El Comercio
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Autor: Cuervo Alfageme
Empresas de trabajo temporal.
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Cuervo Alfageme Abogados | 20-11-2008 | 12:35| 0

Quién está obligado a abonar el salario.

Alejandro está realizando unos cursos y quiere compaginar sus estudios con la realización de algún trabajo que le suponga ir consiguiendo experiencia en su especialidad. Había pensado acudir a una empresa de trabajo temporal pero tiene ciertas dudas: nos pregunta si los trabajadores de las empresas de trabajo temporal están mucho peor pagados que los que emplean las empresas directamente. También quiere saber quién le abonaría el salario y si estaría cubierto por la Seguridad Social.

Si acudes a una empresa de trabajo temporal y ésta te ofreciera algún trabajo para que lo desempeñaras en una empresa usuaria, la situación que se produciría sería la siguiente: el contrato de trabajo se celebraría entre tú y la empresa de trabajo temporal, siendo ésta, por tanto, la que va a estar obligada a cumplir con la obligación de abonarte el salario, por una parte, y de abonar las cuotas correspondientes a la Seguridad Social, por otra, porque sí estarías dado de alta en este organismo.

El trabajo lo desempeñarías en el ámbito de la empresa usuaria y bajo la dirección y control de ésta pudiendo utilizar los servicios de la misma del mismo modo que el resto de trabajadores.

En cuanto a la cuantía del salario, la empresa de trabajo temporal está obligada a abonarte, como mínimo, la retribución total establecida para el puesto de trabajo a desarrollar en el convenio colectivo aplicable a la empresa usuaria, calculada por unidad de tiempo. Esta remuneración debe incluir, en su caso, la parte proporcional correspondiente al descanso semanal, pagas extraordinarias, festivos y vacaciones.

Dado que aún te encuentra estudiando y deseas incorporarte al mundo laboral y conseguir experiencia, acudir a una empresa de trabajo temporal puede ser una forma efectiva de empezar a trabajar, ahora bien, también es importante conocer todos estos derechos con el fin de poder exigirlos tanto frente a la empresa de trabajo temporal como frente a la empresa usuaria.

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PROPIEDAD INTELECTUAL: Contrato de edición personal.
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Cuervo Alfageme Abogados | 17-11-2008 | 1:21| 0

Florentino entregó hace unos meses el texto de una breve biografía a una editorial ubicada en Madrid, que debía encargarse de la edición personal de la obra conforme a un presupuesto previamente acordado. En el presupuesto se indica que este incluye “todas las labores para la correcta edición de la obra”. Tiempo después le devuelven la obra editada de forma parcial, con sólo veintitrés artículos publicados y once sin publicar, sin explicación alguna. Nos pregunta si puede recuperar el dinero invertido.

No sabemos si el único documento que firmó con esta editorial es el presupuesto que se adjunta a la consulta. Si es así, en realidad no vemos que se trate de un contrato de edición en los términos legalmente previstos por el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual. Por el contrato de edición el autor cede al editor, mediante compensación económica, el derecho de reproducir su obra y el de distribuirla. El editor se obliga a realizar estas operaciones por su cuenta y riesgo en las condiciones pactadas y con sujeción a lo dispuesto en esta Ley. Sin embargo en su caso parece entenderse que la editorial se encarga de revisar sus textos e imprimir el número de copias solicitadas, pero no las distirbuye, limitándose a hacer una referencia a las mismas en su página web. En cualquier caso y puesto que en el presupuesto se indica que se incluyen “todas las labores para la correcta edición de la obra” como mínimo hay que entender que las pruebas de tal “edición” debieran someterse a la aprobación del autor antes de proceder a la impresión. De hecho así se indica expresamente en la página web de esta editorial cuando habla de sus servicios. Si lo que le han devuelto son estas pruebas y no está conforme con las mismas, hágalo constar expresamente para se realicen los cambios oportunos antes de imprimir las copias. Si lo que le han entregado son los ejemplares de la obra impresos sin haber sometido a su aprobación las pruebas de edición entendemos que han incumplido el contrato y tiene usted derecho a reclamar.

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ARRENDAMIENTOS: Sustitución de ventanas en contrato antiguo.
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Cuervo Alfageme Abogados | 17-11-2008 | 1:19| 0

Marga es arrendataria de una vivienda con un contrato de arrendamiento del año 1974. Resulta necesario sustituir las ventanas y las puertas de la vivienda, que se encuentran deterioradas por el paso del tiempo. Entiende que la propietaria debiera pagar al menos parte de esta reforma y que el criterio de lo que debe o no pagar pudiera ser que la arrendataria abonase los gastos de mantenimiento pero no los de sustitución.

Muchas veces hemos hablado de las reparaciones necesarias en las viviendas de alquiler. Lo cierto es que sobre este asunto hay que distinguir dos tipos de contratos: los anteriores a 9 de mayo de 1985 y los posteriores. Ten en cuenta que siendo el contrato anterior a esta fecha, en materia de reparaciones necesarias resulta de aplicación lo dispuesto en la disposición transitoria segunda de la Ley 29/1994 de Arrendamientos Urbanos a la que te remitimos, pues no podemos aquí desarrollarla con detalle. No obstante te adelantamos que siendo obras solicitadas por el arrendatario, el arrendador ha de realizarlas si son necesarias para mantener las condiciones de habitabilidad de la vivienda, pero podrá repercutir su coste al inquilino. Eso sí, esta repercusión se hará de forma progresiva, pagándose un porcentaje anual hasta el completo pago. Si llegáis a alguna otra forma de acuerdo en cuanto a la forma de hacer frente a tales obras, es fundamental que se haga constar por escrito y se firme por ambas partes.

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Un castigo por “Luna”
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Cuervo Alfageme Abogados | 17-11-2008 | 1:16| 0

Hace poco más de un año conocimos a “Luna” a través de los distintos medios de comunicación. Aparecía en las fotos herida y triste. Había sido arrastrada durante dos kilómetros por el asfalto de la carretera atada al coche de su propietario como castigo por haber vomitado dentro del maletero del vehículo. Las consecuencias de semejante hecho se mostraban en su cuerpo claramente: tenía quemado el cuarenta por ciento y arrancada la piel en diversas partes. Las reacciones no se hicieron esperar. Fueron muchas las personas que se interesaron por Luna, muchas las que pidieron adoptarla y muchas más las que mostraron su más intenso rechazo ante una situación de maltrato semejante.

El castigo de Luna por vomitar en el coche había sido desmedido hasta el absurdo. Quedaba por saber si también su propietario iba a tener su castigo. La respuesta ha tardado un año en llegar y ha sido en forma de sentencia. Y es que maltratar un animal doméstico con ensañamiento y de forma injustificada hasta el punto de causarle la muerte o provocarle lesiones que le produzca un grave menoscabo físico es un delito previsto en el artículo 337 de nuestro Código Penal al que le corresponde una pena de prisión que puede ir de tres meses a un año e inhabilitación especial de uno a tres años para el ejercicio de profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales.

En este caso, al propietario de Luna un juzgado de lo penal de Oviedo le ha condenado a seis meses de prisión y un año de inhabilitación. Claro que, como no tiene antecedentes penales, no tendrá que pasar por prisión, esta vez. La pena de prisión ha sido sustituida por una multa de 1.080 euros. Quizás escaso castigo y desproporcionado con el que él, por mucho menos, le infligió a Luna. De cualquier modo nosotras queremos sacar una lectura positiva de todo este asunto: Luna ha conseguido una nueva familia que la cuida y el delito de maltrato de animales domésticos, al que sin duda se le pueden hacer muchas críticas, al menos, se aplica. Ahora, si alguien piensa en maltratar un animal doméstico debe pensar antes que puede estar cometiendo un delito. La función de los demás es, obviamente, denunciarlo.

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La libertad de opinión de la reina.
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Cuervo Alfageme Abogados | 10-11-2008 | 9:45| 0

Es curioso como la publicación de un libro en el que se cuentan detalles relativos a doña Sofía ha levantado tanta polémica. Concretamente el conflicto tiene que ver con la opinión de la reina sobre la denominación del matrimonio entre personas del mismo sexo y otras cuestiones, como el aborto o la eutanasia. Es evidente que lo que la reina opine no tiene más valor que lo que opine cualquier otro ciudadano, pues sus opiniones no son vinculantes en absoluto y no se han hecho de forma oficial en nombre de la casa real, sino a título particular. A fin de cuentas es el parlamento el que legisla y establece la legalidad de los matrimonios homosexuales y mientras no se modifique la regulación todos sabemos a que atenernos.

La sensación general que parece existir es que la reina no debiera tener opinión propia, a menos que fuera para decir que opina justamente lo mismo que lo que las leyes establezcan. En otro caso debería guardarse sus opiniones.

En realidad, no se puede obviar un detalle importante: la libertad de expresar y difundir libremente ideas y opiniones es un derecho de todos y cada uno de los ciudadanos lo cual no excluye ni tan siquiera a la reina. Nadie debiera ofenderse si otro expresa lo que piensa y lo hace desde el respeto, utilizando formas correctas y sin vulnerar los derechos del resto de los ciudadanos.

Cierto es que cuando quién opina es una persona con relevancia pública sus declaraciones trascienden y generan una mayor polémica, pero no dejan de ser opiniones y todos debiéramos tener suficiente criterio para formarnos la nuestra sin vernos influenciados por la de los demás.

Tan solo una cosa más: ¿acaso los que protestan cuando la reina manifiesta su forma de pensar preferirían vivir en la ignorancia de creer que todos piensan como ellos? A nosotras nos parece que conocer la opinión de los demás siempre aporta algo, incluso aunque con esa opinión no salgamos beneficiados, siempre que se emita desde el respeto.

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