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Fecha: junio, 2016
La estocada de Aemet
Adrián Ausín 25-06-2016 | 9:52 | 0

Nada nuevo bajo el sol. O bajo la sombra. La Aemet nos acaba de adjudicar un verano seco, con poca lluvia y nublado. ¿Algún sorprendido? ¿Desmayos? ¿Lipotimias? Quien esperase otra cosa no ‘pisa’ suelo astur. Sin embargo, no todo está perdido. Solo es cuestión de emigrar, quien pueda, o aclimatarse. Si se mira la botella medio llena, un día de 19 a 21 grados (esos están garantizados) bajo un cielo plomizo es el escenario ideal para darse un maravilloso baño en la playa, pues estas condiciones implican una más. Yfundamental. Bajo un cielo encapotado veraniego no corre el aire. Nada. Además, el mar, en esos casos, suele apaciguarse hasta quedar como adormecido, con ese suave oleaje que solo se manifiesta al morir a nuestros pies.

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We Make Home: al fin ¡ideas nuevas!
Adrián Ausín 21-06-2016 | 7:59 | 0

Acaba de abrir sus puertas en la Travesía del Convento, esa calle que sale de Menéndez Valdés rumbo a Capua. Tiene un gran escaparate en chaflán, donde uno no puede más que pararse. Cada objeto llama la atención. Un perro de trapo llamado Sherman fumando en pipa. Unas mesas ovaladas. Una lámpara rinoceronte espectacular. Platos de pared con diseños de películas. Un hipopótamo panza arriba. Cuadros ingeniosos. Una banda de pájaros. Colgadores. Una gran estantería. We Make Home es el nombre del negocio de

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Crustáceos Park
Adrián Ausín 20-06-2016 | 9:30 | 0

Gijón muta su aspecto generación tras generación en ocasiones con peculiares, e irónicos, hilos conductores entre pasado y presente. En el Parque Infantil, en los años 70, los niños jugaban a los columpios y al fútbol con aquellas pelotas de plástico compradas por tres pesetas en el quiosco de la esquina, mientras las pescaderas gritaban desde la acera del Mercado del Sur aquello de «¡parrochesss! ¡sardinesss!». El tiempo trajo consigo la supresión de aquellas populares 

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Putos cachopos
Adrián Ausín 16-06-2016 | 12:37 | 0

“Putos cachopos. Jodidos cachopos. Estúpidos cachopos” (Einstein)

“El cachopo es una burda copia del sandwich” (Conde Sandwich)

“Qué katxopo ni que hostias pues” (Arguiñano)

(ficción)

 

Woody Allen explica con prodigiosa gracia en su libro ‘Cómo acabar de una vez por todas con la cultura’ el descubrimiento del sandwich. Recrea sobre el papel nuestro geniecillo del cine cómo el cuarto conde Sandwich, John Montagu (1718-1792), fue acercándose al invento progresivamente hasta hacer diana de forma definitiva. Cómo un día puso un trozo de longaniza sobre una tapa de pan de molde. Cómo otro día puso dos trozos de longaniza. Cómo decidió ampliar su juego gastronómico con una segunda tapa. Y cómo un buen día alcanzó, como por arte de magia, la secuencia tapa/comida/tapa. Casi tres siglos después de aquello, uno llega a pensar que el Conde Cachopo habita entre nosotros. Que la gastrología estaba huérfana hasta que alcanzó gloria nacional la secuencia carne/relleno/carne. Que nada hay que merezca la pena a izquierda y derecha de un cachopo cuanto-más-grande-mejor. Estos cachopos que siempre se han comido, que siempre han existido, que en su simplicidad siempre han sido en sus tallas menores comida fácil para niños, ahora resultan ser la quintaesencia de la alimentación del siglo XXI.

En realidad, fuera del imaginario de Woody Allen, el móvil de Montagu para inventar el sandwich fue tremendamente mundano. Quería comer sin mancharse mientras jugaba a las cartas, a las que era un aficionado empedernido y así, un día en que la partida se prolongó demasiado, pidió al servicio un poco de carne entre dos rebanadas de pan. ¡Eureka! En Gijón, entretanto, un fartón aficionado a la carne debió de pedir un día dos trozos de carne con el pan dentro, un pepito a la inversa y de ahí al cachopo… la cosa fue coser y cantar. Según reza en wikipedia, las primeras referencias históricas del tonto cachopo las recoge el doctor Casal a principios del siglo XVIII y en su origen sería una forma de dar salida a los filetes de escasa calidad, pues acompañados de jamón y queso ganan textura y sabor. O sea, que cachopo y sandwich son ambos dieciochescos, un par de clásicos como la copa de un pino, uno asturiano y otro británico, emparentados en el siglo de nacimiento, en la secuencia del entapamiento y en tratarse de alimentos básicos, sencillos, toscos y poco imaginativos. Quitapenas, vaya. Ambos, dicho sea todo, pueden llegar a ser deliciosos en un momento dado. Pero reducir la gastronomía al Teniente Cachopo es algo tremendamente simplista, pura dentellada carnívora. Amados gastrólogos del universo y de los masterchefes de los cullons, fuera del cachopo, recordaros solo, hay vida, hay día y noche, agua, azucarillos y aguardiente. Hay peces y arroces. Y gazpachos. Y cremas. Sin rebozaos. Sin aceitorros. Fuera del cachopo, señores y señoras del jurado, hay incluso comida.

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Villa Selección
Adrián Ausín 12-06-2016 | 10:42 | 0

Esta noche empieza la Eurocopa 2016 con una ausencia asumida por todos, pero no por ello justificada. David Villa, el máximo goleador de la historia de la selecciónespañola, con 59 tantos, sigue en activo en una liga menor, la estadounidense, donde está demostrando que el olfato de gol sigue intacto en sus botas. Quizá no esté, a sus 34 años, para ser titular indiscutible. Pero seguro que sí para ser un suplente de lujo y saltar al campo media hora cuando pinten bastos. En España hay convocados solo dos delanteros y el presuntamente titular, Morata, siendo un excelente jugador, tiene poco gol. El otro,Aduriz, ha sido citado por aclamación popular a sus 35 años, uno más que Villa, aunque ciertamente más engrasado en la alta competición. ¿Por qué no llevar tres delanteros? ¿Por qué no a David Villa?


Pocos arietes resisten la comparación con la trayectoria y la calidad de un crack al que quizá haya perjudicado ser conocido como ‘El Guaje’. Ninguno si analizamos el ranking de goleadores de la Roja. Le siguen a distancia Raúl, con 44, y Torres, con 38 dianas. Algunos de otros países han ilustrado a lo largo del tiempo que hay vida fértil más allá de los treinta y tantos:Klose, Milla, Drogba, Forlán, Palermo, Ibra… Extraña, por tanto, y mucho que a un jugador de esta categoría se le ‘despidiera’ de la absoluta por la puerta de atrás después de ser el mejor jugador de aquel España 3 Australia 0 y marcar un excelente gol de tacón. Del nefasto Mundial de Brasil 2014 pagaron los platos rotos Xavi, Xabi Alonso, Torres… Y Villa, pese a no haber surgido, ni mucho menos, un relevo claro de nuestro ‘9’, que ha seguido mostrando el mismo talento anotador en el New York City FC. Extraña en Vicente del Bosque, todo un caballero español, haber dejado además a David Villa a las puertas de los cien partidos con la selección (suma 97), un umbral que rebasan muchos compañeros de ese equipazo que logró dos Eurocopas y un Mundial consecutivos: Casillas, Ramos, Iniesta, Cesc, Silva (casi)… Aunque no contase con él para la fase final de la Eurocopa, sí debía haberlo hecho en partidos menores para alcanzar ese hito. Lo merece. Y lo vale. Y habría goleado. Sin duda.


El Sporting malvendió a Villa (como a tantos) en 2003 por 2,7 millones. Luego el Zaragoza le sacó 12 al Valencia por él y el Valencia, a su vez, 40 al Barça, donde no le tuvieron el debido respeto. Ahora muchos sueñan con volver a verlo de rojiblanco, pero su elevada ficha y los dos años de contrato que le restan de aventura americana lo hacen casi imposible. Si Villa fuera inglés, se jubilaría en Wembley con la elástica de su país puesta y el estadio lleno rindiéndole un merecido homenaje. Spain is different.

(Publicado en EL COMERCIO el 10 de junio de 2016)

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.