El Comercio
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Pensiones alimenticia y compensatoria.
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Cuervo Alfageme Abogados | 19-10-2008 | 22:02| 0

Eladio nos comenta que su hija piensa divorciarse aunque tiene una situación económica complicada. Su marido es el único que trabaja, tienen dos hijos y viven en un piso que han comprado y del que están pagando mensualmente una determinada cantidad en concepto de “hipoteca”. Eladio, que se encuentra preocupado por su hija, nos pregunta si ésta tendría derecho a quedarse con el uso de la vivienda y cuánto debería abonarle al mes su marido.

No hay una única solución válida ni posible cuando se produce un divorcio. Ahora bien, en la situación que nos comenta Eladio lo más probable es que el divorcio de su hija se resuelva de la siguiente manera. En primer lugar, es posible que sea ella quien se quede con la custodia de sus hijos, habida cuenta que no trabaja y tiene más tiempo disponible para hacer frente a su cuidado mientras que el padre tendrá a su favor un derecho de visitas.

En segundo lugar, y respecto a la parte económica, si la madre se va a encargar de la custodia de los menores, el padre deberá abonar una pensión de alimentos para cada uno de los hijos cuya cuantía se fija en atención a su sueldo y a las necesidades de los menores. Dado que la esposa no trabaja podría tener derecho a una pensión compensatoria aunque la duración y el importe de la misma va a depender de su edad, su preparación, la duración del matrimonio, sus posibilidades de acceder a un trabajo, etcétera.

Por último, en cuanto a la vivienda, también en esta hipotética solución que planteamos, el derecho de uso se otorgaría a la madre y a los hijos mientras que el préstamo hipotecario deberían abonarlo al cincuenta por ciento cada uno, aunque, como indicamos, caben otras muchas soluciones.

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Un conductor profesional sin carné.
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Cuervo Alfageme Abogados | 19-10-2008 | 21:58| 0

Aunque resulte increíble en estos tiempos que corren donde los controles policiales se multiplican y la tecnología se pone al servicio de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado para captar cuándo superamos la velocidad límite o conducimos con más alcohol del permitido, un conductor lleva años conduciendo sin carné. Esto por si solo ya sería suficientemente grave pero es que además se trata de un conductor profesional. Y para empeorar más la situación es un conductor profesional de autobuses que durante mucho tiempo se ha dedicado a transportar personas de un lugar a otro sin que nadie se molestara en pedirle la más mínima documentación al respecto.

Y nosotras, a las que nos han parado muchas veces en controles y nos han pedido el permiso de conducir, seguro que como a muchos de vosotros, nos planteamos muchas dudas al respecto. ¿Es que las empresas de transporte no piden a los conductores que contratan el carné de conducir? ¿Se da por supuesto en un conductor profesional? ¿Cómo llega uno a ser conductor profesional si ni siquiera tiene el título de conductor? ¿Cómo cumplimentaba el resto de requisitos que se le exigen a estos conductores como, por ejemplo, el tacógrafo?

En fin, que estas cosas pasan en nuestro país, pero también, parece, que tarde o temprano se pagan. Y a este conductor la broma, si es que se puede llamar así, le ha costado una multa de 4.320 euros (resultado de imponerle doce euros diarios durante doce meses) y cuarenta días de trabajos en beneficio de la comunidad, además de tener que pagar a la autoescuela si quiere volver a ponerse delante de un volante. Porque ahora, eso sí, conducir sin carné es delito tipificado en el artículo 384 de nuestro Código Penal que castiga la hazaña con pena de prisión de tres a seis meses o multa de doce a veinticuatro meses y trabajos en beneficio de la comunidad entre treinta y uno y noventa días. A este conductor, si hacemos cuentas, incluso podríamos pensar que le ha compensado conducir sin permiso todos estos años. A los que no nos compensa es a todos los demás que sufrimos la inseguridad del tráfico.

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Los derechos de los abuelos
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Cuervo Alfageme Abogados | 14-10-2008 | 09:18| 0

Cuando los medios de comunicación cuentan como un Juez concede a unos abuelos un derecho de visitas para estar en contacto con sus nietos, parece que fuera una aberración, tal como si el Juez se hubiera saltado las normas y hubiera decidido a su antojo el futuro de unos niños en contra de sus intereses.

En realidad los derechos de los abuelos a mantener el contacto con sus nietos tienen reconocimiento legal desde noviembre de 2003, momento en el que se aprobó la ley 42/2003 que modifica el Código Civil y la Ley de Enjuiciamiento Civil en materia de relaciones de los nietos con los abuelos.

Para obtener este derecho es necesario acudir a un procedimiento judicial (ya sea el de separación o divorcio de los padres, o uno independiente), dictándose una sentencia en la que se reconocerá en caso de que las circunstancias así lo aconsejen, fijándose un régimen de visitas. Lo que no concreta la norma es en qué han de consistir exactamente esas visitas, dejando un amplio margen al juzgador que puede limitarlas a unas horas a la semana, cada quince días o al mes o incluso ir mas allá, fijando algún fin de semana o ciertos días durante las vacaciones.

Hay que tener en cuenta que cuando unos abuelos solicitan el derecho de mantener contacto habitual con sus nietos suele ser porque los padres impiden o dificultan esta relación y, además, porque los abuelos sienten afecto por su nietos y no quieren perderlos.

Pero si nos ponemos en el lugar de cada una de las partes implicadas descubrimos que la cuestión no es sencilla. El padre o madre que rompe el contacto de sus hijos con los abuelos no suele considerarse culpable, justificando esta ruptura en diferentes circunstancias que tienen como denominador común achacar la culpa a los propios abuelos, ya sea por su carácter o por alguna actuación en concreto que ha dañado la confianza. Los abuelos tampoco suelen considerarse culpables del enfriamiento de la relación, entendiendo que sus nietos no les querrán ni les echarán de menos a no ser que se logre mantener el contacto, culpando a los padres de impedirlo.

¿Y que sucede con los niños? Lo cierto es que los niños tenderán a asumir como propia la versión que sus padres les transmiten y a medida que el tiempo pase se olvidarán de sus abuelos o los recordarán, pero no mantendrán el afecto.

Por todo ello el papel del Juez no es fácil. Entendemos que debe analizar la situación familiar con detenimiento, intentando buscar el interés del menor mas allá de la voluntad de los padres o de los abuelos y conceder ese derecho siempre y cuando no exista justa causa que lo impida. Pero también es fundamental encontrar la forma de retomar la relación con el menor trastorno posible, ajustando los horarios y los días a la rutina habitual de los niños y, cuando el contacto es nulo, intentando que se recupere poco a poco, sin causar traumas.

¿Que pueden hacer unos padres que de ninguna manera quieren que ese contacto con los abuelos se mantenga? Tienen que defender su postura ante el Juez, aportando pruebas que demuestren sus argumentos y recurrir la sentencia si consideran que no es adecuada. Si a pesar de ello finalmente los abuelos consiguen un derecho de visitas con sus nietos, el mejor consejo que se puede dar es buscar el entendimiento y ayudar a los niños a introducir en su vida a los abuelos, evitando traumas, pues quizás finalmente descubran que no era para tanto.

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Obligación de mantenimiento de un patio comunitario.
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Cuervo Alfageme Abogados | 13-10-2008 | 11:45| 0

Don Angel M posee una vivienda junto a sus tres hermanos. Es un grupo de casas que tienen acceso a un patio que está en una lamentable situación. Los vecinos cuyas viviendas dan a la calle y no al patio no quieren hacerse cargo del mantenimiento. Don Angel consultó en sanidad y le dijeron que al tratarse de un patio privado no podían hacer nada. Nos pregunta que puede hacer para solucionar este problema.

Para solucionar su problema es necesario saber quien o quienes son los propietarios del patio. Es posible que existan una o varias comunidades de propietarios y, siendo así sería necesario comprobar el contenido de su título constitutivo y, si existieran, de sus estatutos, para ver si incluyen alguna previsión respecto de la limpieza y conservación del patio. Una vez se compruebe la documentación y se determine la titularidad y las posibles previsiones que respecto al patio pudieran haberse contemplado sería necesario ponerse en contacto con todos los propietarios a fin de lograr un acuerdo respecto al mantenimiento, encargando esta labor a una empresa de limpieza y asumiendo los costes cada cual en la proporción que les corresponda. De no ser posible el acuerdo sería posible iniciar una reclamación judicial.

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La mediación familiar
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Cuervo Alfageme Abogados | 08-10-2008 | 18:40| 0

Desde que en marzo del año pasado se aprobara la Ley del Principado de Asturias de Mediación Familiar (Ley del Principado de Asturias 3/2007, de 23 de marzo, de Mediación Familiar) es mucho lo que se ha hablado de ella y muchas también las dudas y las incógnitas que se han generado en relación con su aplicabilidad y su eficacia. La ausencia de un reglamento que debe desarrollar la ley en puntos clave como, por ejemplo, el de la formación y registro de los mediadores, contribuye a hacer más compleja la introducción de este nuevo sistema.

Pero, quizás, lo interesante sea comenzar aclarando lo que realmente es la mediación familiar porque incluso sobre este punto parece que existe confusión al relacionarla únicamente con la búsqueda de acuerdos en materia de separaciones y divorcios cuando realmente puede utilizarse en otros campos.

La mediación familiar aparece definida en la ley como un procedimiento extrajudicial y voluntario que se crea con la finalidad de solucionar los conflictos sobre materias en las que los interesados puedan realizar pactos y que se puedan originar en el ámbito familiar, concretamente, los que surjan en las relaciones entre personas vinculadas por consanguinidad o afinidad hasta el cuarto grado, las cuestiones derivadas de una ruptura de pareja, los problemas que puedan surgir entre los titulares de una tutela o acogimiento con los familiares de los tutelados o acogidos, las relaciones entre los adoptados, el padre o madre adoptivos y las familias biológicas y los problemas derivados de la obligación de prestas alimentos entre parientes.

Lo que caracteriza al procedimiento es la intervención de un tercero imparcial, el mediador, que no tiene poder de decisión pero que tiene la labor de informar, orientar y ayudar a las partes entre las que existe el conflicto para facilitar el diálogo y la búsqueda de un acuerdo duradero y estable y, de esta forma, evitar un procedimiento judicial o bien poner fin o reducir el que ya se encontrara iniciado.

El mediador tiene que tener una formación específica. La ley exige que tenga titulación universitaria en derecho, psicología, pedagogía, trabajo social o educación social pero, además, debe tener acreditada una formación específica en materia de mediación familiar que haya sido impartida por un centro docente universitario o por un colegio profesional y debe estar inscrito en el Registro de Mediadores del Principado de Asturias, aunque habrá que esperar al reglamento que desarrolle la ley para ver concretamente cómo se llevan a cabo estas dos últimas exigencias.

El procedimiento, al que acuden las partes libremente y por acuerdo entre ellas, se rige por los principios de voluntariedad, neutralidad, imparcialidad, confidencialidad, inmediación y buena fe. Es relativamente sencillo pero no evita la necesidad de pasar por un procedimiento judicial cuando éste sea necesario como, por ejemplo, ocurre en los supuestos de separación y divorcio. En estos casos, la mediación supone la opción de intentar conseguir un acuerdo con un profesional especializado en este tema que luego se plasmará en un procedimiento de separación o divorcio de mutuo acuerdo con la necesaria intervención de abogado y procurador.

A nuestro juicio es una opción interesante y que puede demostrar ser muy eficaz cuando existe una base mínima de buena voluntad y deseos por llegar a un acuerdo entre las partes entre las que ha surgido el conflicto pues la intervención de un tercero, preparado y neutral, puede ayudar a encontrar puntos en común con los que se sientan satisfechos los intereses de todos los implicados. Ahora bien, cuando el mediador no sea un licenciado en derecho, es fundamental que éste actúe siempre debidamente asesorado por un abogado, pues en otro caso no podrá garantizar que los acuerdos finalmente adoptados estén dentro de los límites que marca la legalidad vigente.

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Deja aquí tus consultas para el Consultorio de El Comercio
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Cuervo Alfageme Abogados | 07-10-2008 | 21:29| 1

Todas las semanas, en el diario El Comercio, publicamos nuestro Consultorio.

El Consultorio tiene ya casi quince años de antigüedad, tiempo durante el cual hemos intentado contestar, si no todas, al menos la mayor parte de las consultas que hemos ido recibiendo.

Como hasta ahora podrán seguir enviándose consultas por carta al apartado de correos nº113 de Gijón y por correo electrónico a nuestro mail cueralfa@netcom.es, pero queremos también ofrecer este espacio para que puedas hacerlas llegar.

Recuerda que a través del Consultorio solamente podemos darte una primera orientación.

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Tus consultas para Tus Derechos con Lupa
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Cuervo Alfageme Abogados | 07-10-2008 | 21:20| 0

Todos los martes, miércoles y jueves, en la sección Tus Derechos con Lupa del programa la Lupa de CANAL 10 TV contestaremos a las preguntas que nos dejes en este blog.

Recuerda que en Tus Derechos con Lupa solo podremos dar una orientación general, pero puede ser un punto de partida para que conozcas tus derechos…

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Haznos tus consultas para Punto Radio
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Cuervo Alfageme Abogados | 07-10-2008 | 21:09| 0

Todos los miércoles, a las 12:45 puedes escucharnos en Punto Radio, en el 97.9 FM.

Cada semana, en nuestra sección dentro del programa Protagonistas Asturias, explicaremos un tema legal de actualidad y contestaremos las preguntas que recibamos a través de este blog, en nuestra web cuervoalfageme.com o en el mail del programa.

No podemos asegurar que podamos contestar todas las consultas que recibamos, pero haremos lo posible y procuraremos informarte de cuando tendrás tu respuesta.

También puedes proponer temas legales que te interesen para tratarlos en el programa, realizar sugerencias, opinar…

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Obra necesaria en una comunidad.
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Cuervo Alfageme Abogados | 07-10-2008 | 19:08| 0

Mario L.O nos consulta varias dudas sobre una obra que ha de realizar su comunidad de propietarios. Entre las actuaciones que han de llevar a cabo se encuentra la sustitución de una tubería de la comunidad que atraviesa un local comercial, siendo necesario levantar el suelo. Puesto que no hay baldosa igual a la que actualmente se encuentra instalada en la cafetería, nos pregunta si es necesario sustituir todo el suelo para no dejar una franja de un tono diferente. También quiere saber cual es la forma de adoptar este acuerdo.

La comunidad, al realizar la obra para sustituir un elemento común, tiene que dejar el local en las mismas condiciones en que antes se encontraba, lo que implica buscar una baldosa de iguales características a la existente. En caso de que no fuera posible, colocar una baldosa diferente implicaría un daño estético que el local no tiene obligación de soportar, por lo que entendemos que en tal caso debería sustituirse el suelo entero.

En cuanto a la adopción del acuerdo, en el tipo de obra que nos comentas será suficiente el acuerdo mayoritario adoptado en la junta de propietarios. Ahora bien, la forma de computar los votos varía según se celebre la junta en primera o segunda convocatoria. En primera convocatoria será necesaria la mayoría del total de los propietarios que, a su vez, representen la mayoría de las cuotas de participación. En segunda convocatoria serán válidos los acuerdos adoptados por la mayoría de los asistentes, siempre que ésta represente, a su vez, más de la mitad del valor de las cuotas de los presentes.

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Septiembre y los divorcios
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Cuervo Alfageme Abogados | 07-10-2008 | 19:02| 0

Según los datos estadísticos que se manejan, parece que un tercio de los divorcios se producen tras el verano. Nosotras, tomando como base nuestra personal experiencia profesional, añadiríamos que también hay un aumento en las consultas jurídicas relacionadas con las rupturas de pareja tras las vacaciones de Navidad, aunque estos últimos datos no resulten tan llamativos plasmados en una estadística realizada tomando como base todo el territorio nacional.

Si el verano o las navidades son épocas del año que inicialmente invitan al descanso, a la relajación, a volver a tomar más contacto con las personas que tenemos más cerca, ¿por qué entonces son momentos en los que se ponen de manifiesto más fracasos matrimoniales? Las explicaciones que se han dado son muchas. Algunas de ellas, totalmente objetivas como, por ejemplo, que agosto es el mes de las denominadas “vacaciones judiciales” y, por tanto, en septiembre se acumulan las demandas que no se pudieron presentar el mes anterior. Sin embargo, ésta no es, obviamente, la única razón.

En una sociedad en la que lo más habitual es que ambos cónyuges trabajen fuera de casa, con una rutina y unos horarios muy marcados y con poco tiempo para dedicar a los hijos y para dedicarse mutuamente, las vacaciones implican disponer de un periodo en el que aumentan considerablemente los momentos para compartir y convivir más estrechamente. Para muchas parejas esto implica estrechar lazos y mejorar aspectos de la relación que se encontraban deteriorados. En una palabra, se reencuentran. Pero, en otros muchos casos, descubren que, al estar juntos, han perdido todo aquello que les unía y que ya no pueden recuperar. Las brechas que se fueron abriendo a lo largo del año se muestran imposibles de cerrar en vacaciones.

En Navidad, además, se suma otro factor de muy difícil solución en ocasiones: las relaciones familiares. Las cenas, las comidas, los compromisos con una y otra familia, en definitiva, son el detonante de desencuentros que finalizan en divorcios.

A todos estos datos, este año hay que sumar uno más que parece que, sin embargo, está consiguiendo que disminuya el número de divorcios: la crisis. Si mantener una casa resulta difícil hoy en día, dar el paso de divorciarse supone dividir entre dos los ingresos y multiplicar por dos las necesidades de vivienda, razón por la que parece que muchas parejas se lo piensan dos veces antes de dar el paso de la ruptura.

En cualquier caso, si ésta llega, no hay un consejo estrella que ofrecer porque cada relación de pareja es un mundo en sí misma pero sirva éste como aproximación: lo esencial es la comunicación. Pensamos que es un elemento imprescindible para utilizar en todo momento: en la vida diaria de pareja, para solucionar una crisis temporal o para afrontar un divorcio en el que tantas cosas y tan importantes hay que decidir. Sentarse y hablar aunque sólo sea para decidir divorciarse de manera amistosa o para buscar ayuda en un tercero que pueda encontrar soluciones al problema o puntos de encuentro para un divorcio, es fundamental. Sobre todo si hay hijos.

¿Tú qué opinas?

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