Glicinias

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  • frederik

    ¿Álguien se acuerda de Glicinio de la Fuente?

  • Lorena

    frederick, ¿Glicinio no es primo de Florián?
    besos

  • frederik

    ¿De Florián del Campo, almibarado poeta mexicano, autor del opúsculo “Suave que me estás matando”? Pues no, Lore; el tal Glicinio fue ministro de Trabajo durante los años finales del franquismo. Era estrábico (de los ojos, quizá del alma) y creo que aún vive.

    PD.- Te acompaño en el sentimiento por los resultados electorales: mejor pan hubiese salido de aquel otro obrador…, pero al sabio pueblo soberano le dio por un playboy prolífico y sandunguero, que encarecerá más aún el trigo (y el maíz): poco pan y mucha coca.

  • frederik

    No sé si existe una explicación “técnica” que justifique que haya desaparecido un comentario que he hecho (y que he visto aparecer en el blog)… Si no vuelve a aparecer, tendría derecho a suponer que la asquerosa censura sigue haciendo de las suyas en este diario.
    Hablo en condicional: de mano de alguien está la aclaración.

  • palicio

    Supongo, frederik, que te refieres al comentario en que mentas a (G)Licinio de la Fuente ¿ o hubo otro ? S fuera éste, pues parece que ha sido restituido. Enhorabuena en nombre de la Libertad de Expresión… Y si fuera otro mi enérgica repulsa (otra vez) a los censores, si los hubiera.

    En cuanto a Licinio de la Fuente, sí que le recuerdo : hombre del Movimiento, ministro de Trabajo con Franco, presidente de algunos consejos de Administración…. Una “hoja de ruta” que sirve de modelo aún hoy día para tantos políticos. El tal Licinio creo que aún vive, si así fuere tendrá ya lo menos 95 años, lo que no le impedirá seguir “participando” en algún Consejo de Administración de alguna gran empresa… Pues ya sabes que hay “trabajos” muy llevaderos…

  • frederik

    Hola, Monchu. Era otra cosa pero creo que no hubo censura: citaba su estrabismo (“de los ojos, quizá del alma”, decía yo) . Es más contundente lo tuyo y coló.
    Si soy un bendito…

  • alejanag

    Camino de las Hortensias…
    ¡Cuántas veces lo recorrí! Y sigo haciéndolo. Ya no puedo coger renacuajos en el bebedero que tenía al principio, pero aún se conserva algo de su rusticidad primitiva.
    Aún es posible oir el canto del gallo y ver alguna oveja o vaca roxa en los prados que persisten…
    Pero, no importa. Cuando termine por urbanizarse, la muerte gris no podrá con la naturaleza. Siempre me esra un poco mas allá. Aún puede llegar perfectamente…

El Comercio Digital

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