De lo justo y lo injusto.

Es difícil definir la justicia. En el diccionario de la Real Academia Española se incluyen diferentes acepciones (derecho, razón, equidad, aquello que debe hacerse según derecho o razón, etcétera).

Si difícil es definir la justicia, mucho mas problemático es valorar que es lo justo o injusto en cada caso. Por eso, cuando un cliente llega a un despacho de abogados y dice, quiero que se haga justicia con este problema, no es difícil adivinar lo que quiere si se le escucha con un poco de detalle. Por lo general lo que cualquier persona espera es que cuando se le presenta un problema este se solucione a su satisfacción lo mas pronto posible. Esto suele ir acompañado de ciertas expectativas concretas basadas en la experiencia personal de cada cual. Por ejemplo, cuando el que consulta es un propietario que tiene arrendada una vivienda y el inquilino no le paga la renta, espera y desea que se pueda echar cuando antes de allí al moroso, con el menor coste posible. Pero claro, muchas son las variables que se pueden presentar y como es lógico quien consulta no conoce con exactitud los datos determinantes del resultado: lo que la ley dispone al respecto, los plazos procesales que hay que manejar, los detalles que contiene su contrato de arrendamiento (que a su vez puede estar bien o mal hecho), las alegaciones que pueda defender la parte contraria y los problemas prácticos que se puedan presentar y que dificulten el cumplimiento de sus expectativas (que el inquilino sea insolvente, que no recoja las notificaciones judiciales retrasando el procedimiento, etcétera). La consecuencia lógica de este proceso es que resulta muy complejo que una persona que demanda justicia pueda lograr que sus expectativas se vean completamente satisfechas, a no ser que las mismas sean realistas y se ajusten a los límites que marcan las normas y las circunstancias concretas del caso.
Pues bien, entendemos que es tarea del abogado ajustar las expectativas de sus clientes a la realidad en la medida de lo posible, pues ni tan siquiera el abogado puede predecir todas las circunstancias que van a presentarse en el curso de un procedimiento judicial. Pero muchas si se conocen desde un primer momento y estas deben explicarse claramente para no generar falsas ilusiones. A veces será posible lograr lo que el cliente busca, pero otras lo que pide no se puede lograr ya que no siempre lo que a uno le parece justo resulta legal o materialmente posible. La comunicación es fundamental para evitar este desajuste tan predecible, pues de lo contrario, incluso un abogado que haga su trabajo sin tacha y a la perfección puede encontrarse con clientes insatisfechos.

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El Comercio Digital

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