El Comercio
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Fecha: noviembre 5, 2017
LOS TRENES PERDIDOS
José María Urbano 05-11-2017 | 7:14 | 0

Hablar de nuevo de la Isla de la Innovación supone el reconocimiento del fracaso colectivo de una ciudad que pena su falta de ambición y el lastre de decisiones políticas

 

El Real Madrid fue laminado el miércoles por el Tottenham de Mauricio Pochettino, en partido de la Champions en el que los de Zidane fueron una caricatura de sí mismos y pusieron en duda todos los fundamentos de su brillantez reciente. Los aficionados, más pendientes del juego de Harri Kane o Delle Alli, o de la baja forma de Cristiano, Modric o Kross, vibraron en un estadio de Wembley –‘residencia’ temporal del Tottenham–, sin reparar seguramente en que el templo del fútbol mundial inaugurado en 1923 con motivo de la Exposición del Imperio Británico y escenario de la final del Mundial de 1966 en la que Inglaterra se impuso a Alemania Federal, es hoy una de las obras de referencia de Norman Foster, que en 2007 levantó el nuevo estadio para dar cabida a 90.000 espectadores. Una obra convertida también en reclamo turístico de la capital londinense y en el que destacan, aparte de un aforo que se asemeja más a una cómoda sala de cine que a un campo de fútbol, sus 26 ascensores, 30 escaleras mecánicas, 8 restaurantes y 34 bares.
Ayer mismo, LA VOZ DE AVILÉS se hacía eco de la intención del Ayuntamiento, de su equipo de Gobierno, de impulsar el Parque Tecnológico Isla de la Innovación, con la consecución de nuevas ayudas europeas con las que hacer de este espacio situado en el área del Parque Empresarial el eje de esa ciudad nueva, en la que las empresas de servicios avanzados de tecnologías de la información y los centros de I+D hace tiempo que forman ya parte de un tejido empresarial y laboral sobre el que es necesario profundizar.foster-para-blog
Avilés, casi en solitario, cuarta población de Asturias durante años de abandono por parte de las administraciones central y regional (frente a Oviedo, Gijón y el poder sindical y político socialista de las Cuencas) no sólo fue capaz de salir del túnel en el que le metieron las sucesivas reconversiones industriales y la siderúrgica del Plan del 92 (9.707 puestos de trabajo eliminados de un plumazo, la mayoría de la comarca de Avilés), sino que acertó en el diseño de una ciudad del siglo XXI. Un Plan General de Ordenación Urbana ambicioso, apadrinado por el entonces presidente del Principado Vicente Álvarez Areces, la puesta en valor de dos elementos originales y claves, como fueron la recuperación de la ría y el ‘descubrimiento’ del casco histórico, se dieron la mano con otro valor incuestionable, casi único en España y en Europa –el de la presencia de cinco multinacionales en plena forma tras sus reconversiones internas– y la aparición de un grupo de empresas que supieron incluso liderar la irrupción de nuevos sectores, como el de las energías renovables. El Grupo Daniel Alonso es el mejor ejemplo.

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Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.