El Comercio
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Sorpresa a medias
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José María Urbano | 05-06-2017 | 17:20

La imposición desde la dirección regional de una gestora en el PP de Avilés desvela que hay temor a que no se pueda controlar el partido pese a las retiradas de Aréstegui y Maniega

La estrategia no es nueva en el PP. Sólo hay que tirar de hemeroteca y recordar un poco hechos que forman parte de la historia de este país. En junio de 1993 el PSOE volvió a ganar las elecciones generales y Aznar, que estaba convencido de su victoria, salió derrotado. Desde aquel momento, el PP –ayudado por la famosa pinza de IU– protagonizó la que fue conocida como «legislatura de la crispación». Bien es cierto que los escándalos de los roldanes y los GAL dieron motivos para el sobresalto continuo. Felipe González, cuando comprobó que los apoyos nacionalistas en Cataluña se le escapaban, optó por adelantar las elecciones a 1996, que entonces sí fueron ganadas por Aznar, aunque sólo por una diferencia de 300.000 votos. Fue entrar en La Moncloa, y se recuerda todavía una de sus frases ‘históricas’: «Con el PP en el Gobierno se ha acabado la crispación en este país». Alguien le recordó: «Sí, ha sido muy fácil, ha bastado con que usted dejara de crispar».ppparablog

La anécdota me ha recordado esta semana las primeras declaraciones de Carlos Rodríguez de la Torre –portavoz del grupo municipal del PP y candidato a la alcaldía en 2019, según proclamó Mercedes Fernández hace ya unos meses–, cuando a la hora de analizar el nombramiento de una gestora impuesta desde la dirección regional en Avilés declaró que «la gestora a partir de ahora garantizará que haya más unión en el grupo municipal y más coordinación con la Junta Local».

Hombre, queda bastante feo «olvidarse» en este caso de algunas cosas que en Avilés las sabe todo el mundo, no sólo dentro del PP. Carlos Rodríguez de la Torre, con «sus»  dos concejalas que le han acompañado en esta tarea, Ana Bretón y Reyes Hurlé, se han dedicado durante todos estos meses a no asistir a las reuniones de las juntas locales, a no asumir el sentido del voto que se había aprobado por unanimidad para posicionarse, por ejemplo, ante los presupuestos municipales, a no reconocer la autoridad de la presidenta local, a no coordinarse con los otros tres concejales, con los que prácticamente ni se hablaban, a pisar más bien poco el Ayuntamiento…

El nombramiento de una gestora del PP en Avilés decidido esta semana ha constituido una sorpresa a medias, más por el momento elegido que por el hecho en sí mismo, que ya se daba por hecho desde hace bastantes meses cuando Mercedes Fernández dio la orden de «estrangular» la economía y la operatividad de una Junta Local que no le gustaba, simplemente porque no la controlaba.

LA VOZ DE AVILÉS ha explicado los detalles de esa maniobra, que comenzó cuando, faltando a la verdad, se dio a conocer que la Junta Local de Avilés no tenía dinero y que por lo tanto iba a ser intervenida. Quienes filtraron aquella advertencia tuvieron un «olvido imperdonable»: decir que la caja del partido en Avilés se encontraba con telarañas porque previamente la cuenta bancaria se había vaciado desde Oviedo, con premeditación y sin avisar, precisamente por los mismos que hacían la denuncia. Como sucedió meses más tarde, cuando el propio portavoz municipal, Carlos Rodríguez de la Torre, ayudado con la firma de María Bretón –que no estaba autorizada– vaciaron la cuenta del dinero proveniente del Ayuntamiento,  también con premeditación y sin avisar ni a la presidenta ni a la Junta Local de un acto que se califica por sí solo por su deslealtad.

En ese momento todo el mundo dio por hecho que Mercedes Fernández daría un paso más y ordenaría la llegada de una gestora a Avilés, como hizo con Gijón cuando le tocó el turno a Pilar Fernández Pardo y a su gente por haber osado en su día hacer un comentario sobre la ausencia de explicaciones de quien había  sido delegada del Gobierno en los tiempos en los que la dinamita en Asturias se convirtió en la triste protagonista de los terroríficos atentados del 11-M. Pilar Fernández Pardo abandonó la dirección del PP de Gijón y la política. Lo malo es que los gijoneses también abandonaron en masa al PP y ahí están los datos.

Llegaría luego un congreso en el que la presidenta de Avilés, Carmen Maniega, pensó que había una alternativa a Mercedes Fernández, que no pasaba porque ella fuera la candidata. Había otras personas dispuestas a encabezar la candidatura alternativa, como se había puesto de manifiesto en numerosas reuniones y contactos, pero en el último momento muchos se bajaron del tren en marcha –que pregunten en la «estación» de Oviedo– y Maniega, que desde el primer momento vio que no tenía nada que hacer, decidió ir en solitario al congreso simplemente para «tocar las narices».

Y a fe que lo consiguió, con un ataque directo y permanente hacia Mercedes Fernández, que en algunos momentos llegó a traspasar, efectivamente, algunas líneas rojas.

Pero tras el triunfo incontestable de Mercedes Fernández, el anuncio de Carmen Maniega de que abandonaba la política y el hecho de que Alfonso Araujo, un concejal reconocido por su trabajo y por su talante, dentro y fuera del partido, anunciara su intención de presentarse en el próximo congreso local, hizo pensar a todo el mundo que las aguas volverían a su cauce y que el peligro de la gestora había pasado.

Dos parecen las razones de que se haya decidido ahora el nombramiento de esa gestora. Uno, la constatación más que evidente de que el «candidato oficial»  y sus dos concejalas no tienen la mayoría del partido en Avilés ni lo controlan. Y difícilmente lo van a conseguir por sí solos. Y dos, hay un problema económico, derivado de la ausencia de un convenio con el Ayuntamiento que permita salvar esos más de cinco mil euros que se le reclaman al PP por haber gastado el dinero en actividades del partido y no en el grupo municipal, que podrían ser más cuando se revisen las cuentas de 2016. En este sentido, es altamente revelador que la gestora haya llegado a Avilés volviendo a tener el control total de las cuentas, cuando hace unos meses había que pedir a Oviedo hasta el dinero para la compra de papel higiénico o unas bombillas.

Todos los partidos políticos, sin excepción, libran sus batallas internas y cada uno las resuelve a su manera. La dirección del PP ha decidido ahora intervenir la Junta Local de Avilés y lo que hay que pedir es que esa gestora sea capaz de preparar el próximo congreso, que en principio debería celebrarse en septiembre-octubre. Vamos a ver qué pasa.

Fernando del Busto hace una radiografía en la página anterior sobre la historia del PP en Avilés y la sola enumeración de los datos nos lleva al convencimiento de que éste es un partido que no necesita adversarios políticos porque ya se encarga él solo de destrozarse internamente. El problema es que el PP no es un partido anecdótico, sino el representante de un electorado que lleva años aspirando a gobernar en Avilés. Vamos a ver el alcance de la ultima decisión tomada desde Oviedo, con el acompañamiento de algunos voluntarios de «casa», que nunca han faltado en casi todos los casos en donde la pelea interna ha sido una constante.

 

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 4 de junio de 2017

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.