El Comercio
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Fecha: febrero, 2014
La tayuela no debe morir
Adrián Ausín 28-02-2014 | 9:46 | 2

Miras la tayuela al pasar, patas arriba, con dos extremidades mirando al cielo y otras dos rotas a un lado. Lleva así cuatro días. Calculaste mal al realizar una poda (más bien una tala) y se le cayó un trozo de palmera encima que la mutiló de cuajo. Ahí quedó, en el lugar del incidente, con sus heridas de guerra a la vista en espera de que el autor de los hechos tomase una decisión: basura o quirófano.

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Her (¡pallá vamos!)
Adrián Ausín 25-02-2014 | 8:03 | 7

Futurista, pero no tanto. En veinte años, o menos, ‘Her’ puede estar sucediendo en Madrid, en Bilbao o en Gijón. Al tiempo. Theodore se separa, está hecho trizas, solo en el mundo, deambulando de casa al trabajo y del trabajo a casa. Sus esporádicas salidas le reportan algún que otro revolcón, pero nada más. Está atormentado por el recuerdo de su ex, sin saber qué hacer con su vida. Entonces compra un sistema operativo, con voz femenina, que le administra: avisa de los emails, ordena el disco duro del ordenador, da los buenos días, sugiere revistas, libros, restaurantes, conversa e incluso aparenta tener sentimientos. Cuando se quiere dar cuenta, Theodore está totalmente colgado de esa voz de mujer que le acompaña mañana, tarde y noche. Que incluso, virtualmente, se acuesta con él.

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Pajares
Adrián Ausín 19-02-2014 | 11:21 | 5

En 55 minutos estás aparcado en Pajares. Son las 8.45 de la mañana del martes y esperas el primero a que se levante la persiana de la taquilla. Cielo azul, -2 grados, poca gente. Un placer de dioses para el body que te permites dos o tres veces al año a media jornada, pues la rodilla mala quizá no aguantaría más. La nieve está estupenda. A Pajares sólo le falta la música, unos buenos altavoces que te animen en el remonte y durante las bajadas. La sustituyes tarareando ‘Doctor Zhivago’ mientras giras y giras y giras. Es el tema que se te ha metido en la chola con insistencia con permiso del bakalumba de Rafaela Carrá en ‘La gran belleza’.

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Dos gochos en las últimas
Adrián Ausín 14-02-2014 | 1:08 | 9

Hoy es su último día de vida. Mañana por la mañana los pasarán a cuchillo para convertirlos en solomillo, chuletas, lomo y chorizos. Son los dos cerdos de Adolfo, el vecín, a quien pillas precisamente limpiando la pocilga. Saca la mierda de los gochos en la carretilla mientras te cuenta que este año se jubila y que el sábado (o sea mañana mismo) les llega su sanmartín. Adolfo compra su pareja de gochos en octubre, ya crecidos, los ceba cuatro meses y les da matarile. Luego, al arcón. Que el año es largo. Ser gocho parece una agonía. El toro de lidia vive cinco años a cuerpo de rey para morir luego, cruelmente, en veinte minutos. En el caso del gochu los plazos se acortan terriblemente. Y el espacio, también. No campa a sus anchas en la dehesa, como el pata negra. El gochu asturcelta malvive entre cuatro estrechas paredes, come lo que le echen y tiene a cuatro metros de la pocilga un patíbulo diseñado para despedazar su cuerpo serrano. Ley de vida.

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Vuelve John Mayall ¡con 80 años!
Adrián Ausín 12-02-2014 | 9:31 | 9

Tiene 80 años. ¿Estará podre? El domingo, 2 de marzo, lo comprobaremos en Avilés. John Mayall reliquia o John Mayall incombustible. Las dos versiones merecen la pena. Ante nosotros estará una leyenda viva del rock. Un mito. El padre blanco del blues. Un trozo de la Gran Bretaña. Ya no es aquel John Mayall rubio con pelo largo, perilla y look hippie de los sesenta. Ahora tiene el pelo blanco. Parece un abuelo enrollao, un poeta urbano, un minero jubilado de suburbio londinense o quizás Príamo, el padre de Héctor y Paris. No sabemos si podrá con la guitarra, pero al menos seguro que sí tendrá fuerzas para tocar la armónica. Y a sus espaldas estarán The Bluesbrakers, la megabanda que justifica por sí sola pagar la entrada. Los Bluesbrakers y Mayall son ya una tentación irrenunciable. Por los Bluesbrakers pasaron Peter Green, Mike Fleetwood, Eric Clapton, Mike Taylor… Ahora lees que se disolvieron como tal en 2008, justo un año después de aquel memorable concierto de Oviedo, sin saber muy bien cómo se ha ‘recompuesto’. Pero no importa. Hay que rendir pleitesía al señor Mayall, rendirse a sus pies, fotografiarse con él (si se puede) como hacen los fans. ¡Abrazarlo!

En Oviedo, hace ya seis años, le comprase dos cedés al mismísimo John Mayall, donde te estampó su firma. Ahora intentarás hacer lo propio. En Oviedo, hace seis años, vibraste como nunca. Miguel Ríos (1983), John Mayall (2008) y Eric Burdon (2013) forman el triángulo mágico de tu vida musical en directo. Hubo otros muchos. Pero como esos tres ninguno. ¿Cómo será John Mayall con 80 años? En julio pasado pudiste comprobar, también en Avilés, que Eric Burdon, a los 72, era la mejor versión de sí mismo de su vida. Con una voz rota memorable, una banda de lujo y muchas tablas sobre el escenario. Corriste el riesgo y acertaste. Ahora lo correrás de nuevo. Si sale mal habrás podido ver por ¿última vez? a una leyenda. Pero no puede salir mal. John Mayall es el rey chivo de la música. Uno de los últimos dioses de ese Olimpo en extinción que alumbraron los sesenta, setenta, ochenta y noventa. Hay que llenar el coqueto teatro Palacio Valdés para demostrarle a Mayall que aquí se le quiere. Que Asturies ye nación. Y su música, una explosión de talento. Suena ‘The turning point’ en el salón de casa. Me van a perdonar. Debo levantarme y salir a pista unos instantes. Enseguida vuelvo.

 

 

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.