El Comercio
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Fecha: agosto, 2017
Tres problemas en el 0-3
José María Urbano 14-08-2017 | 8:03 | 0

El debate sobre la inclusión o no de las educadoras en la plantilla municipal no debe ser obstáculo para negociar su nivel salarial, mientras se exige al Principado que asuma sus competencias

De nuevo un asunto que es claramente competencia del Principado suscita un problema en los ayuntamientos, el de Avilés incluido, que ven cómo tienen que asumir un servicio prestado y sus consecuencias. Me refiero al conflicto generado con las educadoras –en Avilés una treintena, todas mujeres– de las escuelas de 0 a 3 años. Una red creada por el Principado, dentro de la Ley de Educación, cuya competencia en todos los aspectos es clara según la Ley de Competencias Municipales. Corresponde por lo tanto al Principado articular algún tipo de solución, una norma básica, de forma que no sean los ayuntamientos los que al final tengan que cargar con todas las consecuencias de un servicio con el que colaboran económicamente.

En su día ya hubo un intento de ordenar esta competencia educativa, en vista de que éste era un servicio esencial para poder llevar a cabo otras políticas imprescindibles, como las de facilitar la conciliación familiar o atajar los efectos de una previsión demográfica absolutamente negativa en Asturias. Para ello se pensó en la creación de una fundación formada por el Principado y los ayuntamientos, de forma que toda la red, incluidos lógicamente los educadores, se guiaran por un convenio específico. Aquella idea no cuajó y eso se paga ahora. ¿Cuál es la situación en este momento en Asturias? En primer lugar, todos los ayuntamientos mantienen a los educadores como personal «no permanente», salvo el caso de Langreo, en donde son «permanentes», aunque ese ayuntamiento ha sido el primero ahora en exigir al Principado una solución porque ve que no puede asumir el aumento de su plantilla para prestar un servicio que no es propio.
Mientras tanto, los ayuntamientos lo que hacen es pagar a esos educadores según sus propios criterios. En ese sentido, el espejo en el que se miran los trabajadores es el Ayuntamiento de Gijón, que es el que tiene aprobados unos sueldos más altos. Por el contrario, los sueldos en el de Avilés son muy bajos.

 

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Nos encontramos por lo tanto con dos problemas distintos. Por un lado, el puramente salarial. Por otro, el de que los ayuntamientos puedan asumir a esos educadores como fijos en las plantillas municipales en las que figuran ahora como «no permanentes». La reivindicación de esos trabajadores y de una parte de la Corporación avilesina es que se les haga «permanentes», es decir, que pasen a integrar la plantilla municipal con todas las consecuencias. La primera de ellas sería que esos trabajadores pasarían a a tener el nivel C1, lo que les supondría automáticamente una subida salarial considerable. La segunda –y ahí está el quid de la cuestión– es que esos educadores pasarían a formar parte de la plantilla municipal de forma directa, sin haberse sometido a ningún tipo de oposición o concurso, como exige la ley, sino directamente a través de la prestación de un servicio cuya competencia no es municipal.
Una parte de la Corporación –Somos, IU y Ganemos principalmente– dicen que es lo mismo, que el Ayuntamiento meta en su plantilla a estos trabajadores ya que en el caso de que el Principado asumiera en el futuro todas las competencias, absorbería a esos educadores.

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Situación insostenible en el Real Avilés
José María Urbano 06-08-2017 | 8:03 | 0

José María Tejero debe plantearse vender y apartarse para evitar que el club siga dando la lamentable imagen de las últimas horas

Este periódico se ha desgastado durante mucho tiempo en tratar de defender determinados signos de identidad de una ciudad, Avilés, que, a la postre, son los que nos hacen más fuertes y nos distinguen frente a las potencialidades de otros territorios con los que seguramente es difícil competir, pero reafirmando siempre que incluso desde la modestia, desde el segundo plano, es posible pelear, construir y hasta soñar. Es cierto que todavía hoy cuesta mucho convencer a los que al final tienen el poder de decisión de que hay cuestiones que no todo el mundo está dispuesto a asimilar: el valor de la cultura, primero como un derecho de los ciudadanos a la altura de la educación o la sanidad, pero a la vez como un recurso económico que nos obliga a revisar conceptos como el diferencial de ‘coste’ e ‘inversión’. En Avilés tenemos un fenómeno para estudiar: el Centro Niemeyer.

Pues bien, algo parecido sucede con el deporte, y más en concreto con el fútbol. Y en el caso de nuestra ciudad, con el Real Avilés. Es de justicia respetar en primer lugar los sentimientos de muchas personas, cientos de aficionados, que siguen sintiendo los colores de un club centenario, independientemente de los avatares que han jalonado su larga trayectoria, desde su oportunidad para haber sido equipo de primera división a su caída a los infiernos cuando se hundió en la Regional Preferente. Al final, basta con que aparezca un mínimo destello de esperanza en el horizonte para que ese aficionado, tantas veces desilusionado, vuelva a mostrar su disposición a emocionarse cada quince días en el Suárez Puerta. Es la fe de quien no está dispuesto a renunciar a ese sentimiento de pertenencia a uno de los símbolos de su ciudad.para-blog

Y junto a esa pasión por el equipo de toda la vida, existe un componente mucho más prosaico que desde determinadas instancias nunca se debería olvidar: el valor del fútbol, el del club representativo de una ciudad, en una doble dirección. Primero, como agente importantísimo para la promoción de ese territorio, mucho más allá de sus reducidas fronteras interiores. Y dos, como agente económico local cada vez que el equipo asume su protagonismo cada semana o cada quince días con la visita de sus rivales en las diferentes competiciones, sin olvidar la capacidad de un club de fútbol para generar en su entorno una actividad diaria que todos conocemos sobradamente con múltiples ejemplos cercanos. Todo lo anterior se puede resumir muy rápido y sin complicaciones: véase lo que sucede en Oviedo y en Gijón con el Real Oviedo y con el Sporting. No hace falta añadir nada más.

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Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.