El Comercio
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Fecha: abril, 2018
La maquinona de Cabueñes
Adrián Ausín 29-04-2018 | 10:13 | 0

Una nave espacial, en cutreversión de cine sesentero, sufre un ataque. El enemigo le ha disparado un rayo láser que produce una explosión en la popa y sus mecanismos empiezan a fallar y a gritar. En la sala de mandos todas las luces se encienden y se apagan en sintonía con un infernal sonido intermitente, entrecortado por los extraños rugidos del motor de la aeronave, el chirriante destello de una especie de radial, los disparos con que replican los protagonistas y los martillazos de un tripulante negro, y bigotón, para desbloquear la puerta.

Esta jaula de grillos, con la que nos describían el futuro hace cincuenta años, se puede revivir de forma gratuita en pleno 2018 en el Hospital de Cabueñes. Basta con que la traumatóloga pida una resonancia para el paciente. La emoción, por llamarla de alguna forma, está servida. Un modernísimo aparato estrenado este año le someterá al cilúrnigo a veinte minutos de ruidos tan dispares, extraños y galácticos (lo de los martillazos es literal) que no dejará de mirar a uno y otro lado a ver dónde está la cámara oculta. ¿Es una broma? ¿Cómo es posible? ¿A qué viene este escándalo? Tal es la situación que, pese a dejar la cabeza fuera del cilindro torturador, las enfermeras dan unos tapones para los oídos a su sufrido, y último, paciente del día antes de iniciar la sesión. ¿Y la otra máquina, la más antigua, mete más ruido o menos? «Parecido», aclararán sonrientes al final.

resonancia-reduxSi los sonidos se asociasen a las correspondencias asimiladas por nuestro cerebro uno no saldría vivo de esta maquinona. La radial lo habría cortado en pedazos y el martillo pilón lo habría aplastado como una lata de Coca-Cola para ser reciclado a continuación al contenedor de orgánicos, con premio póstumo para la familia por la adecuada separación de residuos. Pero no. Cuando extraen al cilúrnigo del tubo futurista éste sigue entero, con sus calzas, sus calzoncillos y ese batín de Ágata Ruiz de la Prada abierto por detrás con el que más que ‘Star Trek’ le pondrían a rodar seguramente ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’.

Cuando se corra la voz de la banda sonora de la ‘maquinona’ de Cabueñes quizá los pacientes en lista de espera renuncien a la rápida llamada del hospital, que la tiene al ingenio trabajando mañana y tarde (antes de que explote). Y acaso aparezca un nuevo público vestido de R2-D2, C-3PO, Darth Vader y Chewbacca. En vez de los Yelmo, los fans del cine aeroespacial ya pueden llevarse las palomitas al hospital.

(Publicado en EL COMERCIO el sábado 28 de abril de 2018)

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De mayor quiero ser… playu
Adrián Ausín 21-04-2018 | 11:12 | 0

En aquellos colegios familiares de los años setenta solo había una actividad extraescolar:la fiesta de fin de curso en un merendero. Así era, al menos, en aquel entrañable colegio Eliska de la calle Padilla. Por estas fechas, las profesoras empezaban a decir aquello de «este año nos vamos a Canarias», una promesa que levantaba los bienes y hurras de los niños. Sin embargo, llegado el momento, el festejo se celebraba siempre en Los Maizales, en Santurio. Todos los años igual; de Canarias a Los Maizales, un recorte que suscribiría el mismísimo Montoro. Pero, pese a la merma viajera, era todo un éxito.

reduxEstos días preveraniegos puede verse desfilar por la arena de la playa a grupos de escolares de seis y siete años pertenecientes al colegio San Vicente de Paúl, que traslada la clase de Educación Física a cielo abierto aprovechando su vecindad, el buen tiempo y las bajamares. Comandados por José, los niños recorren el arenal desde el Piles hasta San Pedro recibiendo una clase magistral de gijonismo. Lo primero es la seguridad. Toca hablar de los colores de las banderas, de las funciones de la caseta de salvamento, de la protección solar… Y José intenta que sus alumnos acierten. ¿Qué tiene alguien que necesita a un socorrista? «Flato». ¿Qué suena por megafonía? «Tan, tan, tán…». ¿Cómo os estáis portando hoy? «Maaaal».

La preocupación del profesor es llevar a la tropa agrupada y eso, claro está, con los atractivos de la arena, los pozos y algún que otro tesoro, es misión imposible. A los niños, explica, les viene muy bien espoxigar al aire libre, pues quizá su jornada esté a caballo entre el aula y su casa. Así, mientras el tiempo acompañe y la playa no se masifique, el San Vicente traslada sus clases de gimnasia a pie de mar. Unas veces, para practicar deporte. Y otras, para dar un paseo didáctico que incluye la explicación práctica de la desembocadura de los ríos, el reciclaje de los diferentes tipos de basura o los peligros de las mareas.

Patear San Lorenzo también permite empezar a formar a los futuros playos. Hablarles del Piles, la Escalerona, San Pedro, Cimavilla… En la mente de José está el darles un adiestramiento explícito en este sentido, pero cuando mira a los renacuajos que tiene alrededor se corta un poco. «Quizá sea prematuro». Mejor ir introduciendo conceptos y completar el ADN local cuando estén en Secundaria, etapa en la que la salida a la playa está asimismo incluida en la atractiva ‘oferta’ del San Vicente, una buena cuna para ir formando al playu del mañana.

PD.-Próxima clase a pie de arena: conjugación adecuada de los algoritmos «qué ye ho» y «vas decime tú a mí». Cuanto antes, mejor.

(Publicado en EL COMERCIO el viernes 20 de abril de 2018)

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Jamie, un peligro para el hombre
Adrián Ausín 17-04-2018 | 9:58 | 0

Ahora que vivimos inmersos en las series, debemos tener mucho cuidado con el material elegido. ¡Atención! Un título desacertado y podemos cavar nuestra propia fosa. El hombre, el home, el paisanu de toda la vida, el rudo machoman peludo ajeno a melindrosidades y depilaciones está en serio peligro. Un engañoso producto llamado ‘Outlander’ puede acabar definitivamente con lo poco que queda de nosotros. Bajo una atrayente capa de historia de época, de la rudeza de la Escocia del siglo XVIII, de castillos, espadas y brujas, se oculta el hombre perfecto. Ojo, el hombre perfecto a ojos de la mujer, de la escritora en concreto, que nos pinta un especimen totalmente irreal, inexistente y en absoluto creíble: Jamie.

385Este Julen Guerrero del siglo XXI trasvasado a 1745 presenta las siguientes características: pelirrojucu, ñocla, rudo guerrero depilau, tierno amante y tan tan tan comprensivo con su amada, venida del futuro, que la cosa acaba por chirriar tanto que mientras la muyer sigue por la tercera temporada embelesada el home corta por lo sano al empezar al segunda (demasiado lejos ha llegado). ¡Esto es intolerable! ¡Haga el favor autora! ¡Cómo se le ve que soñó despierta cuando escribía hasta dejar un pastelón infumable! La prota le dice un día que viene de 1945 y él la cree y la comprende. Ella le dice que a las mujeres no se les dan azotainas y él, un murlaco de las Highlands, le pide perdón y promete que nunca más le dará con la zapatilla. Ella le prohíbe matar a su enemigo total (al ser ascendiente de su futuro marido, toma ya) y él la comprende y no lo mata. Etc. Etc. Etc. Después de abandonar el culebrón, habrá un más difícil todavía. Ella le dice al ñoclón que está preñá y él le dice que ya lo sabía. ¡Le lleva las cuentas de la regla! Jajajajajaja.

outlander-avaSeñores guionistas, por favor, un poco de seriedad. Uno viene de ver ‘Vikingos’ y pasárselo bomba con Radnard y su tropa; de ver ‘The Crown’ y admirar una serie excelente con espectaculares actores, guiones, interiores y exteriores; y de sumergirse en las tinieblas de ‘The Fall’ (‘La caza’) con el terrorífico asesino en serie Spectorrrr; para caer de golpe y porrazo en los abismos de este subproducto que amenaza con poner el punto y final a la raza humana. Solo falta que nuestro Jamie viaje de las Highlands de 1745 al futuro y se nos presente con el pantalonucu prieto y el tobillo al aire bien depilau, unos piercings de futbolista, las sienes rapadas y colonia cara.

Hombres del mundo, no os dejéis engatusar por la parienta; no caigáis en las garras de ‘Outlander’ porque empezarán a miraros con lupa. “Pues Jamie esto…”, “Pues Jamie lo otro…”. Mucho cuidado. Esta serie es un material altamente inflamable que convierte a un guerrero escocés del XVIII en una marioneta hortera en manos de su amada. Protejamos nuestras esencias y hagamos el más absoluto vacío a este ñoclón que amenaza la civilización occidental tal como era hasta hace cuatro días. ¡Fuera panolis! Algarrobos del mundo, no vos dejar impresionar por dos espadazos y un castillo de época. En ‘Outlander’ se oculta la condena eterna. El exterminio del macho.

Si Saza levantara la cabeza…

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Esas pequeñas cosas
Adrián Ausín 13-04-2018 | 11:00 | 0

Hay errores humanos muy comunes. Como comprarse un objeto caro que utilizaremos acaso una vez al año y descuidar lo cotidiano, aquello a lo que damos un uso diario. Es la diferencia entre tener un reloj de oro en un cajón o un buen cepillo de dientes. Quizá lo mejor sea lo segundo. Ahora mismo, en este aquí y ahora, procedería realizar una encuesta a los usuarios de la playa de San Lorenzo de año completo, varios cientos, y plantearles la siguiente cuestión: ‘Elija usted una de estas tres cosas; metrotrén, ZALIA o dos grifos nuevos para lavar los pies en las escaleras 2 y 15’. Es de prever que el playu entrevistado se quedaría un instante un tanto perplejo ante la disparidad de los ‘objetos’ a elegir. Sin embargo, una vez cotejados mentalmente los presupuestos, la practicidad diaria de cada uno de ellos e, importante, la esperanza de vida del interpelado y, por tanto, de poder disfrutarlos antes de que le llame el barquero, se quedara, sin dudar, con los dos grifos.

redux-1redux-2La sorpresa del playu vendría después cuando le dijeran: «Pues está usted de suerte, querido amigo. Le acaban de tocar… ‘¡estos grifos!’». Así. Sin más. Sin debates políticos ni prórrogas presupuestarias. Sin concurso de ideas ni comisiones informativas. Sin cambios de proyecto. Casi, casi casi, sin dinero. Atendiendo, eso sí, con años y paños de retraso una demanda ciudadana silenciosa, pero recogida numerosas veces por escrito en La Columna de EL COMERCIO.

Unos operarios municipales abrieron el tajo en marzo, enchufaron el agua, echaron un poco de cemento y dejaron en las escaleras 2 y 15 sendos grifos de botón para que el ciudadano pueda lavar sus pies a pie de rampa en ambos casos, un privilegio reservado hasta ahora a nuestra insigne Escalerona fuera de la temporada de baños. La situación era absurda, pues no a todo el mundo le cuadra bien abandonar la playa por El Náutico. Y la solución, tremendamente barata. No hacía falta un máster de esos que rifan en Madrid para resolverla. Pero bien está felicitarse por la buena nueva: poder darse un garbeo por la orilla y, de vuelta a casa, tener un grifo a mano para lavar los pinreles. Sin él, lo de quitar la arena ha sido un suplicio mayúsculo.

Ahora cabe esperar que no se abra un debate político sobre la idoneidad de los grifos, el coste o la ubicación. Déjenlo así, por favor. O instalen más si gustan. Ya pueden seguir llenando ríos de tinta con proyectos faraónicos que acaso vean nuestros biznietos. Nosotros, entretanto, con poder lavarnos los pies vamos que chutamos.

(Publicado en EL COMERCIO el viernes 13 de abril de 2018)

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Zhivago en Soria
Adrián Ausín 10-04-2018 | 11:30 | 0

No es ánimo de fastidiar. Pero cuando vemos embelesados ‘Dr. Zhivago’, ese peliculón de siempre, creyendo encontrarnos en las fascinantes estepas rusas nevadas muchos hemos ignorado durante años y paños que en realidad estamos contemplando Soria. Sí, Soria. La bella, majestuosa, oxigenante y aún desconocida Soria. Así como suena. En Soria, señores y señoras del jurado, se rodó allá por 1965 el 80% de la película y 53 años después de aquello esta preciosa región castellana sigue sin promocionar debidamente el hito de haber tenido viviendo en su tierra a Omar Shariff, Julie Christie y Geraldine Chaplin, un triángulo amoroso en toda regla; acaso el más famoso de la historia del cine.

doctor-zhivago-y-casa-de-candilichera¿Por qué Soria?, se preguntará el escéptico lector. Pues, en 1964, cuando empezaron los preparativos, parece que la Metro Goldwyn Mayer eligió a los sorianos por tres motivos una vez descartada la propia Unión Soviética, doctor-zhivago-5donde se consideraba irreverente la obra de Boris Pasternak. Una vez elegida España, acaso por ser un país barato por entonces, Soria se impuso por tres motivos: tenía paisajes nevados en invierno que se asemejaban a los de la estepa rusa, aún circulaban por su territorio las locomotoras de vapor, que tienen un protagonismo importante en la película, y estaba a una distancia razonable de Madrid. 

doctor-zhivago-7Sin embargo, cuando todo estuvo preparado, los hoteles llenos a reventar, la población ensimismada con aquel desembarco comandado por el director David Lean, ocurrió lo inesperado: no nevó. Aquel invierno de 1965 Soria se quedó sin nieve cuando más necesidad tenía de ella y el rodaje debió llevarse a cabo con un sinfín de doctorzhivago_23_matamalaefectos especiales: polvo de mármol, plásticos blancos, cera blanca… Los trucos en algún caso no dieron el resultado apetecido y ciertas escenas debieron rodarse de nuevo posteriormente en Finlandia. Curiosamente, de la bellísima Soria no se rodó nada precisamente en sus lugares más señeros. Se hizo en especial en la estación de Cañuelo de Soria capital, el pueblo de Candilichera, Ólvega de Moncayo, Villar del Campo y el embalse de la Cuerda del Pozo. Unos enclaves que no figuran en absoluto en el ‘top ten’ de lo que debe verse en esta región y acaso el motivo de que no se haya hecho nunca una promoción como es debido del rodaje de ‘Dr. Zhivago’, con zh1imagesseguridad una de las diez películas más importantes de la historia del cine.

Si uno se quiere perder en Soria ahí tiene el Cañón del Río Lobos, la Laguna Negra, las Fuentes del Duero, Castroviejo, el monumental Burgo de Osma, Ucero, Calatañazor, Vinuesa, Almanza, Berlanga del Duero, la ermita de San Baudelio, Caracena y su cañón y su románico, Soria capital, Numancia y un mar de pinares por donde perderse por carreteras secundarias. Sin embargo, los lugares del rodaje, centrados al sureste de la capital, son parajes más esteparios, menos bonitos. Ahí se ambientó el pueblo de Yuriatin (la estación doctor_zhivago_candilichera_soria1es en realidad la de Soria-Cañuelo y el pueblo Candilichera) y Barykino, con aquella casa helada en mitad de un páramo donde Zhivago sube corriendo a la primera planta para romper de un golpe el cristal de la ventana para poder images-1contemplar a su amada alejándose, una vez más, acaso la imagen más bella de la película. Pues sí, ahí, Omar Shariff está en Soria. Y Julie Christie está en Soria. Y Geraldine Chapin y su camada de nenos (uno de ellos hijo real de Shariff) están en Soria, por donde pasean a diario tras el rodaje. No en aquella Rusia atacada por la Revolución Bolchevique de 1917. Y los extras, un elevado número de ellos no son rusos sino sorianos que se ganaron unas buenas pesetas de la época por convertirse en revolucionarios.

Si añadimos que los Urales rusos son en realidad el Moncayo o que ese pueblo quemado que contemplan los Zhivago desde el tren en realidad es Villar del Campo esperamos no decepcionar a nadie. La mujer que corre para entregarles un bebé (que en realidad está muerto) quedó atrapada por el tren en el rodaje y perdería ambas piernas, pero el director no mandó parar al producirse la tragedia.

zhivago1Finalizado el rodaje, la Metro dejó un regalo: el primer parque de columpios de la provincia, que instaló en La Dehesa y alguno de sus trabajadores, tras casi dos años de estancia, se casó en Soria. En 1965, la película se estrena en EE UU. En 1966, en España. Y en 1967, en Soria, en el cine Rex, todo un acontecimiento. El autor, Boris Pasternak, escribió la obra en 1957, ésta se publicó en Italia y le reportó en 7c2dabc1f6c8d5db39f10c4032925e16-david-lean-doctor-zhivagoNobel de Literatura al año siguiente, que no se atrevió a ir a recoger al ser considerado en su país “una oveja sarnosa” cuyos escritos estaban “llenos de calumnias”. No se publicó en Rusia, en formato de fascículos, por una revista que logró una suscripción millonaria, hasta 1988. Había llegado la Perestroika; mientras en Soria seguían aún ensimismados con Streinlikov parado en aquel tren en mitad de sus pinares.

PD.1 Aquel histórico 1965 ocurrió otro hecho totalmente desconocido: se rodó en Soria ‘Campanas a medianoche’, de Orson Wells. ¡¡¡¡Casun Soria!!!! Joer con la desconocida. Y nosotros viajando a la República Dominicana.

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.