El Comercio
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SENSATEZ, QUESO Y ACERO
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José María Urbano | 12-11-2017 | 18:57

El asturiano entra en el debate con mal pie, mientras La Peral y el ITMA anuncian inversiones y nuevos proyectos

Quizá no sea este el momento más adecuado para pedir sensatez a la clase política y exigirle que colabore en serenar el ambiente en una sociedad cada día más crispada, en parte por culpa de esa misma clase política, de sus decisiones, de sus formas. Ahora que la dignidad se ha puesto a precio de saldo (Forcadell ante el juez, a la hora de la verdad: «Todo era una broma»), o que el circo está de moda en Bruselas con ese histrión que intenta por todos los medios embarrar la imagen de este país, convendría trasladar el debate a nuestro territorio y pedir a nuestros políticos que hagan el esfuerzo por elevar el nivel y no dejarse llevar por esa cultura cada día más atosigante de resumirlo todo en una frase más o menos ingeniosa, que es a lo que nos llevan las redes sociales.
Queramos o no, el asturiano ya ha entrado en el debate en nuestra región. Y no parece que lo haya hecho de la mejor forma, cuando lo que ha trascendido hasta ahora es lo de siempre: el enfrentamiento entre los que están a favor de la oficialidad y los que se oponen.
Mercedes Fernández, presidenta del PP de Asturias, defendió su posición, sobradamente conocida –por lo que no debería sorprender a nadie– y en tono jocoso, tal y como recogieron los medios, dijo eso de que ella hablaba más asturiano que Gaspar Llamazares, que nació en Logroño. El portavoz del grupo parlamentario de IU contestó de inmediato a través de las redes sociales y lo hizo de esta forma: «¿Xenofobia? Mercedes Fernández asegura que habla más asturiano que Llamazares, nacido en Logroño».

Xenofobia. Nada menos.peral-blog

Xuan Bello, uno de los escritores en asturiano de referencia, se metió en redes sociales para preguntarse si el diputado Ignacio Prendes, de Ciudadanos, que previamente había censurado la posibilidad de la oficialidad del asturiano, sabría que su apellido se pronunciaba Priendes desde el siglo XII. La reflexión del escritor provocó este primer comentario por parte de una persona que obviamente estará a favor de la oficialidad: «¿Qué cojones va a saber este tipo?». A continuación Xuan Bello pidió limitar «nuestro lenguaje a la cordialidad».


Vamos a necesitar muchos ‘xuanes bellos’ para tratar de alcanzar un acuerdo sobre el asturiano, el que sea. Pero se necesita un debate desde la serenidad, no desde el frentismo. Mercedes Fernández hace un ejercicio de ponderación cuando pide que se haga una labor de pedagogía para explicarle al detalle a la ciudadanía lo que significaría la oficialidad del asturiano. Llamazares, Izquierda Unida en general, no puede asegurar, y menos desde una tribuna parlamentaria, que hay que plasmar una oficialidad que se exige abrumadoramente en la calle. Francamente, debemos pisar calles diferentes. En un país en el que se convoca un referéndum de pandereta nada menos que para decidir sobre la independencia de una comunidad autónoma o que se realiza otro, en Avilés, para decidir lo que se hace sobre la marquesina de un autobús que algunos pretenden convertir en una joya urbanística donde no la hay, a nadie se le ha escuchado que a lo mejor sí debería convocarse un referéndum en Asturias para decidir sobre un asunto que nos cambiaría la vida a todos en algunos aspectos y no sólo a los que vivimos aquí. Pienso por ejemplo en los que quisieran venir de fuera a opositar en Asturias.

Por lo tanto, de nuevo es la clase política la que debe dar muestras de prudencia para que un asunto trascendental como el de la oficialidad del asturiano no venga a envilecer aún más a una sociedad que, mientras tanto, sigue esperando soluciones para muchos otros asuntos que nos afectan a todos. Esta misma semana, dos cuestiones deberían avergonzarnos: el asesinato de una mujer en Elda por su expareja, que hace la víctima número 44 de violencia machista en lo que llevamos de año. Y la constatación de que el número de mujeres que cobran menos de mil euros duplica la cifra del de hombres.

 

En el mundo de la empresa

Afortunadamente, esa seriedad que se reclama para la clase política la encontramos en el mundo empresarial. Esta misma semana ha habido dos ejemplos, el de un centro tecnológico y el de una empresa familiar: el ITMA y La Peral.

Quesería La Peral es uno de los más claros ejemplos de empresa familiar, que ha llegado ya a su cuarta generación y que lejos de acomodarse, el pasado miércoles anunciaba una nueva inversión que le va a permitir incrementar su producción en la planta situada en el concejo de Illas. Así lo explicó Esther Álvarez Bango, la mujer que hace años decidió coger las riendas de la quesería creada en 1923 por Antonio León Álvarez, el abuelo de su esposo José Luis López León, y que ha logrado situarla en el puesto relevante que hoy ocupa. Sus hijos José Luis, Emilio y Luisa trabajan ya con ella, dispuesta a jubilarse, aunque pocos la creen. La Peral da empleo a nueve personas y sus quesos se exportan a Inglatera –en donde se le concedió el mayor galardón alcanzado por la quesería de Illas, el Super Gold 2011 en los Word Cheese Awards–, Australia, Estados Unidos, Italia… y Suiza. Considerado el mejor queso azul de España, galardón concedido por el Ministerio de Agricultura y Alimentación, fue uno de los quesos elegidos para el banquete de la boda de los Reyes de España.

El miércoles, en el Hotel 40 Nudos, y organizado por la Cofradía del Colesterol y la Asociación Cultural La Serrana, se celebró una cata con los tres quesos de La Peral: el azul, elaborado con leche de vaca; el Perarzola, con leche de oveja; y el Peñoceo, con leche de cabra, que ya fue premiado en Madrid antes incluso de comercializarse. En un pueblo pequeño, mirando al mar, como dice Esther Álvarez, una quesería familiar es capaz no solo de salir adelante, sino de crear una nueva marca, como el Peñoceo, y meterse de lleno en la exportación pese a las dificultades de tener que competir sobre todo con los quesos franceses o daneses, que cuentan con ventajas indudables, como el de la leche.

Mientras tanto, el ITMA, el Centro Tecnológico de los Materiales, inmerso ya de lleno en el proyecto de la Manzana del Acero junto al Centro de I+D de ArcelorMittal, comienza a experimentar las ventajas de haber activado ya un simulador de recubrimiento de galvanizado, de los que existen solo nueve en el mundo. Le empiezan a llegar peticiones de trabajos de fuera, que es uno de los objetivos de ese proyecto puntero en Europa. Y aunque el ITMA no es ajeno al problema planteado en Asturias por la falta de personal cualificado, el centro que dirige con acierto Íñigo Felgueroso ha sabido aprovechar las becas ‘Avatar del acero’ de la Caixa para formar durante seis meses a técnicos que ahora han podido ser contratados. De esta forma el ITMA ha sabido adelantarse para solucionar un problema serio que Asturias y la Universidad de Oviedo tiene planteado. El sector metalúrgico, pero sobre todo el de las TIC’s, no lo tienen fácil, lo que no deja de ser un ‘desastre’ para Asturias: que se esté creando empleo y que no seamos capaces de cubrirlo por las exigencias técnicas.

 

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 12 de noviembre de 2017

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.