El Comercio
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CUENTOS DE HADAS (Y II)
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José María Urbano | 22-01-2018 | 12:45

Los pasos dados en los últimos veinticinco años han situado a Avilés como la ciudad de Asturias con un mayor potencial de crecimiento tras ser capaz de crear el ‘Modelo Avilés’

Avilés no es Bilbao ni lo va a ser nunca, ni lo pretende, ni existen técnicamente parámetros que pudieran llevarnos a hacer comparaciones. Lo que sucede es que Bilbao fue hace veinticinco años el espejo en el que ciudades como Avilés quisieron mirarse, simplemente porque partían de unas situaciones y unas circunstancias muy parecidas. El pasado domingo se describió en esta sección el proceso para la constitución y el posterior desarrollo de Bilbao Ría 2000, la sociedad que ha sido capaz de liderar ese proceso que ha puesto a la capital vasca en el mundo (allí nadie se rasga las vestiduras porque se diga eso, simplemente porque todo el mundo entiende que asegurar lo que es una evidencia no invalida ni trata de borrar una historia que posiblemente empezó hace seis mil años).

 

Bilbao Ría 2000 ha liderado unas inversiones de 1.100 millones de euros, cuenta con un presupuesto anual de unos 100 millones y la crisis del 2008 también la afectó hasta el punto de tener que pedir un préstamo de 230 millones de euros, de los que hoy le quedan unos 57 por devolver. La clave de su funcionamiento reside en la cesión que instituciones y empresas públicas han hecho de los terrenos en desuso que poseían en zonas centrales de la ciudad, al tiempo que los ayuntamientos correspondientes modificaban los usos previstos para esos suelos. Bilbao Ría 2000 lo que ha hecho y lo que hace es invertir en la limpieza y urbanización completa de esos espacios urbanos, abordando proyectos de gran escala, y vende finalmente las parcelas resultantes a promotores privados. Las eventuales plusvalías que se generan con la venta de las parcelas se reinvierten en actuaciones urbanísticas y de infraestructuras. Todo eso se inició en 1992.
¿Qué hizo Avilés en esos 25 años? Tampoco aquí existen los cuentos de hadas, pero desde luego no en el tono despectivo utilizado por alguno cuando se ha hablado últimamente de la Isla de la Innovacion, y lo que no ofrece ninguna duda es que esta ciudad ha dado pasos adelante tan importantes, tan extraordinarios, que hoy se puede asegurar que Avilés es la ciudad de Asturias con un mayor potencial de crecimiento.braemar-para-blog
Vayamos, como siempre, a los datos. En 1991 comenzó a gestarse la sociedad Avilés 2000, un intento de todos los agentes políticos y sociales–claramente representativo de «toda» la ciudad, incluso de la comarca–, por aportar «salidas» a una crisis industrial que en aquel momento ya se había llevado por delante a cientos de empresas y destruido miles de puestos de trabajo. De aquel trabajo se sacaron conclusiones válidas que sirvieron para los planteamientos que se iban a hacer posteriormente.

Es cierto que Avilés no es capaz políticamente de obtener los apoyos para crear su particular sociedad instrumental como sucedió en Bilbao –las comparaciones ahí sí que son imposibles por tantos motivos–, pero sí de poner encima de la mesa un diseño de ciudad que también tiene, como en Bilbao, cuatro patas.

1. Accesibilidad y movilidad interior. Solución para la barrera ferroviaria, Ronda Norte y enlace con la margen derecha de la ría. 2. Mejora medioambiental de la ría. «Explosión» del casco histórico. Atención a los barrios. 3. Desarrollo futuro basado en los terrenos liberados por la empresa siderúrgica, y más tarde en los del entorno del Niemeyer. 4. Recursos Humanos e innovación tecnológica: centros de I+D, compañías de servicios avanzados y empresas con una importante base tecnológica. Mantenimiento de las multinacionales industriales.

En el año 2000, el arquitecto Eduardo Leira, el mentor del Plan General de Ordenación Urbana aprobado en 2006, presentó en un acto solemne llevado a cabo en la Casa de la Cultura un ‘Avance’ de aquel plan, en el que se recogían las claves de lo que posteriormente, en 2008, iba a motivar la constitución de la Isla de la Innovación. En aquel acto Leira mostró una serie de dibujos, planos y maquetas en los que, entre otros, se reflejaba «el edificio singular» que a modo de faro debería ir ubicado en los primeros terrenos más cercanos a la ría. Habló expresamente de la Ópera de Sidney como ejemplo de lo que se debería buscar. Hubo risas. En 2011, Eduardo Leira declaró: «Ahora me río yo». Y lo decía el mismo día que se inauguraba oficialmente el Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer, la «Ópera de Sidney» que él había soñado y explicado en el año 2000 justo en el mismo espacio. «A Avilés le ha tocado la lotería», sentenció.

Pues bien, a partir de ese final de los noventa, principios de 2000, esta ciudad ha asistido a los siguientes hitos:

Avance nulo en la resolución de la barrera ferroviaria y Ronda Norte, que ahora parecen haber impulsado Fomento, Principado y Ayuntamiento. Enlace de la ‘Y’ con el PEPA, en obras.

Limpieza de los lodos de Ensidesa. Apertura del paseo de la ría, primero hasta la rula vieja, más tarde hasta el hospitalillo y después hasta La Marzaniella. Construcción y apertura del Centro Niemeyer, con dos accesos, uno sobre las vías del tren, otro sobre la ría. Constitución de la Isla de la Innovación para la actuación en la zona más próxima al Centro Niemeyer, en parte paralizada por la crisis de 2008. Reconversiones y modernización de las cinco multinacionales de la comarca –una como AZSA asegura su futuro gracias a una decisión política de Avilés de resolver su problema para el almacenamiento de residuos–. Actuación en el casco histórico, peatonalización general, recuperación de palacios como el de Balsera, Camposagrado y Ferrera. Reurbanización de barrios como Llaranes, La Luz, Versalles, La Carriona…, en donde se cumple con la dotación de instalaciones básicas en sanidad, educación, cultura y deporte. Ampliación del puerto en la margen derecha. Puesta en marcha del puerto deportivo. Entrada en servicio del muelle de cruceros.

Creación del ITMA –otra decisión política–, potenciación al máximo del Centro de I+D de ArcelorMittal, desarrollo de la Manzana del Acero, anuncio de un nuevo centro de 3D por parte de ArcelorMittal. Creación del Parque Científico Tecnológico ‘Isla de la Innovación’. Atracción de empresas con una importante base tecnológica, como Asturfeito. «Descubrimiento» de nuevos sectores como el eólico y oil&gas, en donde el Grupo Daniel Alonso se convierte en uno de los líderes mundiales. Atracción de empresas de servicios avanzados, como CSC, con más de dos mil trabajadores en este momento tras su segunda ampliación.

La Isla de la Innovación está a punto de ponerse en marcha en cuanto se concreten los protocolos de Fomento, Principado y Ayuntamiento para el soterramiento y la Ronda Norte. Por delante, el desarrollo de un proyecto liderado por la Fundación Metrópoli, Arub, Tecnia y el despacho arquitectónico de Norman Foster.

En estos últimos veinticinco años han quedado proyectos sin realizar –que se lo digan a los promotores urbanísticos y sus convenios desde 2008–, pero hay una cosa que es indiscutible: el salto cualitativo en tantas cosas y las bases puestas durante este tiempo dejan a Avilés en inmejorables condiciones para seguir concretando y avanzando en la ciudad del siglo XXI, aunque para alguno esto sean cuentos de hadas. La profundización del ‘Modelo Avilés’, bendecido por referentes internacionales en el mundo de la empresa como Guillermo Ulacia, es sin duda el camino que nos llevará al éxito.

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 21 de enero de 2017

Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.