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Mario, el nuevo Pelayo astur, se adentra en la selva colombiana
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Adrián Ausín | 27-02-2017 | 19:31

Hubo un tiempo en que los Astures se levantaban por la mañana y tomaban la decisión de invadir Galicia, Cantabria, el País Vasco, León e incluso Lisboa; atacaban, saqueaban y volvían cargados de tesoros. Eran los esplendorosos tiempos de Pelayo y de sus sucesores que dieron lustre a la llamada Monarquía asturiana. Algo ha debido quedarnos de todo aquello como para, varios siglos después, tomemos decisiones de tal calado como supervisar el proceso de paz en un país sudamericano, como si una poderosa nación, nuestro Principado, pudiera resultar determinante para el devenir existencial del otro lado del océano Atlántico. Ayer, en EL COMERCIO, se recibían comunicados del colectivo integrante de la XIII Visita Asturiana de Verificación del Estado de los Derechos Humanos de Colombia, con un heroico texto en el que daban cuenta nuestros representantes del contratiempo sufrido al ser retenidos durante tres horas por el Ejército colombiano cuando querían pasar a territorio comanche, el de las FARC, para entrevistarse con los comandantes Walter, Pacho González y Cauca, y tomar nota del cumplimiento del proceso de paz abierto hace un año. Nos consoló mucho el mensaje transmitido por el portavoz del grupo, el alcalde de Gijón in péctore, Mario Suárez del Fueyo, cuando nos comunicó un conmovedor “no pasamos miedo pero intervino la ONU para que nos dejase pasar” mientras una gran tarántula recorría su saeta. Una fotografía remitida por Xixón Sí Puede, convertido en un politburó con una maquinaria de prensa perfectamente engrasada, completaba el mensaje tranquilizador al poder observar a nuestro SuperMario con camiseta ceñida, placa identificativa en el pecho y ambiente selvático tras  temer todos por los peligros que pueda ir a pasar en estas vacaciones pagadas por todos los asturianos. A SuperMario se sumará, según informaron, Tania González, también de Podemos, para que esta formación que trae aires nuevos a España lidere la comitiva que completan un eurodiputado de IU y  miembros de Suatea, Soldepaz, Ingenieros Sin Fronteras, el Programa Asturiano de Atención a Víctimas de la Violencia en Colombia y un abogado gijonés.  

Todos los que han viajado un poco en su vida, por cierto con su propio dinero, han estado unas horas retenidos en un aeropuerto por circunstancias varias. Dos, cuatro, seis horas. Y no han salido en la prensa. O incluso han hecho tres horas de cola para sacar la entrada de un concierto. O han estado en un tren en una frontera parados horas hasta que unos revisores controlaron sus pasaportes. Pero esto nunca ha sido noticia. Ahora sí. SuperMario y su troupe han tenido que identificarse en un país extranjero en mitad de la selva ante un puesto del Ejército. Pues claro. ¿Cómo iba a ser de otra manera? Igual es que les dijo a los soldados colombianos que era el alcalde de Gijón o un miembro destacado de Pablemos. Y estos osados profesionales armados no se echaron a un lado ante la reencarnación de Pelayo. Sin lugar a dudas, las “tres horas con Mario” que pasaron las fuerzas armadas colombianas han de provocar una airada queja de España, una retirada de embajadores y una amenaza de declaración de guerra a Colombia. ¡Pero qué se habrán creído! No saben estos colombianos con quién se juegan los cuartos. ¡Podemos ye nación! ¡Asturies ye nación! Y mucho cuidadín. Que como nuestro alcalde se rebote les cambia el nombre de la avenida principal de Medellín. Por sus braulios.

Uno creía que lo había visto todo cuando Churruca iba a Cuba a ‘supervisar’ proyectos de cooperación en viajes oficiales que convertían el presupuesto de sus vacaciones caribeñas en algo mucho más elevado que el propio proyecto que iban a controlar. Siempre pensabas que era más fructífero no ir y enviar la pasta del viaje para poder construir algo más. Pero entonces, ¿quién se tomaba los mojitos? Xixón Sí Puede ha aprendido vertiginosamente a convertirse en eso que ellos mismos llaman casta y a chupar del bote con una naturalidad fascinante. Pero no ironicemos. Nuestro Pelayo gijonés está aún en la selva colombiana jugándose la vida por nosotros. Plantando una bandera del Principado ahí donde no llegó antes ningún rey de nuestra conquistadora tierra. Y debemos agradecérselo. Y rezar por él y por la seguridad de los suyos. Cuidaivos. Mirar bien dónde pisáis. Si os pica una tarántula mandar rápido un comunicado de prensa. Y si os hacen guardar otra cola sacar la espada y abríos paso al grito de “Por Asturias”. Os esperamos. ¡Volved sanos y salvos! Ah. Y no gastéis mucho, que por acá anda la cosa cruda.

 

 

 

Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.