El Comercio
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Se vos diz, se vos endiz
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Adrián Ausín | 29-11-2017 | 17:24| 0

Concesionario de coches. Un vendedor advierte a los hijos de los potenciales compradores de que tengan cuidado, pues llevan un rato enredando demasiado, sin control alguno de sus padres, entre los relucientes vehículos expuestos. Así hasta que, ¡zas!, rompen un retrovisor. El vendedor estalla y arremete contra los guajes: «Se vos diz. Se vos endiz. Se vos vuelve a endecir. Y vais y jodéis el retrovisor».

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Hacer sidra
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Adrián Ausín | 15-11-2017 | 00:06| 2

Estos días se les distingue perfectamente por la calle. Van hinchados como pavos, llevan gesto decidido y una sonrisa con denominación de origen. En noviembre, Asturias huele a sidra. Yla zona rural gijonesa también. La cosechona de 2017 tiene a mil por hora a los grandes y a los pequeños llagares. Los primeros cifran su producción en toneladas (bajo la denuncia pública de los productores de incluir en ella manzana checa, francesa o no se sabe muy bien de dónde). Los segundos, los hacedores de sidra casera, esos que sonríen por la calle, tiran de su propia pomarada y hacen cien, doscientos o seiscientos litros para consumo propio. Esta segunda sidra, con el nombre y apellidos de su fabricante, sin aditivos, con menos alcohol que la comercial, es un producto único y exclusivo. No hay dos iguales. Ni las habrá. Cada año habrá un factor diferente que modificará el resultado: los manzanos producirán en diferente cantidad, habrá más frío o más calor, se mayará (y/o embotellará) en menguante o no, habrá incidentes o no… Todos estos condicionantes arrancan en noviembre, cuando la manzana se paña, lava, seca, tritura y prensa para, una vez obtenido el líquido, dejarla reposar en el tonel. Ahí dormirá unos meses hasta la hora de corchar.

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El Campo Valdés
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Adrián Ausín | 04-11-2017 | 19:13| 0

Tiene Gijón, como cualquier otra ciudad, unas señas de identidad específicas que la hacen diferente. En nuestro caso, podrían cambiar por completo muchas calles sin alterar la ‘esencia’, que viene definida en buena medida por toda nuestra arquitectura litoral. Gijón mira a la playa de San Lorenzo y al Muelle y en esa entente con el mar que desfila desde ‘La Lloca’ hasta El Musel se encuentran buena parte de nuestras esculturas más queridas y, también, de los edificios más señeros.

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Si el puente del Piles y la propia barandilla del Muro son ‘esencia’ de ciudad, el rincón que va desde el edificio del Varsovia hasta San Pedro acumula el mayor poso de belleza arquitectónica que poseemos. Entre ambos, reluce con especial tronío el edificio de la Antigua Pescadería, donde reza curiosamente el año de su inicio, 1928, y no el de su apertura como plaza del pescado, 1930. Le acompañan nuestro bonito Consistorio, con su plaza Mayor, algo recogida la Casa Natal Jovellanos, las Termas Romanas en el subsuelo del Campo Valdés y, completando la escena, el torreón y las almenas del Colegio Santo Ángel. Este rincón, visto desde el mar (donde aún está bueno el baño) o desde el paseo, es el que acumula mayor señorío de toda la ciudad. Así lo considera desde su pedestal Octavio Augusto, quien no deja de recordar, a quien quiera escucharle, que aquí ya había un importante trajín allá por el siglo I, cuando los romanos se habían acomodado en aquel pueblo de pescadores llamado Gigia. Entonces las olas pasaban sin inmutarse desde San Lorenzo hasta el Muelle dejando que Cimavilla se dibujase en el horizonte marino como si de un castillo escocés se tratase.

Aún no teníamos Teatro Jovellanos, ni Café Dindurra, ni estadio de El Molinón, ni los edificios Modernistas de principios del siglo XX ni el Antiguo Instituto o Empresariales. Ni tampoco todo el batiburrillo de ese callejero caótico que hoy (también) nos caracteriza. Es precisamente en el Campo Valdés, y en el Muelle, donde empezó todo tras mudarnos de la Campa Torres. Yese inicio lejano, sumado al acierto de obras posteriores, como nuestra profanada Plaza del Pescado, dejaron su impronta en el rincón más agraciado de cuantos tenemos. Gaspar Melchor de Jovellanos quizá estuviera de acuerdo.

PD.-la foto tiene otra lectura, la referida a cómo caminamos habitualmente por la calle con ‘orejeras’ sin detener la vista en el paisaje aéreo que nos rodea. Desde la arena de la playa, en el rincón del Campo Valdés, se produjo este marco como por arte de magia, con dos gaviotas coronando la Antigua Pescadería y un perro en la balaustrada de piedra. Así visto, Gijón bien podría ser un fragmento de Roma.

(Publicado en EL COMERCIO el viernes 3 de noviembre de 2017)

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Sidra Gravitacional
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Adrián Ausín | 15-11-2017 | 00:05| 0

Cuentan que el británico Isaac Newton concibió sus leyes gravitacionales en 1666 al ver caer una manzana. ¿Bebería sidra? Si tenía buen gusto, seguramente sí. ¿Asociaría teoría y práctica patentando una marca ad hoc? No lo parece. La ciencia, normalmente, da pasos cortos; hasta que llega un genio y ¡zas! Pero siempre queda un tramo de gloria para el siguiente. Así, casi tres siglos después llegó un tal Albert Einstein para destaparse con su teoría de la relatividad y, de paso, reformular los asuntos gravitatorios de Newton. Y ahora, otros cien años más tarde, unos señores llamados Rainer Weiss, Kip Thorne y Barry Barish y una entidad denominada LIGO han podido demostrar la existencia de las ondas gravitacionales que ya había intuido, pero no demostrado, Einstein. Ahí es nada.

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Susi, Josefa y Londres
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Adrián Ausín | 27-10-2017 | 18:55| 0

Vivimos en una ciudad engañosa. Si nos asomamos al mar, uno de los grandes días de sol de octubre, la playa ofrece una estampa idílica, de paraíso natural en estado puro, con gente aún bañándose, como Luis, y gente paseando feliz por la orilla, como Susi y Josefa. Ahora bien, ese mismo día plácido, a solo tres kilómetros, la zona Oeste deja patente la cara oculta de Gijón. Basta con preguntarle a la nariz para olfatear, con desagrado, la city más contaminada de Europa. Quienes viven mirando a Arcelor bien lo saben. Los malos olores, el tráfico y, lo peor de todo, el aire contaminado son la moneda corriente de La Calzada, Jove, El Natahoyo… Ahora bien, el resto, seamos sinceros, no acabamos de ser plenamente conscientes de la magnitud del problema. Lo fuimos el lunes, el día que no amaneció en Gijón, esa mañana naranja con el aire quieto, sucio y quemado. Hubo entonces quienes fueron a la farmacia a comprar mascarillas y hubo quien se acordó de la ‘Niebla de Londres’ de 1952. Aquel año, del 5 al 9 de diciembre, una densa niebla que no permitía ver a un metro se adueñó de la ciudad y acabó provocando hasta 12.000 muertos y 100.000 enfermos. Unos por accidentes de tren, tranvía o coche. Yotros por enfermedades respiratorias. Los hogares de Londres se calentaban con carbón de baja calidad, rico en azufre, y la contaminación se disparó aquellos días hasta provocar todas aquellas muertes, una situación extrema que casi le cuesta el puesto a un ya senil Winston Churchill.

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Murcia-Texas, conexión de alto voltaje
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Adrián Ausín | 21-10-2017 | 06:16| 1

Ocurrió en un burguer de Texas. Santiago Campillo descubrió a Buddy Whittington sentado en una mesa con su hamburguesa y no dudó en atacarlo: “Oye Buddy, que en España también sabemos tocar blues”. Así nació la amistad entre dos guitarristas; un melenas rockero de Murcia y un orondo bbbsexagenario de Texas, un cóctel explosivo. Corría enero de 2017 y Buddy

invitó a Campillo a tocar allí con su banda en el concierto Freds TCU. Tocaron y congeniaron. Campillo (fundador de M Clan, de donde salió por la chimenea) había visto tocar a Whittington unos quince años atrás en un concierto de John Mayall & The Bluesbreakers. Y había quedado fascinado con el poderío del texano budy-2a la guitarra, y también de su poderosa voz cuando Mayall le dejó cantar algún tema. Al final, su sueño se haría realidad por partida doble. Pues no solo tocó en Texas con Whittington, sino que le invitó a hacer juntos una gira por España y éste aceptó. Arrancaron en Madrid el 5 de octubre y anoche concluían la experiencia, diez días después, en la Casa de Cultura de Avilés. Unas doscientas personas asistieron al concierto, vibraron, aplaudieron y arrancaron dos temazos de propina tras hora y media alto voltaje. ¿Cómo se pueden pagar 15/18 euros por semejante espectáculo? Así fue. Entre Madrid y Avilés, la gira hizo escalas en Cáceres, Sevilla, Valencia, Barcelona, Murcia, Zaragoza y Ponferrada. Públicos minoritarios, salas pequeñas y música con mayúsculas.

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Tercer grado a un torero
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Adrián Ausín | 15-10-2017 | 12:22| 0

La última faena de Fernando Fernández-Guerra fue publicar, en agosto, una biografía de Jorge Ilegal, amigo de la infancia. Pero Guerra fue torero antes que fraile. En su briosa juventud, este ingenioso gijonés de 61 años llegó a ser conocido en las plazas como Fernando Guerra ‘El harenero’ (por el harén de mujeres que llevó a apoyarle a Oviedo en una ocasión). Aunque recuerda con pasión aquella etapa, hoy comenta irónico que «estaba más por el aire que en el suelo», de ahí aquella frase profética de su madre cuando le dijo solemne: «Ay hijo, cuánto vas a ganar con los toros cuando lo dejes». Y según cuenta entre risas, así fue.

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Buscadores de pan
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Adrián Ausín | 06-10-2017 | 18:49| 0

Dedicado a Fonso, amante del buen pan
y también de hermosas quimeras

Siempre habrá buscadores de pan. Gente que no se conforma con comprar una barra que guarda las apariencias a la hora de comer e inicia a media tarde su conversión al plástico. No lo tienen fácil los buscadores de pan. Pues, normalmente, solo tendrán esta opción a su alrededor. El sucedáneo. Quien quiera hacerse con buen pan quizá deba caminar veinte minutos o incluso coger la carretera de la Pola en coche, moto o bicicleta. A cuatro kilómetros de Gijón, cada vez lo saben más buscadores, hay un templo del pan de verdad: La Tahona de Vega. Ahí está este obrador despistado en mitad de una recta donde resulta casi imposible aparcar. Pero con tal de hacerte con un panchón de leña, uno hace lo que sea, incluso dejar el vehículo de canto. No hay alardes en el mostrador. Pequeño, casi incómodo y siempre con poco género. El panchón de medio kilo vale 85 céntimos y está para chuparse los dedos. La miga es densa y esponjosa. Y tres días después sigue siendo densa y esponjosa. ¿Y cuatro? También. El secreto, lo cuenta Kiko, es sencillo: «Tiempo y materia prima». «Y madrugar mucho todos los días y hacerlo todo a mano», añade. El resultado es para chuparse los dedos, para untar lo que sea, pues el producto estrella del pincho será el propio pan. Hasta tal punto que bastante antes del mediodía no queda un solo panchón. «Cuando sale del horno (por supuesto de leña) está casi todo vendido». Kiko cogió La Tahona de Vega en traspaso por jubilación allá por el año 2000 y su éxito es tal que sirve a restaurantes estrella Michelin y ha sido objeto de un amplio reportaje en una revista especializada de ámbito nacional llamada ‘PãstryRevolution’.

pan-redux-1pan-redux-2El problema de La Tahona es ir hasta allí . De ahí que La Puerta del Sol defienda su centenaria centralidad en Begoña (data de 1903) con dos productos estrella, ambos importados. Uno, la hogaza de los jueves, que llega de Zamora «aún caliente» en torno a las diez de la mañana. De Manganeses de la Polvorosa a Gijón desde hace más de diez años. Cuesta 2,85 y dura varios días con la miga intacta, si bien su corteza es de armas tomar. Pero sabe a pan. Apan de pueblo. Auténtico. Para el resto de la semana, Alfonso tiene otra oferta: pan de Grado, del fornu de leña de San Pelayo. De escanda, centeno, maíz y trigo. Y también duradero y de calidad. Como sus fabes de Pravia, sus casadielles de Felechosa, sus tomates de Somió o su sidra dulce de Granda.

El esfuerzo de los buscadores de pan tiene dos recompensas claras. Una, comer calidad. Y otra, hacer un viaje para varios días. Con ello, lo aparentemente caro resulta al final muy barato. Y sabroso.

(Publicado en EL COMERCIO el viernes 6 de octubre de 2017)

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Otoñada musical en Riaño
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Adrián Ausín | 06-10-2017 | 18:50| 0

La subida de Tarna es relajada, con tramos de asfalto nuevo. Relajada porque el concierto nocturno no será sobre las ruinas del Viejo Riaño, el auténtico. El agua del pantano ha dejado de bajar al ritmo de las últimas semanas y rebasa unos cientos de metros el viaducto. Casi mejor. ‘Bajar’ a Riaño a contemplar su espectro sería un sapo difícil de tragar. Y, según tu teoría, es mejor mirar al frente. Recrearse en la pérdida no trae nada bueno, más que disparar la bilis y amargar el ánimo.

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Baños de septiembre
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Adrián Ausín | 06-10-2017 | 18:49| 0

En septiembre los gijoneses se bañan distinto. En este mes tan diferente, tan especial, tan ausente de vientos y oleajes incómodos, los gijoneses se bañan como si fueran romanos. Al abrigo del Campo Valdés, custodiado por Octavio Augusto, el espacio marítimo abierto entre San Pedro y la Escalerona se parece en septiembre más a un balneario que a un trozo de mar. El Cantábrico, pasados los ímpetus de julio y agosto, se toma siempre unas vacaciones que aprovechan los habituales de San Lorenzo para reconquistar su playa, sin marabuntas, dándose unos espectaculares remojones en un agua inofensiva, calmada y casi plana.

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.