El Comercio
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Autor: jmurbanog_8265
EL MEJOR DE EUROPA
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José María Urbano | 25-02-2018 | 9:35| 0

El nuevo presidente de Fade refuerza el ‘Modelo Avilés’ al poner como ejemplo su proceso de reindustrialización y el valor de los terrenos liberados por las baterías de cok

 

El dos de mayo de 2010, LA VOZ DE AVILÉS presentó en sociedad el ‘Modelo Avilés’, nombre con el que hasta entonces solamente se conocía el Tratamiento Asertivo Comunitario (TAC) en salud mental, bajo la dirección del doctor Juan José Martínez Jambrina. La nueva acepción de modelo se tomaba para definir la evolución seguida por la ciudad, capaz de salir de una crisis industrial profunda en los 80-90 para reconvertirse y aprovechar al máximo los viejos y los nuevos recursos. Un amplio informe publicado ese día en las páginas 3, 4 y 5 desvelaba hasta qué punto Avilés había sabido aprovechar el dibujo planteado por el Plan General de Ordenación Urbana de Eduardo Leira para transformar físicamente la ciudad -con un casco histórico remozado y la recuperación de la ría para la ciudad como grandes iconos de esa transformación, además del éxito del Centro Niemeyer pese a no estar todavía inaugurado-, aprovechando a la vez las grandes fortalezas de disponer de cinco multinacionales en su entorno, un tejido industrial volcado con los nuevos sectores y una auténtica revolución en dos apartados clave: los servicios avanzados a las empresas y los centros tecnológicos que han logrado ir más allá todavía de lo que cabe esperar de la Manzana del Acero.

La sola propuesta del ‘Modelo Avilés’ fue recibida con alguna reticencia, dentro y fuera de la ciudad, como pasa casi siempre en esta región cada vez que se hace un planteamiento nuevo, y más si se hace desde Avilés. Pero la realidad es tozuda y solo cuatro años más tarde fue el presidente del Principado, Javier Fernández, el que ‘oficializó’ ese Modelo Avilés cuando el 18 de noviembre de 2014, con motivo de los actos del 25 aniversario de la creación de Asturfeito, declaró que Avilés se estaba convirtiendo en los últimos años «en un territorio de vanguardia empresarial y cultural de la que debemos estar orgullosos», con una apuesta clara por seguir ese rumbo en los próximos años, «para la consolidación del Avilés de la vanguardia y la innovación: esta ciudad cuenta con talento, capacidad, infraestructuras, empresas e iniciativas apropiadas para lograrlo».blog-feito

Un hecho que certificaba también aquella misma semana Guillermo Ulacia, presidente de Femetal y una de las personalidades más importantes de este país en el análisis de todo lo relacionado con la industria, las nuevas tecnologías y la innovación. «No hay que caer en la complacencia, pero a veces es bueno sacar pecho y contar lo que se está consiguiendo. Avilés es un buen ejemplo de cómo se está llevando a cabo la reindustrialización», aseguraba a LA VOZ.

Han pasado cuatro años desde esas dos últimas citas y el ‘Modelo Avilés’ no ha hecho más que crecer y enriquecerse, hasta el punto de que sólo el grave problema de las infraestructuras –soterramiento y Ronda Norte– están impidiendo el encaje de aquel puzzle del que hablaba Eduardo Leira en 2002.

Pues bien, otros cuatro años después, esta misma semana, el nuevo presidente de Fade, Belarmino Feito –el mismo que celebraba en 2014 los 25 años de su empresa– acaba de confirmar que Avilés ofrece en este momento «uno de los mejores entornos económicos de Europa», tras haber puesto en marcha su propio modelo de reindustrialización, el de empresas punteras en nuevos sectores que han requerido la conjunción de conceptos relativamente nuevos, como el de la innovación, la aplicación de nuevas tecnologías, centros de desarrollo o servicios avanzados a esas empresas, para ganar en competitividad, más las cinco multinacionales líderes mundiales que también hicieron en su día su propia reconversión y hoy ofrecen resultados espectaculares en casi todos los casos.

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BOMBAS DE RELOJERÍA
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José María Urbano | 18-02-2018 | 5:54| 0

Las muertes del exiliado cubano Mario Tagle y Babé y del sacerdote José Luis Argüelles nos evocan en Avilés tiempos en los que hubo que pelear por las libertades

 

Con tan sólo cuatro días de diferencia han fallecido dos personas que por diferentes motivos dejaron huella en Avilés. Se trata del sacerdote José Luis Argüelles, el primer párroco del barrio de La Luz, y Mario Alberto Tagle y Babé, un doctor en Derecho cubano que llegó a nuestra ciudad obligado por un exilio indirectamente impuesto por el régimen castrista.

 

 
Tagle y Babé (La Habana, Cuba, 1925) fue compañero de Fidel Castro en la Facultad de Derecho y ocupó alguno de los puestos más importantes del régimen castrista, en concreto en la Fiscalía General, siendo además colaborador directo del Che Guevara. Su paulatino distanciamiento de la Revolución vivió su punto álgido cuando Mario Tagle fue designado abogado defensor del coronel Orlando Castañeda, uno de los acusados en la conocida ‘Causa número 2 de 1989’, que se siguió en agosto de ese año contra el general José Abrantes, ministro del Interior, y demás miembros de la jefatura de ese ministerio, poco después de que cuatro oficiales de las Fuerzas Armadas, entre ellos el general Arnaldo Ochoa, fueran pasados por lar armas por decisión del tribunal militar que los acusó y juzgó por facilitar supuestamente el trasiego de seis toneladas de cocaína del cártel de Medellín.

 

 
Tagle y Babé defendió con el ardor con el que le conocimos aquí años más tarde al coronel Castañeda (hay un vídeo en youtube en donde puede verse su intervención) y tras mostrarse contrariado con la decisión de fusilar al general Arnaldo Ochoa, –«una de las cosas más injustas que yo he visto en mi vida», me llegó a señalar en alguna ocasión–, recibió un «aviso» de amigos suyos de que iban a ir a por él y que su vida corría peligro. Y Mario Tagle lo abandonó todo, su familia, sus amigos, su país, su trabajo, para iniciar una nueva vida que concluyó el pasado domingo en nuestra tierra.

 

 

 

 

 

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El jurista cubano llegó a la Redacción de LA VOZ DE AVILÉS en 1994, entró en mi despacho con la educación que le distinguía y me pidió la publicación de una carta en donde quería hablar del régimen castrista, carta que lógicamente fue publicada por el director. Sería el primero de una larga serie de escritos en los que Mario A. Tagle siempre defendía la legalidad y denunciaba cualquier cosa que no se ajustara a la ley. Pero en aquel primer encuentro ya se mostró dispuesto a relatar su peripecia personal y sus circunstancias como exiliado político. Se quedó con él, nos trajo un montón de fotografías –con Fidel, con el Che Guevara– y una jovencísima Carmen Santos le hizo un extraordinario reportaje a doble página que publicamos un domingo. Desde entonces, Carmen Santos se convirtió en uno de los grandes apoyos que tuvo Mario en Avilés, como recordábamos el pasado martes en el cementerio de Tuña en el funeral en el que ella también quiso estar presente para mostrarle así su cariño.

 

 

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Los perros y mi miedo
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José María Urbano | 14-02-2018 | 6:54| 0

Tengo miedo a los perros. Me da igual que sean grandes o pequeños. No los quiero a mi lado, huyo de ellos. Espero que no sea difícil de entender, aunque observando el tsunami reaccionario -y no sólo en este asunto- que tenemos encima ya espero cualquier cosa. Ahora, con más tiempo, uno ha empezado a descubrir sendas para caminar habitualmente, sendas peatonales, para bicis, para disfrutar, vamos. De momento soy un habitual, prácticamente diario, de la senda de La Magdalena (Avilés, “ven porque ni te la imaginas”). La empiezo en la urbanización que Sogepsa realizó en la zona de Buenavista (chapeau por todo, es difícil superarlo) y me encamino por la senda marcada y bien diseñada, y hasta espectacularmente cuidada por los servicios de mantenimiento (hoy mismo he visto a dos operarios, un chico y una chica jóvenes, de rodillas quitando el verdín de las maderas de los puentes peatonales para evitar los resbalones por la humedad de estos días lluviosos, lo que me dejó bastante impresionado) en dirección a la zona de Villa, que es donde termina, justo debajo del viaducto de la autovía.

El problema, mi problema, es que la senda está llena de perros. Perros con sus dueños, generalmente sueltos (los perros), aunque también reconozco que los hay  (los dueños) que llevan a sus mascotas atadas, con lo que vas siempre un poco con la preocupación encima. El miedo no te impide discernir el grado de peligrosidad de los canes, pero si he de ser sincero creo que cada vez abundan más los perros (para mí) gigantes, esos que si un día te dan un “abrazo” son capaces de llegar a tu cabeza y hacerte la raya al medio de un lametazo.

Bueno, pues lo voy a decir ya, se acabaron los prolegómenos: estoy harto de los perros y de algunos dueños. Estoy harto de que venga el perro y empiece a olerme las piernas (y agradecido de que se pare ahí). “No se preocupe, no hace nada, solo quiere jugar”. “Oiga: no es que no me preocupe, es que me pongo de los nervios. Yo no sé si quiere jugar o hacer encaje de bolillos con mis pantorrillas, no tengo el gusto de conocer a su perro, ni tengo el más mínimo interés en entablar una relación con él. Y encima hay otro problema serio: yo no quiero jugar”.

Esta misma mañana, al disponerme a iniciar la segunda parte de la senda de La Magdalena (separada por una carretera local que la cruza para el tráfico rodado) observé que a unos cincuenta metros por delante  iba un perro grande y suelto con su dueño, en plan parsimonioso. Dudé y al final opté por subir por la carretera general hasta Los Sauces, más o menos dos mil metros ida y vuelta, para compensar la distancia de la ruta peatonal (qué bien suena, peatonal!!!!). A la vuelta, al entrar de nuevo en la senda, para iniciar el regreso, observo a otro perro de “metro y medio”, con un dueño mucho más parsimonioso que el anterior, como si fuera observando a ver si había truchas en el caudaloso río de estos días. Así que opté por subir hasta la carretera, en el cruce del Mesón Don Sancho, y dirigirme hasta el pabellón de La Magdalena por la carretera general, una vía estrecha, con muchas curvas, casi de línea continua permanente para el tráfico rodado. He ido por la izquierda, pendiente de tirarme a la cuneta llena de ortigas cada vez que venía un coche de frente y he observado que más de un conductor me ha dirigido una mirada asesina por obligarle a cruzar la raya continua y meterse en la mitad de la calzada: “¡¡¿¿Éste qué pinta aquí, no se enteró todavía de que hay una senda peatonal al otro lado de la carretera”??!!

He subido a continuación hasta el mirador desde el que se divisa medio Avilés (“ven porque ni te la imaginas”) y de repente ha aparecido caminando una mujer de edad con ¡¡¡¡cinco perros atados!!!!

En ese momento sentí que mis ojos se humedecían por la emoción. Estuve a punto de dirigirme a la señora para ver si me dejaba hacerle una fotografía con sus cinco perros atados. Al final desistí porque me pareció un poco atrevido por mi parte, incluso poco después recapacité y pensé que había hecho bien porque seguramente la señora iba a pensar que me había escapado del frenopático.

Yo solo quisiera que alguien tuviera en cuenta mis derechos. Hasta donde yo sé, y al menos hasta ahora, creo que estaban (mis derechos) por encima de los de los perros. Pero bueno, no quiero incordiar mucho no vaya a ser que estas líneas provoquen un comunicado oficial por parte de algún grupo político municipal acusándome de vete a tú saber qué barbaridades. Prometo contarlo si eso sucede.

Sólo quiero, finalmente, hacer un ruego. Que alguien me diga, por favor, que esto no sólo me pasa a mí, que existen otras personas que están en la misma situación que la mía, que ya no saben dónde empiezan las sendas peatonales, los derechos de las personas y los de los perros. Que es que me veo quedándome en casa, en chandal y playeros, eso sí, haciendo “largos” por el pasillo.

 

Avilés, 14 de febrero de 2018

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HACER CAJA
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José María Urbano | 11-02-2018 | 7:17| 0

La SEPI se olvida de la rentabilidad social a la que también está obligada y deja en el aire la continuidad de los treinta trabajadores del economato de Llaranes

Este país asiste en los últimos tiempos a una carrera desenfrenada entre la realidad y la propaganda,  que aplicada al mundo económico y el laboral amenaza con sumir a toda la sociedad en un estado de desconcierto y de duda permanentes. Raro es el día en el que el Gobierno no nos bombardea con nuevos datos que nos hablan de la recuperación de la economía y de la bajada del paro, como los dos símbolos más destacados de su gestión. Pero luego la realidad se da de bruces de forma casi desesperada con esos datos cuando cada uno de nosotros es capaz de observarlos al lado de casa, sin necesidad de ir más lejos: más desigualdad, más pobreza, sueldos más bajos, abusos por todas partes  y una realidad laboral en la que habitualmente las empresas ganan y los trabajadores pierden.

La SEPI, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales creada en 1995 para gestionar las participaciones empresariales de titularidad pública, tiene entre sus exigencias fundacionales la de combinar la rentabilidad económica y la social. En Avilés es una sociedad sobradamente  conocida por ser la heredera y usufructuaria de los activos ‘ociosos’ de la antigua Ensidesa tras el cierre de la cabecera siderúrgica. El PEPA o el suelo de las baterías de cok cuando se cierren son dos buenos ejemplos de su generosa cartera de activos.economatoparablog

Uno ha sostenido en el tiempo, desde el Plan de competitividad de la siderurgia de 1992, que todo lo que controla la SEPI_en Avilés es ‘propiedad’ de la ciudad, porque a fin de cuentas fue lo que recibió casi como única compensación por una reconversión que en sus primeros párrafos ya daba cuenta de 9.707 excedentes iniciales, la mayoría pertenecientes a la planta de Avilés.

Por eso no deja de sorprender en estas últimas fechas el egoísmo de la SEPI –en vista de su silencio delator– en relación a la situación que se vive en estos momentos con el antiguo economato de Ensidesa en Llaranes, en donde una treintena de trabajadores ven amenazado su empleo simplemente porque la SEPI se ha puesto de perfil con el único objetivo de hacer caja, olvidándose  en este caso de su obligación de buscar la rentabilidad social, no sólo la económica.

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¡ATENCIÓN EMPRENDEDORES!
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José María Urbano | 04-02-2018 | 5:03| 0

Comienzan a explorarse las alianzas entre el conocimiento médico generado en el Hospital San Agustín y los centros de I+D de la ciudad

 

El 25 por ciento de la población podría ser potencialmente una asesina. De esta forma tan rompedora inició el pasado 17 de enero su intervención José Antonio Lorente Acosta, dentro del ciclo que organiza el Área Sanitaria III y la Asociación Cultural La Serrana. Lorente protagonizó una de las mejores conferencias que se ha tenido oportunidad de presenciar en Avilés en los últimos tiempos, demostrando así que su inacabable currículum es mucho más que una sucesión de títulos. Médico forense, catedrático de Medicina Legal Forense en la Universidad de Granada, participante activo en numerosos proyectos de rango internacional, como el de identificación de víctimas, forma parte también de los equipos que estudian los restos de Leonardo da Vinci o Cristóbal Colón. El catedrático inició su exposición con un cuadro que representaba la muerte de Abel causada por su hermano Caín. «En aquel momento solo había cuatro personas en el mundo, Adán, Eva, Caín y Abel, luego un 25 por ciento de aquella población era asesina». No fue su único golpe de efecto a lo largo de su intervención para referirse en este caso a las labores de forense. Lorente fue capaz de provocar un ‘oh’ general en la sala cuando mostró con una diapositiva el contenido de la arena que se había encontrado al lado de los huesos de Cristóbal Colón depositados en un pequeño arcón en la catedral de Sevilla tras su observación microscópica: una caracola de mar, otros restos marinos y hasta un llamativo alfiler de oro.3dparablog

Pues bien, al margen de esta sobresaliente experiencia de su trabajo cotidiano, José Antonio Lorente estuvo en Avilés, sobre todo, como director científico del Centro de  Genómica e Investigación Oncológica (GENYO), ubicado en el Parque Tecnológico de Granada. Se trata de un centro mixto participado por la Junta de Andalucía, la Universidad de Granada y la compañía farmacéutica Pfizer. En este momento hay en GENYO 121 investigadores (entre pre y post-doctorales) divididos en trece grupos de investigación. Además hay unos 40 estudiantes de grado y posgrado haciendo trabajos de investigación. El centro logró captar el año pasado unos 4,1 millones de euros para investigación e infraestructuras, y publicó 56 trabajos científicos de los que 42 estaban en Q1 (Q1=quartil 1, o sea, en revistas que están en el 25% de las más prestigiosas de su área).

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Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.