El Comercio

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Categoría: Naturaleza
El trompetista alemán de los Picos de Europa


En la Vega de Ario, uno de los rincones más apartados y bellos de los Picos de Europa, a tres horas y media de marcha desde el Lago Ercina, se produjo ayer martes un pequeño milagro musical. A las tres de la tarde, con el sol y las brumas intercalándose, el silencio de la alta montaña se vio quebrado, de repente, por el sonido de una trompeta. Unos suaves acordes llegaron hasta el refugio desde la mitad de la majada. Un hombre había comenzado a tocar la trompeta y el ganado se le aproximaba como por ensalmo. Tras un maravilloso primer tema, vino el segundo. Las notas eran inconfundibles:

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¡¡¡¡Hay sidra d'Arroes!!!!

Hay dos días importantes al año. Uno llega cuando corchas la sidra; otro cuando pones la huerta. Son dos rituales que elevan el espíritu, poniéndolo en armonía con la tierra. Este año, ambos tendrán una separación de apenas cuatro días. El viernes, tras mil peripecias, cien litros de sidra quedaron empaquetados en ciento treinta botellas. El martes atacarás la huerta con el rotovátor para oxigenarla antes de llenarla de plantones. Hoy toca hablar de sidra. Y contar toda la verdad. Pues cada año es caprichoso respecto al anterior y nunca hasta ahora has igualado el producto. Por eso es sidra casera. Por eso varía. Porque vas adaptando pautas. Porque las manzanas combinan distinto. Porque no corchas el mismo día. Porque la naturaleza es azarosa. Y porque tu suegro así podrá seguir metiéndose contigo. 

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Maraña… ¡Y cierra España!

En los años 50, Maraña tenía 500 habitantes. En sus escuelas había 40 niños y 40 niñas. Y la ganadería alimentaba con holganza este coqueto rincón de la montaña leonesa situado en uno de esos valles laterales donde la carretera muere, a apenas diez minutos de coche del alto de Tarna. En Maraña, en invierno, viven ahora, en 2016, unos treinta vecinos, los tres niños del pueblo van a estudiar a Riaño y aquellas antiguas escuelas, aquel singular edificio de piedra, albergan en dos terceras partes el bar Mampodre, donde Acacio mantiene con vida la actividad social del pueblo, además de captar la atención del afamado montañero Jesús Calleja, quien ha encontrado en este pueblo y en este bar un escondite donde descansar de los focos y comer casero.

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Incomunicado

Mientras trabajas todo el fin de semana como pepeelhijoputa, vas escuchando los partes de Sotres. “Aislado”. “Solo se puede llegar hasta Tielve”. “Las casas están envueltas en la nieve”. No puedes evitar exclamar: ¡Quién estuviera incomunicado! ¡Qué maravilla quedar

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La barriga del rinoceronte

En el valle de los animales sobresale la presencia del rinoceronte, con sus lomos plateados. Parece construido a piezas de contrachapado en un taller medieval. Está quieto, con su poderoso cuerno apuntando al cielo. Quizá esté haciendo yoga. Yoga animal, claro está. En el valle de los animales hay peligrosas especies: leones, leopardos, búfalos, hipopótamos,

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Un jabalí muerto en el río

para Esther y Fernando. Os debo una como ésta

 

En un simple paseo de dos horas, desde el Hotel Tierra de la Reina hasta el roblón y vuelta, el valle de Riaño te ofrece de todo. Primero un paisaje ascendente interesante donde te topas en mitad del camino con una cagada de lobo, bien cubierta de pelo (que la distingue de la del perro), pues el lobo cuando come no lo hace con cuchillo y tenedor. Luego, ganada la mayor altura, una gran amplitud que te invita a tomar mil caminos: hacia Villafrea, Espejos, Casasuertes, Hormas o, como esta ocasión, la bajada hacia el fondo del valle para retornar por el mismo. La parada del roblón resulta espectacular. Lo primero que ves es la huella del oso. La estaca sobre la que reposa el cartel indicativo de este quercus de 24 metros de altura y dos y pico de diámetro está mordida por el oso. “Le gusta mucho este tipo de madera”, ilustra el primo

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.