El Comercio
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Fecha: diciembre 3, 2017
En busca del pub perdido
Adrián Ausín 03-12-2017 | 8:38 | 2

(Once días en Escocia 1)

Tras siete infructuosos años en el diván, entre prestigiosos psicoanalistas, uno de ellos propone una terapia de choque. «Si tanto echa de menos aquel pub, ¿por qué no se hace un viajecito por Escocia y busca una reminiscencia?». Dicho y hecho. Desde junio de 2010, tras el traumático cierre del ‘Escocia’, cientos de noctámbulos pasaron a vagar por la noche gijonesa sin saber literalmente adónde ir al faltarles aquella barra de cabecera con buena música, excelente ambiente e incluso vistas a un puerto deportivo. Sin el ‘Escocia’ se quedaron (nos quedamos)sin brújula y la vida nocturna ya no fue nunca la misma.



oban-reduxAquel pub de estilo british, con sus maderas oscuras y sus paredes blancas, con sus bancos corridos y sus altillos, por fuerza debió inspirarse en el país de la cerveza y el güisqui, el kilt, la gaita y las galletas Walkers. Yallí se acaba de consumar la búsqueda durante once días con excelentes resultados. Edimburgo comenzó por ofrecer elegantes pubs centenarios con gran surtido de cañas e incluso una pequeña carta para comer. Lugares con encanto para pasar horas en un taburete, en la barra o, algunos, incluso en cómodos sofás. Junto a ellos, otros más canallas incluían actuaciones en directo. Un gran surtido que mantiene a viajeros y autóctonos ampliamente entretenidos. Glasgow multiplica esta oferta con su toque de ciudad industrial y vanguardista, con errónea fama de fea y un inmenso plantel de locales nocturnos a cada cual más atrayente: grandes, transgresores y llenos de música. Si cierra uno, nadie se preocupará. Quedan cien más. Ymuchos de ellos añejos, con barras rebosantes de güisqui y cerveza, suelos crujientes y mil recovecos.

El ‘Escocia’ más ‘Escocia’, sin embargo, aparecerá en Oban, un pueblo costero de las Highlands. Se llama ‘The Oban Inn’ y data de 1790. Nada más entrar puede uno sentirse como en la vieja Cimavilla. Hay bancos de madera, una mesa central más alta donde un grupo de autóctonos abreva cerveza con alegría y dos tipos enrollaos tras la barra, uno de ellos con una aguda cojera. ¡Qué maravilla de sitio! Y,además de todo, se puede cenar. Unos sabrosos mejillones, un plato de ‘fish and chips’ y una pinta de cerveza negra de barril le dejan a uno levitando. Luego toca pedir un dedal de güisqui como si fueras de Oban de toda la vida y entrar en un plácido karma con la música, la bebida y la compañía. Por si hubiera pocas semejanzas, ‘The Oban Inn’ tiene altillo, más refinado y con vistas al mar.

arbelour-reduxstonehaven-reduxDurante el recorrido por las Highlands, además de castillos y palacios, de lagos y monstruos, ambientados en paisajes ocres donde solo falta la irrupción de William Wallace espada en mano, también habrá una sucesión de pubs escoceses de buena factura. El ‘Merchant Bar’ en Portree, en la Isla de Skye. ‘The Clachnaharry Inn’ (una antiquísima casa de postas) en Inverness. ‘The Mash Tun’ en Aberlour, en plena ruta del güisqui. O el ‘Ship Inn’ en Stonehaven. Cientos de ‘Escocias’, como no podía ser menos, en Escocia para poner los dientes largos, y soñar un poco, a todo aquel gijonés que quiera verlo.

Queda una asignatura pendiente. Dar con un remoto pub costero donde tengan centollos en la barra a modo de tapa. Unos gijoneses mochileros aseguran haber vivido la experiencia, pero quizá sea un éxtasis reservado para inmortales. Yya se sabe. Solo puede quedar uno.

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.