El Comercio
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Fecha: octubre, 2017
Sidra Gravitacional
Adrián Ausín 27-10-2017 | 8:56 | 0

Cuentan que el británico Isaac Newton concibió sus leyes gravitacionales en 1666 al ver caer una manzana. ¿Bebería sidra? Si tenía buen gusto, seguramente sí. ¿Asociaría teoría y práctica patentando una marca ad hoc? No lo parece. La ciencia, normalmente, da pasos cortos; hasta que llega un genio y ¡zas! Pero siempre queda un tramo de gloria para el siguiente. Así, casi tres siglos después llegó un tal Albert Einstein para destaparse con su teoría de la relatividad y, de paso, reformular los asuntos gravitatorios de Newton. Y ahora, otros cien años más tarde, unos señores llamados Rainer Weiss, Kip Thorne y Barry Barish y una entidad denominada LIGO han podido demostrar la existencia de las ondas gravitacionales que ya había intuido, pero no demostrado, Einstein. Ahí es nada.

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Susi, Josefa y Londres
Adrián Ausín 21-10-2017 | 8:15 | 0

Vivimos en una ciudad engañosa. Si nos asomamos al mar, uno de los grandes días de sol de octubre, la playa ofrece una estampa idílica, de paraíso natural en estado puro, con gente aún bañándose, como Luis, y gente paseando feliz por la orilla, como Susi y Josefa. Ahora bien, ese mismo día plácido, a solo tres kilómetros, la zona Oeste deja patente la cara oculta de Gijón. Basta con preguntarle a la nariz para olfatear, con desagrado, la city más contaminada de Europa. Quienes viven mirando a Arcelor bien lo saben. Los malos olores, el tráfico y, lo peor de todo, el aire contaminado son la moneda corriente de La Calzada, Jove, El Natahoyo… Ahora bien, el resto, seamos sinceros, no acabamos de ser plenamente conscientes de la magnitud del problema. Lo fuimos el lunes, el día que no amaneció en Gijón, esa mañana naranja con el aire quieto, sucio y quemado. Hubo entonces quienes fueron a la farmacia a comprar mascarillas y hubo quien se acordó de la ‘Niebla de Londres’ de 1952. Aquel año, del 5 al 9 de diciembre, una densa niebla que no permitía ver a un metro se adueñó de la ciudad y acabó provocando hasta 12.000 muertos y 100.000 enfermos. Unos por accidentes de tren, tranvía o coche. Yotros por enfermedades respiratorias. Los hogares de Londres se calentaban con carbón de baja calidad, rico en azufre, y la contaminación se disparó aquellos días hasta provocar todas aquellas muertes, una situación extrema que casi le cuesta el puesto a un ya senil Winston Churchill.

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Murcia-Texas, conexión de alto voltaje
Adrián Ausín 15-10-2017 | 2:20 | 1

Ocurrió en un burguer de Texas. Santiago Campillo descubrió a Buddy Whittington sentado en una mesa con su hamburguesa y no dudó en atacarlo: “Oye Buddy, que en España también sabemos tocar blues”. Así nació la amistad entre dos guitarristas; un melenas rockero de Murcia y un orondo bbbsexagenario de Texas, un cóctel explosivo. Corría enero de 2017 y Buddy

invitó a Campillo a tocar allí con su banda en el concierto Freds TCU. Tocaron y congeniaron. Campillo (fundador de M Clan, de donde salió por la chimenea) había visto tocar a Whittington unos quince años atrás en un concierto de John Mayall & The Bluesbreakers. Y había quedado fascinado con el poderío del texano budy-2a la guitarra, y también de su poderosa voz cuando Mayall le dejó cantar algún tema. Al final, su sueño se haría realidad por partida doble. Pues no solo tocó en Texas con Whittington, sino que le invitó a hacer juntos una gira por España y éste aceptó. Arrancaron en Madrid el 5 de octubre y anoche concluían la experiencia, diez días después, en la Casa de Cultura de Avilés. Unas doscientas personas asistieron al concierto, vibraron, aplaudieron y arrancaron dos temazos de propina tras hora y media alto voltaje. ¿Cómo se pueden pagar 15/18 euros por semejante espectáculo? Así fue. Entre Madrid y Avilés, la gira hizo escalas en Cáceres, Sevilla, Valencia, Barcelona, Murcia, Zaragoza y Ponferrada. Públicos minoritarios, salas pequeñas y música con mayúsculas.

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Tercer grado a un torero
Adrián Ausín 13-10-2017 | 3:47 | 0

La última faena de Fernando Fernández-Guerra fue publicar, en agosto, una biografía de Jorge Ilegal, amigo de la infancia. Pero Guerra fue torero antes que fraile. En su briosa juventud, este ingenioso gijonés de 61 años llegó a ser conocido en las plazas como Fernando Guerra ‘El harenero’ (por el harén de mujeres que llevó a apoyarle a Oviedo en una ocasión). Aunque recuerda con pasión aquella etapa, hoy comenta irónico que «estaba más por el aire que en el suelo», de ahí aquella frase profética de su madre cuando le dijo solemne: «Ay hijo, cuánto vas a ganar con los toros cuando lo dejes». Y según cuenta entre risas, así fue.

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Buscadores de pan
Adrián Ausín 06-10-2017 | 8:49 | 0

Dedicado a Fonso, amante del buen pan
y también de hermosas quimeras

Siempre habrá buscadores de pan. Gente que no se conforma con comprar una barra que guarda las apariencias a la hora de comer e inicia a media tarde su conversión al plástico. No lo tienen fácil los buscadores de pan. Pues, normalmente, solo tendrán esta opción a su alrededor. El sucedáneo. Quien quiera hacerse con buen pan quizá deba caminar veinte minutos o incluso coger la carretera de la Pola en coche, moto o bicicleta. A cuatro kilómetros de Gijón, cada vez lo saben más buscadores, hay un templo del pan de verdad: La Tahona de Vega. Ahí está este obrador despistado en mitad de una recta donde resulta casi imposible aparcar. Pero con tal de hacerte con un panchón de leña, uno hace lo que sea, incluso dejar el vehículo de canto. No hay alardes en el mostrador. Pequeño, casi incómodo y siempre con poco género. El panchón de medio kilo vale 85 céntimos y está para chuparse los dedos. La miga es densa y esponjosa. Y tres días después sigue siendo densa y esponjosa. ¿Y cuatro? También. El secreto, lo cuenta Kiko, es sencillo: «Tiempo y materia prima». «Y madrugar mucho todos los días y hacerlo todo a mano», añade. El resultado es para chuparse los dedos, para untar lo que sea, pues el producto estrella del pincho será el propio pan. Hasta tal punto que bastante antes del mediodía no queda un solo panchón. «Cuando sale del horno (por supuesto de leña) está casi todo vendido». Kiko cogió La Tahona de Vega en traspaso por jubilación allá por el año 2000 y su éxito es tal que sirve a restaurantes estrella Michelin y ha sido objeto de un amplio reportaje en una revista especializada de ámbito nacional llamada ‘PãstryRevolution’.

pan-redux-1pan-redux-2El problema de La Tahona es ir hasta allí . De ahí que La Puerta del Sol defienda su centenaria centralidad en Begoña (data de 1903) con dos productos estrella, ambos importados. Uno, la hogaza de los jueves, que llega de Zamora «aún caliente» en torno a las diez de la mañana. De Manganeses de la Polvorosa a Gijón desde hace más de diez años. Cuesta 2,85 y dura varios días con la miga intacta, si bien su corteza es de armas tomar. Pero sabe a pan. Apan de pueblo. Auténtico. Para el resto de la semana, Alfonso tiene otra oferta: pan de Grado, del fornu de leña de San Pelayo. De escanda, centeno, maíz y trigo. Y también duradero y de calidad. Como sus fabes de Pravia, sus casadielles de Felechosa, sus tomates de Somió o su sidra dulce de Granda.

El esfuerzo de los buscadores de pan tiene dos recompensas claras. Una, comer calidad. Y otra, hacer un viaje para varios días. Con ello, lo aparentemente caro resulta al final muy barato. Y sabroso.

(Publicado en EL COMERCIO el viernes 6 de octubre de 2017)

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.