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Negociar ya, única salida
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José María Urbano | 02-03-2017 | 22:07

En el momento de redactar estas líneas continúa en el salón de plenos del Ayuntamiento de Avilés el encierro sindical que se mantiene desde hace unos días como medida de presión para forzar una negociación que permita desbloquear varios asuntos pendientes, el más importante, sin duda, el de la fórmula que debería aplicarse a la provisión de plazas. Concurso o concurso-oposición. De ello depende de que se prime o no a aquellos empleados municipales que llevan años ocupando de forma interina su puesto de trabajo.

Todos los protagonistas de esta pugna municipal entre el equipo de gobierno y los sindicatos tienen la suficiente experiencia como para saber de qué va esto. Como en las representaciones teatrales, nos enfrentamos al escenario habitual en estos casos: planteamiento, nudo y desenlace.

Los sindicatos optan por mantener un encierro en el interior del Ayuntamiento buscando con ello dos objetivos fundamentalmente. De un lado, llamar la atención para que la opinión pública conozca su problema, el de la plantilla municipal. Y de otro, forzar a la «parte empresarial» a que se avenga a negociar. Incluso hay una tercera finalidad, ésta más de consumo interno: escenificar ante los trabajadores municipales que sus representantes están dispuestos a llegar hasta donde haga falta en defensa de sus intereses. Y el equipo de gobierno, tras encajar el primer impacto, muestra su disposición a hablar, aunque lógicamente también pone una condición: que se acabe el encierro para negociar sin presiones.

 Típico y tópico, nada que no se sepa en esta ciudad, escenario de mil batallas laborales.

Llegados a este punto, hay que exigir ya que se pase a la última fase, la del desenlace, simplemente porque por delante hay una convocatoria de paros que a los que más va a perjudicar es a los trabajadores municipales. Y también porque los sindicatos han logrado sus objetivos básicos: su problema ya es sobradamente conocido entre la opinión pública; ya han conseguido toda clase de apoyos –alguno un poco hipócrita, de gente que no puede hacerse ahora de nueva con un asunto que ha pasado por sus manos sin que se conozca ninguna propuesta al respecto en años–; y sobre todo tienen encima de la mesa una propuesta del equipo de Gobierno que atiende once de sus quince peticiones para iniciar una negociación inmediata. En pocas ocasiones se ha asistido en esta ciudad a un punto de partida de negociación similar a ese. Uno de los sindicatos, Usipa, ha llegado a calificar la propuesta de «muy buena» y ha señalado que mantiene el encierro actual por «no romper la unidad sindical».

Por parte del equipo de gobierno, ayer mismo profundizaba aún más en su oferta, mientras mantenía como condición sine qua non la de acabar con el encierro.

Es decir, ahora se dilucida quién dobla la voluntad de quién, sin darse cuenta de que los tiempos han cambiado y de que determinadas presiones, en una y otra dirección, ya no tienen mucho sentido cuando ya existe una amplia base para la negociación. Y en todo caso, nada que no se pueda recuperar en un momento determinado si se ve que se vuelve a los callejones sin salida.

El equipo de gobierno y los sindicatos no hace falta que escenifiquen ningún pulso más, sino que se sienten a negociar sin más dilaciones. De forma discreta, pactando la comunicación, si es que la debe haber, a solas, buscando un mediador.., pero sabiendo que sólo cabe una salida: negociar ya.

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.