El Comercio
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Enero
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Miguel Mingotes | 03-01-2015 | 08:00| 1
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Boles
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Miguel Mingotes | 27-12-2014 | 07:06| 2

 

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Al campo con… el Espíritu de la Navidad
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Miguel Mingotes | 22-12-2014 | 08:34| 1

SPORTING, SOLUCIÓN

‘VIOLENCIA, NO’

Amigos desde críos, hoy voy al fútbol con el Espíritu de la Navidad, los dos en la misma bicicleta, par de fantasmas cojonudu.

Según i dé, el Espíritu de la Navidad encoge o dilata el ánimo, humedece los ojos, te pone -como la panadera- una sonrisa.

En volandas hacia el campo –no puede ser de otra manera-, atravesamos la neblina del Piles; el Espíritu señala un grupo de amarillo: SOLUCIÓN PARA ALCOA. Lo ilumina: SOLUCIÓN PARA ALCOA.

Al llegar, ato la bicicleta; con el Espíritu de la Navidad, tal vez no haga falta, pero…

Pasan tres patos; la adivinación por el vuelo de las aves no ye lo mío: ¿Tres cero? ¿Cero a tres?… Pasen ahora los estorninos: buó…, demasiados goles, demasiades combinaciones…

Afuera, saludamos a Carlos, el de les pipes, pero no se da cuenta: no nos ve. Como sujetos a una espirituosa ley de la transparencia, pásanos lo mismo con todos  a los que saludamos, con todos menos con un guaje al que no veíamos nosotros:

-¡Adiós, Migue!…

-¡Adiós, adiós!

En un despiste del Espíritu, saludo a Claudio, a Joaquín, a Ferrero, ¡a Prendes! Salud, Prendes; salud, veteranos.

Ya dentro, el Espíritu se expande. Feliz entre la humedad y el frío, visita fugazmente el palco, de donde vuelve maldiciendo; acaricia al bajar a Quini en la cabeza; se sienta un momento entre unos guajes; se va hasta el córner, mueve la bandera…

 

Empieza el partido.

El Espíritu, que paró la guerra del 14 con ‘Noche de paz’, no va con el Sporting: va con la no violencia, con el juego limpio, con lo guapo del fútbol.

A los cinco minutos, pañolada casi general: ¡Di-rec-tiva, di-mi-sión! ¡Di-rec-tiva…!’. El Espíritu de la Navidad no va con el Sporting, pero nota un pensamiento en el ambiente, y, de inmediato, lo ilumina: SPORTING, SOLUCIÓN.

 

En el minuto dieciséis anoto que parecemos mejores, y en el veinte marca Yoni, que hoy lleva les botes blanques, se conoz que tien dos pares.

El Alcorcón juega sucio. El Espíritu de la Navidad habla con el árbitro:

-Paz, tío.

Poco después marca Isma López, que está jugando muy bien: dos a cero.

El partido es muy intenso…

-¡Mira qué entrada!

-¡Fuera, hijo puta! -grito.

¡Al carajo el Espíritu de la Navidad!

-‘Paz, tío, rimember Mari Crismas’-oigo por dentro.

Repitiendo ‘paz, tío, rimember Mari Crismas’, llego al descanso.

 

-Alejo, ¿quieres un chicle?

-Sí. Mira, me cayó un diente –Alejo enseña los dientes-.

-¿Lloraste?

-¿Lloré, papi?

 

En el segundo tiempo, el centro del campo es de ellos, que siguen jugando sucio y marcan a la media hora.

-Dos uno va ganando el Sporting, ¿eh, papi?

Pita el árbitro. El Molinón es un clamor:

-¡¡Sporting, Sporting!!

Los jugadores se dan la mano. El Espíritu roza la de Abelardo y se esfuma.

Feliz navidad.

 

 

 

 

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Paz
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Miguel Mingotes | 20-12-2014 | 08:00| 1
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Santa Lucía
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Miguel Mingotes | 13-12-2014 | 08:12| 1

 

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Al campo con… Abelardo Fernández
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Miguel Mingotes | 09-12-2014 | 08:31| 1

Elogio de un entrenador

«Míster, ¿do you habla inglés?»

Nombre: Abelardo Fernández Antuña, “Pitu”

Lugar de nacimiento: Gijón, 1970 Profesión: Entrenador de fútbol

Murió Herrerín, un siete en la camiseta del Sporting. A un fubolista que sentó jurisprudencia, en nombre de la afición, una línea de silencio:

.

Antes de entrar, pregunto a la gente sobre el entrenador:

«Superior. Lo que está haciendo con estos neños, superior» (Tina Iglesias, socia número 3.720).

«Yo vi una pancarta que me mandó mi sobrina Laya por guasap: ‘Pasaste de Pitu a gallu’» (Covadonga Junquera).

Llueve. El Molinón es más Molinón cuando llueve.

Abelardo se moja; dice lo que piensa. Por ejemplo, dice que los que vengan deben saber qué es el Sporting (¿lo saben los que marchan?); que algún día perderemos; que los jugadores son jóvenes e inexpertos, pero que sienten los colores y ‘entrenan a cañón’; que deben cobrar; que le gustaría estar diez años más en el Sporting; que…

A mí también. A mí también me gustaría estar diez años más en el Sporting, o sea, en la vida y con esta ilusión. Si el equipo fuese una sociedad democrática, es decir, si fuese (¡ay!) de los socios, en el mercado de invierno ficharía a Abelardo indefinidamente. De los valores que, según el himno, salieron de la cantera, el que más vale es Abelardo, no calles: hables por nosotros.

Mercado de invierno…

No sé ustedes, pero yo, en el mercado de invierno, tal y como están les coses, como mucho compraré una figurina pal nacimiento, una postal, si acaso, unos calcetos…

No sé ustedes, pero yo leo eso de ‘máximo accionista’, ‘fondo de inversión’, ‘intermediario’, y me pregunto si todes eses palabres tan oscures no serán, no son también violencia.

Tengo un amigu (salud, amigu) que diz que soy uningenuo. El campo ya casi no grita ‘¡Di-rec-tiva, dimi-sión!’; ya no hace falta. ¿El campo es un ingenuo? Salud, campo.

Abelardo, de pie, dirige bajo la lluvia. Sobre la marcha, como cuando jugaba, corrige los errores, mantiene el orden, levanta la cabeza.

A los doce minutos, una jugada muy guapa del Lugo acaba en gol. El Molinón levanta al equipo: ¡Sporting, Sporting! Pero el equipo no crea.

–Hoy está saliendo todo mal –oigo por atrás.

Sigue lloviendo. Abelardo sigue mojándose. A las cinco y media, falta:

–Esa era buena pa Muñiz.

–¡Bien sacao! Gol, ¡Gool! ¡Gol de Yoni!

–¡Venga, guajes!

Oscurez. Una banda de estorninos pasa hacia el parque.

–Echo de menos a Cases –diz el de atrás.

Descanso.

El segundo tiempo empieza sin cambios, pero, si pienso yo, Abelardo pensará mejor:

–¿No te lo dije? Ahí lo tienes: Cases por Rachid, Pablo Pérez por Castro.

Los cambios cambian el partido. El Sporting toma el centro y entra por las bandas. Vuelve a llover. Abelardo, mojándose, sigue pensando: quita a Carmona por Muñiz, que, en el 33, saca un córner a la cabeza de Pablo Pérez: ¡gol y al montonín!… Abelardo se abraza con los suyos.

Casi al final, entrada peligrosísima de Álex Menéndez: amarilla, roja. El jugador se retira, la gente aplaude; yo no: no se puede entrar así. Además, perjudica al equipo, que sufrimos hasta el fin con un gol anulado al Lugo.

En la vida hacen falta las ilusiones.

Gracias, Abelardo.

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La Lavadora
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Miguel Mingotes | 06-12-2014 | 08:30| 1
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Madre
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Miguel Mingotes | 29-11-2014 | 08:00| 1
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Al campo con… Carlos Candales
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Miguel Mingotes | 24-11-2014 | 09:23| 1

El porteru salva el partido

«Afuera se escucha todo. Si hay un gol, lo festejamos»


Nombre: Carlos Candales Mesa. Lugar de nacimiento: Montevideo, 1959. Profesión: Carpintero y vendedor
ambulante.

Pero no lu hubo.

–Hola, Carlos.

–Hola, Miguel; encantado de verle.

Carlos Candales Mesa es carpintero, y vende ropa –«nueva, ropa nueva»– en el Rastro y pipas y caramelos en el Molinón, junto a la puerta de prensa. Carlos viene dos horas antes del partido, monta su tenderete, vende, recoge y se va…

–Después que la gente entra. Antes nos quedábamos (su mujer tiene otro puesto), pero la gente sale como despavorida y no compra, se van.

Recoger les lleva un tiempo, más o menos el primero, o sea que…

–¿Oiréis los gritos, los insultos, los goles…?

–Ah, se escucha todo… Si hay un gol, lo festejamos. Yo toco la bocina, incluso; está prohibido, pero la toco.

–Eres sportinguista…

–Me encanta, soy fanático. Mi señora lo es más.

–¿Allá?

–Allá del Peñarol.

–¿Recuerdas algún futbolista?

–Sí, Fernando Morena, Mazurkiewicz, un golero muy bueno…  (Golero: en el Uruguay, portero.)

Carlos nació en la Curva de Maroñas, Montevideo, junto al río de la Plata.

–Carlos, una broma: cuando sube la marea aquí, ¿baja allí?

–Bueno…, puede ser. No sé decirle –contesta sonriendo.

–¿Tienes familia en Montevideo?

–Sí, tres hermanas.

La Madre del Emigrante debería ser giratoria, que pudiese mirar también hacia acá. Estaría bien eso.

Va llegando la gente.

–¿La gente compra?

–Sí, compra…

–¿Son amables, te tratan bien?

–Sí, muy amables, tanto la de acá como la de afuera. Nunca tuve problema.

–¿Qué es lo que más se vende?

–Pipas.

Hago un muestreo: pipas, pipas, pipas, pipas, regaliz, pipas, pipas, pipas, pipas, pipas. Sí, pipas: 90 %. Las pipas tienen magnesio y vitamina E, son tranquilizantes y buenas para el corazón.

Carlos es sportingsaludable con las pipas.

Se oye el himno.

–¿Dónde juega el Peñarol?

–En el Centenario.

–¿Se venden pipas?

–No, se venden las garrapiñadas, el maní, o sea, cacagüetes.

Hago otro sondeo: Fernando Falagán (socio n.º 4.485), Luis Amado (295), Pedro Álvarez (1.269), Ramón García (759), Lorena Sánchez (10.084), José Francisco Carrasco (10.085) y Antonio Cadenas (3.853) creen que ganaremos.

–¿Es para un concurso? –me preguntan.

Son las seis.

Carlos empieza a recoger. Al poco oímos «¡Di-rec-tiva, di-mi-sión! ¡Di…». Carlos sonríe como reivindicando otras cosas; yo, también. Afuera, las cosas se ven se oyen de otra manera. Compañeros en la sonrisa, un tanto amarga, nos despedimos:

–Bueno, Carlos; hasta el próximo partido.

–¡Que pase bien!

–Una de pipas.

–Un euro.

Subo en marcha. Viniendo de donde vengo, me siento extraño, fuera del juego. En el descanso, Laura Arciz (diez años) cree que ganaremos:

–Sí; si sigue la racha…

La racha sigue gracias al golero.

Las pipas son tranquilizantes; el corazón late con normalidad.

Salud, amigo.

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Madre Nóstrum
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Miguel Mingotes | 22-11-2014 | 07:05| 1
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