El Comercio
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Fecha: febrero 11, 2018
HACER CAJA
José María Urbano 11-02-2018 | 7:17 | 0

La SEPI se olvida de la rentabilidad social a la que también está obligada y deja en el aire la continuidad de los treinta trabajadores del economato de Llaranes

Este país asiste en los últimos tiempos a una carrera desenfrenada entre la realidad y la propaganda,  que aplicada al mundo económico y el laboral amenaza con sumir a toda la sociedad en un estado de desconcierto y de duda permanentes. Raro es el día en el que el Gobierno no nos bombardea con nuevos datos que nos hablan de la recuperación de la economía y de la bajada del paro, como los dos símbolos más destacados de su gestión. Pero luego la realidad se da de bruces de forma casi desesperada con esos datos cuando cada uno de nosotros es capaz de observarlos al lado de casa, sin necesidad de ir más lejos: más desigualdad, más pobreza, sueldos más bajos, abusos por todas partes  y una realidad laboral en la que habitualmente las empresas ganan y los trabajadores pierden.

La SEPI, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales creada en 1995 para gestionar las participaciones empresariales de titularidad pública, tiene entre sus exigencias fundacionales la de combinar la rentabilidad económica y la social. En Avilés es una sociedad sobradamente  conocida por ser la heredera y usufructuaria de los activos ‘ociosos’ de la antigua Ensidesa tras el cierre de la cabecera siderúrgica. El PEPA o el suelo de las baterías de cok cuando se cierren son dos buenos ejemplos de su generosa cartera de activos.economatoparablog

Uno ha sostenido en el tiempo, desde el Plan de competitividad de la siderurgia de 1992, que todo lo que controla la SEPI_en Avilés es ‘propiedad’ de la ciudad, porque a fin de cuentas fue lo que recibió casi como única compensación por una reconversión que en sus primeros párrafos ya daba cuenta de 9.707 excedentes iniciales, la mayoría pertenecientes a la planta de Avilés.

Por eso no deja de sorprender en estas últimas fechas el egoísmo de la SEPI –en vista de su silencio delator– en relación a la situación que se vive en estos momentos con el antiguo economato de Ensidesa en Llaranes, en donde una treintena de trabajadores ven amenazado su empleo simplemente porque la SEPI se ha puesto de perfil con el único objetivo de hacer caja, olvidándose  en este caso de su obligación de buscar la rentabilidad social, no sólo la económica.

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Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.