El Comercio
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PENDIENTES DEL MINISTRO
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José María Urbano | 07-01-2018 | 19:17

La presentación por parte de Íñigo de la Serna de «la integración del ferrocarril en Avilés y el acceso viario al puerto» se espera como el inicio de la resolución de una demanda histórica

Nadie espera que la visita de mañana del ministro de Fomento Íñigo de la Serna a Avilés sea un remedo del ‘Bienvenido, Mister Marshall’, aquella crítica berlanguiana sobre el régimen franquista de los años cincuenta y sobre un Plan Marshall norteamericano que por aquí pasó de largo.
Sabe el ministro que en esta ciudad sobran argumentos para que el escepticismo, cuando no el desánimo, se abra paso cada vez que hablamos de nuevos proyectos para solucionar de una vez los problemas de la red vial para conectar adecuadamente el puerto, sacar el tráfico pesado del centro de la ciudad y nada digamos de meterle mano a las vías de ferrocarril. No hace falta recordar la historia reciente porque todo el mundo conoce los ríos de tinta que se han vertido sobre planteamientos, proyectos, convenios y discusiones que sólo han originado una decepción tras otra. La historia se encargará de juzgar a cada uno de los actores de esta vieja aspiración de la ciudad y hasta el comportamiento mezquino de alguno. (Neutro)                       accesos-para-blog

 

Hay otras dos cuestiones que tampoco juegan a favor para considerar esta visita de mañana como el inicio de la solución definitiva para un problema enquistado durante tantos años. De un lado, el coste económico, aunque en ese sentido el ministro De la Serna lleva meses firmando protocolos y convenios en toda la geografía nacional y en algunas, como en Gijón, se habla de más de mil millones de euros con una naturalidad que invita a pensar que Europa ha vuelto a abrir el grifo para este tipo de infraestructuras. Así que si aquí todo el mundo mira única y exclusivamente por sus intereses, lo que hay que esperar es que Avilés se lance de una vez a por todas y eso incluye el soterramiento de las vías.
Y la segunda cuestión es la política. ¿Quién va a garantizar que el nuevo o los nuevos proyectos se mantendrán en el tiempo, sea quien sea el partido que gobierne en Madrid, en Asturias y en Avilés tras las siguientes elecciones?                                                                                                                                                 
Bien, pues reflejado el argumentario del escepticismo, existen otros datos que invitan a pensar que la visita del ministro de mañana al Ayuntamiento no va a ser una más. En los últimos tiempos, tanto su departamento como la Consejería de Infraestructuras del Principado han dado muestras de que algo se mueve y algo se resuelve. La anterior visita de Íñigo de la Serna, en septiembre pasado, sirvió para solventar una vieja aspiración, la de solucionar la falta de conexión con Avilés desde Oviedo a partir de las once de la noche y adecuarla a los tiempos del Alvia con Madrid. En marzo, se pasará de 29 a 36 frecuencias con Oviedo. ¡Años después!

Por la parte que le corresponde al Principado, el nuevo consejero, Fernando Lastra, ha conseguido más en los escasos seis meses que lleva en el cargo que su antecesora durante años, en donde los temores varios y hasta los dislates como el proyecto del enlace de la ‘Y’ con el PEPA –y nada digamos con la falta de solución para la Ronda Norte, herencia directa del también consejero socialista Buendía– abocó a la ciudad a una parálisis total en ese sentido.

Las obras del enlace con el PEPA ya son un hecho palpable y las obras van a buen ritmo. Será uno de los primeros desahogos importantes en el trafico rodado, además del servicio que se va a prestar a las empresas y al puerto.

Pero hay más. Estos días, el portavoz municipal del PP ha vuelto a insistir por segunda vez en la necesidad de establecer una conexión peatonal con el PEPA. Seguramente el día 21 de noviembre pasado se le olvidó leer LA VOZ DE AVILÉS. Ese día, en una documentada información, Alberto Santos desvelaba en exclusiva que el Ayuntamiento de Avilés y el Principado –sus técnicos, que es la palabra mágica que todos esperamos para dar credibilidad a cuestiones como ésta– estaban avanzando en la solución para contar con una pasarela para peatones y ciclistas que uniría el paseo de la ría con la zona de influencia del Centro Niemeyer, Escuela de Arte y Parque Tecnológico, incluso con el PEPA.

Esa reunión se celebró el 23 de octubre, y en ella estuvieron presentes el propio consejero Fernando Lastra y la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín, entre otros. Pues bien, el día 17 de noviembre, viernes, tuvo lugar un nuevo encuentro casi con los mismos protagonistas –incluidos los técnicos–, en donde se avanzó incluso una posible fórmula que supondría además un elemento destacado de diseño. Por eso, insisto, no se entiende muy bien esta insistencia del portavoz del PP en presentar como una reivindicación propia y novedosa algo que lleva meses en las carpetas de responsables políticos y técnicos municipales y del Principado.

Según ha avanzado el propio Ministerio de Fomento, Íñigo de la Serna presentará mañana «la integración del ferrocarril en Avilés y el acceso viario al Puerto de Avilés». Ojalá este sea el primer paso definitivo para dar solución a un problema que no sólo es de tráficos rodados y de ferrocarril, sino que conlleva la resolución de otros tan importantes como el de la contaminación, si tenemos en cuenta que el último estudio oficial indicaba que en el centro de Avilés, en su salida hacia la ‘Y’ y la zona sur, el 50 por ciento de esa contaminación estaba provocado por el tráfico. Y, por supuesto, estamos hablando de soluciones que permitirán el nuevo diseño del Avilés del futuro que poco a poco se va abriendo camino.

Lo que hay que pedir a todos los agentes políticos y sociales es altura de miras y colaborar en que las soluciones que se vayan a presentar cuenten con el mayor consenso posible, sin que eso quiera decir que no se vayan a poder realizar aportaciones, pero sin perder de vista que son los técnicos en este caso los que mejor pueden traducir las necesidades y el diseño que les han trasladado los responsables políticos de esta ciudad.

A lo mejor no estaría de más recordar que Íñigo de la Serna viene mañana a Avilés como miembro del Gobierno central, no como un político del PP. Lo digo para ver si la clase política sabe estar a la altura de las circunstancias. Toda.

En noviembre de 2013, el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS trajo a nuestra ciudad a Íñigo de la Serna, en aquel momento alcalde de Santander y presidente de la Federación de Municipios y Provincias (FEMP). El objetivo era que pronunciara una conferencia sobre la negociación que en aquel momento estaban llevando a cabo la FEMP y el Gobierno central sobre la reforma de la Administración Local. Pues bien, el PP de Mercedes Fernández, sin tener en cuenta para nada a los anfitriones de aquel viaje, se montó una reunión de afiliados con De la Serna antes de su conferencia, a la que posteriormente ella no acudió, en el colmo del aprovechamiento político. Mientras tanto, el Aula programó una audiencia en el Ayuntamiento a De la Serna por parte de la alcaldesa de la ciudad, Pilar Varela, que además de conocerse, demostraron que se llevaban muy bien. Pero al final, Varela también declinó la invitación a asistir a la conferencia «por no estar de acuerdo con los planteamientos políticos que defiende De la Serna». Lo cierto es que el único que supo estar a la altura aquel día fue Íñigo de la Serna. Esperemos a mañana. A ver si esta ciudad tiene suerte.

 

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 7 de enero de 2018

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.