El Comercio
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Fecha: diciembre, 2017
Glasgow, pura vanguardia
Adrián Ausín hace 15 horas | 0

(Once días en Escocia, 4)

La primera visión de Glasgow la tomas desde el rincón elevado donde se apilan tres sugerencias de las guías: la catedral, el cementerio y la casa más antigua de la ciudad. La casa está bien, lo demás regular y la vista que ofrece de toda la urbe es gris, anodina, más g1bien fea. ¡Error! Gasglow tiene mil atractivos. Solo hay que ir a buscarlos. Adentrarse en sus tripas. Para empezar, todo el centro es monumental, con edificios bonitos y una calle llena de vida, Buchanan, donde siempre hay dos o tres grupos tocando a la vez al aire libre. Por las calles, lo primero que llaman la atención son los negocios. Por ejemplo, las barberías, llenas de guitarras g2eléctricas, billares y unas banquetas para esperar el turno todas ocupadas. No recordabas esa ‘lista de espera’ en el barbero. Ni, por supuesto, la decoración. Cada dos por tres te toparás con pubs y cafés, en muchos casos con decorados industriales, tuberías vistas en el techo, amplitud, originalidad y ambiente variopinto.

En ese hábitat, además de callejear por el g3g4centro entre tiendas vintage, hay que determinar qué ver. La esposa pone la diana en el artista, diseñador y arquitecto Charles Rennie Mackintosh (Glasgow, 1868) y su esposa Margaret MacDonald, quienes a finles g5del XIX y principios del siglo XX diseñaron edificios e interiores totalmente vanguardistas para la época. Ahí está la Lighthouse, diseñado para el periódico ‘Glasgow Herald’ en 1893, la Mackintosh House, reconstrucción de su primera vivienda, y el Glasgow School of Art, el más emblemático, con una espectacular biblioteca, que fue pasto de las llamas en 2014 y no se prevé reabrir hasta 2018. Mackintosh y Señora fueron unos adelantados a su tiempo y la muyer te pone la cabeza como un bombo con sus virtudes; muy ciertas. Al final, tanto escuchar tanto escuchar, volviendo al hotel pasas de largo sobre un edificio espectacular, echas el freno, retrocedes, y le espetas: ¿Esto no será de Mackintosh? Miras la guía y efectivamente. Has aprendido a identificar a este plasta que verdaderamente se adelantó cien años con sus diseños.

La primera noche cenas una espectacular hamburguesa en la Doghouse, un inmenso local lleno de tuberías por el techo, con un poco de madera para dar confort y muy buena música. De ahí saltas al Artá, un pub inmenso, de dos alturas, vestido como si fuera un palacete, lleno de ambientes distintos, con una escalera tipo ‘Lo que el viento se llevó’ para ir al baño y al restaurante del piso de arriba, y buena música. Las muyeres de Glasgow van vestidas como si fuera Nochevieja. Es sábado noche y, visto lo visto, echan el resto para la ocasión. Los tíos van más discretos. Se está de cine. Al salir, a la vuelta de la esquina, en otro inmenso pub, este acristalado a la calle, hay un concierto en directo cojonudo. Sonido limpio y potente. Y ya al lado del hotel, en otro pub viejo y desvencijado apenas entra un alfiler. También hay concierto, reinan la cerveza y el güisqui y huele a alcohol nada más abrir la puerta.

g6g7El segundo día toca ver otras versiones de la city. El hotel linda con el río Kelvin y éste tiene un paseo fluvial hasta la Universidad, muy confortable, con una estatua a mitad de camino dedicada a la Pasionaria. El nexo son g8los escoceses que combatieron en la guerra civil española y la leyenda, su frase “vale más morir de pie que vivir de rodillas”. Curioso. El río te lleva a dos espectaculares edificios futuristas donde se celebran g9espectaculares conciertos de números uno del rock. De ahí pasas por unos preciosos jardines a la zona universitaria, gigante, amplia, con el clásico complejo de edificios de piedra, donde se rodaron escenas (que no viste) de ‘Harry Potter’. Entonces llega la gran cita de Glasgow. Las dos sobrinas que estudian Música y Diseño Industrial. La mayor cumple 20 años ese día, 19 de noviembre, y tú yes el padrín, así que verlas ese día es toda una emoción. La noche anterior tuvieron fiesta de celebración y los tíos carrozas dejan el encuentro para el domingo. Ver el piso de ‘estudiante’ despierta muchos recuerdos. Su barrio es entero de casas bajas, lindante con la Uni, guapo y tranquilo; otro mundo paralelo al centro de Glasgow donde se aparenta vivir a las mil maravillas. Trasladado a tu experiencia, como vivir en Getxo respecto a Bilbao. Aunque de aquí al centro se llega caminando en media hora.

g10Las sobrinas, 18 y 20 años, están en la gloria en Glasgow y se les nota. Antes de comer, hacen una visita guiada por la universidad, el jardín botánico (precioso) y su propio barrio. Después, otro paseo hasta un singular museo, el Kelvingrove Art & Gallery, y una visita final a su pub de cabecera, muy amplio, como todos, muy original, como mucho sabor. Cuesta despedirse de ellas. Al alejarnos, miramos todos de reojo. Al día siguiente, lunes, los viajeros se irán a las Highlands y las sobrinas, a clase. Tener a los seis sobrinos mejores del mundo es lo que tiene. Los sobrinos solo dan alegrías. Y grandes. De vuelta al hotel te sorprende, de despedida, el encendido navideño, con unos fuegos artificiales imponentes en la plaza del Ayuntamiento. Glasgow nos despide por todo lo alto. Han quedado cosas por ver. Pero amenazamos con volver.

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Hagan juego
Adrián Ausín 17-12-2017 | 8:49 | 0

Es normal en estos días escuchar frases como ésta en plena calle: «Oye, no lu pierdas. Que esti año toca». ¿De qué hablarán? La duda ofende. Hablan de lotería. De la lotería de Navidad del próximo viernes. Ese instante del año en el que todos soñamos con grandes empresas. Incluso Amenábar, extraterrestres incluidos. En Gijón llevamos tiempo en lista de espera. Según el listado oficial de lotLoterías y Apuestas del Estado, fuimos bendecidos por el Gordo seis veces: 1885 (45488), 1956 (15640), 1975 (47107), 1986 (03772), 1988 (21583) y 2012 (76058). Sin embargo, la estadística patria no incluye una séptima, la de 2007 (06381), cuando aquel pelotazo salido de Molledo, El Berrón, salpicó tierras gijonesas con varios millones de euros. No llegó el Gordo vía administración de lotería y por eso oficialmente nos ha tocado seis veces, aunque en realidad sean más. La última, hace cinco años, fue un único décimo de máquina vendido por Juan Candeli y Amalia López en el puesto de venta de Río de Oro, detrás del Carrefour. Esta última modalidad, la máquina, amplifica las posibilidades de acariciar el Gordo, aunque sea un único habitante y no permita hacer esas maravillosas fotos de los afortunados descorchando champán.

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Edimburgo, elegante y guapa
Adrián Ausín 15-12-2017 | 8:27 | 0

(Once días en Escocia 3)

Dicho está que la belleza de Edimburgo salta a la vista. No hace falta explorar mucho. Sin embargo, por ponerle un pero, cuando finalizas el viaje a Escocia te darás cuenta de que e1su castillo, su famoso castillo, es el menos guapo de todos los que has visto. Su gracia está en la ubicación, como si fuera la proa de un barco desde la que contemplas la ciudad histórica. Eso es todo. Pues está prácticamente vacío de contenido. Y tampoco es una construcción admirable. Siendo de Gijón, había que empezar la crónica edimburguesa metiéndose con ‘Oviedo’, pues ya hemos hablado de las similitudes. Ahora bien, Edimburgo deslumbra al primer golpe de vista, en especial, al adentrarte en su Milla de Oro, esa larga avenida central que, a modo de columna vertebral del casco histórico, va desde el castillo hasta el palacio real donde habitó María Estuardo. 

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Los errores de Paco Herrera
Adrián Ausín 13-12-2017 | 10:24 | 0

Triste desenlace. Como el de toda destitución. Paco Herrera, una vez fichado el pasado verano, generó una ola de entusiasmo en el sportinguismo que se tradujo en el logro histórico de rebasar los 24.000 abonados pese al descenso. Parecía el entrenador idóneo. Veterano en Segunda, con un

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Historias en la nieve
Adrián Ausín 09-12-2017 | 8:58 | 0

En ocasiones, el día perfecto se puede convertir de repente en un pequeño infierno. Basta por ejemplo perderse en una ruta por la nieve, hasta entonces maravillosa, y que el reloj marque las cinco de la tarde. Con una hora de luz por delante, sin frontal ni ropa adecuada, con la botella de agua vacía, con las piernas cargadas después de tres horas de raqueteo perfecto y una última dando palos de ciego por caminos sin pisar, dos gijoneses acabaron por sentir el miércoles que la situación se había tornado un pelín crítica. No como para llamar al 112 ni mucho menos. Pero sí para tomar una decisión compleja.

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.