El Comercio
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Acostumbrados al ninguneo
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José María Urbano | 11-04-2017 | 17:23

Los presupuestos estatales pasan de largo por Avilés, que debe exigir ya un proyecto integral para los terrenos de las baterías de cok

Siempre me siento feliz. ¿Sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele». La cita se atribuye a William Shakespare y parece que es falsa. Da lo mismo, citas como ésta invaden blogs y redes sociales para coincidir en esa especie de resignación de quien confía poco en lo que le vaya a deparar el futuro cuando ese futuro tiene que depender de voluntades ajenas.

Avilés ha vuelto a ser ninguneada en los Presupuestos Generales del Estado presentados el pasado martes por el Gobierno del PP, algo que, lo vistan como lo vistan, ya no es noticia. Estamos acostumbrados a ese ninguneo. Sólo hay que ver lo que ha sucedido con el asunto de la variante de Pajares y el AVE y las cifras que se le otorgan al Principado, que figura entre las comunidades de cola, como para pensar que Avilés iba a ser una excepción.

Reflejo de las baterías de cok de ArcelorMittal en Avilés. Foto Marieta

Como esto no es Cataluña y la experiencia política en este país nos va enseñando que en muchas ocasiones el grado de atención a los problemas es directamente proporcional a la capacidad de reproche por un lado y al pulso permanente en cuestiones esenciales por otro, sabe el PP que por ese lado puede estar tranquilo.

Sólo desde la docilidad se puede entender la resignación de una ciudad que asiste incrédula, y también silente en muchas ocasiones, a que sus proyectos más importantes lleven años en el limbo de las falsas promesas o a la espera de resoluciones que se aplazan de continuo sin importar que en algunos casos se hayan invertido ya decenas de millones de euros.

Este periódico lo avanzó el pasado miércoles: los Presupuestos Generales del Estado vuelven a pasar de largo por Avilés, al poder contabilizarse solo los 150.000 euros que el Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente destina para terminar de pagar el colector industrial de la margen derecha de la ría de Avilés. Punto y final, aunque una vez más desde el PP se quiera colar el dinero asignado al Puerto de Avilés como si fuera una partida más de esos presupuestos. La realidad es otra: los 7,6 millones de euros de la Autoridad Portuaria son su presupuesto de inversiones, que consolida en el Ministerio de Fomento, como los de todos los puertos del Estado. Todas las inversiones se financian con recursos propios que genera la propia actividad del puerto. Así que al final, la consignación presupuestaria para Avilés se queda en esos 150.000 euros.

Mientras tanto, sigue sin resolverse la entrada en servicio del colector industrial, simplemente porque el Ministerio de Medio Ambiente no es capaz de cerrar un acuerdo para la cesión de esa infraestructura al Principado, al que en este caso le asiste toda la razón cuando argumenta que sólo puede aceptar la recepción de la obra cuando esté debidamente rematada o al menos se garantice que más adelante no va a tener que pagar los platos rotos en caso de que haya algún problema con su funcionamiento. Por no hablar de la negativa a solventar el problema de la cesión de la AI-81 para poder avanzar y rematar la obra de los enlaces al Parque Empresarial Principado de Asturias.

Sumemos a esto capítulos enteros de obras y proyectos prometidos en su día y de los que nada se sabe: plan de vías, enlaces de la Autovía del Cantábrico sin hacer, un Parque Empresarial que 15 años después no ofrece una urbanización adecuada en algunas zonas. Por no hablar de esa broma del AVE a Avilés que no tiene ningún sentido en una ciudad que hace años que perdió su línea directa por vía férrea con Madrid por falta de viajeros, y en cambio es incapaz de resolver los enlaces desde Oviedo a partir de las once de la noche con Avilés, ante la desesperación de viajeros y familiares. Y están pensando en el AVE…

Pese a estas experiencias, Avilés, todo Avilés, haría bien en empezar a exigir –después de tanto abandono ya es hora de exigir, no pedir– la asunción por parte del Gobierno de un proyecto claro sobre la actuación en los terrenos de las actuales baterías de cok de ArcelorMittal, de forma que se pueda empezar a trabajar en ellos al día siguiente de que se apague el último horno. Y ese compromiso pasa por preparar ese proyecto de descontaminación, acondicionamiento y urbanización de los 400.000 metros cuadrados liberados. Y lógicamente asumir todo el coste.

El futuro de esta ciudad en los próximos años va a pasar por la capacidad que tenga para aprovechar ese nuevo espacio que debe albergar buena parte de su consolidación industrial y empresarial.

Si Avilés consiguiera ese compromiso ya, de forma inmediata, se haría más llevadero el ninguneo histórico que ha vuelto a producirse en los presupuestos conocidos esta semana.

 

El ruido de la concejala

El artículo del pasado domingo correspondiente a esta sección y dedicado a poner de manifiesto los errores de la concejalía de Cultura con el Conservatorio Julian Orbón de Avilés y de la Consejería de Educación del Principado sobre lo sucedido con la plaza de director y las dos sentencias que han anulado su contratación, provocó numerosas reacciones, la mayoría de incredulidad ante lo que aquí se expuso porque es difícil asumir que se pueda tener desde una concejalía una actuación así, en donde se mezcla la incompetencia con un cierto grado de fijación personal hacia la figura de la anterior directora. Profesores de los conservatorios de Oviedo, Gijón y del resto de Asturias, además del de Avilés, mostraron su perplejidad.

La concejala Yolanda Alonso no contestó a este periódico, que sería lo lógico si tuviera alguna cuestión que desmentir, matizar o rechazar. Prefirió acudir a una emisora de radio local para indicar que ella no tenía nada que decir sobre lo publicado –sin citarlo, claro– porque «es todo ruido y yo no voy a alimentar el ruido», calificando además las dos sentencias de «extemporáneas».

Es cuando menos curiosa la reacción de la concejala, que no parece entender que en la Administración, contratar a dedo es corrupción y nombrar cargos a dedo es nepotismo, figuras delictivas por las que muchos políticos han sido condenados y han tenido que dejar sus cargos. Incluso hay quien va más allá y habla también en su caso de prevaricación, porque sabiendo por la sentencia que anuló el nombramiento de la anterior directora cómo debían hacerse las cosas para sacar de nuevo la plaza de director, decidió una contratación y un nombramiento a dedo que lógicamente han sido sentenciados como ilegales. Y todavía más: hay quien habla de malversación por estar gastando dinero público en actos ilegales según han dictaminado sendos jueces del Contencioso Administrativo.

No sé si este es el tipo de ruido al que se refiere la concejala.

 

Publicado en La Voz de Avilés el día 9 de abril de 2017

 

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.