El Comercio
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La Sala de Pinturas (Laboral)
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Adrián Ausín | 19-04-2017 | 07:47

Ocurren cosas extrañas en esta ciudad. Imaginemos que se ocultase la existencia del Jardín Botánico o del ‘Elogio del Horizonte’ o del Café Dindurra o de la propia playa. Nadie entendería tal cosa. No cabe en ninguna sesera. Hasta hace bien poco tiempo, ocultábamos la Universidad Laboral, pese a su tamaño, por un recelo asociado a su identificación franquista. Eso quedó presuntamente superado hace unos años, cuando el Principado decidió aprovechar el monumento y llenarlo de contenidos: reformar el teatro, darle vida al recinto con universitarios, trasladar allí el Conservatorio, abrir la RTPA en el antiguo convento de las clarisas, inventarse un Centro de Arte y Creación Industrial (mal gestionado desde el inicio), promocionar las subidas a la torre, visitar las antiguas cocinas… Incluso se intentó abrir un hotel de cinco estrellas, del cual llegaron a estrenar una habitación piloto a bombo y platillo; pero esa, ciertamente, es otra historia. 
En toda esta batería de medidas dinamizadoras, la Sala de Pinturas quedó relegada. No está incluida en ninguna visita guiada y solo abre al público una vez al año en las jornadas de puertas abiertas. Los gestores de la Laboral la anuncian como salón de actos para actividades (cenas, galas, cócteles, conciertos…) en un aparente ánimo de hacer caja. Así fue cómo abrió sus puertas el pasado sábado de la mano del Gijón Sound Festival. El concierto de Elle Belga fue todo un éxito. Originales, intimistas, exquisitos. También triunfó el telonero: Isasa. Sin embargo, cuando se apagó la música y se encendieron los focos, la gente se quedó admirando las pinturas del sevillano Enrique Segura, en algunos casos con gesto de sorpresa. Su alegoría de la fundación de la Laboral, que empezó a pintar en 1953, ha llegado a rebautizarse como ‘la Capilla Sixtina asturiana’, pues aunque no alcance a extenderse al techo ni a los ventanales que dan al patio ofrece una sensación envolvente que emula en cierto modo a la obra de Miguel Ángel.
¿Cuántos gijoneses conocen esta sala? ¿Y asturianos? ¿Por qué no se promociona? ¿Por qué no se atienen sus desconchones y humedades? ¿Por qué no se incluye en las visitas guiadas lo que algunos estudiosos conocen como ‘la joya de la corona’ de la Laboral? Mientras el Principado oculta sus razones, el deterioro avanza y un elevado número de ciudadanos ni han visto jamás la Sala de Pinturas de la Laboral ni siquiera saben acaso de su existencia. Ya se sabe. Cosas de nuestra Tierra.
(Publicado en EL COMERCIO el 7 de abril de 2017)

Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.