El Comercio
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CUENTOS DE HADAS (I)
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José María Urbano | 14-01-2018 | 18:36

La Isla de la Innovación, un ejemplo de éxito incontestable en ciudades como Bilbao, necesita contar con el apoyo de toda la sociedad avilesina por encima de intereses partidistas

 

Mariví Monteserín, Fernando Lastra e Íñigo de la Serna ofrecieron el lunes en Avilés esa imagen soñada tantas veces y que debería observarse a menudo y con normalidad: la de la lealtad institucional entre administraciones públicas. La exposición del Ministerio de Fomento fue el resultado de una serie de reuniones previas de políticos y técnicos –sin necesidad de «transmitirlas en directo»–, unidos por la misma idea de buscar una solución definitiva para la ordenación viaria que requiere el nuevo Avilés, contando con las bases de aquel diseño avanzado por el arquitecto Eduardo Leira en 2002, base a su vez del Plan General de Ordenación Urbana aprobado en 2006.
La sensación general que hubo el lunes en el salón de plenos es que posiblemente estemos ante la última oportunidad de sacar adelante los dos proyectos estrella, el del soterramiento de las vías y el de la Ronda Norte, que a su vez permitirán un nuevo modelo de accesos a la ciudad y la reordenación de espacios industriales como el de Las Arobias. Hasta los escépticos, que tienen razones históricas para serlo, creen que este primer trimestre va a ser clave para que se concreten los dos protocolos de los que se ha hablado.
Mariví Monteserín, que como alcaldesa es la que tiene el concepto global de la ciudad más estudiado y analizado, no dejó pasar la oportunidad para recordar que si de verdad se quiere seguir avanzando, incluso recuperar el terreno perdido, existe un proyecto como el de la Isla de la Innovación que va a llegar de forma obligada al debate de la Corporación municipal y que requiere el amplio consenso de toda la sociedad si queremos seguir progresando en esa ciudad que desde el año 2000 ha dado saltos de calidad incuestionables y mensurables, aunque no es menos cierto que se han quedado bastantes cosas por el camino.alhondiga-para-blog
En general hay que hablar de la prudencia observada por parte de todo el mundo tras la reunión del lunes, algo que es de agradecer cuando los antecedentes no acompañan en absoluto. Pero ha bastado que la alcaldesa haya citado la Isla de la Innovación para que alguno haya salido a sacar la tajada política correspondiente, aunque sólo haya sido para consumo interno. Y se haya ido a lo fácil: Isla de la Innovación igual a «cuento de hadas».

Vamos a ver dónde están los argumentos de ese «cuento de hadas» de la Isla de la Innovación y cuánto tienen de ficticios para que los convirtamos, efectivamente, en un cuento de hadas de verdad. Nada como recurrir a la historia reciente.

En 1992, dos ciudades iban a ser especialmente castigadas por el Plan de competitividad de la siderurgia, Bilbao y Avilés. La crisis industrial de los 80 había dictado sentencia: Bilbao se quedaba materialmente sin su buque insignia industrial, Altos Hornos de Vizcaya, y Avilés sin la cabecera de «su» Ensidesa, trasladada a Gijón.

Bilbao, su área metropolitana, que llegó a tener hasta un 30 por ciento de su población activa en el paro, basó buena parte de su transformación en un Plan General de Ordenación Urbana, el de 1987, en el que se configuraban las bases de lo que debía ser el futuro de la ciudad, que lógicamente ya no pasaba por la industria siderúrgica ni por la naval, sino por la transformación de todos los espacios liberados para crear una ciudad nueva sustentada en cuatro elementos:

1. Accesibilidad y movilidad interior. Ampliación puerto, aeropuerto, metro, tranvía y nuevos paseos. 2. Mejora medioambiental de la ría. 3. Edificios singulares, con dos iconos iniciales: Guggengheim y Palacio Euskalduna. 4. Recursos Humanos e innovación tecnológica: industria ecológica, competitiva, de alta productividad y preparación de los trabajadores. Todo ello, con el compromiso inequívoco del trabajo leal entre las administraciones públicas y el ámbito privado.
Vayamos a los datos. Con objeto de dirigir la recuperación de los antiguos espacios industriales de la metrópoli, el 19 de noviembre de 1992 se creó la Sociedad Bilbao Ría 2000, una sociedad sin ánimo de lucro, que nació con un capital de 1,8 millones de euros, y que se ocupa de coordinar y ejecutar diversas actuaciones que integran urbanismo, transporte y medio ambiente. Los espacios que antes ocuparon los astilleros, las playas de contenedores o los altos hornos, se convierten ahora en paseos, parques, galerías de arte al aire libre, nuevos barrios y zonas de negocio en donde la arquitectura de calidad se presenta como uno de los factores clave de esta renovación.

Y de la teoría a la práctica. Arquitectos y obras: Fran Ghery, Guggenheim. Sir Norman Foster, Metro. Rafael Moneo, Nueva biblioteca de la Universidad de Deusto. Alvaro Siza, Paraninfo de la Universidad del País Vasco. Zada Hadid, Masterplan de la futura Isla de Zorrotzaurre. Cesar Pelli, Torre Iberdrola. Santiago Calatrava, Puente de Zubiri. Federico Soriano y Dolores Palacios, Palacio Esukalduna (antiguos astilleros). Juan Coll-Barreu, Osakidetza. Arata Isozaki (Estadio Olímpico de Barcelona 92), Isozaki Atea, siete edificios en Abando, con dos torres gemelas de 82 metros y 23 plantas. César Azkárate, Nuevo San Mamés. Philippe Starck, Alhóndiga, espacio de ocio y cultura sobre un antiguo silo de vinos. Javier Mariscal, Hotel Dómine. Ricardo Legorreta, Hotel Meliá Bilbao…

Aparte. Bilbao Exhibition Centre, recinto ferial de Bilbao, ubicado en Barakaldo, abierto en 2004 con 440 millones de euros de inversión. Seis pabellones independientes, entre ellos el Bizkaia Arena, con cabida para 20.000 espectadores. Acuerdo de la Diputación Foral de Bizkaia, Gobierno vasco, Ayuntamiento de Barakaldo, Cámara de Comercio, Ayuntamiento de Bilbao.

Isla de Zorrotzaurre. 838.781 metros cuadrados de zona industrial llamada a convertirse en el nuevo hall de entrada a Bilbao por la ría gracias a un proyecto integral que combina vivienda accesible, áreas de implantación empresarial y desarrollo económico, equipamientos sociales y culturales y amplias zonas de disfrute para los ciudadanos. La península de Zorrotzaurre se convertirá en una isla para evitar inundaciones.

Veinticinco años después de aquel periodo de inflexión que supuso 1992, Bilbao acaba de recibir el galardón de ‘Mejor ciudad europea de 2018’, que otorga la Academia de Urbanismo de Londres precisamente por el cambio experimentado en todo este tiempo, lo que le ha convertido en un referente mundial de transformación urbanística y arquitectónica.

En 2004, la Bienal de Arquitectura de Viena premió a Bilbao por su transformación a orillas de la ría. En 2010, recibió el título ‘Lee Kuan Yew World City Prize’, concedido por la ciudad estado de Singapur, en reconocimiento a su transformación urbana. Y en 2012, el Bilbao Arena de Miribilla ganó el premio al ‘edificio del año 2011’ en la categoría de instalación deportiva, otorgado por Archa Daily, la web de arquitectura más visitada del mundo.

Si en 1992 le hubiesen preguntado a un ciudadano de Bilbao si creía en los cuentos de hadas, la respuesta no ofrecería dudas. Si se la hiciesen hoy a lo mejor diría que lo bueno de los cuentos de hadas es que siempre tienen un final feliz y en Bilbao, por si acaso, siguen peleando por ello.

 

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 14 de enero de 2018

 

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.