salían unas preciosas bolitas en verano y cómo caían al suelo después, supe la verdad: tenía cuatro plantas hembra y faltaba el macho que les diera vidilla. Vamos, como un harén, sólo que en versión vegetal. Compré el macho y lo planté. Creció, floreció y el viento y las abejas hicieron el resto. Ese año, estamos ya en 2009, la parra alumbró unos ochenta kiwis. Pequeñinos, regordetos, pero kiwis. Primera cosecha.

Sin embargo, el macho secó. Agotao debió de quedar de su primera camada. Compré otro, lo dejé unos días en la maceta y, error, también secó. Compré el tercer macho, lo planté el pasado verano y lo cuidé como a un hijo: riegos, hojas podres, hierba seca, ganchos… El chiquillo creció como un torpedo e incluso floreció. Pero: o era ya tarde o se llevó todo un vendaval. El caso es que el pasado noviembre recogí mi segunda cosecha: dos kiwis. Uno para mi mujer; otro para mí. Dos canicas. ¿Para qué más?

Ahora quiero prepararme para la tercera cosecha con un consejero de lujo: el dueño de un vivero, un señor mayor que me recuerda a Spencer Tracy (Pedro Curto se llama). Él tiene cada año unos kiwis como melones: grandes y sabrosos. Y hace meses se ofreció a guardarme unos esquejes de su parra, cuando hiciera la poda de invierno. La cuestión es injertarlos en mi parra y lograr sus kiwis en mi prau. Esta mañana me dio un curso acelerado para realizar la empresa con éxito. Me puse manos a la obra. Los dos primeros injertos, dos cortes, uno en cada dedo. Luego ya la cosa fue mejor. Hice una docena. Ahora, falta esperar que el macho se porte (si falla el tercero, me planto a mí mismo) y recoger allá por octubre kiwis como melones.

A la salud del señor Curto!

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.