El Comercio
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Fecha: diciembre, 2011
La perrita 'Llana', salvada de milagro

Los cazadores, con el jabalí abatido en la montería.

Los cazadores riosellanos, con el jabalí abatido en la montería.

Los cazadores de Ribadesella no descansaron en Navidad. Tres cuadrilla se hicieron al monte y regresaron con un botín de seis jabalíes, dos para cada una de las palomillas. Una de las monterías, la celebrada en el lote de Santianes, resultó espectacular por su desarrollo y resultado. El cazador Enrique Suárez Celorio abatía un navajero de 122 kilos, eso fue lo que sentenció la báscula, mientras que José Antonio Peón ‘Toto’, el jefe de la partida, cobraba otro de 50 kilos.

El hecho de que una mole, un acorazado, un verraco de 122 kilos, doble la rodilla ante los ojos del cazador que ha realizado el certero disparo, supone, entre otras cosas, un subidón de adrenalina para las próximas 72 horas.

La historia del jabalí tumbado en Santianes tiene bastante sustancia épica. Fue desencamado en las canales de Escapa y arrancó hacia el collado de la Tabla, donde se sitúa el límite entre los concejos de Llanes y Ribadesella. No quiso entrar en territorio llanisco y dobló hacia Riega Seca para dirigirse más tarde a La Cerezal, el lugar donde terminó entregando el salvoconducto.

La perrita 'Llana', tras ser operada de urgencia.

La perrita 'Llana', tras ser operada de urgencia.

Para desencamar al suido fue necesaria la intervención de tres monteros: Cristian Peón, Luis Peinador y Álvaro Rodríguez, con una competente jauría. Y en la traílla iba ‘Llana’, una perra de manto blanco que responde al encaste grifón astur-cántabro. En algún momento del viaje, por delante de los atronadores latidos de los canes, el jabalí se enculó, esperó y clavó sus colmillos en ‘Llana’. La perrita quedó irreconocible: nervios y músculos al aire y un navajazo que produjo un corte limpio cerca de las arterias aorta y yugular. Nadie daba un duro por su vida. La trasladaron a la clinica veterinaria Beltrán, en Nueva de Llanes, y se obró el milagro. ‘Llana’ “anda jodida”, dice su dueño, pero anda.

Finalmente se pudo comprobar que el verraco presentaba unos colmillos de siete centímetros al sol y que el perímetro de los molares era de cinco centímetros. ¿Medalla de oro? Va a ser que sí.

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Melisa ocupa el lugar de su hermano

Autor:  Guillermo Fernández Buergo

Melisa Tárano con un jabalí de 100 kilos y su perro ‘Rey’. :: G. F. B.

Melisa Tárano con un jabalí de 100 kilos y su perro ‘Rey’. :: G. F. Buergo

El 29 de diciembre se cumplieron diez años de la muerte durante una cacería de Benito Tárano Fernández, un chaval de 25 años, vecino de la localidad llanisca de Parres, que fallecía al resbalar por una canal de cien metros en el paraje de Vallisondi, en el concejo de Cabrales. A pesar de su juventud, Benito era ya un experimentado montero de la cuadrilla ribadedense de Pepe Piney y se había iniciado en la actividad cinegética quince años antes, cuando era un niño, acompañando a su padre, Antonio Tárano, en la persecución del zorro por las erías de Bojes, Noriega y Villanueva.
El día del fallecimiento de Benito Tárano, Pepe Piney, aturdido, abatido y desencajado, acertó a comentar a EL COMERCIO que «era un crío muy bueno, sin malicia. Empezó a cazar con nosotros cuando tenía diez años y su mayor afición eran los perros y el trabajo. Vivía la caza como nadie y nunca faltaba a la cita. Era un rapaz formal, de esos que ya no quedan».
En estos últimos diez años la cuadrilla de Piney regresó de nuevo al monte y llevará abatidos desde entonces más de 600 jabalíes, a una media de 60 por temporada. Y explica ahora el jefe de la partida que «durante las cacerías permanece imborrable entre nosotros el recuerdo de Benito».
Pero la caza tiene leyes inexorables, de esas que no están escritas aunque los más avezados en la actividad comprenden sin falta de muchas explicaciones. Una de esas normas establece que el lugar que dejan vacante en el monte la caza y el cazador vuelve a ocuparse, más pronto que tarde. Y el espacio vital que Benito Tárano dejaba vacío hace diez años lo acaba de recuperar esta temporada su hermana Melisa, al convertirse en la primera mujer socia del coto de Cabrales y la primera cazadora en la cuadrilla ribadedense de Piney.
De momento se preocupa exclusivamente de participar como montera y a su cuidado han dejado a ‘Rey’, un perro de sangre francesa, de manto blanco y del encaste Porcelana, una raza muy poco frecuente por estas latitudes. Los Porcelana son canes de finos vientos, incansables y con buenos aplomos. Son tal vez la raza más antigua de los podencos franceses y se les supone descendientes de los míticos perros blancos del Rey. Por esa línea podrían hundir sus raíces en la etapa medieval, aunque tal como se los conoce en la actualidad fueron estandarizados en 1845. Con la ayuda de ‘Rey’, Melisa levantaba hace unas semanas un hercúleo navajero, de 100 kilos de peso, que acabó abatiendo Eloy González.

Fotografía histórica de la cuadrilla de Pepe Piney, el único hogar cinegético que conoció Benito Tárano, fallecido hace diez años. :: G. F. B.

Fotografía histórica de la cuadrilla de Pepe Piney, el único hogar cinegético que conoció Benito Tárano, fallecido hace diez años. :: G. F. B.

Todavía recuerda Melisa que «desde hace diez años nadie de la familia había vuelto a cazar».  Y al terminar la primera montería en la que participó esta temporada le pareció que «era como si hubiese permanecido todo este tiempo en una jaula, que de pronto se abrió y yo me sentía bien. En todo momento me sentí acompañada por mi hermano y desde entonces no falté ni un día a la cita. A mí, a mi familia y a la cuadrilla se nos quitó un peso de encima».
Escuchándola, parece que en la actividad cinegética ha encontrado Melisa la piedra filosofal o el elixir de larga vida. De una jornada de caza dice que «me fascina porque me acogieron muy bien, estoy encantada y esperando que llegue el fin de semana». Y como conserva en casa «el rifle, la escopeta paralela y una repetidora que dejó Benito», ahora sueña con el día que le toque «abatir el primer jabalí. Me hace ilusión y creo que es algo que llevo en la sangre», concluye.
Y mientras le llega la hora de apretar por primera vez el gatillo, continúa pasando páginas de ese libro en blanco que les legó San Huberto a los cazadores. Por eso, el pasado sábado estaba en Cabrales con los miembros de su palomilla que cobraron cuatro suidos de 92, 64, 50 y 31 kilos en la parte alta de la villa de Arenas de Cabrales, no muy lejos de la sierra del Cuera.

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Descomunal jabalí en Santianes

Autor: Guillermo Fernández Buergo

El fin de semana de Navidad, extraordinario para la caza, se saldó con la captura de 79 verracos, un gamo y tres venados en el Oriente de Asturias. El riosellano Enrique Suárez Celorio abatió un jabalí de 122 kilos y colmillos espectaculares. Muy pocas veces van a encontrar los cazadores tan buenas condiciones venatorias como las que disfrutaron en fechas recientes: muy buena climatología; jabalíes en el monte; la vegetación por los suelos y las jaurías a punto.

La cuadrilla cabraliega gestionada por Reyes Martínez abatió cuatro jabalíes el pasado sábado, Nochebuena. :: G. F. B.

La cuadrilla cabraliega gestionada por Reyes Martínez abatió cuatro jabalíes el pasado sábado, Nochebuena. :: G. F. B.

Ribadesella
Un parte de guerra

Extraordinaria montería en el lote de Santianes para la cuadrilla de Toto Peón. Allí, Enrique Suárez Celorio abatía un navajero de 122 kilos, uno de los mejores suidos de las últimas décadas en el municipio, que presentaba colmillos se siete centímetros al sol y molares de cinco centímetros de perímetro. El verraco estaba encamado en las canales de Escapa y fue desalojado del cubil por los monteros Cristian Peón, Luisín Peinador y Álvaro Rodríguez. Puso tierra de por medio hacia el collado de la Tabla, más tarde deambuló por Riega Seca y entregaba el pellejo en parajes de La Cerezal. En el apurado viaje causó gravísimas heridas a ‘Llana’, una perra de capa blanca y del moderno encaste astur-cántabro. La perrita salvó la vida gracias a los cuidados del veterinario Beltrán, en Nueva de Llanes, porque a la clínica llegó con los músculos al aire y varios cortes en zonas cercanas a la yugular y la aorta. Todo un parte de guerra. Otro verraco de 50 kilos lo apiolaba José Antonio Peón.
En Barréu, el incombustible Miguel Ángel Cuétara tumbaba dos macarenos de 82 y 70 kilos. En Moru, Sabino Martínez Coya y José Manuel Cueva Fonseca cobraban dos cerdos salvajes de 40, cada uno.

La Parraguesa
¡¡¡24 jabalíes!!!

En La Cuesta, el cántabro José Ingelmo Méndez abatía dos jabalíes de 80 kilos, cada uno, en tanto que Luis Pérez Calderón cobraba otro de 43. En Sinariega, Juan Luis de la Fuente prendía dos verracos de 74 y 60 kilos, mientras que su hermano José Antonio de la Fuente fulminaba otro de 41.
En Següenco, Francisco Sarmiento Sánchez, Ricardo García Rama y César López Magadán fusilaban tres macarenos de 72, 43 y 24 kilos. En Teleña, Germán Collado, Roberto Vigil y Rubén Calleja Aller apiolaban tres gorrinos de 44, 40 y 37.
En Cetín, Fabián García Huerta acertaba sobre dos suidos de 50 y 35 kilos, mientras que Manuel Álvarez Lastra volteaba otro de 43.
En Triongo, José Ferrero Zapico, Bernabé Suardíaz y José Ferrero García tumbaban tres bermejos de 43, 40 y 33 kilos. En La Toya, Guillermo Coll y Javier Collado abatían dos jabalíes de 60, cada uno.
En Zardón, Saúl Díaz Villaverde atinaba sobre dos cerdos salvajes de 40 kilos, cada uno. En el Aspru, Ángel Fernández Soto ‘Canalón’ cobraba un navajero de 94 kilos. En Fondrigones, Eduardo Cuesta Simón acertaba sobre un suido de 52.

Colunga
Lo mejor, en Pernús

Extraordinaria cacería de la palomilla de Sergio en Pernús, donde David Vicente Gutiérrez tumbaba dos jabalíes de 64 y 43 kilos, mientras que Manuel Fernández Iglesias y Roberto Capín Blanco prendían otros dos de 40 y 30.
En Selorio, Carlos Alonso Sánchez, Manuel Roiz Cueli y Eloy Sánchez acertaban sobre tres gorrinos de 63,30 y 25 kilos. En Libardón, Francisco Rotella apiolaba dos suidos de 64 y 60. En Carrandi, Víctor Prieto Iglesias fulminaba un marrano de 50 kilos y Silvino Álvarez Aladro tumbaba un venado selectivo.

Piloña
Dos tripletes

En Cayón, Armando Cueto Ardavín, Daniel Manjón Rodríguez y Enrique Granda Díez pasaportaban tres cerdos salvajes de 73, 60 y 52 kilos. En Anayo, Rubén Martínez fusilaba dos gorrinos de 53 y 40 kilos, mientras que Sergio Sánchez Alonso fulminaba otro de 54.
En Beroñes, Víctor Martín Lucas y José Ángel García Noval abatían dos suidos de 72 y 44 kilos. En Los Montes, Isidro Laviada Catrón y Fabián Huerta Martino volteaban dos marranos de 50 y 43. En El Estelleru, Miguel Herrero Rodríguez prendía dos gorrinos de 44 y 30. En Rollamiu, Eladio González Fernández-Cocañín y Celestino Fernández García tumbaban dos bermejos de 25 kilos, cada uno.
En La Cueva, Diego Noval Fonseca apiolaba un jabalí de 64 kilos. En Cereceda, Juan José García tumbaba un puerco de 53. En La Carbazosa, Ramón Pendones volteaba un suido de 41.
En Cereceda, Juan Manuel Pérez Díaz abatía un gamo. En La Carbazosa, Cosme Fernández Vega prendía un venado selectivo. Se cobraron dos venados hembra en Beroñes y La Marea, con disparos de José Luis Diego González y el riosellano Víctor Caravia Pérez.
Sin tocar pelo se quedaron las cuadrillas de Faza, Caldevilla y Germán Noriega.

Cabrales
Dos palomillas certeras

En La Ría, José María Ceferino Palacios, Jesús Ruiz, Celso Meiriño y Manuel Ángel García Viejo abatían cuatro navajeros de 92, 64, 50 y 31 kilos. En El Escobal, Carlos López fusilaba dos macarenos de 66 y 60 kilos, en tanto que Felipe López y Álvaro Martínez Cofiño atinaban sobre otros dos de 87 y 74.

Cuatro verracos de 92, 64, 60 y 58 kilos se llevó de El Barracón la palomilla llanisca dirigida por Roberto Cuanda Ruenes. :: G. F. B.

Cuatro verracos de 92, 64, 60 y 58 kilos se llevó de El Barracón la palomilla llanisca dirigida por Roberto Cuanda Ruenes. :: G. F. B.

Llanes
Seis suidos excelentes

En el Barracón, Ramón Granda Pontigo, Juan Carlos González, Jesús del Río y Roberto Cuanda Ruenes apiolaban cuatro cerdos salvajes de 92, 64, 60 y 58 kilos. En Cuetu Meré, Jorge Borbolla ‘Tato’ y Francisco Robles Borbolla fusilaban dos verracos de 81 y 53 kilos.

Peñamellera Alta
Un navajero en Peleas

En Jana, Francisco Roque y Javier Noriega no fallaban ante dos suidos de 73 y 40 kilos. En Peleas, el cántabro Gandarillas cobraba un navajero de 100 kilos. En Rubó, Felipe Trespalacios volteaba un suido de 62.

Peñamellera Baja
Máximo, otra vez

En Cavandi, Rafael Antuña Isla y Ángel Echave tumbaban dos marranos de 72 y 61 kilos. En el Argayu, Máximo Echizarreta Palacios prendía un chon de 53.

Amieva
Llegaron de Sotrondio

En Ríu Melón, Oliver, Sabino y Jorge, de la cuadrilla de Sabino Iglesias, con sede en San Martín del Rey Aurelio, abatían tres jabalíes de 64, 60 y 49 kilos.
En Sebarga, el pongueto Ramiro Corral acertaba sobre un macareno de 84 kilos.

Onís
Familia numerosa

En Sirviella, la palomilla de Paco Cadenaba puso en fuga a una docena de verracos, de una familia numerosa, y Alfonso Collado López acertaba sobre uno de ellos, de 50 kilos.

Ribadedeva
Bandera blanca

En este territorio los cazadores levantaron la bandera blanca hasta el 7 de enero de 2012.

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'Cazan' por error una yegua en Parres

Autor: Guillermo Fernández Buergo

Manuel Calzón Otero, propietario del animal abatido por error por un cazador. / Fotografía. G. F. B.

Manuel Calzón Otero, propietario del animal abatido por error por un cazador. / Fotografía. G. F. B.

«El que rompe, tiene que pagar». Eso es lo que piensa Manuel Calzón Otero, vecino del caserío del Collado de Andrín, una localidad del concejo de Parres situada a 405 metros de altura y donde viven una docena de personas. A últimos de noviembre un cuadrilla de cazadores locales monteaba en el Aspru y uno de los miembros de la partida disparaba de forma accidental contra ‘Lucera’, una yegua propiedad de Calzón que caía abatida de forma instantánea por  un disparo en la cabeza.
Sobre el incidente «levantó acta el guarda del coto y un veterinario sacó fotos a la yegua muerta para dar parte al seguro», comenta Manuel, quien también recuerda que el cazador autor del disparo le dijo en un primer momento que «si encuentras otro animal que te interese me lo comentas y te lo pago».
Pasó un mes y nadie ha vuelto a dirigirse al propietario del equino. Es más, «tuve que ser yo el que se pusiera en contacto con el cazador. No quiero esperar hasta las ferias de marzo ni hacer comentarios contra los cazadores. Para mí la yegua vale 2.500 euros y no voy a andar trayendo un percherón por cuatro duros», matiza.
‘Lucera’ pesaba «unos 800 kilos» y hubo que enterrarla «en la finca del Fuentín» ante la imposibilidad de trasladarla. Calzón no deja de repetir que era «una yegua española, de silla, de cuatro años, noble y cariñosa y para mí tenía un gran valor sentimental».
Por su parte, el cazador cangués autor del disparo no tuvo inconveniente en explicar que el lance había sido «un accidente de caza, en el transcurso de una cacería autorizada». Y comentó que «todos los cazadores tenemos un seguro obligatorio y en mi caso lo que hice es dar parte del incidente» a la entidad aseguradora. También explicó que se había avisado «a un veterinario tasador» y que el propietario del animal había aportado «la documentación de la yegua». Incluso adelantó que la tasación inicial era de «1.200 euros».
Pero Calzón quiere ser indemnizado de forma inmediata y opina que lo que busca el cazador no es otra cosa que «esperar la respuesta del seguro para luego actuar según le convenga». «Sería un accidente pero la muerte de la yegua hay que abonarla», concluye.

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Accidentada cacería en Cabrales

Fue un fin de semana de buenos resultados para los cazadores en los montes de la comarca oriental y también una jornada accidentada. En Sotres, ocho jabalíes fueron abatidos en una cacería en la que dos perros y un verraco perdían la vida al despeñarse en Las Vegas. También fue una jornada en la que el asturiano Raduan Abdelhamid Marrón, acompañado por arco y flechas, abatía un venado hembra en el lote piloñés de Beroñes.

Cabrales
Ocho suidos en Sotres

Cazadores cabraliegos de diferentes cuadrillas, aglutinados en una sola palomilla, disfrutaron de dos cacerías por daños en territorios de Sotres y Tielve, que el Parque Nacional concede al Ayuntamiento de Cabrales. En la montería celebrada en El Robledal abatieron ocho navajeros de 77, 72, 69, 65, 48, 43, 37 y 30 kilos. Tres los tumbaba Juan Díaz Herrero y a uno, cada uno, tocaron Manuel Fernández, Luis Montes, José Martínez y Pepe Huerta. El octavo verraco, y dos perros, fallecían al despeñarse en parajes de Las Vegas. Y en la cacería celebrada en La Caballar, Lucas Valdés Tejeiro apiolaba un hercúleo macareno de 107 kilos.
El grupo de José Vigil prendió cinco jabalíes en los lotes de La Ría y Berodia. En La Ría, Manuel Fernández, Álvaro Martínez y Ángel Soberón cobraban tres bermejos de 30 kilos, cada uno. En Berodia, David Fernández y Felipe López pasaportaban dos suidos de 83 y 52. Sin tocar pelo anduvo por Bierru la cuadrilla de Pepe Huerta.

Piloña
Con arco y flechas

Acompañado de un arco y flechas, el cazador asturiano Raduan Abdelhamid Marrón abatía un venado hembra en Beroñes. Otras cuatro venadas se cobraron en Los Montes, El Estelleru, Sellón y La Carbazosa, con disparos de José María Anillo, Luis García de Tuñón, Pablo Gancedo y Luis García, respectivamente. En Rollamiu, Faustino Piñera tumbaba un venado macho.
En Anayo, Servando Escandón González y José Rodríguez González apiolaban dos verracos de 63 y 40 kilos. En Sellón, Ricardo González Gutiérrez volteaba un gorrino de 87 kilos. En Cereceda, Rodrigo Nosti Llera pasaportaba un jabalí de 83 kilos. En La Castañal, Juan García Sánchez prendía un marrano de 40 kilos.

El grupo que capitanea Pedro García Rama capturó el pasado fin de semana tres verracos en el lote cangués de Següenco. :: G. F. B.

El grupo que capitanea Pedro García Rama capturó el pasado fin de semana tres verracos en el lote cangués de Següenco. :: G. F. B.


La Parraguesa
Quince, en cinco cacerías

En Bustevela, Alejandro Martínez del Valle cobraba dos jabalíes de 73 y 32 kilos, mientras que Daniel Calleja Aller apiolaba otro de 70.
En Següenco, Carlos Mazón Fernández, Pedro García Rama y José Mier Suero tumbaban tres verracos de 74, 65 y 52 kilos.
En Fondrigones, David Cofiño Gavito, Tomás Quesada Quesada y Andrés Díaz Mateo fusilaban tres puercos de 61, 54 y 43 kilos.
En Sinariega, Javier Salazar acertaba sobre dos macarenos de 74 y 30 kilos, mientras que Javier Gutiérrez González fulminaba otro de 33. En Teleña, Miguel Rosete Rosete, Víctor Fornos Armiño y Rafael Fournier Ganc fusilaban tres bermejos de 37, 33 y 30.

Llanes
Navajero en San Cecilio

En La Verde, José Ramón Iglesias Blanco, Rafa Antuña Isla, Manuel Julio García y Ramón Inés Molleda abatían cuatro cerdos salvajes de 85, 64, 60 y 41 kilos. En Cuetu Meré, Servando Casas volteaba dos gorrinos de 73 y 58 kilos, mientras que Jovino Santoveña y Gabino Álvarez tumbaban otros dos de 60 kilos, cada uno.
En Mañanga, Rafael Díaz Herrera prendía dos verracos de 63 y 40 kilos, en tanto que Didier André Viego pasaportaba otro de 44.
En San Cecilio, Gabriel Montes Fernández abatía un navajero de 93 kilos. En Río de Nueva, Damián Borbolla atinaba sobre un bermejo de 40 kilos.

Reserva del Sueve
Un gamo medalla de oro

En Fontanielles, un cazador gijonés abatía un gamo de 193,5 puntos, medalla de oro. En El Potril, Ángel Caviedes tumbaba un gamo selectivo. En Fontanielles, el riosellano Arturo Carrio cobraba otro gamo selectivo. Un cazador de Morcín se llevaba dos gamos hembra de El Potril.
En Cofiño, la palomilla parraguesa de Javier Feliz apiolaba cuatro jabalíes de 76, 43, 35 y 30 kilos. En Libardón, una cuadrilla de Villaviciosa volteaba dos suidos de 82 y 34 kilos.

Ribadesella
Matías Pendás ‘Tirofijo’

En Santianes, Roberto Capín Blanco y Félix Fanjul abatían dos verracos de 54 y 43 kilos. En Barréu, Matías Pendás ‘Tirofijo’ apiolaba un macareno de 73.

Peñamellera Alta
Hubo pelea en Peleas

En Peleas, Eduardo Roque prendía dos suidos de 53 y 40 kilos, en tanto que Dionisio Álvarez Moradiellos fulminaba un verraco de 64.

Los cuadrilla gestionada por Hilario González, que actúa en el Sueve, Parres y Cangas de Onís, con cinco suidos abatidos en Libardón. :: G. F. B.

Los cuadrilla gestionada por Hilario González, que actúa en el Sueve, Parres y Cangas de Onís, con cinco suidos abatidos en Libardón. :: G. F. B.

Colunga
Triplete para Rotella

En Carrandi monteó la cuadrilla piloñesa de Rotella y se llevó tres jabalíes. Dos verracos, de 74 y 32 kilos, los abatía Raúl González Fernández, mientras que Juan Ramón Molina tumbaba un navajero de 79 kilos.
En Pernús, Sergio Fernández Villar, Alberto Prieto Cueto y David Vicente Gutiérrez prendían tres suidos de 66, 35 y 30 kilos.
En Libardón,  Alberto Álvarez Fernández, Rogelio González García y Germán Rodríguez Roza tumbaban tres cerdos salvajes de 53, 46 y 40 kilos. En Lue, Aurelio Ramos Ovalle acertaba sobre un jabalí de 60.

Peñamellera Baja
Un naveto en el Argayu

En el Argayu, el naveto David Francisco González volteaba dos cerdos salvajes de 63 y 47 kilos.

Ribadedeva
Piney, suma y sigue

En Ulpiones, José Borbolla pasaportaba un macareno de 72 kilos para la certera cuadrilla de Pepe Piney.

Amieva
Lo mejor, en Siña

En Siña, Juan Luis Fernández y Javier Robledo apiolaban dos jabalíes de 73 y 40 kilos, y un verraco se marchaba herido con disparos de Rafael Castiello. La cuadrilla cabraliega capitaneada por Sergio Simón abatía en Argolibiu un marrano de 64 kilos.

Reserva de Piloña
Un poco de todo

Una cuadrilla de Grado se llevó del lote de Degoes un jabalí de 64 kilos. Se cobraron dos venados hembra en los cuarteles de Los Montes y Degoes.

Reserva de Ponga
Los números ponguetos

Se dieron a conocer las capturas logradas desde el inicio de la temporada en los seis espacios que forman la Reserva: Vallemoru, Calera, Peloño, Maciédome, Tiatordos y el Pedrosu. Hasta el momento se llevan cobrados 47 jabalíes: 35 machos y 12 hembras;  19 venados, de los que siete eran de trofeo; once rebecos, de ellos cuatro de trofeo, y seis corzos, todos ellos machos.

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