El Comercio
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DESEMBARCO EN MÉXICO
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José María Urbano | 23-10-2017 | 18:14

La multinacional avilesina Windar Renovables echa andar la producción de su tercera planta de torres eólicas en el exterior, en un paso más de su liderazgo mundial.

Con la discreción habitual de este grupo avilesino, Windar Renovables, la multinacional del Grupo Daniel Alonso, ha desembarcado definitivamente en México, con la puesta en marcha, ya efectiva, de la que constituye su tercera planta en el exterior, tras las de India y Brasil.
WindarMex, que así se llama la nueva sociedad, se levanta en el estado de Tamaulipas, en el puerto de Altamira, sobre una parcela de unos sesenta mil metros cuadrados, en los que la instalación propiamente dicha ocupa algo más de 18.000, y en la que se fabricarán torres eólicas para 600 MW.
En el momento en que alcance la producción prevista, dará empleo a 350 trabajadores. En este momento operan ya 80 empleados, de los que quince son avilesinos, desplazados allí para la formación de la plantilla, en la que, por cierto, se ha constatado una mano de obra muy cualificada.eolicoparablog
La producción de torres eólicas ya se ha iniciado para atender el mercado interior, pero con vistas a aprovechar en el futuro el de Centroamérica y el de Estados Unidos, gracias a su situación estratégica en el Golfo de México. De momento, las amenazas de la Administración Trump al país mexicano no han pasado a concretarse en nada, por lo que no existen problemas para que sigan existiendo las ventajas del libre comercio.
Windar desembarca en México en un momento en el que el Gobierno de aquel país ha hecho una apuesta muy importante por las energías renovables, según se recoge en la Prospectiva de Energías Renovables 2016-2030, que es un instrumento de política energética y herramienta de análisis para investigadores y empresas, tanto estatales como privadas.
En México, al cierre de 2015, la capacidad instalada de generación mediante energías renovables se incrementó un 6,6 por ciento respecto a 2014, representando el 25,2% de la capacidad de generación total. Hidroeléctrica y eólica representan el 80% de la capacidad instalada en energías limpias. Mientras, entre 2005 y 2015 la energía eólica ha representado la mayor expansión en capacidad instalada con un 104,7% anual.
La puesta en marcha de la tercera planta internacional de Windar Renovables en México vuelve a poner de manifiesto, a ratificar, que la empresa avilesina ha conseguido convertirse en uno de los líderes mundiales de la construcción de torres eólicas. Solo con echar un vistazo a la lista de sus clientes ya es suficiente.

De esta forma sigue creciendo una sociedad que dirige desde su fundación Orlando Alonso Villarón, que es su presidente ejecutivo, además de consejero delegado del Grupo que creó su padre desde un modesto taller de La Maruca hace ahora sesenta años.

Orlando Alonso dirige Windar desde su creación en 2007, aunque fue capaz de compaginarlo con el desempeño como director general de Daorje, la empresa también creada por su padre y que se decidió vender, dando entrada al fondo de inversión ‘3i’, para iniciar a partir de ese momento la nueva etapa como grupo multinacional. Orlando Alonso logró como director general de Daorje el mayor contrato de mantenimiento conseguido nunca con Arcelor y presentó definitivamente su dimisión en 2009 para dedicarse de lleno a Windar y al resto del grupo, junto a sus hermanos.

Bajo su dirección, Windar ha conseguido estar presente en los proyectos más importantes que se gestionan hoy en Europa, tanto en on como en off shore, como corresponde a un líder mundial en el sector. Y además hay que apuntar la alianza estratégica con Navantia, la empresa pública creada en 2005, dedicada a la construcción naval civil y militar. La ‘joint venture’ entre ambas sociedades permitió aunar el ‘know how’, el conocimiento técnico de Windar, con la capacidad financiera de la empresa pública para aspirar a cuantos contratos se convocan en Europa en fundaciones off shore.

Orlando Alonso, 50 años, con experiencia también en cargos representativos –vicepresidente de la Cámara de Comercio de Avilés, vicepresidente de Femetal o consejero del Puerto de Avilés, entre otros– ha sabido recoger el espíritu de su padre –incluido el de la discreción– y convertir el grupo industrial en un líder mundial, con todo lo que eso significa para la sociedad mercantil, pero también para el territorio en el que se asienta, en este caso Avilés.

Todo lo que rodea a Windar Renovables es excepcional para Avilés –además de la instalación de Gijón al lado de las instalaciones de ArcelorMittal–, empezando por el empleo, mano de obra cualificada, el directo y el indirecto; la ocupación de una buena parte del PEPA, con una nave como la de la antigua Siemens que ha conseguido mantener en pie un elemento clave del patrimonio industrial; y sobre todo el movimiento y la actividad que genera al puerto comercial. El año pasado se movieron por el nuevo muelle de la margen derecha algo más de cien barcos para la salida de las torres eólicas y grandes piezas para las fundaciones off shore. Pues bien, esa cifra ha sido pulverizada ya, a la espera de la conclusión del año. El Grupo Daniel Alonso –Dacero, Windar, Idesa, Danima y Tadarsa– ha conseguido hacer realidad un sueño impensable hace tan solo quince años: llenar por entero la nueva ampliación portuaria, basada teóricamente en su día en el movimiento de carbón y otros minerales. Hoy, el puerto de Avilés se ha convertido en un referente europeo en el movimiento de piezas para el sector de las energías renovables y el oil&gas.

Y lo más importante: la expansión de la multinacional que dirige Orlando Alonso seguramente va a dar muchos titulares en el futuro.

 

Polémica a la vista

Como no podría ser de otra forma en esta región y por lo tanto en esta ciudad –parece que los asturianos llevamos en los genes lo de polemizar con todo–, el mural de la Plaza de los Oficios realizado por el artista cacereño Daniel Muñoz, que se ganó el derecho a hacerlo tras ganar un concurso, no ha dejado indiferente a nadie. Me gusta, no me gusta. Y a partir de ahí, argumentos para todo.

Uno tiene la sensación de que para un mural de esas dimensiones en la rotonda más amplia y con más tráfico de esta ciudad, hubiese venido mejor un dibujo completo que no distrajera la atención de los automovilistas. En este caso hay hasta una leyenda escrita. Por otro lado, si de lo que se trataba era de mostrar algunas imágenes que definan la ciudad, no parece que el edificio de la antigua Pescadería sea uno de los iconos más importantes de Avilés.

Con todo, y tras gastarse 40.000 euros en esta historia, uno sí quisiera recordar que Avilés cuenta con una Escuela de Arte de referencia, un bachiller de arte en el Menéndez Pidal, un Consejo de Infancia y Juventud que ha pintado mil muros y paredes de la ciudad con temas de todo tipo, y artistas de talla nacional e internacional. De todas formas, dicho lo anterior, uno tampoco olvida que el contenido de esa misma rotonda de la Plaza de los Oficios fue encargado a un artista local de prestigio, como Ramón Rodríguez, y también cayeron chuzos de punta. Hoy, esa obra, ‘Crisol’, luce y da categoría al gran acceso de la ciudad.

 

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 22 de octubre de 2017

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.