El Comercio
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Fecha: septiembre, 2014
Escaso bagaje en la última jornada

Muchas cuadrillas quedaban sin tocar pelo y solo se abatieron 48 jabalíes, seis corzos y cuatro venados. Los cazadores regresaron en blanco de cuatro monterías celebradas en las dos Peñamelleras y solo se cobró un verraco en tierras de Cabrales.

La cuadrilla llanisca gestionada por Manolín García se llevó el pasado sábado tres cerdos salvajes del prolífico cuartel de Mañanga.

La cuadrilla llanisca gestionada por Manolín García se llevó el pasado sábado tres cerdos salvajes del prolífico cuartel de Mañanga.

El coto de Llanes continúa siendo el más prolífico y el pasado fin de semana los cazadores llaniscos pasaportaban quince macarenos. La cuadrilla canguesa de Javier Collado tumbaba en Teleña cuatro navajeros y un corzo.

Llanes
Otros quince verracos
Quince jabalíes en ocho monterías abatieron los cazadores llaniscos. Solo quedó sin tocar pelo la palomilla de Roberto Cuanda en Sierra Plana, donde no se efectuaron disparos.

En El Barracón, Juan Carlos González García pasaportaba dos navajeros de 80 kilos, cada uno, mientras que Francisco Robles apiolaba otro de 55, para la cuadrilla de Lolo Piquero. En Mañanga, el cabraliego César Gancedo atinaba sobre dos macarenos de 70 y 52 kilos, en tanto que Ramón Canal prendía un cerdo salvaje de 50, para el grupo de Manolín García.

En La Verde, en parajes situados entre Rumoru y La Pereda, José Barro, Luis Meré y Pedro Coro pasaportaban tres gorrinos de 45 kilos, cada uno, para la palomilla de Pedro Amieva.

En La Mar, Benigno Cuanda del Río y Jovino Santoveña Llaneza fusilaban dos verracos de 53 y 44 kilos, para el grupo de Manolo Cuanda. En San Cecilio, el veterano Ramón Bueres Villa ‘Moni’ fulminaba dos suidos de 37 kilos, cada uno, para la palomilla de Víctor Cotera.

En el Cuetu Meré, en medio de una tremenda balacera, Roberto Medina tumbaba un guarro de 73 kilos, para la cuadrilla de Roberto Cuanda. En el Río Nueva, Marcial Queipo del Campo retiraba el salvoconducto a un marrano de 64 kilos, para la peña Ceferino Gutiérrez.

La palomilla de Javier Collado con tres verracos, en Bustevela.

La palomilla de Javier Collado con tres verracos, en Bustevela.

Piloña
El corzo, principal objetivo
Escaso bagaje para los cazadores piloñeses en la última jornada con la captura de tres corzos, un jabalí y un venado. Y es que la mayor parte de las monterías tenían como objetivo la caza del corzo en batida.

En Beroñes se cobró el único verraco, un suido de 62 kilos, abatido por Alejandro Zapico Asenjo para la palomilla de Adolfo Faza. La cuadrilla de Efrén Barbón regresó con el morral vacío de El Castellanu, tras realizar disparos sobre el jabalí.

En Rollamiu, Diego Noval pasaportaba un venado selectivo con un baremo de 156 puntos.

En La Cueva, Manuel González Fernández apiolaba un corzo para el grupo de Tito Busto. En Cayón, Benito López Melendi tumbaba un corzo para la palomilla de Juan Luis Toraño, En Anayo, José M. Vigón Martínez cobraba un corzo para la cuadrilla de Juan Antuña.

Se realizaron disparos infructuosos sobre el corzo en las batidas celebradas en los lotes de Cereceda, Los Montes y Sellón por parte de las cuadrillas gestionadas por Germán Noriega, Armando Cueto Ardavín y Rubén Martínez, respectivamente.

La Parraguesa
Teleña, espectacular
Los cazadores de Parres y Cangas de Onís abatieron diez jabalíes, dos corzos y un venado. No se cazó en los lotes de Zardón, Triongo, Fondrigones y el Aspru. Sin tocar pelo regresaron las cuadrillas de Hilario González y Manuel Julio García en La Cuesta y Cetín, respectivamente.

Espectacular montería de la cuadrilla de Javier Collado en Teleña, donde Eladio Gutiérrez Llaca tumbaba dos verracos de 50 y 45 kilos, mientras que Florentino López Bonilla apiolaba un macareno de 77 kilos y un corzo de 85 puntos. Y Pedro de la Fuente cobraba un suido de 67 kilos.
En Següencu, José Ignacio González Blanco, César Suárez Mata y Antonio Alonso Monje fusilaban tres navajeros de 83, 44 y 30 kilos, para la palomilla de Jelgueres.

En Bustevela, Sergio Díaz Díaz cobraba dos cerdos salvajes de 62 y 50 kilos, en tanto que Gerardo Latía San Martín prendía un corzo de 98 puntos, para la cuadrilla de Olegario Fernández de la Parte.

En La Toya, José Miguel de la Vega García pasaportaba un suido de 80 kilos, mientras que Francisco Carús Somohano atinaba sobre un venado de 110 puntos.

Los de Javier Collado con cuatro suidos y un corzo, en Teleña.

Los de Javier Collado con cuatro suidos y un corzo, en Teleña.

Onís
Cuatro para los de Bobia
Seis verracos entregaron el pellejo en tres cacerías. Y cuatro de ellos resultaron abatidos por los cazadores del grupo de Luis Sierra. En Maliciegu, César Rodríguez González y Francisco Suárez Linares prendían dos macarenos de 80 y 54 kilos. En Sirviella, Sebastián Lastra Llano y Ángel Traviesa Martínez pasaportaban dos suidos de 60 y 33 kilos.

En La Cuestona, Miguel Ángel Casero Tomás ‘Chelu’ y Andrés Camino Fonseca fusilaban dos guarros de 60 y 50 kilos, para la cuadrilla de Paco Cadenaba.

Ribadesella
Lo mejor, en Moru
En Moru, José Ramón Fernández Martínez y Pedro Fernández Amieva tumbaban dos jabalíes de 78 y 42 kilos, en tanto que José Alberto Valle Villanueva ‘El Polés’ cobraba un corzo de 90 puntos.

En Collera, José Antonio Rodríguez González y Pedro Fernández Pendás fulminaban dos suidos de 50 kilos, cada uno.

En Barréu, José Faustino Bueres Bulnes prendía un macareno de 60 kilos.

Colunga
Cuatro piezas en Lue
En Lue, José Antonio Fonseca Palacio y Amaro Blanco Díaz tumbaban dos jabalíes de 54 y 30 kilos, en tanto que Manuel Álvarez González y Celestino Álvarez Suárez cobraban dos venadas.

En Selorio, Joaquín Cernuda Felgueres y Alfonso García de la Noceda fulminaban dos bermejos de 35 kilos, cada uno.

En Pernús, Jesús Sánchez Vega apiolaba un suido de 50 kilos.

Ribadedeva
Doblete de Iván Amieva
En Ulpiones, en la zona de Andinas, el llanisco Iván Amieva abatía dos jabalíes de 55 y 30 kilos, para el grupo de Juanjo Andréu.

En La Franca, José Alejo Carús apiolaba un cerdo salvaje de 60 kilos, para la palomilla gestionada por Pepe Piney.

Amieva
Eduardo Cuesta, imparable
La cuadrilla de Pancho Martínez disfrutó de dos exitosas cacerías. En Sebarga, Eduardo Cuesta fulminaba un verraco de 83 kilos y en Vis, un cazador riosellano abatía un guarro de 70 kilos. Hasta la fecha se llevan cobrados 14 rebecos a rececho: Diez machos y cuatro hembras.

Cabrales
Reyes fue el rey
En Berodia, Reyes Martínez cobraba un gorrino de 40 kilos.

Sin tocar pelo regresaron de Bierru y El Escobal las cuadrilla de José Vigil y Fernando Pidal, respectivamente.

Peñamellera Baja
Se fueron nadando
La palomilla de Ángel Echave no tuvo éxito en dos monterías. En Cavandi realizaron disparos fallidos. En el Argayu no dieron con los jabalíes, pero los técnicos que contaban salmones en Buelles vieron cruzar el Cares, a nado, a una jabalina con tres crías.

Peñamellera Alta
José Ángel, sin fortuna
La cuadrilla de José Ángel Pérez Torre no tuvo fortuna en dos cacerías. En Jana realizaron disparos desviados sobre dos macarenos y en Rubó no localizaron la población de suidos.

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El más pequeño cérvido europeo

La caza del corzo a rececho desata pasiones entre miles de cazadores. Para el aguardo habría que acompañarse de «trípode, prismáticos, medidor de distancias, rifle de cerrojo y una mira de gran luminosidad».

Los mejores momentos para practicar la caza del corzo en la modalidad de rececho son los del amanecer y el crepúsculo.

Los mejores momentos para practicar la caza del corzo en la modalidad de rececho son los del amanecer y el crepúsculo.

El corzo es el más pequeño de los cérvidos europeos y habita en bosques ricos en follaje y con abundante agua. Coloniza toda Europa, desde las costas mediterráneas hasta Suecia, y en sus salidas al claro se muestra rutinario: Se presenta a la misma hora y acostumbra a llevar una hembra como guía. Está dotado de olfato y oído muy desarrollados y de una visión limitada. Y a pesar de medir solo 80 centímetros de altura y pesar entre 25 y 30 kilos, desata la pasión de miles de cazadores españoles que practican la modalidad de rececho. Del ciervo se aprecia su majestuosidad; del jabalí la fuerza bruta, y del corzo se valora su gracia natural y agilidad. Sus largas y finas patas le permiten dar saltos de dos metros de altura y hasta ocho de longitud.

El corzo es muy abundante en toda la cornisa cantábrica y su caza en la modalidad de rececho es asequible a casi todos los bolsillos. Y más en época de crisis, como sucede en los tiempos actuales. Cinco años atrás, el precio del aguardo se disparaba hasta 900 euros y en la actualidad anda por 500.

Para el cazador, el objetivo del rececho es hacerse con la mejor cornamenta posible. Ese pretendido trofeo alcanza en el corzo su máximo desarrollo a los cinco años y las cifras de récord disparan la cornamenta hasta 35 centímetros de altura y 570 gramos de peso.
Pero no resulta sencillo abatir un corzo. El macho alza la cabeza, se mueve continuamente y mantiene erguidas las orejas. Los mejores momentos para el lance final son el amanecer y el crepúsculo. Por la mañana hay que estar en el bosque antes de que despunte el alba. Y al oscurecer es necesario tener paciencia y aguantar en el sitio de la querencia. Aunque, dependiendo de la escasa presión cinegética en un determinado territorio, se puede encontrar al corzo pastando al mediodía.

La cornamenta puede medir 35 centímetros y pesar 570 gramos.

La cornamenta puede medir 35 centímetros y pesar 570 gramos.

El llanisco Vicente Buj Ampudia es uno de los grandes expertos nacionales en la caza del corzo a rececho. Lo sabe todo sobre el pequeño cérvido. Y como elementos indispensables para practicar esa modalidad de caza señala que es necesario acompañarse de «un trípode para apoyar el arma, prismáticos de gran luminosidad, medidor de distancia, rifle de cerrojo, mira con retícula iluminada y mucha paciencia». Buj Ampudia define al corzo como «el duende del bosque» ya que aparece y desaparece de la forma más inexplicable.

En relación a decantarse por un rifle de cerrojo, sostiene el cazador llanisco que «difícilmente hay posibilidades de realizar un segundo disparo y el de cerrojo, así como el de monotiro, ofrecen mayor seguridad y son tradicionales». Respecto al medidor de distancia opina que «ayuda a calcular la adecuación del arma a la hora de apuntar y disparar». Y de la mira telescópica asegura que debe contar con «retícula iluminada para las horas crepusculares y una apertura de campana de entre 50 y 56 milímetros».

Hasta hace 30 años los cazadores de la comarca practicaban exclusivamente la caza del corzo en batida. Eran cacerías entretenidas y gozaron de gran tradición, pero ante la abundancia de jabalíes a los monteros no les gusta meter al corzo perros especializados en navajeros.

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Época de berrea y grandes ciervos

Abatir un venado de trofeo en cualquier lote del coto de Piloña cuesta 1.300 euros. Uno de los mejores ejemplares de los montes piloñeses, de 193 puntos y medalla de oro, lo cobraba el cazador local Manuel Ávila en 2008.

El piloñés Manuel Ávila Crespo abatía en Rollamiu, en septiembre de 2008, un venado de 193 puntos, medalla de oro. :: G. F. B.

El piloñés Manuel Ávila Crespo abatía en Rollamiu, en septiembre de 2008, un venado de 193 puntos, medalla de oro. :: G. F. B.

En los últimos días del mes de septiembre, la caza de los grandes ejemplares de ciervo alcanza su plenitud. Es la época de la berrea, cuando los machos dominantes emiten profundos bramidos con el fin de mantenerse en permanente estado de excitación sexual y para mantener controladas a las hembras, a punto de ser receptivas para la cópula y quedar preñadas. La sinfonía gutural y las circunstancias que la rodean se convierten en un espectáculo visual y sonoro. Los pretendientes escarban la tierra para depositar orina y semen con la finalidad de marcar el territorio; destrozan la corteza de los árboles para tener la cornamenta mejor dispuesta para la lucha, y se revuelcan en el suelo para presentarse al cortejo con un pelo más lustroso.

La cornamenta del principal protagonista de la berrea alcanza su plenitud a los diez años y puede llegar a pesar siete kilos.

En la época de la berrea está permitido cazar el venado y son momentos en los que el cazador cuenta con más ventajas. Los ciervos, que durante la berrea llegan a perder la quinta parte de su peso, se encuentran agotados y bajan sus defensas con importantes pérdidas de oído, vista y olfato.
El coto de Piloña y la Reserva de Ponga son los grandes santuarios para la caza del ciervo en la comarca. En Piloña, los permisos de caza se venden a 1.300 euros para un venado de trofeo y de 400 para un selectivo. En Ponga, la caza se sortea a través del Principado de Asturias entre cazadores locales, regionales y los llamados turistas.

La caza del ciervo a rececho en tierras piloñesas comenzaba el pasado fin de semana y se habían puesto a la venta 12 permisos para ejemplares de trofeo y 17 para los selectivos. El presidente del coto, Arturo Nicolás, aseguraba ayer que «cada año resulta más complicado encontrar cazadores que quieran comprar los recechos. Se nota muchísimo la crisis económica», concluía. Y cierto será porque años atrás los permisos volaban y las cantidades a pagar eran muy superiores en euros. También explicaba Arturo Nicolás que en 2014 el espectáculo de la berrea no está resultando muy atractivo «por culpa del calor». La berrea, que fue definida como una manifestación espectacular de ardor amoroso en plena naturaleza, necesita «frío y lluvia», concluía el presidente del coto piloñés.

En los doce lotes que forman el coto de Piloña, de 21.300 hectáreas, viven más de 500 ciervos, de los que menos de 200 son machos. Los espacios más productivos son los cuarteles de Rollamiu, Beroñes, El Castellanu y La Carbazosa. En Rollamiu, a finales de septiembre de 2008, el cazador local Manuel Ávila Crespo tumbaba un venado de 193 puntos, medalla de oro y uno de los mejores ejemplares abatidos en el coto. Y en La Carbazosa, en el año 2009, el madrileño Francisco Sánchez Pamplona pasaportaba un extraordinario ciervo de 180 puntos.

El plan de caza de la Reserva de Ponga contempla que a lo largo de esta temporada se puedan abatir ocho ciervos de trofeo y nueve selectivos, así como diez batidas de venado hembra. Los mejores espacios ponguetos son Peloño, Maciédome y El Pedrosu.

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Ibarlucea abate un jabalí a 230 metros

El cazador ribadedense realizó el certero disparo sobre un verraco de 63 kilos en el lote de La Franca. No se cazó en el coto de Cabrales y los cazadores de la comarca tumbaban el fin de semana a 66 jabalíes, cuatro venados, dos corzos y dos gamos.

La cuadrilla parraguesa que gestiona el intrépido Javier Peruyero abatió tres navajeros de 79, 75 y 53 kilos en Teleña. :: G. F. B.

La cuadrilla parraguesa que gestiona el intrépido Javier Peruyero abatió tres navajeros de 79, 75 y 53 kilos en Teleña. :: G. F. B.

Los cazadores José Ramón Iglesias, en Zardón; José Moro Vigil, en Cayón, y José Ángel Fernández, en Baenu, tumbaron tres cerdos salvajes cada uno.

Ribadedeva
Ibarlucea, no conoce límites
En La Franca, José Ibarlucea, un cazador que no conoce límites, tumbaba un macareno de 63 kilos al realizar un certero disparo desde una distancia de 230 metros, en la zona de El Cantu. Y Víctor Ruiz prendía un bermejo de 27.

En Ulpiones, Aníbal Gutiérrez Cordera fusilaba un suido de 60.

La Parraguesa
Triplete de Iglesias en Zardón
En tierras de Parres y Cangas de Onís se abatieron 14 jabalíes, dos corzos y un venado. Lo más destacable de la jornada a nivel individual habría que anotarlo en el haber de José Ramón Iglesias Blanco como autor de los disparos que finiquitaban la huida de tres bermejos de 27, 31 36 kilos, en el lote de Zardón, para la palomilla llanisca de Manuel Julio García.

Interesante resultó la montería de la cuadrilla de Javier Collado en La Cuesta de Cangas, donde Alejandro de la Fuente Crespo, Francisco Javier Collado Prieto y José Manuel Rodríguez Gutiérrez apiolaban tres navajeros de 83, 76 y 64 kilos. Excelente fue la cacería del grupo de Javier Peruyero en Teleña, donde Roberto Mazón Fernández, Manuel García Marcos y Javier Peruyero García fusilaban tres macarenos de 79, 75 y 53 kilos.

En Següenco, Víctor Fernández Corral pasaportaba dos cerdos salvajes de 40 kilos cada uno, mientras que Juan Carlos Morán Medina fulminaba otro de 63 para el grupo de Patricio Fernández.

En La Toya, Servando Escandón Escandón y Ángel Jesús Castro Monteserín tumbaban dos suidos de 60 y 50 kilos, en tanto que Manuel Vega Blanco cobraba un excelente corzo de 115 puntos para la palomilla de Lolo Meré. En Cetín, Javier Rojo Longo prendía un venado macho de 130 puntos, mientras que Víctor Fernández Labra acertaba sobre un corzo de 80 puntos para la cuadrilla de Olegario Fernández de la Parte.
Sin tocar pelo regresaron las cuadrillas de Celestino Prieto y Félix Soto de los lotes de Bustevela y Triongo, respectivamente. No se cazó en los cuarteles de Fondrigones y el Aspru.

Piloña
Una ‘manita’ en Cayón
En tierras de Piloña prima en estos momentos la caza del venado en la modalidad de rececho, una importante fuente de ingresos para el coto, y las cacerías de jabalí fueron pocas pero muy rentables. Se abatieron diez verracos. Muy productiva resultó la excursión cinegética de la palomilla de Tito Busto Naredo a Cayón, donde abatían cinco navajeros. José Moro Vigil pasaportaba tres macarenos de 68, 29 y 25 kilos, en tanto que Tito Busto Naredo y Diego García Camino cobraban dos guarros de 73 y 62 kilos.

Los de Tito Busto disfrutaron de otra montería en La Castañal y regresaban eufóricos con dos verracos de 74 y 61 kilos, pasaportados por Luis Rodríguez Álvarez y José Manuel Espina Peruyero.

En Cereceda, Juan Carlos Rodríguez y Joaquín Fernández Fueyo fulminaban dos gorrinos de 37 y 25 kilos para el grupo de Ismael Cofiño. En Anayo, Pablo López Esmez tumbaba un suido de 64 kilos para la palomilla de Martino.

Llanes
Por encima de la docena
Catorce jabalíes apiolaron los discípulos llaniscos de San Huberto.

En el Río de Nueva, José Luis Martínez Vega cobraba dos verracos de 63 y 50 kilos, mientras que Ramón Inés Molleda prendía otro de 45, para la palomilla de Manuel Julio García. En San Cecilio, el infalible Didier André Viego tumbaba dos bermejos de 30 kilos, cada uno, en tanto que Jorge Borbolla ‘Tato’ fusilaba un guarro de 66, para el grupo gestionado por Aníbal Romano.

En el Barracón, Felipe Suárez volteaba un navajero de 67 kilos y José Luis Díaz Alonso tumbaba otro de 57, para la cuadrilla de Roberto Cuanda. En el Cuetu Meré, José Félix Díaz Longo y Manuel García Toribio ‘Garci’ fusilaban dos cerdos salvajes de 60 y 33 kilos.

En Sierra Plana, Ramón Canal y José Félix Díaz Longo cobraban dos suidos de 50 kilos, cada uno. En Mañanga, Pedro José Rodríguez Sánchez abatía un marrano de 54 kilos. En La Verde, Óscar Amieva Peláez atinaba sobre un proyecto de navajero de 30 kilos.

Ribadesella
Festín cinegético en Moru
Seis jabalíes entregaron el pellejo en tierras riosellanas. La cuadrilla de Benito Cibrián Pubillones se dio un festín en Moru al tumbar tres verracos de 54, 50 y 32 kilos, con efectivos disparos de José Faustino Bulnes Bueres, Roberto Capín Blanco y Félix Fanjul Cobián.

En Santianes, Alejandro Toraño y José Alberto Valle Villanueva ‘El Polés’ apiolaban dos macarenos de 73 y 52 kilos. En Collera, Juan Carlos García pasaportaba un suido de 77 kilos.

Colunga
Variopinto botín
Variopinto botín para los cazadores locales con la captura de cinco jabalíes, dos gamos y un venado. La palomilla gestionada por Sergio Fernández Villar, conocida como ‘La Roja’, tumbó tres bermejos, de 25 kilos cada uno, con disparos de David Vicente Gutiérrez, Alejandro Prieto Cueto y Sergio Fernández Villar.

En Lue, Jorge Tuya Rivas atinaba sobre un verraco de 74 kilos, mientras que Pedro Sánchez Suárez y Benigno Vázquez González apiolaban dos gamos.

En Libardón, José Bernardino González López volteaba un cerdo salvaje de 50 kilos. En Carrandi, José Luis García Ortiz tumbaba un venado hembra.

Amieva
Otro triplete en Baenu
En Baenu, José Ángel Fernández, vecino de Aballe y cazador de la palomilla gestionada por José María Fernández Soto, de Cañu, pasaportaba tres gorrinos de 46, 37 y 30 kilos.

En Vis, Josué Castiello y Eduardo Cuesta apiolaban dos cerdos salvajes de 70 kilos, cada uno.

Peñamellera Alta
Certeros en Peleas
En Peleas, Pedro Roque Llamazares y Luis Ángel Galán Posada volteaban dos jabalíes de 65 y 53 kilos. En Rubó, Millán Martínez prendía un guarro de 40 kilos.

Peñamellera Baja
Dos guarros en Cuñaba
En Cuñaba, Felipe Alonso Fernández y Fernando Portillo de Tejada prendían dos guarros de 60 y 50 kilos.

Onís
Entre Iván y Ramón
En Sirviella, el riosellano Iván Peón acertaba sobre un gorrino de 64 kilos, rematado por Ramón del Cueto, y Ramón Cuesta Sobero abatía otro de 28. En Maliciegu, Luisín, el de Salas, atinaba sobre un gorrino de 62 kilos.

Reserva del Sueve
Poca tajada para Ramsés
En Libardón, la palomilla de Ramsés Martínez se llevó un guarro de 40 kilos.

Reserva de Piloña
Para Mieres y Morcín
Dos cazadores de Mieres y Morcín abatieron dos venados hembra en Los Montes y Degoes.

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Productiva primera jornada de caza

Los cazadores que operan en los diferentes cotos de la comarca abatieron 85 jabalíes y cuatro corzos. El laureado piragüista Walter Bouzán, vencedor en el Sella, tumbó un navajero en San Cecilio y pasaportó otro macareno en el lote de Barréu.

La peña Ceferino Gutiérrez, una de las de más solera en el norte peninsular, abatió tres jabalíes de 80, 60 y 50 kilos, en San Cecilio.

La peña Ceferino Gutiérrez, una de las de más solera en el norte peninsular, abatió tres jabalíes de 80, 60 y 50 kilos, en San Cecilio.

Rubén Laria, Enrique Suárez, Benito Cibrián y Víctor Ruiz, abatieron dos jabalíes, cada uno de ellos, en los cuarteles de Sinariega, Barréu, Collera y La Franca.

Llanes
18 navajeros para empezar
En el primer día de campaña cinegética los cazadores llaniscos cobraban 18 jabalíes. En San Cecilio, Marcial Queipo del Campo, Walter Bouzán y Ángel Villa Díaz pasaportaban tres verracos de 80, 60 y 50 kilos para la peña Ceferino Gutiérrez, con sede en Nueva.
En el Cuetu Meré, Miguel Ángel Mier Candás, Jovino Santoveña y Nicolás Galguera Misioner abatían tres navajeros de 80, 53 y 50 kilos para el grupo de Manolo Cuanda.

En Sierra Plana, Pedro Rodríguez, Tito Santoveña y Tono Santoveña apiolaban tres macarenos de 80, 55 y 50 kilos para la cuadrilla de Pedro Amieva. En Mañanga, Bernardo Gutiérrez, Ismael Corao y Pedro Jesús Ruenes Piquero cobraban tres suidos de 63, 50 y 27 kilos para la palomilla de Lolo Piquero. En el Barracón, Víctor Pardo Cortina, José Luis Ruiz Vega y Damián Borbolla acertaban sobre tres gorrinos de 47, 36 y 34 kilos para el grupo de Garci.

En La Verde, Ramón Inés Molleda atinaba sobre un cerdo salvaje de 74 kilos. En La Mar, Manuel Torga fusilaba un guarro de 63 kilos. En el Río de Nueva, Víctor Cotera Noriega fulminaba un marrano de 60.

La Parraguesa
Una buena cosecha
Los cazadores que operan en territorios de los concejos de Parres y Cangas de Onís abatieron 15 suidos y un corzo. En Sinariega, Rubén Laria San Martín apiolaba dos verracos de 80 y 63 kilos, mientras que Francisco Sarmiento Sánchez cobraba un gorrino de 40 para el grupo de Olegario Fernández de la Parte.

En Teleña, Bernabé Suardíaz Menéndez, Javier Salazar Torre y Miguel Truan Vereterra pasaportaban tres cerdos salvajes de 50, 44 y 40 kilos para la palomilla de Hilario. En Següenco, Alejandro de la Fuente Crespo, José Antonio Cuenco Viego y Luis Vigil Rodríguez tumbaban tres gorrinos de 50, 42 y 40 kilos para la cuadrilla de Rivero.

En La Toya, José Manuel Pereira del Corro y Francisco Sarmiento Sánchez fusilaban dos navajeros de 83 y 41 kilos para el grupo del intrépido Javier Peruyero. En Bustevela, Jesús Matías Fernández Moral y Javier Collado Prieto volteaban dos asimétricos guarros de 74 y 28 kilos. En el Aspru, César Suárez Mata atinaba sobre un cerdo salvaje de 50 kilos, mientras que José Villa Estébanez prendía un jabalí de 40 y un corzo de 80 puntos.

No se cazó en Zardón, Triongo y La Cuesta de Cangas y sin tocar pelo regresó del lote de Cetín la cuadrilla que gestiona Victoriano Méndez.

Piloña
Tres para Juan Luis Toraño
Una docena de jabalíes abatieron los cazadores de Piloña. En Sellón, Ángel Lorenzo Crespo y Paulino Villa Argüelles apiolaban dos navajeros de 73 y 40 kilos para la cuadrilla de Juan Luis Toraño. La misma palomilla acudió a Beroñes, donde Juan Villa prendía un verraco de 47.

En El Castellanu, Raúl González Fernández y Mario Raigoso Espina tumbaban dos macarenos de 74 y 27 kilos para el grupo de Tito Busto. En Anayo, Rodrigo Roces Villa y Pablo Fernández Rodríguez volteaban dos cerdos salvajes de 66 y 53 kilos para la cuadrilla de Ismael Cofiño.
En La Cueva, Juan Antuña y Gerardo García fulminaban dos suidos de 50 y 40 kilos. En Cayón, Manuel Alberto Barredo y Luis García Tuñón prendían dos bermejos de 30 y 25 kilos. En Los Montes, Celestino Fernández acertaba sobre un verraco de 78 kilos para el grupo de Chuso.
Sin tocar pelo regresaron de Rollamiu y Cereceda las palomillas capitaneadas por Germán Noriega y Rubén ‘el del Regueru’.

Ribadesella
El infalible Benito Cibrián
Siete jabalíes apiolaban los discípulos riosellanos de San Huberto. La montería más productiva la celebró la cuadrilla de Toto Peón en Barréu, donde Enrique Suárez Celorio pasaportaba dos verracos de 50 y 40 kilos, mientras que Walter Bouzán fusilaba un macareno de 63.
En Collera, el infalible Benito Cibrían Pubillones fulminaba dos guarros de 54 y 37 kilos, en tanto que Marcos Vega Celorio atinaba sobre un corzo de 90 puntos.

En Llovio, Juan Luis García Ortiz abatía un cerdo salvaje de 54 kilos. En Moru, Ángel Pablo Martínez Molleda acertaba sobre un bermejo de 35 kilos.

Cabrales
Máximo y Faustino, a dúo
Siete jabalíes entregaron el salvoconducto en los montes cabraliegos. En Poo, los disparos efectuados por Máximo Echizarreta Palacios y Faustino Otero sirvieron para tumbar un verraco de 78 kilos, mientras que Ángel del Corro cobraba un proyecto de navajero, de 25 kilos.
En Bierru, Carlos Echevarría y Javier Lobeto, hijo, cobraban dos gorrinos de 54 y 46 kilos. En Berodia, José Ibarlucea, la metralleta humana, y Ángel Gómez pasaportaban dos suidos de 51 y 43 kilos. En El Escobal, Ignacio González prendía un navajero de 77.

Colunga
Triplete de Falo en Selorio
Otros siete jabalíes entregaban el pellejo en la espesura colunguesa. La montería más rentable fue la de la palomilla de Falo Toyos en Selorio, donde Alejandro Martín Quijano, Amalio Estrada Fernández y Rafael Toyos tumbaban tres suidos de 67, 34 y 30 kilos, mientras que Jovino Fernández prendía un corzo.

En Pernús, Pablo Álvarez y Jorge Luis Fernández Penavaz acertaban sobre dos macarenos de 82 y 43 kilos. En Lue, Javier Miravalles Sampedro y Efrén Rodríguez Meana pasaportaban dos verracos de 74 y 60 kilos, en tanto que José Ángel Entrialgo Funcasta fulminaba un corzo.

Onís
Por todas las esquinas
Los cazadores levantaron 42 verracos en tres monterías y abatieron seis, el cupo. En La Cuestona, Javier Menéndez y Reyes Martínez Noriega fusilaron dos jabalíes de 70 y 30 kilos, antes de las diez de la mañana.

En Maliciegu, Alonso Navarro Uribe y Ramón Cuesta Sobero fulminaban dos cerdos salvajes de 60 kilos, cada uno. En Sirviella, José Alberto Valle Villanueva ‘El Polés’ y Miguel Granda Martínez apiolaban dos asimétricos guarros de 60 y 30 kilos.

Peñamellera Baja
Navajeros en el Argallu
En el Argallu, Pedro Morán Corces y Luis Vázquez Cotera pasaportaron dos navajeros de 70 kilos, cada uno.

Peñamellera Alta
Trespalacios ya está aquí
En Jana, Agapito Sánchez y Felipe Trespalacios atinaban sobre dos suidos de 54 y 37 kilos para la cuadrilla de Ramón Campillo.

Ribadedeva
Doblete para Víctor
En La Franca, Víctor Ruiz abatía dos jabalíes de 64 y 58 kilos.

Reserva del Sueve
Siete suidos hacia Morcín
En Cofiño, la cuadrilla del ‘Cerrajeru’ de Morcín tumbaba cuatro verracos de 54, 49, 40 y 27 kilos. En Libardón, otra palomilla llegada desde Morcín y gestionada por ‘Marcial’, pasaportó tres cerdos salvajes con pesos de 54, 43 y 37 kilos.

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