El Comercio
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'Cazan' por error una yegua en Parres
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Guillermo Fernández y Dani Busto | 22-12-2011 | 23:27

Autor: Guillermo Fernández Buergo

Manuel Calzón Otero, propietario del animal abatido por error por un cazador. / Fotografía. G. F. B.

Manuel Calzón Otero, propietario del animal abatido por error por un cazador. / Fotografía. G. F. B.

«El que rompe, tiene que pagar». Eso es lo que piensa Manuel Calzón Otero, vecino del caserío del Collado de Andrín, una localidad del concejo de Parres situada a 405 metros de altura y donde viven una docena de personas. A últimos de noviembre un cuadrilla de cazadores locales monteaba en el Aspru y uno de los miembros de la partida disparaba de forma accidental contra ‘Lucera’, una yegua propiedad de Calzón que caía abatida de forma instantánea por  un disparo en la cabeza.
Sobre el incidente «levantó acta el guarda del coto y un veterinario sacó fotos a la yegua muerta para dar parte al seguro», comenta Manuel, quien también recuerda que el cazador autor del disparo le dijo en un primer momento que «si encuentras otro animal que te interese me lo comentas y te lo pago».
Pasó un mes y nadie ha vuelto a dirigirse al propietario del equino. Es más, «tuve que ser yo el que se pusiera en contacto con el cazador. No quiero esperar hasta las ferias de marzo ni hacer comentarios contra los cazadores. Para mí la yegua vale 2.500 euros y no voy a andar trayendo un percherón por cuatro duros», matiza.
‘Lucera’ pesaba «unos 800 kilos» y hubo que enterrarla «en la finca del Fuentín» ante la imposibilidad de trasladarla. Calzón no deja de repetir que era «una yegua española, de silla, de cuatro años, noble y cariñosa y para mí tenía un gran valor sentimental».
Por su parte, el cazador cangués autor del disparo no tuvo inconveniente en explicar que el lance había sido «un accidente de caza, en el transcurso de una cacería autorizada». Y comentó que «todos los cazadores tenemos un seguro obligatorio y en mi caso lo que hice es dar parte del incidente» a la entidad aseguradora. También explicó que se había avisado «a un veterinario tasador» y que el propietario del animal había aportado «la documentación de la yegua». Incluso adelantó que la tasación inicial era de «1.200 euros».
Pero Calzón quiere ser indemnizado de forma inmediata y opina que lo que busca el cazador no es otra cosa que «esperar la respuesta del seguro para luego actuar según le convenga». «Sería un accidente pero la muerte de la yegua hay que abonarla», concluye.