El Comercio
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Fecha: julio 3, 2017
Del ‘yo, yo, yo’, al ejemplo de Julián Rus
José María Urbano 03-07-2017 | 7:03 | 0

Concluye el calvario de un empresario que se volcó siempre con los demás, pero que se quedó solo en su intento de salvar su empresa

Creo recordar que era todavía en la televisión franquista. Unos dibujos animados nos presentaban a un hombre sobre el que se abría un globo/cuadro de diálogo para ofrecernos un monólogo: «Yo, yo, yo, yo, yo, yo…», hasta que aparecía un grupo de personas, con otro globo/cuadro de diálogo similar, cuyo contenido era: «¡¡¡¡Y nosotros también!!!!», con el resultado final del sonrojo por parte del «acaparador» de la escena. Vivimos en la sociedad del «yo-yo-yo», en la que mucha gente sólo sabe mantener un diálogo-monólogo que empieza y termina siempre por él. Gente que necesita estar permanentemente reivindicándose, quizá porque en el fondo reconocen que sus limitaciones les obliga a presentarse ante los demás como los más listos y los más simpáticos de la clase. Lo más.

Por eso, encontrarse con gente como Julián Rus, que esta semana vio cómo, por fin, se hacía justicia para eliminar definitivamente las acusaciones que pesaban sobre él respecto a la quiebra de Los Telares, supone siempre una cura de sensatez para encontrarse, primero, con una buena persona, luego con un gran empresario que una crisis inopinada se llevó por delante su gran proyecto, y finalmente con un hombre entregado a los demás.rus-para-blog
Hace cuarenta años, más o menos, uno fue testigo privilegiado de cómo su oficina de la calle Marcos del Torniello –más que una oficina aquello se asemejaba más a un cuarto en donde se agolpaban papeles, muestras de ropa, y hasta maniquíes de los escaparates, presidido todo por una caja de caudales de considerables dimensiones– se convertía en lugar de peregrinación de muchas personas que a diario recurrían a Julián Rus para pedirle una ayuda económica para un determinado club deportivo, un anuncio para la revista de las fiestas de cualquier barrio, un dinero para sufragar un sorteo de un viaje de estudios o, directamente, un préstamo para salir de un apuro. Todo ello, sumado a las consultas que se le hacían permanentemente sobre el último frente abierto por la Unión de Comerciantes para pelear con el Ayuntamiento por unos impuestos más justos, que fue como se conoció al Julián Rus reivindicativo, el que encendía las multitudinarias asambleas de comerciantes en la pista de La Exposición. Sólo le faltaba el bidón para subirse encima para asemejarse a algunos de los sindicalistas que dominaban las asambleas del naval, la minería o la empresa auxiliar de Ensidesa, coincidentes en el tiempo con aquellos mítines de quien, habiendo sido seminarista en su Astorga natal, exhibía una facilidad de palabra y un poder de seducción al alcance de muy pocos.

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Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.