img
El puerto de Avilés invita al optimismo
img
José María Urbano | 30-01-2017 | 12:12

La conexión terrestre en las dos márgenes de la ría se presenta como el principal déficit de un agente clave en el desarrollo de la economía local y regional

 

En ocasiones se hace necesario abrir un pequeño espacio para la reflexión y analizar cómo estamos –me refiero en este caso a Avilés– qué somos y qué representamos, qué hacemos en el momento actual y con qué perspectivas trabajamos de cara al futuro. El pasado lunes se presentó una oportunidad extraordinaria para hacer ese ejercicio sobre el puerto y el resumen final se puede decir que es razonablemente positivo.

Barco de pasajeros y una grúa industrial, símbolos de una diversificación impensable hace años. Foto Marieta

Ese día, el Forum de EL COMERCIO organizó en Gijón un encuentro sobre ‘Puertos del Norte’ que, sin falsas pasiones, constituyó uno de los debates empresariales más destacados de los que se han celebrado en el Principado en los últimos tiempos. La participación de los presidentes de las autoridades portuarias de Bilbao, Santander, Vigo, Gijón y Avilés, además del máximo responsable de Puertos del Estado, ante una audiencia empresarial, política y social destacada, incluidos representantes de Castilla-León, puso de manifiesto la importancia de esa Plataforma para el impulso de la Logística del Noroeste que acaba de formarse, una vez comprobado que esta zona queda fuera del llamado corredor ferroviario del Atlántico respaldado por la Unión Europea. Y rescató, de la mano del presidente del puerto de Santander, Jaime González –un experto en transporte internacional al que no convendría perder la pista aunque solo fuera como asesor de lujo–, el proyecto de un tren de ancho internacional por la cornisa cantábrica que fuera de Bilbao a Vigo.

Pero hubo mucho más en ese foro a la hora de ayudar a esa reflexión que se propone al inicio de este comentario. Sirvan estos ejemplos. Uno. La importancia de la intermodalidad para la competitividad de los puertos, situando las conexiones ferroviarias como un elemento clave de aquí a cinco años. Dos. La logística como uno de los fundamentos del mundo anglosajón cuando las multinacionales piensan en nuevas inversiones, de ahí el temor a quedarse aislado a este lado del mapa. Tres. Son las cadenas logísticas las que deciden el espacio portuario en el que van a trabajar, de ahí la importancia de ofrecer el mejor servicio y extenderlo a todas las empresas que se sitúan en el área de cada puerto. Y cuatro. Pasaron los tiempos del trabajo individual. Se necesita el apoyo y el compromiso de todas las administraciones, empresas y agentes portuarios para dar valor a cada puerto, lo que redundará en definitiva en el mayor y mejor desarrollo de los entornos naturales de cada uno de ellos.

Uno salió del foro de Gijón con la sensación de que, a la vista de los análisis y las propuestas, el puerto de Avilés está razonablemente bien situado para atender adecuadamente su hinterland natural, pero también con la posibilidad real de seguir dando pasos en su mejora de servicios, ampliación de zona logística y avances en un nuevo modelo de explotación más eficiente desde un concepto ‘smart port’ o puerto inteligente.

Dando por hecho de que aquí todo el mundo sabe que el puerto de Avilés juega en la división que juega –no vayamos a caer en la tentación del grandonismo–, es evidente que logra dar un buen servicio a multinacionales como Asturiana de Zinc o ArcelorMittal y a la vez ha puesto en marcha una ampliación en la margen derecha que hoy copan las grandes industrias del PEPA dedicadas al negocio de las renovables, gas&oil y otros proyectos de alto contenido tecnológico.

El presidente del puerto de Bilbao, Asier Atutxa, señalaba el lunes que los puertos también podían convertirse en ‘industrias’ y en ese sentido explicó que él buscaba 325.000 metros cuadrados de suelo industrial cercanos a su puerto en los que las empresas pudieran realizar en ellos hasta los procesos de fabricación de sus productos, refiriéndose en concreto a las torres eólicas. (En esta misma sección ya se alertó hace meses de esa competencia vasca y gallega sobre el negocio eólico que debería mantenernos en alerta permanente, pero ese es otro asunto).

Bien, pues Avilés ya está ofreciendo ese servicio logístico a las empresas en la margen derecha, pegada al PEPA, poniendo a su disposición no sólo una buena longitud de atraque (1.001,50 metros) y un buen calado (14 metros), sino una superficie de almacenamiento de 174.500 metros cuadrados que podría verse duplicada en un futuro no muy lejano en cumplimiento del convenio urbanístico firmado en 2005, por el que el puerto dispondría de otros 152.465 metros cuadrados correspondientes a los terrenos liberados una vez concluida la actividad extractiva en la cantera de El Estrellín. Puerto, Ayuntamiento y Acciona son los garantes de ese convenio que pondría a disposición de las empresas otro área estratégicamente situada justo detrás de los muelles actuales.

En el apartado de la intermodalidad portuaria ferroviaria-terrestre, el puerto de Avilés está bien situado en el primero y con muchos déficits en el segundo. La conexión ferroviaria con la red nacional está ya resuelta tras el acuerdo alcanzado con ArcelorMittal –ahora mismo un tren ya podría llegar a los nuevos muelles–, aunque está a la espera de resolver todo lo relacionado con los sistemas de conexión, comunicación de vías y seguridad.

El mayor problema sigue siendo el de las conexiones terrestres. Sigue sin resolverse el enlace del PEPA con la Y, con dos administraciones pasándose la pelota mientras las obras ya realizadas corren el riesgo de iniciar su deterioro más pronto que tarde. De esa comunicación depende en buena medida la solución definitiva de la margen derecha de la ría, incluido el servicio al parque empresarial.

Y falta, aunque sea lastimoso e irritante reconocer el fracaso político, la conexión adecuada al puerto en su margen izquierda, con la ya famosa y manoseada Ronda Norte como eje de ese despropósito provocado por una política de vuelo rasante que cada día que pasa se hace más ostensible en esta comarca, ayudada, una vez más, por unas administraciones que no son capaces ni de discernir lo que son obras de interés general ni de enterarse de cuáles son sus obligaciones ante terceros.

Finalmente, el puerto iniciará este año la puesta en marcha de la plataforma ‘Smart Port Avilés’, un puerto inteligente que permita gestionar de forma sostenible las operaciones y servicios portuarios, empleando para ello toda la capacidad y potencia que ofrecen las tecnologías de la información y la comunicación. Y a la vez, va a impulsar un estudio para ver qué otras posibilidades de negocio se pueden captar para los muelles avilesinos. ¿Por qué no? La margen derecha, cuando se diseñó hace veinte años, hablaba del carbón como el elemento sustancial de su ocupación futura. Hoy nos maravilla cada día la carga de piezas extraordinarias por tamaño, pero sobre todo por el valor tecnológico que han conseguido las empresas que hacen uso de ese nuevo muelle.

El puerto de Avilés, como uno de los actores relevantes de la economía local y regional, nos invita a ser, con prudencia, optimistas.

 

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 30 de enero de 2017

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.