El Comercio
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BALANCE DESIGUAL
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José María Urbano | 01-01-2018 | 18:50

El año 2017 concluye con el problema catalán y la lacra de la violencia machista como aspectos relevantes, mientras en Avilés hay hechos y anuncios que invitan al optimismo

 

Este es el último ‘Avilés se mueve’ del año 2017, el espacio que desde el mes de mayo de 2016 trata cada domingo de reflejar en estas páginas fundamentalmente las cuestiones relevantes de esta ciudad y esta comarca, sin que ello nos aísle del mundo en el que vivimos. Es el momento del balance, aunque tenga que ser casi telegráfico.
Precisamente porque no somos ajenos al mundo que nos rodea habrá que empezar por las dos cuestiones que a mi modo de ver han preocupado sobremanera a este país. Por un lado, el dislate de Cataluña, que ha conseguido acaparar toda la atención general hasta el cansancio. La política y la justicia decidirán. Pero hay dos aspectos que conviene remarcar. La gravedad de lo sucedido en Cataluña ha servido para que algunos partidos hayan quedado definitivamente retratados. Dos fundamentalmente. Podemos, por su ya habitual ambigüedad, que le hace perder de forma inexorable cada vez más apoyos a nivel estatal, según indican todas las encuestas; y el PSOE, con un candidato que ha sido el campeón de esa misma ambigüedad, cuando lo mismo defendía la aplicación del 155 que pedía, nada menos, que la condonación de la deuda de Cataluña y al día siguiente el indulto para los que se saltaron la ley y la Constitución. Un fiel reflejo de ese PSOE de Pedro Sánchez que cada día que pasa se reafirma como el secretario general más inconsistente de la historia del Partido Socialista Obrero Español. El tiempo seguirá siendo testigo.

 

Siguiente asunto. Los partidos separatistas han conseguido la división de la propia sociedad catalana hasta extremos intolerables; el inicio de una crisis económica que más pronto que tarde va a incidir de forma grave en el empleo (otra vez la clase trabajadora será la pagana de las excentricidades de una clase política con sueldos de hasta 140.000 euros, y ahí me las den todas, que dirá seguramente la ‘valiente’ Forcadell); y finalmente, ojo, el cansancio del resto de la sociedad española que no va a estar dispuesta a asumir el coste económico y social de esas aventuras en la comunidad del 3%, de la corrupción de los Pujol y compañía y de ese supremacismo catalán que tiene en la educación y en los medios de comunicación públicos sus exponentes más claros.

 

La segunda cuestión relevante de este país en 2017 nos habla de un drama que nos empequeñece a todos como seres humanos: el de la lacra de la violencia machista, con medio centenar de mujeres asesinadas a punto de cerrar el año.

Esta misma semana se ha concretado en el Congreso un acuerdo político para actuar sobre un asunto que es realmente estremecedor. Pero no nos engañemos. Este país tiene un problema grave de educación desde la base. Los datos extraídos del Barómetro 2017 del Proyecto Scopio realizado por el Centro Reina Sofía sobre Adolescencia y Juventud, dado a conocer el mes pasado, señala que más de uno de cada cuatro jóvenes entre 15 y 29 años (27,4%) cree que la violencia de género es una conducta normal en el seno de una pareja; el 31,5% cree que es un problema que aumenta progresivamente por culpa de la población inmigrante; el 21,2% considera que es un tema politizado que se exagera; y casi un 7% cree que es un problema inevitable que, aunque esté mal, siempre ha existido.

Sí, tenemos un problema. Y la sociedad entera debe plantarse ante cualquier situación que degrade a la mujer o incite a su humillación. Uno sigue esperando, incluso en Avilés, en donde de forma demagógica se llegó a hablar de patrullas ciudadanas para vigilar hasta las «miradas lascivas» –lenguaje que uno no advirtió ni en el colegio de los Dominicos en el que estudió el bachiller–, una condena enérgica cuando a la candidata de Ciudadanos en las recientes elecciones catalanas se la llamó ‘puta’ y ‘zorra’ en la televisión pública de esa comunidad autónoma tan moderna, tan adelantada. ¿Dónde están las feministas de este país, de esta ciudad? ¿Cómo es posible que nadie haya fulminado al director de TV3 por consentir esta gravísima agresión a un mujer? ¡Ah, que Arrimadas es la candidata de un partido de derechas! Sí, este país tiene un problema cuando consiente que la política lo embarre todo, hasta la dignidad de las mujeres. Lo sencillo es salir luego detrás de una pancarta en señal de duelo por la última víctima mortal. Lo difícil, lo elemental, es dejar la demagogia a un lado y empezar a concienciar a toda la sociedad de que el problema de la violencia machista tiene su origen en la educación de los niños, en el seno de las propias familias. imagen-para-blog

 

Y lo de casa

El año 2017 nos deja casi en estos últimos días del año los titulares de las cuestiones realmente importantes para Avilés y su futuro.

Parece que hay un acuerdo del Ministerio de Fomento, Principado y Ayuntamiento de Avilés para avanzar en dos cuestiones básicas para el desarrollo económico y para la propia configuración de la ciudad, como son la Ronda Norte y el plan de soterramiento de las vías de ferrocarril. Las experiencias hasta ahora han sido malas, por lo que a nadie debe extrañar que esos anuncios sean acogidos con un cierto escepticismo. Estamos, en todo caso, ante el anuncio de nuevos estudios que se prolongarán durante meses, ¿años?, antes de que se redacten los proyectos. Y con la duda eterna: nuevas elecciones locales, regionales y nacionales. ¿Del resultado de esas elecciones dependerá que los acuerdos de hoy sean el papel mojado de mañana? Ojalá esos convenios que quieren firmarse en enero nos devuelvan la ilusión por una nueva ciudad, más moderna, más atractiva, mejor comunicada, menos contaminada.

Mientras, ArcelorMittal nos vuelve a sorprender positivamente con el anuncio de un nuevo proyecto relevante que tiene que ver con todo lo relacionado con la investigación y producción basada en 3D. De todo lo que se ha explicado estos días me quedo con la importancia de que ArcelorMittal hable de producción en Avilés dentro de una nueva división y de que venga con dos nuevos socios industriales. Por ahí pasa el futuro: I+D, nuevos sectores, nuevas producciones de mayor valor añadido y captación de nuevas empresas. Al final: más riqueza, más empleo, menos paro, más bienestar para los ciudadanos. Ilusionante. LA VOZ DE AVILÉS se adelantó este año a los acontecimientos, concediendo al Centro de I+D de ArcelorMittal su premio a la labor empresarial y consiguió que estuviera recogiendo el premio su hombre clave, Nicolás de Abajo, acompañado de Greg Ludkovsky, vicepresidente de la compañía, responsable mundial de I+D y el directivo que ha puesto a Avilés como su centro favorito de operaciones. Estamos de enhorabuena.

El pasado sábado se conocía el proyecto de presupuestos del Ayuntamiento de Avilés, presentado por su concejala de Hacienda, Raquel Ruiz. Solo un dato revelador: las inversiones propuestas para 2018 ascienden a 13,2 millones de euros, la cifra más alta que han tenido nunca los presupuestos municipales, prácticamente duplicando la cifra habitual de los últimos años.

Brillante acto en el Ayuntamiento de Castrillón con sus ciudadanos ejemplares y con su nuevo hijo adoptivo, Daniel Alonso. Un diez para esa Corporación que preside Yasmina Triguero por su elección.

Y finalmente, Francisco Menéndez anuncia su marcha tras doce años al frente de la Cámara de Comercio. Otro diez para una persona que puso a su equipo directivo y técnico por encima de presidencialismos tan trasnochados como paralizantes.

 

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 31 de diciembre de 2017

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.