El Comercio
img
Saquen la calculadora
img
José María Urbano | 16-01-2017 | 17:38

La ineficacia de unas administraciones a la venezolana provoca que proyectos vitales para Avilés lleven hasta 25 años sin terminar

 

Hace unos años, en el espléndido mirador del Centro Asturiano de Caracas, en el Alto de las Minas, municipio de Baruta, con la espectacular visión al fondo de los edificios del entorno de la Plaza Venezuela a un lado y la especial configuración del Country Club a otro –lo que no evitaba la visión de los cerros moteados de ranchitos en torno a las autopistas de Prados del Este y Francisco Fajardo– un amigo me ponía al día de lo que era Venezuela y cuál era su funcionamiento. Con un sistema político que ya había tocado fondo y con una degradación social y económica ya entonces insoportables, el resumen de aquel desorden lo resumió gráficamente así: «aquí el partido en el gobierno inicia una autopista, pero dentro de cuatro años gana otro partido y esa autopista quedará paralizada a ver si con un poco de suerte vuelve a ganar la formación que la inició y decide proseguir con ella. Y si no gana, pues ocho años parada, o más, hasta que vuelva a gobernar el que la diseñó y aprobó».

Puente a ninguna parte desde el PEPA hacia la Y en la zona de La Marzaniella-Trasona.. Foto Marieta

No seré yo quien establezca ningún tipo de comparación con Venezuela, ni con la de antes, la de los tradicionales Acción Democrática y Copei, ni con la de Chávez, y nada digamos con la de ese señor al que se le aparece su antecesor en forma de pajarito, que ha puesto a su país al borde de la desesperación y quién sabe qué más en el inmediato futuro.

Pero estos días, tras las informaciones de LA VOZ del viernes y ayer sábado sobre el enlace de la autovía AI-81 con el Parque Empresarial Principado de Asturias (PEPA) los recuerdos me han llevado a aquella tarde-noche primaveral de Caracas y a la explicación caricaturizada de un sistema a la deriva que desgranó mi amigo. Veamos: cojan la calculadora. En 2007 se aprobó el proyecto conocido como ‘Enlace del PEPA’, un elemento clave de ese puzzle de infraestructuras que tiene un doble objetivo: sacar el tráfico pesado del centro de Avilés y dar un servicio adecuado al Parque Empresarial y al puerto, un puerto de interés general del Estado. (El PEPA es producto del Plan de competitividad de la siderurgia de 1992, es decir, han pasado 24 años del diseño del principal instrumento de reindustrialización sin que se hayan completado sus comunicaciones).

En 2008 empezó la obra, con la intención de concluirla dos años después, desde el borde de La Marzaniella-Trasona hacia el interior del Parque Empresarial, pero «de repente» los obreros se encontraron con una torre de alta tensión que «no figuraba en ninguna parte». Sorpresa –¿quién dio el visto bueno a ese proyecto?– y clásica partida de pin pon: Arcelor, a mí que no me miren. Hidroeléctrica, que es mía, pero yo no la muevo. La última cifra que se barajó fue la de 800.000 euros, coste de solucionar la reubicación de la torre «invisible».

Se reanudaron las obras tras varios años en los que la consejería de Fomento racaneó en los presupuestos del Principado con este proyecto. Y ahora, con la obra en el interior del PEPA prácticamente concluida, con dos puentes asomando a la Y debidamente asfaltados, sorpresa, falta comunicarlos con la AI-81, falta lo esencial: que se pueda salir de esa vía y entrar en el PEPA y al revés, que uno quiera salir y pueda ir en dirección a Avilés, o cruzar al otro lado de la vía y tomar la dirección contraria, la de Oviedo, Gijón o directamente al acceso de la Autovía del Cantábrico hacia Galicia. Es decir, un pequeño scalextric en toda regla, como única forma de poder utilizar la infrestructura que supuestamente está ya prácticamente lista.

Y nueva partida de pin pon. Fomento de Asturias y Fomento de Madrid. No hay permisos para el ‘pinchazo’, no se han pedido, hay que arreglar primero los ruidos de la autovía a su paso por Trasona…

2007-2017. Diez años para un proyecto clave de Avilés sin resolver. Y ya echaremos cuentas cuando se corte la cinta.

1992. No es broma: hace 25 años se firmó el convenio de la obra del siglo, la del saneamiento integral de la ciudad y de la ría de Avilés. Gobierno central, Principado y Ayuntamiento de acuerdo, como debe ser. La obra está en parte en servicio, pero hay dos cuestiones básicas sin resolver. De un lado, el emisario submarino de Xagó, 18 millones de euros, listo, concluido, una buena obra de ingeniería. De otro, el colector industrial, el de los residuos de las empresas que antes desaguaban en la ría, 17 millones de euros, listo, costó, pero bueno, por fin terminado. ¿En servicio ambos? Qué va. Nueva partida de pin pon: Madrid, Asturias, problemas con la cesión, trámites que faltan…

1992-2017. Tampoco es broma: 25 años de la obra del siglo y sigue sin rematarse con dos de sus elementos claves todavía en el aire.

2011. Inauguración del Centro Internacional Óscar Niemeyer. El párking subterráneo de 276 plazas, cerrado. Faltaban los trámites de cesión y, lo que es más importante, quién lo gestionaba. Sepides, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, lo construyó, pero a partir de ahí ya dejó de ser su problema. Cinco años se tardó en abrir el parking tras alcanzarse un acuerdo provisional de dos años entre Sepides y la Fundación Niemeyer, que desde entonces –abril de 2016– lo abre al público sólo en las grandes ocasiones.

2011-2016. Cinco años para abrir parcialmente un parking subterráneo en un centro cultural internacional, en una ciudad que tiende a liberar su casco histórico –a diez pasos de la obra de Óscar Niemeyer– del tráfico rodado.

Los anteriores son solo tres ejemplos de obras que se iniciaron en Avilés hace diez años, veinticinco y seis, que están sin rematar y a las que les falta todavía un largo y penoso camino por recorrer, sobre todo las dos primeras, antes de que este periódico pueda titular que han concluido dos proyectos claves para Avilés.

Sólo he hablado de obras iniciadas, porque hoy no es el día de perder el tiempo haciendo cálculos sobre los años que hace que se plantearon otros proyectos básicos, como la actuación sobre la barrera ferroviaria o la Ronda Norte, que ni se han tocado.

Por eso, cuando uno deja volar la imaginación y se encuentra en aquel mirador observando desde lo alto de Las Minas aquella Caracas llena de luces, edificios altos, coches y ranchitos, no tiene por menos que esbozar una sonrisa un punto sarcástica recordando a mi amigo cuando me hablaba de las obras de las autopistas que se paraban cada cuatro años.

El problema de nuestros políticos, y más en los tiempos que nos toca vivir, a izquierda y a derecha, no es que nos desesperen con su mediocridad y sus pérdidas de tiempo en ese docudrama diario de sus cuitas internas, sino que hayan llegado al convencimiento de que los ciudadanos somos esos convidados de piedra que ni sentimos ni padecemos, que votamos cada cuatro años, y que por no saber, no sabemos ni contar los años de tanto desdén, tanta incapacidad y tanta ineficacia.

 

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 15 de enero de 2017

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.