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Sicilia, mafia total
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Adrián Ausín | 30-07-2016 | 06:55| 0

(Quince días en Sicilia 2)

En Sicilia la huella de la mafia está en todas partes. Persianas bajadas, pisos cerrados, casas a medio construir con la obra parada, grandes contrastes entre mansiones y viviendas empobrecidas… Lo dice una gijonesa casada con un italiano que ha peinado la zona. Tú ves esas cosas, pero: ¿pueden atribuirse a la mafia? En tu guía de cabecera te recomiendan no sacar el tema con los sicilianos. Quizá por un excesivo hartazgo o por un deseo de pasar página, si es que pueden. De modo que no procede pedir la cuenta en un hotel o un restaurante y aprovechar para preguntar: por cierto, ¿qué tal la mafia? ¿sigue puteándoles? ¿o está la cosa más calmada?

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Arrancar el coche en Sicilia
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Adrián Ausín | 22-07-2016 | 07:56| 0

(Quince días en Sicilia 1)

Si fuera viable, los italianos irían al baño en coche. Un pasillo de casa un poco más amplio permitiría quizá conducir el Fiat hasta el váter. En Italia no hay prácticamente aceras. En muchas calles secundarias a un lado hay coches aparcados y al otro un hilillo de acera donde no caben dos personas. Por donde desfilaron las

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Barbarie tecnológica
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Adrián Ausín | 17-07-2016 | 09:19| 1

El mundo no se lo cargará ningún volcán, ningún terremoto, ningún platillo volante atiborrado de marcianos asesinos. Será la tecnología la que termine con nosotros. De forma lenta, pero absolutamente segura e implacable. El fin del mundo llegará

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La estocada de Aemet
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Adrián Ausín | 05-07-2016 | 21:22| 0

Nada nuevo bajo el sol. O bajo la sombra. La Aemet nos acaba de adjudicar un verano seco, con poca lluvia y nublado. ¿Algún sorprendido? ¿Desmayos? ¿Lipotimias? Quien esperase otra cosa no ‘pisa’ suelo astur. Sin embargo, no todo está perdido. Solo es cuestión de emigrar, quien pueda, o aclimatarse. Si se mira la botella medio llena, un día de 19 a 21 grados (esos están garantizados) bajo un cielo plomizo es el escenario ideal para darse un maravilloso baño en la playa, pues estas condiciones implican una más. Yfundamental. Bajo un cielo encapotado veraniego no corre el aire. Nada. Además, el mar, en esos casos, suele apaciguarse hasta quedar como adormecido, con ese suave oleaje que solo se manifiesta al morir a nuestros pies.

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We Make Home: al fin ¡ideas nuevas!
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Adrián Ausín | 25-06-2016 | 19:52| 0

Acaba de abrir sus puertas en la Travesía del Convento, esa calle que sale de Menéndez Valdés rumbo a Capua. Tiene un gran escaparate en chaflán, donde uno no puede más que pararse. Cada objeto llama la atención. Un perro de trapo llamado Sherman fumando en pipa. Unas mesas ovaladas. Una lámpara rinoceronte espectacular. Platos de pared con diseños de películas. Un hipopótamo panza arriba. Cuadros ingeniosos. Una banda de pájaros. Colgadores. Una gran estantería. We Make Home es el nombre del negocio de

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Crustáceos Park
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Adrián Ausín | 21-06-2016 | 06:00| 0

Gijón muta su aspecto generación tras generación en ocasiones con peculiares, e irónicos, hilos conductores entre pasado y presente. En el Parque Infantil, en los años 70, los niños jugaban a los columpios y al fútbol con aquellas pelotas de plástico compradas por tres pesetas en el quiosco de la esquina, mientras las pescaderas gritaban desde la acera del Mercado del Sur aquello de «¡parrochesss! ¡sardinesss!». El tiempo trajo consigo la supresión de aquellas populares 

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Putos cachopos
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Adrián Ausín | 16-06-2016 | 10:37| 0

“Putos cachopos. Jodidos cachopos. Estúpidos cachopos” (Einstein)

“El cachopo es una burda copia del sandwich” (Conde Sandwich)

“Qué katxopo ni que hostias pues” (Arguiñano)

(ficción)

 

Woody Allen explica con prodigiosa gracia en su libro ‘Cómo acabar de una vez por todas con la cultura’ el descubrimiento del sandwich. Recrea sobre el papel nuestro geniecillo del cine cómo el cuarto conde Sandwich, John Montagu (1718-1792), fue acercándose al invento progresivamente hasta hacer diana de forma definitiva. Cómo un día puso un trozo de longaniza sobre una tapa de pan de molde. Cómo otro día puso dos trozos de longaniza. Cómo decidió ampliar su juego gastronómico con una segunda tapa. Y cómo un buen día alcanzó, como por arte de magia, la secuencia tapa/comida/tapa. Casi tres siglos después de aquello, uno llega a pensar que el Conde Cachopo habita entre nosotros. Que la gastrología estaba huérfana hasta que alcanzó gloria nacional la secuencia carne/relleno/carne. Que nada hay que merezca la pena a izquierda y derecha de un cachopo cuanto-más-grande-mejor. Estos cachopos que siempre se han comido, que siempre han existido, que en su simplicidad siempre han sido en sus tallas menores comida fácil para niños, ahora resultan ser la quintaesencia de la alimentación del siglo XXI.

En realidad, fuera del imaginario de Woody Allen, el móvil de Montagu para inventar el sandwich fue tremendamente mundano. Quería comer sin mancharse mientras jugaba a las cartas, a las que era un aficionado empedernido y así, un día en que la partida se prolongó demasiado, pidió al servicio un poco de carne entre dos rebanadas de pan. ¡Eureka! En Gijón, entretanto, un fartón aficionado a la carne debió de pedir un día dos trozos de carne con el pan dentro, un pepito a la inversa y de ahí al cachopo… la cosa fue coser y cantar. Según reza en wikipedia, las primeras referencias históricas del tonto cachopo las recoge el doctor Casal a principios del siglo XVIII y en su origen sería una forma de dar salida a los filetes de escasa calidad, pues acompañados de jamón y queso ganan textura y sabor. O sea, que cachopo y sandwich son ambos dieciochescos, un par de clásicos como la copa de un pino, uno asturiano y otro británico, emparentados en el siglo de nacimiento, en la secuencia del entapamiento y en tratarse de alimentos básicos, sencillos, toscos y poco imaginativos. Quitapenas, vaya. Ambos, dicho sea todo, pueden llegar a ser deliciosos en un momento dado. Pero reducir la gastronomía al Teniente Cachopo es algo tremendamente simplista, pura dentellada carnívora. Amados gastrólogos del universo y de los masterchefes de los cullons, fuera del cachopo, recordaros solo, hay vida, hay día y noche, agua, azucarillos y aguardiente. Hay peces y arroces. Y gazpachos. Y cremas. Sin rebozaos. Sin aceitorros. Fuera del cachopo, señores y señoras del jurado, hay incluso comida.

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Villa Selección
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Adrián Ausín | 12-06-2016 | 08:45| 0

Esta noche empieza la Eurocopa 2016 con una ausencia asumida por todos, pero no por ello justificada. David Villa, el máximo goleador de la historia de la selecciónespañola, con 59 tantos, sigue en activo en una liga menor, la estadounidense, donde está demostrando que el olfato de gol sigue intacto en sus botas. Quizá no esté, a sus 34 años, para ser titular indiscutible. Pero seguro que sí para ser un suplente de lujo y saltar al campo media hora cuando pinten bastos. En España hay convocados solo dos delanteros y el presuntamente titular, Morata, siendo un excelente jugador, tiene poco gol. El otro,Aduriz, ha sido citado por aclamación popular a sus 35 años, uno más que Villa, aunque ciertamente más engrasado en la alta competición. ¿Por qué no llevar tres delanteros? ¿Por qué no a David Villa?


Pocos arietes resisten la comparación con la trayectoria y la calidad de un crack al que quizá haya perjudicado ser conocido como ‘El Guaje’. Ninguno si analizamos el ranking de goleadores de la Roja. Le siguen a distancia Raúl, con 44, y Torres, con 38 dianas. Algunos de otros países han ilustrado a lo largo del tiempo que hay vida fértil más allá de los treinta y tantos:Klose, Milla, Drogba, Forlán, Palermo, Ibra… Extraña, por tanto, y mucho que a un jugador de esta categoría se le ‘despidiera’ de la absoluta por la puerta de atrás después de ser el mejor jugador de aquel España 3 Australia 0 y marcar un excelente gol de tacón. Del nefasto Mundial de Brasil 2014 pagaron los platos rotos Xavi, Xabi Alonso, Torres… Y Villa, pese a no haber surgido, ni mucho menos, un relevo claro de nuestro ‘9’, que ha seguido mostrando el mismo talento anotador en el New York City FC. Extraña en Vicente del Bosque, todo un caballero español, haber dejado además a David Villa a las puertas de los cien partidos con la selección (suma 97), un umbral que rebasan muchos compañeros de ese equipazo que logró dos Eurocopas y un Mundial consecutivos: Casillas, Ramos, Iniesta, Cesc, Silva (casi)… Aunque no contase con él para la fase final de la Eurocopa, sí debía haberlo hecho en partidos menores para alcanzar ese hito. Lo merece. Y lo vale. Y habría goleado. Sin duda.


El Sporting malvendió a Villa (como a tantos) en 2003 por 2,7 millones. Luego el Zaragoza le sacó 12 al Valencia por él y el Valencia, a su vez, 40 al Barça, donde no le tuvieron el debido respeto. Ahora muchos sueñan con volver a verlo de rojiblanco, pero su elevada ficha y los dos años de contrato que le restan de aventura americana lo hacen casi imposible. Si Villa fuera inglés, se jubilaría en Wembley con la elástica de su país puesta y el estadio lleno rindiéndole un merecido homenaje. Spain is different.

(Publicado en EL COMERCIO el 10 de junio de 2016)

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El trompetista alemán de los Picos de Europa
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Adrián Ausín | 12-06-2016 | 08:46| 0


En la Vega de Ario, uno de los rincones más apartados y bellos de los Picos de Europa, a tres horas y media de marcha desde el Lago Ercina, se produjo ayer martes un pequeño milagro musical. A las tres de la tarde, con el sol y las brumas intercalándose, el silencio de la alta montaña se vio quebrado, de repente, por el sonido de una trompeta. Unos suaves acordes llegaron hasta el refugio desde la mitad de la majada. Un hombre había comenzado a tocar la trompeta y el ganado se le aproximaba como por ensalmo. Tras un maravilloso primer tema, vino el segundo. Las notas eran inconfundibles:

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El torno de las clarisas
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Adrián Ausín | 01-06-2016 | 16:04| 2

En 1975, el convento de las clarisas de la Laboral recibió la visita de una niña gijonesa de un año. Era la sobrina de una de las internas. Tal fue el alborozo generado intramuros que los padres accedieron a pasarles el bebé por el torno principal. Giró la estructura circular de madera hacia dentro con aquella niña en su interior, lo cual la dejó totalmente a oscuras durante un mágico instante. Cuando completó los 180 grados y se hizo la luz al otro lado las monjas de clausura la tomaron en sus brazos y la llenaron de afectos. Pasados los años, aquella niña volvería muchas veces al convento de la Laboral, donde cambió el torno por la celosía. En la verja metálica, aún existente, ella encajaba uno de sus hermosos papos y las religiosas hacían turno para cubrirlo de besos. Era una niña de gran éxito en aquel recibidor, donde la tía y el resto de las hermanas comprobaban cómo iba creciendo, mientras la obsequiaban con tabletas de chocolate Nestlé.

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Sobre el autor Adrián Ausín
Adrián Ausín (Gijón, 1967) es periodista. Trabaja en el diario EL COMERCIO desde 1995. Antes, se inició en la profesión en Bilbao, Sevilla y Granada. Sus aficiones apuntan en muchas direcciones: naturaleza, bricolaje, viajes, fotografía, cine y literatura. Todo ello con epicentro en Gijón.