El Comercio
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Fecha: abril, 2017
Muere Camuel, un gran deportista y mejor persona
José María Urbano 28-04-2017 | 1:31 | 0

Ha fallecido Camuel a los 60 años de edad, que es un drama añadido a la muerte. Mis recuerdos de Camuel son los de un gran portero de fútbol de aquí, que triunfó en el Real Oviedo sobre todo. Pero los mejores recuerdos son los de una buena persona por encima de todo, amigo de todo el mundo, socarrón, siempre sonriente, con una palabra agradable y de ánimo para todo el mundo. La vida le puso a prueba en muchas ocasiones, la más dura seguramente cuando su primera esposa perdió la vida en un trágico accidente de tráfico en la Tabaza, un suceso que conmocionó a toda Asturias y que vivió en la iglesia de Trasona una de las manifestaciones de duelo más impresionantes que como periodista me tocó cubrir. Su pub de Trasona fue un referente del mundo futbolístico, pero también del empresarial y sindical. Doy fe de que algunas cosas importantes se gestaron en su local y más de una confidencia se hizo allí. Con Camuel se va una persona a la que podías pasar meses sin ver y en el reencuentro siempre te encontrabas con la persona cariñosa y respetuosa de siempre y con su sonrisa sempiterna. Su legión de amigos le recordaremos siempre.

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Avilés debe decir basta
José María Urbano 26-04-2017 | 8:30 | 1

Avilés fue China durante muchos años medioambientalmente hablando. Desde que en los años 50 se levantó la antigua Ensidesa esta ciudad asistió y consintió una degradación que tuvo su máximo exponente en la destrucción de una ría idílica y en una atmósfera que provocó los titulares que nos hicieron famosos en todo el país: las enfermedades pulmonares, las placentas negras, la declaración de Zona de Atmósfera Contaminada, la destrucción de la vida marina… Todo ello, consentido por una reglamentación inexistente y, no lo olvidemos, dado por bueno porque a cambio aquí llegaron miles de familias de toda España, en donde encontraron cobijo y trabajo, asegurando su futuro y el de sus hijos.

Es la historia de Avilés, nos guste más o nos guste menos. Sólo a partir los años setenta y ochenta, con el advenimiento de la democracia, se empezó a tomar conciencia del problema que supone una actividad industrial altamente contaminante, sin ningún tipo de regulación ni de obligación.

Avilés pasó a ser la ciudad más contaminada de España a la ciudad más controlada mediombientalmente del país. Y sólo cuando de verdad se tomó conciencia del problema –con un Colectivo Ecologista al que hay que reconocerle su liderazgo en la labor de denuncia permanente, más allá de algunas exageraciones–, la ciudad empezó a recuperarse. Y así se sucedieron los planes de Valliniello, Zeluán, el cierre de Productos Dolomíticos, la eliminación de los lodos siderúrgicos, la recuperación de la ría, el saneamiento integral –aún inacabado de una forma que nos avergüenza a todos por falta de voluntad política– y sobre todo el cierre de una cabecera siderúrgica que nos liberó de los hornos altos y de todo su proceso productivo, incluido el de sinterización.

De aquella vieja cabecera siderúrgica sólo nos quedó como legado las Baterías de cok, en plena fachada de un paseo de la ría recuperado, unas instalaciones que en la Europa de hoy difícilmente tienen cabida en sus actuales condiciones, aunque aquí, una vez más, se aceptó como el mal menor que nos permitía mantener una plantilla de trabajadores en activo –menos numerosa de la que siempre vendieron los sindicatos y se jaleó desde otros ámbitos– y durante un tiempo un negocio exportador del que se beneficiaba el puerto.

Pero ahora, con una prórroga que viene de 2007, con un nuevo convenio que la asegura hasta 2017 e incluso la puede llevar hasta 2020 –aunque haya sido la propia empresa la que haya fijado su cierre para 2019– Avilés debe decir basta. Ya no hay tiempo para inversiones en mejoras de la instalación. Así que ni ArcelorMittal, ni ninguna Administración puede pensar que un hecho grave como el del lunes va a poder repetirse. La multinacional siderúrgica tiene el remedio: a lo mejor tiene que cargar sus necesidades de cok a su cuenta de resultados, vía importación. Pero ya nunca jamás a la de la salud de los avilesinos.

 

Publicado en La Voz de Avilés el día 26 de abril de 2017

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La grandeza de la sencillez
José María Urbano 23-04-2017 | 3:07 | 0

El representante de la Embajada de Rusia en España deja en Avilés las claves de un mundo que debe superar conflictos y contradicciones

El pasado jueves esta ciudad tuvo la oportunidad de asistir a una lección magistral sobre la grandeza de la sencillez aplicada a todos los órdenes de la vida, en este caso para tratar de acercarse a un hecho histórico de la dimensión de la Revolución de Octubre de 1917.

Antes habría que poner en valor la sensibilidad y el conocimiento del coordinador del Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS, Armando Arias, que tras una labor de meses fue capaz de conseguir el compromiso de la Embajada de Rusia en España para aceptar venir a Avilés –somos los que somos– y enviar al primer secretario de su legación. Se trata de uno de los primeros actos que Rusia organiza en España dentro de las conmemoraciones oficiales que el propio Vladimir Putin encargó en diciembre del año pasado a la Sociedad Rusa de Historia para que un comité organizara los actos del centenario. En ese sentido, Avilés ha sido una ciudad privilegiada, aunque luego la respuesta de nuestros representantes políticos, los de toda la comarca, salvo los cuatro alcaldes, roce el patetismo por su indiferencia y ausencia.

El cuadro de Ilya Glazunov sobre la entrada de Lenin en Moscú en 1917. Foto LVA

Vasily Nioradze, un diplomático de 34 años con una carrera profesional impresionante, expuso el jueves en el Centro de Servicios Universitarios la historia de unos hechos que no solo marcaron el devenir de su propio país, sino la historia misma del mundo a partir de esos inicios del siglo XX. Nioradze protagonizó una conferencia en la que como diplomático no vino a adoctrinar, sino a exponer los datos objetivos de una Revolución –las terribles consecuencias de dieciocho millones de personas muertas– y a contextualizar históricamente el derrocamiento del régimen zarista y la creación de la República Socialista Federativa Soviética. Un acercamiento histórico como forma de análisis en los que valores como la unidad y la solidaridad ciudadana deben ayudar a resolver conflictos y contradicciones.

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El valor de la promoción
José María Urbano 16-04-2017 | 10:47 | 0

Avilés debe profundizar en mejorar sus fortalezas, pero también en saber venderlas para aprovechar todas las sinergias

Una de las cosas más importantes que deberíamos valorar en esta ciudad y que tan bien conocemos los que hemos transitado por los tiempos complicados de la madre de todas las reconversiones, como fueron las industriales de los ochenta y los noventa –la global de 2008 aquí nos cogió con parte de los deberes hechos, aunque sus efectos también hayan sido devastadores en algunos casos– es la de haber definido con bastante acierto el camino que queríamos recorrer y los objetivos que nos debíamos de marcar.

Séneca ya nos advirtió que «no hay viento favorable para el que no sabe a dónde va». Y en ese sentido, en esta ciudad, en donde proliferan más de lo deseado determinados círculos del «todo está mal» por un lado, y los de la simple ignorancia por otro por parte de algunos que acaban de llegar para salvarnos y, como ya he repetido en más de una ocasión, todavía no saben casi si algunas puertas se abren empujando o tirando, tenemos la ventaja de que nuestro particular túnel sin salida nos obligó a analizar, estudiar, profundizar en nuestras debilidades y fortalezas, y a partir de ahí decidir hacia dónde debíamos dirigirnos.

Detalle de una de las procesiones de la Semana Santa avilesina. Foto Marieta

Esta semana ha servido para fijarnos en dos circunstancias que nos permiten valorar esa idea de que existen políticas en marcha que no sólo funcionan, sino que se van enriqueciendo a medida que la experiencia nos sigue ofreciendo márgenes de mejora.

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Acostumbrados al ninguneo
José María Urbano 11-04-2017 | 7:23 | 0

Los presupuestos estatales pasan de largo por Avilés, que debe exigir ya un proyecto integral para los terrenos de las baterías de cok

Siempre me siento feliz. ¿Sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele». La cita se atribuye a William Shakespare y parece que es falsa. Da lo mismo, citas como ésta invaden blogs y redes sociales para coincidir en esa especie de resignación de quien confía poco en lo que le vaya a deparar el futuro cuando ese futuro tiene que depender de voluntades ajenas.

Avilés ha vuelto a ser ninguneada en los Presupuestos Generales del Estado presentados el pasado martes por el Gobierno del PP, algo que, lo vistan como lo vistan, ya no es noticia. Estamos acostumbrados a ese ninguneo. Sólo hay que ver lo que ha sucedido con el asunto de la variante de Pajares y el AVE y las cifras que se le otorgan al Principado, que figura entre las comunidades de cola, como para pensar que Avilés iba a ser una excepción.

Reflejo de las baterías de cok de ArcelorMittal en Avilés. Foto Marieta

Como esto no es Cataluña y la experiencia política en este país nos va enseñando que en muchas ocasiones el grado de atención a los problemas es directamente proporcional a la capacidad de reproche por un lado y al pulso permanente en cuestiones esenciales por otro, sabe el PP que por ese lado puede estar tranquilo.

Sólo desde la docilidad se puede entender la resignación de una ciudad que asiste incrédula, y también silente en muchas ocasiones, a que sus proyectos más importantes lleven años en el limbo de las falsas promesas o a la espera de resoluciones que se aplazan de continuo sin importar que en algunos casos se hayan invertido ya decenas de millones de euros.

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Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.