El Comercio
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Fecha: abril, 2018
CULTURA Y SILENCIOS (Y II)
José María Urbano 15-04-2018 | 7:21 | 0

No sólo no se han buscado nuevos patronos para la Fundación Niemeyer, sino que nadie se preocupa de buscar ‘aliados’ internos para el proyecto cultural más importante de Asturias

 

En el mes de mayo de 2011, todo estaba preparado para que LA VOZ DE AVILÉS se convirtiera en el primer patrono de la Fundación Niemeyer  ligado a los medios de comunicación. La negociación la había llevado yo personalmente con Natalio Grueso y en mi empresa se comenzó a trabajar en el encaje de aquella presencia en el patronato, de forma que posiblemente constara además EL COMERCIO y el Grupo Vocento. Nada nuevo. Vocento figura en el patronato del Guggengheim con ‘El Correo’ desde el primer momento, mientras que en el apartado de medios de comunicación benefactores de ese mismo patronato constan nada menos que veinte compañías en representación de las empresas de comunicación más importantes de este país.

En el caso del Centro Niemeyer, habría que imaginarse en aquel momento lo que podría suponer para la difusión informativa y hasta publicitaria de todas sus actividades por parte de trece periódicos regionales del Grupo Vocento, líderes en sus respectivas autonomías, más el ABC, más una agencia de noticias como Colpisa, más un suplemento semanal, el XL Semanal, líder en este país, distribuido por 23 cabeceras. Es decir, desde una institución local como LA VOZ DE AVILÉS, a la posibilidad de encontrar aliados en prácticamente todos los rincones de España. Y cabe imaginarse que a partir de ahí, como sucedió en el Guggenheim con la participación inicial de ‘El Correo’ y Vocento, detrás vendrían todos los demás grupos.

Por aquellas fechas, Gonzalo Urquijo, el único directivo español presente en el consejo de administración de ArcelorMittal, se disponía a llevar a una próxima reunión del consejo la propuesta de aprobación para la entrada de la multinacional siderúrgica en el patronato de la Fundación Nimeyer, algo que se había reclamado tres años antes sin demasiada fortuna. Todo parecía indicar, y así lo publicó este periódico, que en aquella ocasión se contaba ya con la luz verde del consejo.desayunosblog

Son solo dos ejemplos concretos de lo que estuvo a punto de cerrarse en el inicio del verano de 2011, aunque luego todo se viniera abajo por las razones sobradamente conocidas, al menos en esta ciudad, y que no merece la pena volver a repetir. Si acaso, sí conviene recordar que el entonces presidente de la Fundación Niemeyer, Manolo Díaz, compositor, cantante, productor, consultor de industrias audiovisuales en Estados Unidos e Iberoamérica, tenía avanzadas algunas gestiones para sumar patronos a la fundación de la talla del Banco de Santander o el grupo de empresas del empresario mexicano Carlos Slim.

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CULTURA Y SILENCIOS (I)
José María Urbano 08-04-2018 | 8:31 | 0

Nadie nos había advertido de que el número de visitantes al Niemeyer ya no es importante, ni tampoco su peso en la promoción de la ciudad, ni la búsqueda de patronos

Asistimos en los últimos tiempos, entre la indiferencia política y social, con excepciones, a una serie de planteamientos de responsables culturales en esta ciudad que deberían sorprendernos, cuando no rebelarnos, ante ciertos atrevimientos y licencias y desde luego ante una realidad que está muy lejos de la que se nos quiere pintar desde los estamentos oficiales. Como el atrevimiento sale gratis, uno tiene la sensación de que se ha instalado en esta ciudad un modelo de comunicación sobre el hecho cultural que en vista de la indiferencia general corre el riesgo de ser admitido como el correcto, cuando la realidad de los hechos nos indica que hay serias dudas sobre este asunto.
La escalada de ese modelo de comunicación la inició el viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez, cuando, recién llegado al cargo y al patronato del Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer, declaró solemnemente que a él lo de la internacionalización del centro le preocupaba poco o nada y que el concierto de Wilko Jhonson (ex Dr. Felgood) que él mismo se encargó de presentar en aquella misma comparecencia ante los medios, ya justificaba por sí solo un trimestre de programación en el centro avilesino.
La desautorización le llegó en menos de 24 horas, cuando el consejero de Cultura se vio obligado a salir ante la opinión pública para proclamar que el Principado no renunciaba, de ninguna de las maneras, a uno de los objetivos primordiales del Centro Niemeyer, como es el de su proyección internacional. Lo del concierto de Wilko Jhonson fue más prosaico y más sangrante en lo económico: se vendieron 400 entradas de un aforo de mil localidades. El viceconsejero se lució en su estreno.niemeyer-blog-bueno
Como equivocarse es un riesgo que nos amenaza a todos, y más a los que hacen algo –los indolentes y los desdeñosos ya se sabe que están ahí solo para criticar los fallos de los demás–, uno pensó que aquel debut tan poco afortunado había sido fruto de la inexperiencia en el cargo. De ahí la sorpresa cuando hace unos días, el mismo viceconsejero, a la hora de presentar los resultados del ejercicio de 2017 relativos al Centro Cultural Internacional Óscar Niemeyer, relativizó la importancia del número de visitantes porque a fin de cuentas, según él, «la naturaleza de un centro de este tipo es atender las necesidades del alma», con cita a Aristóteles incluida.

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EL MINISTRO DE FOMENTO BAJA A LA ARENA
José María Urbano 01-04-2018 | 5:15 | 0

Íñigo de la Serna demuestra en Avilés que los proyectos básicos de la ciudad empiezan a ser algo más que simples dibujos.

 

Hace poco más de un mes participé en un debate sobre el actual ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, en su relación con Asturias. No era un debate cualquiera, ni por la casi veintena de participantes –el rector de la Universidad de Oviedo y periodistas mayormente–, ni por el objetivo final de aquella reunión, que trataba precisamente de poner de relieve los méritos de determinadas personas respecto a nuestra región.

 
Me posicioné desde el primer momento en el bando de los defensores de los méritos del ministro de Fomento y hasta hice una defensa de sus compromisos con Asturias. Cierto que en aquel momento faltaba la prueba exigida por Santo Tomás, la de «hasta que no lo vea no lo creo», pero en mi opinión De la Serna no solo había estado unas cuantas veces en Asturias anunciando la viabilidad de proyectos que llevaban años metidos en la nevera, sino que, discretamente, había puesto previamente a sus técnicos a trabajar junto a los técnicos municipales, en el caso de Gijón y Avilés, para avanzar en ese objetivo de plantear soluciones a problemas enquistados.

 

Nada que ver con anuncios anteriores, que prometieron hasta la llegada del AVE a Avilés, y cuando llegó la hora de «pasar a limpio» las palabras de la ministra de turno, su departamento no fue capaz de pasar de la estación de La Rocica, ni de decirnos cómo llegaba a ella. Es decir, ni soterramiento, ni plan de vías, ni nueva centralidad, ni solución para la Ronda Norte, pendiente, como siempre, de que el Principado redactara el proyecto, algo que en esta ciudad llevamos esperando desde los tiempos de Buendía como consejero del Principado, arrugado, él y su equipo, ante las amenazas permanentes de Castrillón de judicializar cualquier solución a un proyecto de interés general, como es el de la conexión obligatoria a un puerto que pertenece a la nómina de los puertos generales del Estado.blogdelaserna

 
Íñigo de la Serna, que fue alcalde de Santander y que por lo tanto sabe distinguir bien entre lo que es bajar a la arena y ver los toros desde la barrera, vino a Asturias las veces que consideró oportunas. Lógicamente, eso en el Principado también fue objeto de críticas, porque en esta tierra nuestra ya se sabe: que si el ministro no viene «es una vergüenza», y si viene, «qué andará buscando, aquí hay gato encerrado».

En aquel debate perdimos deportivamente los que pusimos encima de la mesa los méritos del ministro. Hoy, un mes después, sólo hace falta referirse a los titulares de EL COMERCIO y de LA VOZ DE AVILÉS de la última semana. Y sobran más comentarios: «Gijón, Principado y Fomento cierran el acuerdo sobre el convenio del plan de vías con 813 millones». «Adif y el Ministerio asumirán en solitario 453 para la estación de cercanías y las obras del metrotrén. Los 360 millones restantes incluyen cubrir las vías hasta La Calzada, ampliar el parque de Moreda y unir Moreda con El Polígono». «Fomento inicia el plan de vías con la puesta en marcha del vaciado del túnel del metrotrén. La operación durará ocho meses y exige 800.000 euros. El objetivo es restablecer las condiciones del tubo cuanto antes»

«Fomento, Principado y Ayuntamiento de Avilés cierran los protocolos del soterramiento y la Ronda Norte». «El ministro cumple su promesa de sellar los acuerdos en el primer trimestre. Fomento ha iniciado ya los trámites para contratar los estudios del soterramiento y la Ronda Norte».

En el caso de Avilés no se puede hablar de cifras simplemente porque se está en el proceso de estudios, aunque el ministerio de Fomento ya ha dado un paso más al elaborar los pliegos correspondientes y remitirlos a la Abogacía del Estado y al Ministerio de Hacienda para su aprobación, por lo que se espera que pronto pueda publicarse en el Boletín Oficial del Estado la licitación de los dos estudios informativos.

En esta ciudad, cuando hablamos de estos proyectos en concreto, hay razones más que suficientes para que aflore el escepticismo. Son muchos años de promesas incumplidas, de proyectos presentados que luego, con la llegada de nuevos gobiernos, nuevos ministros, quedaron en nada. En este caso, quizá porque estamos ante la última oportunidad en muchos años, no queda otra que aferrarse al trabajo y a la seriedad demostrada por Íñigo de la Serna y su departamento para pensar que este país no es Venezuela y que lo que se firme hoy será respetado por un nuevo gobierno y un nuevo ministro.

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Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.