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El introductor de los ‘azules’
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Guillermo Fernández y Dani Busto | 14-03-2017 | 05:01

Manolín García trajo desde Francia 30 cachorros de la raza grifón Azul de Gascuña

El montero llanisco capitanea una cuadrilla que este año fue la más efectiva del concejo al abatir 43 jabalíes en quince cacerías

Finalizada la temporada de caza, en el coto de Llanes se abatieron 309 jabalíes y la cuadrilla más certera fue la palomilla gestionada por Manolín García Granda al tumbar 43 verracos en quince cacerías.

El grupo de García Granda se formó hace once temporadas y, desde entonces, llevan apiolados 404 macarenos en los diferentes cuarteles llaniscos. También cazan en varios enclaves de la geografía asturiana y en tierras del Norte de León, donde cada montería cuesta en la actualidad 3.000 euros. Del grupo forman parte 25 cazadores, de los que 18 ocupan las posturas armados con rifle y otros siete ejercen como monteros en el manejo de la jauría. Ser socio del coto que gestiona la Sociedad de Cazadores del Oriente de Asturias (Socoa), que en la actualidad cuenta con 360 agremiados, cuesta 160 euros y por la cuota de caza mayor y menor hay que desembolsar otros 140 y 120 euros, respectivamente.

La cuadrilla llanisca que capitanea Manolín García, con tres excelentes jabalíes abatidos esta temporada en el lote de Mañanga. V. B. A.

La cuadrilla llanisca que capitanea Manolín García, con tres excelentes jabalíes abatidos esta temporada en el lote de Mañanga. V. B. A.

Una de las variables que más contribuye a acrecentar la fama de la cuadrilla de Manolín García es la calidad de los perros, que contribuyen a levantar las piaras de jabalí de los encames. Se acompañan de canes de los encastes grifón Azul de Gascuña y grifón Asturcántabro.

El estándar del grifón Azul de Gascuña se fijó en 1920, pero no saltaron a la fama hasta 1991, cuando una jauría de los hermanos Gaychet ganaba la Copa de Francia para perros de rastro trabajando en el desalojo de liebres y jabalíes. El grifón Asturcántabro procede de cruces realizados entre el sabueso español y los grifones franceses, como el nivernés y el vendeano, y, aunque no está estandarizado ni homogeneizado, ofrece excelentes resultados venatorios.

Manolín García, con dos de sus cachorros ‘azules’. :: G. F. B.

Manolín García, con dos de sus cachorros ‘azules’. :: G. F. B.

Azules, exclusivamente

La jauría que cría y conduce el llanisco Manolín García Granda está formada exclusivamente por grifones Azul de Gascuña. De hecho, se le considera el introductor de la raza en Asturias, después de haber realizado diez viajes a la localidad francesa de Garlin, a partir de 2002, de donde regresó con 30 cachorros, hijos de padres contrastados en el arte venatorio. Sus grifones son campeones en concursos sobre rastro de jabalí y suscitan admiración en Galicia, Cantabria, Navarra, País Vasco, Cataluña y Castilla y León.

–¿Cuáles son las principales virtudes de esos grifones azules?
–Cuentan con una voz fuerte y melódica. Son inteligentes y a los dos años cazan a pleno rendimiento. Son de vía única, al tener muy inculcado rastrear sobre una sola especie. Son fuertes, no dan problemas óseos y resultan muy manejables por su tamaño. Tienen mucho tesón y auténtica pasión por el jabalí.

–¿Cuál es el nivel de aceptación de esa raza entre los cazadores?
–A nivel nacional, la raza cuenta cada día con más adeptos. En Asturias se utiliza más el Asturcántabro, perros cruzados de sabueso y grifón. Son un cajón de sastre en el que cabe todo. Se trata de una raza sin fijar y va a resultar imposible hacerlo con tantos cruces. No obstante, el 60% de esos perros traen sangre gascona.

La jauría llanisca, preparada para participar en un concurso de rastro. :: J. Ll.

La jauría llanisca, preparada para participar en un concurso de rastro. :: J. Ll.

–¿Cuántos perros forman su actual jauría?
–Tengo más de 20, entre adultos y cachorros. Las perras que reservo para criar viven una media de 14 años y los que utilizo para cazar mueren jóvenes o quedan muy tocados por los ataques del jabalí. Participan en unas 50 cacerías al año, más los entrenamientos de la primavera y el verano.

–¿Les pega duro el jabalí?
–A mí ya se me murieron más de quince perros en el monte, en plena cacería. Los que se recuperan de las heridas no dejan de cazar, pero guardan las distancias. Un jabalí herido y con mala leche, sea de 50 o 100 kilos, puede hacer cachos a un perro.

–¿Cuál sería el perro ideal para Manolín García?
–Me inclino por un perro que sea valiente para la caza del jabalí y con tesón para llevar el rastro pegado al suelo.