El Comercio
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Fecha: julio, 2017
Montoro se mete en “chiringuitos socialistas”
José María Urbano 31-07-2017 | 12:18 | 0

Tragsa y Sepides, dos sociedades del Ministerio de Hacienda, respaldan los proyectos del consorcio de la perrera y del Ferrera, en contra de la opinión y el voto del PP de Avilés

La ventaja que tenemos los periodistas sobre los políticos es que en nuestra profesión hay que trabajar casi única y exclusivamente con datos, que deben ser veraces y contrastables. Las percepciones están bien para hacer filosofía, pero cuando un periodista es desenmascarado porque lo que trata de aportar no tiene sustento en la realidad o está directamente manipulado –más allá de un error puntual o de patinar, como excepción, con una fuente equivocada– sabe que su carrera va a tener poco recorrido. Su propia empresa, los compañeros que le rodean y la sociedad en general acabarán por ponerlo en su sitio, generalmente abocado al olvido y reducido a la insignificancia.

En política, hablamos de esa política de bajos vuelos a la que cada día se nos acostumbra un poco más, existe cada vez menos esa exigencia de exponer el argumento y los datos como la herramienta que posibilita el análisis sereno de la realidad política o social.montoro-para-blog

Se ha repetido hasta la saciedad que aquella frase goebbelsiana de que una mentira repetida mil veces acabaría convirtiéndose en una verdad ha fallado siempre en las sociedades formadas, con criterio, con capacidad para el estudio y el análisis, cuando la política era, desde Platón y Aristóteles a nuestros días, el sagrado arte de buscar el bien común.

Hoy, en un mundo globalizado, destrozado en muchos sentidos por una crisis económica que se ha llevado por delante tantas cosas esenciales, se abre camino ese discurso político-patético en el que lo de menos es aportar el sustento de cada aseveración: basta con ofrecerle al ciudadano el relato que quiere escuchar, posiblemente con el que mitigar sus propias penas o sus problemas. De tal forma que una mentira repetida mil veces va a seguir siendo una mentira, pero ojo, cada vez hay más personas dispuestas a «comprar» esas falsedades, ahora revestidas de ese lenguaje trumpiano de la posverdad o de los hechos alternativos. Además, lo más inquietante de algunos discursos supuestamente políticos es que se quieren revestir de tal solemnidad que, salvo para avisados, corren el riesgo de ir calando en la sociedad.

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“Operación cansancio” en el PP de Avilés
José María Urbano 23-07-2017 | 11:57 | 0

La desautorización de Oviedo al grupo municipal popular con la perrera persigue la eliminación de los tres concejales incómodos de cara al futuro congreso local

Si uno de los principales objetivos de un periodista es que te lean, uno se siente bastante reconfortado al comprobar que al menos en el PP de Asturias y en el de Avilés ha conseguido un cierto seguimiento. Bastó con que la semana pasada recordara en este mismo espacio el celebrado invento de Ovidio Sánchez sobre los «chiringuitos socialistas» para que en tan solo 72 horas se viniera directamente desde Oviedo a hablar de otro «chiringuito», en este caso el del proyecto de la perrera municipal. Si lo sucedido el miércoles en la sede del PP de Avilés quedara en una anécdota, pues lo celebraríamos todos como un intercambio de pareceres entre políticos y periodistas, a veces saludable.

Lo malo es que no estamos ante una anécdota, sino ante la constatación de que el PP de Avilés no tiene remedio desde los lejanos tiempos del siempre recordado presidente Pedro Solís.zarazia-para-blog

Primero, los hechos. Aunque la Ley no está suficientemente desarrollada, siempre se ha dado por hecho que las ciudades con más de 50.000 habitantes están obligadas a disponer de un albergue de animales domésticos. Simplificando, una perrera municipal. En Avilés no existe ese servicio y desde hace más de veinte años se intenta una solución comarcal, incluso de ámbito territorial mayor, sin que hasta la fecha haya sido posible.

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Otro tren que pasará de largo
José María Urbano 17-07-2017 | 7:44 | 0

La clase política avilesina demanda la Facultad de Educación Física después de ignorar los problemas de la Escuela del Deporte, abierta desde hace doce años

El anuncio realizado por el rector de la Universidad de Oviedo de que el campus de Mieres se perfila como el lugar más adecuado para acoger el grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte que la Universidad proyecta poner en marcha el curso que viene nos ha llevado en esta región a repetir los mismos esquemas que nos hacen empequeñecernos un poco más de cuando en cuando, en cuanto aparece en el horizonte cualquier objetivo que nos invita, parece que irremediablemente, a entrar en la disputa territorial.

Aunque la decisión no está tomada aún de forma definitiva, el rector apuntaba la idoneidad del campus de Mieres para acoger un grado de estas características, al contar con una serie de instalaciones deportivas y una residencia universitaria que no registran demasiado uso en la actualidad. «Se trata también de ocupar instalaciones que están desocupadas», planteaba Santiago García Granda con naturalidad, es decir, sin esconder que el campus de Mieres necesita ‘llenarse’ de contenido. Puro sentido común: la existencia del campus de Mieres es un debate pasado. Ahora, años después, de lo que se trata es de dotarlo de contenido. Por otro lado, el Colegio Oficial de Licenciados en Educación Física (COLEF) de Asturias, corroboraba que existe una amplia demanda para que en el Principado se implante ese tipo de estudios.fotoescuelablog
Lógicamente, en menos de veinticuatro horas ya se provocaban las primeras reacciones en el Principado. Gijón demanda para sí esa Facultad de Educación Física, Oviedo parece que se lo ha tomado con un poco más de calma y en Avilés alguien se acordaba, por fin, de que tenemos una Escuela del Deporte, creada en 2005, hoy convertida en un Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP).

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¿A quién molesta la música del Ewan?
José María Urbano 11-07-2017 | 11:52 | 4

Un concierto intimista y familiar se ve envuelto en una polémica en la que se echa en falta respeto, tolerancia y comprensión

Hace apenas unas horas, un concejal de Podemos en el Ayuntamiento valenciano de Paiporta intervenía en un debate sobre el maltrato animal y para reforzar su argumentación ante unos contendientes políticos que restaban importancia a la cuestión tiró de ironía y pronunció –es posible que de forma no muy afortunada– la siguiente frase: «Maltratar a los animales es como pegar a la mujer. Hay que hacerlo lo suficiente, no mucho». Los que vimos la escena por televisión entendimos el contexto de esa frase, que posteriormente él mismo atribuyó a los mensajes que se ofrecen en algunas mezquitas y por parte de algunas religiones.

Con lo que no contaba el concejal era con que en el mismo salón de plenos algún portavoz iba a saltar como un resorte, descontextualizando la frase, y acusándole de mezclar el maltrato animal con el de las mujeres y hasta de una cierta complacencia con la violencia machista. Por supuesto, nada que ver con lo que había dicho el concejal de Podemos.ewan-para-blog
Pero ya era tarde. El ‘incendio’ de las redes sociales –qué forma tan tonta de definir la coincidencia de una serie de comentarios, en muchas ocasiones siguiendo consignas de estrategias políticas que están más que demostradas– se juntó con la cruzada montada por el programa de la tarde de La Sexta, que quiso colarnos a todos una polémica inexistente con una argumentación que sus propias imágenes, con la intervención del concejal en el Pleno, desmontaban. Incluso un poco más tarde le tocó pasar por el mismo calvario, ante la aguerrida e indignadísima presentadora, a la alcaldesa de Paiporta, por defender al concejal tratando de contextualizar en sus justos términos su frase, absolutamente alejada de lo que unos y otros, en el salón de plenos y en la cadena de televisión, trataban de imputarle al edil.
Hemos llegado a un punto en el que las redes sociales se han convertido en ese estercolero en el que cada uno puede soltar las barbaridades que desee, aunque con ello se esté cargando la reputación y el buen nombre de una persona, aún a costa de retorcer los argumentos ‘ad nauseam’.

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Del ‘yo, yo, yo’, al ejemplo de Julián Rus
José María Urbano 03-07-2017 | 7:03 | 0

Concluye el calvario de un empresario que se volcó siempre con los demás, pero que se quedó solo en su intento de salvar su empresa

Creo recordar que era todavía en la televisión franquista. Unos dibujos animados nos presentaban a un hombre sobre el que se abría un globo/cuadro de diálogo para ofrecernos un monólogo: «Yo, yo, yo, yo, yo, yo…», hasta que aparecía un grupo de personas, con otro globo/cuadro de diálogo similar, cuyo contenido era: «¡¡¡¡Y nosotros también!!!!», con el resultado final del sonrojo por parte del «acaparador» de la escena. Vivimos en la sociedad del «yo-yo-yo», en la que mucha gente sólo sabe mantener un diálogo-monólogo que empieza y termina siempre por él. Gente que necesita estar permanentemente reivindicándose, quizá porque en el fondo reconocen que sus limitaciones les obliga a presentarse ante los demás como los más listos y los más simpáticos de la clase. Lo más.

Por eso, encontrarse con gente como Julián Rus, que esta semana vio cómo, por fin, se hacía justicia para eliminar definitivamente las acusaciones que pesaban sobre él respecto a la quiebra de Los Telares, supone siempre una cura de sensatez para encontrarse, primero, con una buena persona, luego con un gran empresario que una crisis inopinada se llevó por delante su gran proyecto, y finalmente con un hombre entregado a los demás.rus-para-blog
Hace cuarenta años, más o menos, uno fue testigo privilegiado de cómo su oficina de la calle Marcos del Torniello –más que una oficina aquello se asemejaba más a un cuarto en donde se agolpaban papeles, muestras de ropa, y hasta maniquíes de los escaparates, presidido todo por una caja de caudales de considerables dimensiones– se convertía en lugar de peregrinación de muchas personas que a diario recurrían a Julián Rus para pedirle una ayuda económica para un determinado club deportivo, un anuncio para la revista de las fiestas de cualquier barrio, un dinero para sufragar un sorteo de un viaje de estudios o, directamente, un préstamo para salir de un apuro. Todo ello, sumado a las consultas que se le hacían permanentemente sobre el último frente abierto por la Unión de Comerciantes para pelear con el Ayuntamiento por unos impuestos más justos, que fue como se conoció al Julián Rus reivindicativo, el que encendía las multitudinarias asambleas de comerciantes en la pista de La Exposición. Sólo le faltaba el bidón para subirse encima para asemejarse a algunos de los sindicalistas que dominaban las asambleas del naval, la minería o la empresa auxiliar de Ensidesa, coincidentes en el tiempo con aquellos mítines de quien, habiendo sido seminarista en su Astorga natal, exhibía una facilidad de palabra y un poder de seducción al alcance de muy pocos.

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Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.