El Comercio
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Otro tren que pasará de largo
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José María Urbano | 17-07-2017 | 17:44

La clase política avilesina demanda la Facultad de Educación Física después de ignorar los problemas de la Escuela del Deporte, abierta desde hace doce años

El anuncio realizado por el rector de la Universidad de Oviedo de que el campus de Mieres se perfila como el lugar más adecuado para acoger el grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte que la Universidad proyecta poner en marcha el curso que viene nos ha llevado en esta región a repetir los mismos esquemas que nos hacen empequeñecernos un poco más de cuando en cuando, en cuanto aparece en el horizonte cualquier objetivo que nos invita, parece que irremediablemente, a entrar en la disputa territorial.

Aunque la decisión no está tomada aún de forma definitiva, el rector apuntaba la idoneidad del campus de Mieres para acoger un grado de estas características, al contar con una serie de instalaciones deportivas y una residencia universitaria que no registran demasiado uso en la actualidad. «Se trata también de ocupar instalaciones que están desocupadas», planteaba Santiago García Granda con naturalidad, es decir, sin esconder que el campus de Mieres necesita ‘llenarse’ de contenido. Puro sentido común: la existencia del campus de Mieres es un debate pasado. Ahora, años después, de lo que se trata es de dotarlo de contenido. Por otro lado, el Colegio Oficial de Licenciados en Educación Física (COLEF) de Asturias, corroboraba que existe una amplia demanda para que en el Principado se implante ese tipo de estudios.fotoescuelablog
Lógicamente, en menos de veinticuatro horas ya se provocaban las primeras reacciones en el Principado. Gijón demanda para sí esa Facultad de Educación Física, Oviedo parece que se lo ha tomado con un poco más de calma y en Avilés alguien se acordaba, por fin, de que tenemos una Escuela del Deporte, creada en 2005, hoy convertida en un Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP).
Como suele ser habitual, en Gijón se produce un cierre de filas, que entiende poco de izquierda y de derecha: se trata de conseguir algo para la Villa de Jovellanos y ahí nunca hay dudas. Lo reclama el equipo de Gobierno, pero también Xixon Sí Puede –la marca de Podemos– con un mensaje enternecedor de su portavoz, Mario Suárez del Fueyo: «Sin entrar en localismos de ningún tipo debería optarse a que ese grado se ubique en Gijón». Menos mal que debería ser sin localismos de ningún tipo. Todo hay que decirlo. Tanto IU como Ciudadanos, las dos formaciones de Gijón, expresaban a la vez un discurso impecable: dejemos la decisión en manos de la Universidad.
Y a la vez entra en juego Avilés, poniendo encima de la mesa una serie de argumentos que son impecables para demandar esa Facultad, como son la presencia de esa Escuela del Deporte, más el centro de tecnificación del embalse de Trasona y la presencia en Avilés del Centro de Medicina Deportiva, con un amplio eco nacional e internacional.
La duda es si este intento no se queda en puro voluntarismo porque, una vez más, es probable que este tren también pase de largo. Y haría bien la oposición –de su concejala de Educación, ya ni hablo– en ahorrarse ese discurso desgarrador con el que nos obsequian en ocasiones cuando descubren a través de los medios de comunicación que existe un proyecto, una obra, un problema por resolver.
Sucedió hace tres semanas cuando LA VOZ DE AVILÉS desveló que las obras de la Escuela de Arte sufren un retraso y que no estará lista para inaugurar el curso en septiembre, como se había prometido por parte del consejero de Educación, Genaro Alonso. A partir de ese momento, declaraciones, posado fotográfico ante las obras, y «nos rasgamos todos las vestiduras».
Ahora sucede lo mismo: hay que reclamar el grado de Educación Física para Avilés porque tenemos una Escuela de Deporte. Efectivamente, una escuela abierta en 2005. ¿Desde entonces qué partido de la oposición ha dicho una sola palabra sobre el funcionamiento de este centro educativo, de la necesidad imperiosa de contar con una sede propia, de exigir responsabilidades al Principado después de que la entonces consejera de Educación, Ana González, prometiera una sede «nueva y digna» para la escuela, de intentar apoyar a un profesorado que dio la voz de alarma en más de una ocasión sobre la precariedad de sus medios y hasta de su propia razón de ser? ¿Dónde ha estado esta gente durante todo este tiempo?
Lo dice su actual directora en la entrevista que publicamos en este mismo número de LA VOZ. ¿Cómo es que pedimos una Facultad de Educación Física si no somos capaces de defender lo que tenemos, que es muy importante y podría serlo todavía más si este Ayuntamiento tuviera un plan de apoyo y hubiese reivindicado ante el Principado una solución para la sede de este centro? Ha habido tiempo para apoyar y apuntalar una oferta educativa singular, que en cambio ha pasado desapercibida totalmente para esos mismos políticos que ahora demandan nada menos que la Facultad de Educación Física frente a tres campus universitarios, aquella posibilidad que se le negó a Avilés hace treinta años por falta de apoyos dentro y fuera de la ciudad y de la comarca.
Así que mejor nos volcamos con ese centro del que disponemos ya desde hace más de doce años, antes de plantearnos otra quimera que sólo nos va a a proporcionar una nueva frustración colectiva, y no porque no podamos aspirar a ella, porque condiciones y aspiraciones existen, sino porque nuestra endeblez como colectivo, provocada por esa indolencia política, casi siempre está en inferioridad de condiciones frente a otros territorios. Aquí sigamos con el cannabis, gran tema de esta semana.
De los chiringuitos
El latiguillo de los ‘chiringuitos socialistas’ fue un invento –¡madre del amor hermoso!– de Ovidio Sánchez, concejal, diputado regional, presidente de la Junta, portavoz del PP, presidente del mismo partido, diputado nacional, senador y frustrado europarlamentario, que bajo ese paraguas englobaba todo lo que se moviera en esta región: desde la Sindicatura de Cuentas a la Laboral, pasando por el Idepa o Recrea. La cuestión era denunciar que todo estaba contaminado por el PSOEpara beneficiar a los suyos. Lo de menos era aportar prueba alguna –ya se sabe que en la actividad política eso es lo de menos, lo de denunciar y hasta hacer equilibrios bordeando la injuria siempre sale gratis–, pero es cierto que lo de los «chiringuitos socialistas» caló en la sociedad y de derecha a izquierda se convirtió en un arma interesante para desgastar al rival, que era de lo que se trataba.
Años después, uno no deja de sorprenderse de cómo los que abrazaron el discurso de los ‘chiringuitos socialistas’ descubrieron poco después el valor de las subvenciones. Pero no como ayudas oficiales a toda aquella persona o colectivo que utilice ese dinero para el bien común, ya sea en el ocio o la cultura, en la sanidad o en la educación. No, el objetivo último es el aprovechamiento de la subvención para lograr hinchar el bolsillo propio, el particular, directa o indirectamente, algo que en esta ciudad comenzamos a comprobar cada día con mayor asiduidad. Y, claro, uno ve las caras de algunos receptores de estas subvenciones en Avilés y se acuerda irremediablemente de Ovidio Sánchez.

Publicado en La Voz de Avilés el día 16 de julio de 2017

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.