El Comercio
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El juego de la contaminación
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José María Urbano | 02-05-2017 | 11:51

Avilés necesita planteamientos globales serios para eliminar una lacra histórica, pero lejos de la demagogia y el aprovechamiento político

El último incidente provocado por las baterías de cok de ArcelorMittal en Avilés ha sido un duro golpe para esta ciudad, acostumbrada, y durante muchos años resignada, a pagar un cierto peaje medioambiental a cambio de empleo. Lo fue en décadas pasadas y volvió a repetirse tras la crisis global de 2008 y siguientes, en donde al empobrecimiento de las familias en general vino a unirse toda una política de ajuste y precariedad.

Pero estoy seguro que la propia dirección de ArcelorMittal ha comprendido que con este último suceso, más allá de su mayor o menor grado de riesgo para la población –que según los expertos médicos hay que rebajar y situar en sus justos términos– se ha llegado al límite de lo permisible con su instalación y que no puede someter a Avilés a la incertidumbre permanente de aquí al cierre de la instalación en 2019. Se lo planteé el miércoles y se lo repito ahora: su necesidad de cok para alimentar los hornos de Gijón debería depender a partir de ahora más de su cuenta de resultados, con la importación de cok, que del rendimiento de las obsoletas e irrecuperables baterías de Avilés.

Las baterías de cok conviven dentro del PEPA con otras actividades empresariales. Foto Marieta.

En el plano político no merece la pena hacer mucho hincapié porque al final asistimos a más de lo mismo en esta ciudad y en esta región, en donde el nivel, lejos de elevarse un poco, cada día se supera más a sí mismo camino de lo ínfimo. Pedir la dimisión de la consejera de Medio Ambiente a los cinco minutos de que una empresa tenga un fallo monumental en su sistema productivo es el recurso fácil de quien desde el minuto uno ya se sabe que va a aprovechar el incidente para sacar los réditos políticos correspondientes. (El grupo municipal de Somos anunció a las cinco de la tarde del miércoles que llevaría el caso a la Fiscalía, sin haberse enterado de que a las diez y media de la mañana la propia Fiscalía había anunciado que actuaba ya de oficio).

Estas mismas páginas, esta misma sección, no ha sido condescendiente precisamente con la consejera Belén Fernández, pero en este caso, ella y el resto del Ejecutivo regional han actuado con firmeza. Y lo siguen haciendo, sabiendo que hay unos protocolos y unos derechos empresariales que hay que respetar sí o sí.

Izquierda Unida, que en los últimos meses está muy activa desde la Junta General en todo lo concerniente a la contaminación en Avilés –tras su fracasado intento de montar una plataforma que quiso denominar ’Modelo Avilés’ y que no siguió nadie– tiene una oportunidad de oro para demostrarnos a todos los asturianos que lo suyo con la contaminación va en serio.

Es muy sencillo. El último informe técnico –realizado por técnicos, vaya–, denominado ‘Plan de mejora de la calidad del aire de la Zona de Avilés’, que consta de 392 páginas y que algunos sí hemos leído, dice que la estación del Matadero, que es la que ofrece siempre los peores datos, está fuera del rango normativo europeo por incumplir la Directiva 2008/50/CE. Y dice también que el 50 por ciento de la contaminación de Avilés la produce la industria y el otro 50 por ciento el tráfico rodado. Y añade además que el 75 por ciento de la contaminación de la Plaza de los Oficios –que está casi enfrente de las baterías de cok– lo produce asimismo el tráfico rodado.

Bien, pues IU sigue desde hace años vetando desde Castrillón una solución para eliminar el tráfico rodado por el centro de Avilés, un tráfico que entre otras muchas cosas soporta 100 camiones diarios de jarofix que Asturiana de Zinc –que paga sus impuestos y otras cosas en Castrillón– envía al depósito de El Estrellín (que curiosamente está en Avilés).

También IU podría apoyar en Gijón que se apruebe en una cantera abandonada de Cenero el futuro deposito de jarofix y trate de convencer a la alcaldesa de la Villa de Jovellanos de que Asturiana de Zinc sí es una empresa de interés general para Asturias, al revés de lo que ella piensa y manifestó en su día.

Así que, en fin, el día que veamos a IU hacer un solo movimiento en positivo hacia una solución para este grave problema del tráfico rodado, entonces los avilesinos empezaremos a creernos que va en serio y no está utilizando la contaminación de Avilés en beneficio propio con peticiones extemporáneas de dimisiones, creaciones de plataformas y, la última, un gran pacto –otro más en Asturias, que tenemos pocos– de políticos, empresas y sindicatos para atajar la contaminación.

Turismo de Avilés

Dijo el lunes en rueda de prensa el concejal de Promoción Económica, Manuel Campa, que se esperaba la pregunta. (Supongo que por haber leído LA VOZ DE AVILÉS el domingo, en donde en este mismo espacio se hacía el planteamiento y la crítica). ¿Por qué Avilés no aparece nunca en las estadísticas de ocupación hotelera de Asturias cuando se analiza, por ejemplo, el resultado de la pasada Semana Santa? Y la respuesta para el concejal es sencilla: porque Avilés no figura en la Mesa sectorial de la FADE, que es la que chequea esos datos en el resto de Asturias, y porque aquí, entre la UCAYC, la Cámara y el Ayuntamiento nos sobramos para tener esos datos.

El problema no reside tanto en mantener una cierta independencia respecto a esa mesa sectorial, como en renunciar abiertamente a una publicidad gratuita y a una promoción extraordinaria, dentro y fuera de Asturias, cuando a la hora de evaluar el comportamiento turístico de una determinada fecha Avilés podría anunciar «urbi et orbi» que está en algunos aspectos a la cabeza del turismo en Asturias, incluida la ocupación hotelera. De momento, ante esa ausencia permanente de datos, esa publicidad es cero hasta en los medios de comunicación regionales.

El mismo lunes, la primera edición del telediario de TVE 1 cerró con el Salón de Gourmets de Madrid. ¿Y saben de qué se habló? Del cachopo asturiano y de un concurso en el que ya participan hasta restauradores andaluces. Se vende lo que se conoce. Uno cree, sinceramente, que este mundo de la promoción turística lleva tanto tiempo instalado en tal velocidad de vértigo que seguir anunciando, como lo hizo Campa en la misma rueda de prensa, que las grandes promociones turísticas de Avilés van a volver a ser un año más la feria del Queso y el Vino, los ‘bocados marineros’ y el vino de los famosos se antoja bastante pobre, la verdad. Por no ir más allá en el diccionario de la RAE.

La concejala de Cultura, Yolanda Alonso –lo suyo en el Conservatorio y en el conflicto de Educación de 0 a 3 que también depende de ella es de nota– anunció en su día que Avilés iba a ser el «referente del Norte» musical con una serie de conciertos de grupos, casi todos norteamericanos, en plena gira promocional, que sólo conocen cuatro fans muy fans de una música casi de culto. Los conciertos que la concejala ha llevado al Palacio Valdés en los meses de enero, febrero y marzo han sido un fracaso de taquilla sin paliativos. Lo único que ha funcionado bien ha sido el regalo de entradas.

Ahora llega Arte Sonoro, una experiencia de éxito desde hace diez años fruto del saber de un promotor privado como Béznar Arias, que organiza conciertos en toda Asturias y más allá, en colaboración con el Ayuntamiento, y la misma concejala decide que de cuatro conciertos pasemos a dos, aunque la experiencia nos dice que la Casa de la Cultura y el Palacio Valdés sí sabe lo que son «llenos» de pago con los artistas que han pasado por aquí dentro de ese ciclo. Hasta ochenta conciertos en este tiempo. Menos mal que este año se cumple el décimo aniversario de una idea que cuajó bajo el mandato del concejal Román Antonio Álvarez, estrenado con un concierto memorable de Luz Casal.

La alcaldesa igual tenía que hablar un poco con alguno de sus concejales y preguntarles si creen que ellos siempre están en posesión de la verdad y los demás son los que se equivocan.

 

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 30 de abril de 2017

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.