El Comercio
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Fecha: noviembre, 2011
Los cazadores asturianos, preocupados por el lobo

Dos guardas cargan con un lobo muerto en una batida en la sierra del Cuera en 2006. / Fotografía: Nel Acebal

Dos guardas cargan con un lobo muerto en una batida en la sierra del Cuera en 2006. / Fotografía: Nel Acebal

Autor: Guillermo Fernández Buergo
El futuro de la gestión del lobo en Asturias mantiene en vilo ganaderos, ecologistas y también a los responsables de los cotos de caza. En campaña electoral y en las comparencias en la Junta General, los nuevos responsables regionales de Agroganadería manifestaron abiertamente su intención de declarar al cánido especie cinegética y esa afirmación mantiene alarmadas a las sociedades titulares de los cotos de caza porque temen verse abocadas a asumir el pago de los daños. Como primera consideración habrá que partir del hecho de que entre los miles de cazadores asturianos no llegarán al 1% los que manifiesten un mínimo interés por la caza del lobo y, mucho menos, pagar por ello. Además, participar en una cacería del lobo a rececho, y con un solo rifle, sería sinónimo de fracaso.
Entre cazadores, ecologistas, ganaderos y ciudadanos impera un gran desconocimiento sobre la situación del lobo. El principal problema para el cánido habría que entenderlo como inseparable del desconocimiento y el temor ancestral que existe en la sociedad hacia él. En la cultura occidental hay miles de leyendas negras sobre el lobo y hasta la Biblia lo describe como un animal asesino y sanguinario.
El lobo fue considerado en España especie cinegética hasta la aprobación de la Ley de Caza de 1970. Y no sólo eso, sino que hasta esa fecha se le valoraba como alimaña, igual que al lince, la nutria, el gato montés, la marta y la garduña. La suerte del cánido cambió de forma radical con esa norma y posteriormente con el Convenio de Berna de 18 de septiembre de 1979: una disposición europea que garantiza la conservación de la vida y el medio natural en Europa mediante la cooperación entre estados.
Ahora bien, el convenio ofrece fisuras porque desde su aprobación el lobo goza de estricta protección en la Unión Europea con dos excepciones: en España, al Norte del río Duero, y en Grecia, en la región situada al Norte del paralelo 39. Y, además, España ratificó el Convenio de Berna en 1986 introduciendo la reserva para el lobo, el estornino negro, el lagarto ocelado, la víbora y los fringílidos: el jilguero y el verderón, entre otros.
La gestión del lobo en Asturias corresponde al Gobierno del Principado y lo vino haciendo a través del Plan de Gestión del Lobo, de diciembre de 2002, que nunca se ha revisado. Esa ley lo que pretende es armoizar el importante papel del cánido en los ecosistemas naturales y la conflictividad social que generan los daños producidos en la cabaña ganadera.
ESPAÑA- ZOO-LOBOS Lo cierto es que se habla mucho del lobo, desde diversos prismas, pero nadie se atreve a resolver el problema atendiendo a todas las partes en conflicto. Es posible que la razón haya estado siempre al lado del genial Leonardo da Vinci, quien hace más de 500 años ya había sentenciado que “llegará el día en que los hombres como yo verán el asesinato de un animal como ahora ven el de un hombre”.
Como consideraciones personales me queda por añadir que no conozco a ningún cazador en Asturias, y conozco a muchos, que tenga interés en matar un lobo por placer venatorio. Tengo amigos ganaderos a los que el lobo ha dejado al borde de la ruina con pérdidas de cabezas de ganado que ninguna Administración les ha abonado, a pesar de habérselo prometido. Y resulta evidente que en España, a tenor de la letra del Convenio de Berna, se pueden matar lobos desde el Norte del Duero hasta el Cantábrico, y también en el resto del país cuando para ello exista una autorización administrativa. Y ello es así porque España no ratificó el Convenio de Berna en lo que hace relación al lobo.

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Los lazos, de nuevo una amenaza para el oso

Autor: G. F. Buergo / Europa press

 Un agente del Seprona de Cangas del Narcea y un miembro de la Patrulla Oso de la FOP, con uno de los lazos retirados./ Fotografía: FOP

Un agente del Seprona de Cangas del Narcea y un miembro de la Patrulla Oso de la FOP, con uno de los lazos retirados./ Fotografía: FOP

De nuevo, las prácticas ilegales de caza vuelven a convertirse en una amenaza para las especies protegidas en los montes asturianos. La Fundación Oso Pardo (FOP) ha alertado de la aparición de lazos de acero ilegales -usados para la caza- en Cangas del Narcea y en el municipio de Puebla de Lillo (León), que podrían poner en peligro a esta especie.
El equipo de la FOP localizó uno de los lazos el jueves pasado, cuando rastreaba el entorno del corredor interpoblacional (en el entorno de Puebla de Lillo), que une las dos subpoblaciones de esta especie, ha informado la Fundación. La trampa, que se encontraba en el borde de un prado, fue retirada y, más tarde, apareció un segundo lazo en la zona.
Al día siguiente, un miembro de la Patrulla Oso Alto Narcea y varios guardias del Seprona de Cangas del Narcea localizaron dos lazos de acero más instalados en el borde de un prado en pleno corredor de Leitariegos, una zona frecuentada por esta especie.
Los lazos, destinados comúnmente para cazar jabalíes, corzos o ciervos, pueden atrapar a otra fauna como lo osos, provocando graves lesiones o incluso la muerte.
Su utilización está tipificada en el artículo 336 del Código Penal, con penas de cárcel de 14 a 24 meses -sustituida por multa económica en caso de ausencia de antecedentes-, además de la inhabilitación para cazar durante un periodo de entre 2 y 4 años.
En los últimos años y prácticamente erradicadas otras prácticas ilegales de caza, los lazos constituyen una de las principales amenazas para las especies que pueblan los montes asturianos. Las organizaciones conservacionistas como la Fundación Oso Pardo y el Fapas han intensificado en los últimos años los programas de colaboración tanto con la Guardia Civl como con las organizaciones de cazadores para erradicar este tipo de prácticas.
En una de las últimas sanciones establecidas por los tribunales, el Juzgado de lo Penal número 2 de Oviedo condenó este mismo año a un lacero a pagar una multa de 2.400 euros, las costas del juicio y le inhabilitó para cazar durante quince meses, al encontrarle culpable de haber cazado un jabalí a lazo en mayo de 2009, en el Coto Regional de Caza de Cangas del Narcea.
Fue la Sociedad de Cazadores del municipio la que detectó los lazos entre los matorrales, cerca de una pradera de siega.

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Las cuadrillas siguen sumando jabalíes de gran tamaño

Autor: J. Aguado
Continúa la captura de grandes ejemplares de jabalí en los cotos asturianos. Una muestra el de la imagen, abatido por Yoni en Piñeres. El jabalí pesó nada más y nada menos que 109 kilos en la báscula. Tampoco se les dio nada mal la jornada a los integrantes de la Cuadrilla de Paco Cadenava, que en el Coto de Onís, cerca de Sirviella, abatieron los tres ejemplares de la segunda imagen, de 100, 98 y 60 kilos de peso.

Jabalí abatido en Aller. / Román Nembra

Cuadrilla de Paco Cadenava.

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Los jabalíes colonizan las zonas urbanas

La proliferación de jabalíes en las zonas urbanas se está convirtiendo en un hecho generalizado. No sólo en Asturias está provocando problemas, sino en todas España.

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El consumo de carne de animales salvajes, muy bueno para la salud

El consumo de carne de animales salvajes permite obtener importantes micronutrientes, sobre todo entre los niños, según se desprende de las conclusiones de un estudio llevado a cabo por el doctor Christopher Golden, de la Universidad de Harvard.El estudio de Golde, publicado esta semana en ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, se realizó a lo largo de un año en el noreste de Madagascar, donde la pérdida del acceso a carne de animales salvajes ha provocado un aumento del 30 por ciento en la desnutrición de niños menores de 12 años.

“Esta investigación pone de relieve la tensión entre las políticas de conservación, la salud humana y los medios de subsistencia”, afirma Golden. “La zona donde se realizó el estudio es un área extremadamente pobre –Madagascar está a menudo entre los diez países más pobres del mundo–, donde la gente come carne de una a cuatro veces al año, y pollo una vez al mes. Por lo tanto, los alimentos salvajes a los que tienen acceso son de enorme importancia, porque su carne les proporciona nutrientes que no pueden conseguir de otras formas”, ha explicado.

Según Golden, el estudio analiza “la forma en que la biodiversidad impacta en la salud humana” por lo que, a su juicio, “la conservación es un proceso poderoso y positivo que, sin el cual es muy probable que estos animales fueran explotados de forma insostenible”.

El experto recuerda que la anemia es la forma más frecuente de malnutrición. Así, a nivel mundial, casi 2.000 millones de personas sufren de deficiencia de hierro, un tipo de anemia que causa bajos niveles de hemoglobina, la proteína que ayuda a transportar el oxígeno por todo el cuerpo. Los niveles de hemoglobina se han relacionado con problemas en el desarrollo cognitivo, el aumento de la mortalidad materna y el retraso mental.Para analizar la repercusión del consumo de carne de animales salvajes en los niveles de hemoglobina, Golden diseñó un estudio que siguió de cerca la dieta de los niños en un área concreta de Madagascar. Durante más de un año, los investigadores tomaron muestras mensuales de sangre de niños menores de 12 años para medir sus niveles de hemoglobina; durante el mismo período de tiempo, las dietas de los niños fueron registradas y medidas con precisión.

“Cada trozo de pescado, cada trozo de carne, fue pesado antes de entrar en la olla”, explica Golden, “con el fin de examinar la relación causal entre el cambio de la biodiversidad y la salud humana. Debido a este estudio longitudinal, hemos sido capaces de desentrañar el verdadero efecto de la carne de animales salvajes en los niveles de hemoglobina”, relata. Así, Golden y sus colaboradores fueron capaces de modelar los efectos en la salud de la falta de acceso a la carne de animales salvajes, que provocó un incremento absoluto del 12 por ciento de la anemia y un aumento relativo del 30 por ciento.

Origen información: Agencia Europa Press.

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