El Comercio
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Autor: jmurbanog_8265
Ventanas abiertas
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José María Urbano | 15-05-2016 | 12:35| 0

Cervantes, López Otín y el adiós del profesor Ruiz de la Peña, protagonistas de una semana en la que la cultura, la ciencia y la educación nos emocionaron

La cultura, la ciencia y la educación nos dicen a diario que existe otro mundo, otro extraordinario universo que nos permite evadirnos de la asfixia que provoca, cada día más, la política. La lejana y la de casa, inmersa en solucionar sus cuitas particulares, bien alejadas de los verdaderos problemas de los ciudadanos a los que deberían representar respetándoles un poco más. La misma asfixia de un sistema financiero que está provocando, en un mundo globalizado y por extraño que parezca, más desigualdades, más pobreza y una mayor exclusión, lacras que no nos son ajenas en nuestro propio entorno. En uno y otro caso, un panorama frustrante.

Carlos López Otín, tras recoger el premio de LA VOZ DE AVILÉS en diciembre del año pasado. Foto: Marieta

El Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS obtuvo el miércoles el premio ganado a pulso por la perspicacia y la sensibilidad de su coordinador, Armando Arias, que hace más de un año puso todo su empeño en conseguir una de las exposiciones más importantes de las que se han organizado en nuestro país con motivo del 400 aniversario de la muerte de Miguel de Cervantes. Una visión fotográfica de José Manuel Navia que nos permitió acercar a Avilés a dos instituciones señeras de la cultura española: el Instituto Cervantes y Acción Cultural Española. La intervención de Navia en la presentación de la muestra a los medios de comunicación el pasado miércoles –y horas más tarde en el acto inaugural– nos dio la oportunidad de trasladarnos con sus palabras a la sabiduría y a la inspiración del Renacimiento, el mismo que él ha recorrido siguiendo la huella del referente español de las letras para montar la obra que ahora podemos admirar en la sala de exposiciones de la Casa de la Cultura.

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El aviso de Zumárraga
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José María Urbano | 08-05-2016 | 12:52| 0

Lo peor que nos puede pasar es que no seamos conscientes de que la competencia empresarial y territorial va a ser incesante

De poco sirve que se analicen las fortalezas de Avilés y comarca, que son importantes y en algunos casos envidiables, si caemos en el error del ensimismamiento y si pensamos que la acción política y determinadas posiciones defendidas hasta el extremo por la sociedad civil no van a influir en el futuro de nuestro tejido industrial. O si no somos conscientes de que la competencia empresarial y territorial va a ser incesante. Lo del pez grande que se come al chico deberíamos aplicárnoslo, aunque sólo fuera como aviso permanente de los riesgos que conlleva una economía globalizada que ya hace tiempo que dejó de pensar en el romanticismo de las claves territoriales.

Hace 37 años estuve por primera vez en la población guipuzcoana de Zumárraga. En realidad fui a la casa de unos amigos a Urretxu, la población con la que comparte casco urbano y que sólo las vías del tren separan a modo de ‘frontera’. En aquel tiempo, las dos poblaciones del Alto Gohierri disfrutaban de una realidad industrial muy potente, la que les otorgaba el empleo y la riqueza de la factoría siderometalúrgica de Esteban Orbegozo, una empresa que en los años 50 había dado empleo a toda la población activa de Zumárraga y a decenas de trabajadores llegados de otras provincias españolas. ¿Les suena? Tras su integración en Marcial Ucín primero y en Aceralia y Arcelor más tarde, hoy forma parte de la multinacional ArcelorMittal. Y ésta ha dicho que tras perder 45 millones de euros en los últimos ejercicios, se dispone a echar el cierre. Zumárraga –10.342 habitantes, 332 familias– se queda sin uno de sus motores económicos y sociales. 342 personas están condenadas a quedarse sin trabajo o en el mejor de los casos, a iniciar una nueva vida aquí mismo, en Avilés, o en Gijón. Sólo unos pocos se quedarán en el País Vasco.

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Avilés se mueve pese a todo
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José María Urbano | 01-05-2016 | 1:02| 0

La sociedad civil no se resigna a la parálisis de una acción política municipal que da la espalda a los verdaderos intereses de los ciudadanos

El escenario del auditorio del Centro Niemeyer acogió el pasado jueves un acto del Club de Empresas sobre las fortalezas de Avilés y comarca para aspirar a la celebración y organización de todo tipo de congresos y eventos. Nada de lo que allí se expuso sorprendió al aproximadamente centenar de personas que habían sido invitadas, entre empresarios, autónomos, profesionales, políticos y sindicalistas. Fue más bien un acto de reafirmación para consumo interno. En todo caso, un encuentro agradable de los que siempre se sacan conclusiones y que también sirven para tomar el pulso de una sociedad civil que sigue empeñada en plantar cara a la adversidad a base de coraje y de no dejarse llevar por el desánimo.

No hubo el jueves otro comentario que no estuviese dirigido a criticar abiertamente a los políticos. A todos, a los de Madrid, que van a condenar a este país a un año en blanco –ya tendremos oportunidad de comprobarlo– y a los de casa, que exactamente en Avilés ya han cumplido ese año en blanco como demuestra el análisis que Yolanda de Luis firma hoy en la apertura de LA VOZ DE AVILÉS.

En primer lugar, cabe preguntarse dónde están metidos los políticos de este Ayuntamiento, buena parte de ellos –los de la nueva política principalmente–, que no aparecen por ninguno de los numerosos foros que a diario promueve la sociedad civil. ¿En qué sitios toman estos políticos el pulso de la ciudad?

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Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.