El Comercio
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Fidel Castro y los prejubilados de Ensidesa
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José María Urbano | 27-11-2016 | 18:42| 0

El mandatario cubano rompió en una sonora carcajada cuando Antonio Trevín le explicó en qué consistían las prejubilaciones de la siderurgia

Los periodistas que cubríamos en 1994 el viaje institucional del presidente del Principado Antonio Trevín a Cuba habíamos sido advertidos de que la entrevista con Fidel Castro, en caso de producirse, se nos sería comunicada con solo unos minutos de antelación. El aviso se cumplió con exactitud. Al atardecer, cada uno de nosotros recibió una llamada a su habitación del Hotel Nacional para indicarnos que en cinco minutos seríamos trasladados en un microbús al Palacio de la Revolución. Tantas fueron las prisas que algunos no tuvimos tiempo ni de coger una corbata. Cuestiones de seguridad que se llevan a rajatabla, nos habían advertido.

El microbús, en el que íbamos no más de media docena de personas, nos dejó exactamente delante de la puerta de entrada del Palacio de la Revolución, de forma que no hubiera ninguna posibilidad de que alguien se descontrolara y se perdiera por aquel edificio central de la Plaza de la Revolución que acoge la sede del Gobierno, el Consejo de Ministros y el comité central del PCC.

Cuando los periodistas accedimos al interior fuimos conducidos a través de unas escaleras inmensas, relucientes, al Salón de los Helechos, llamado así por la exuberancia de los helechos que figuran casi como único adorno junto a unos sofás de piel marrones, creo recordar, bastante trasnochados. Luego nos indicarían que este salón es en el que Castro recibía a todos los mandatarios internacionales que le visitaban.

En el centro del salón ya se encontraba el presidente del Principado, acompañado de algunos de los consejeros que habían viajado con él, entre otros el de Agricultura, Santiago Alonso, y el de Hacienda, Avelino Viejo. E inmediatamente después apareció Fidel Castro, junto a un reducido grupo de colaboradores. Se hizo un corro en el centro y lógicamente quien acaparó todo el interés fue el Comandante, vestido con su tradicional traje de campaña verde oliva. A primera vista impresionaba su altura, su potente voz y la naturalidad con la que empezó a departir con los invitados.

Inmediatamente, Castro empezó a preguntar a Trevín por cuestiones como la minería, la agricultura y la ganadería, por la que se mostró especialmente interesado, y finalmente el presidente del Principado le explicó que la región estaba viviendo un momento difícil como consecuencia de la reconversión siderúrgica aprobada dos años antes y que había supuesto para Ensidesa la eliminación de 9.707 puestos de trabajo. Fidel Castro preguntó entonces qué era lo que hacían esos trabajadores tras abandonar la empresa, y cuando Trevín le contestó que la mayoría habían sido prejubilados y que eso significaba que cesaban en su actividad laboral y seguían cobrando en su casa aproximadamente el ochenta por ciento de su sueldo, el dirigente cubano inclinó su cabeza hacia atrás, rompió en una sonora carcajada y llamó por su nombre a uno de sus colaboradores para decirle en voz alta: «Mira lo que me dicen, que en España a los trabajadores de la siderurgia les jubilan y les llevan el sueldo a casa». Fue la anécdota de aquel encuentro.

Minutos después, se accedió a una sala de reuniones en la que los dos equipos tomaron asiento frente a frente, mientras los periodistas fuimos invitados a salir para conducirnos de nuevo al microbús y dejarnos de vuelta en el Hotel Nacional.

Aquella noche, Trevín y sus colaboradores, junto a un grupo de empresarios que habían viajado también desde Asturias, fueron agasajados en el mismo Palacio de la Revolución con lo que nosotros llamamos un vino español, que se prolongó por espacio de ocho horas, concluyendo casi al amanecer. Personas que acudieron a aquella cena comentaron que Castro había hablado con algunos empresarios, entre otros Daniel Alonso, interesándose por sus negocios en Cuba, en un momento en el que el régimen castrista había iniciado una tímida apuesta por la iniciativa privada.

La anécdota de la noche fue comprobar cómo los mandatarios cubanos que asistían a este tipo de actos oficiales aprovechaban para comer cosas a las que habitualmente no accedían. «El hueso de las aceitunas aparecía en los platos como si los hubiesen lijado, no dejaban ni rastro de la aceituna», llegó a comentar uno de los asistentes asturianos.

Ocho horas después concluía una cita en el Palacio de la Revolución en donde había resonado con fuerza la carcajada de Castro a cuenta de los prejubilados de Ensidesa.

 

Publicado en La Voz de Avilés-El Comercio el día 27 de noviembre de 2016

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Aplausos para el “sal y cuéntalo”
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José María Urbano | 27-11-2016 | 17:48| 0

Se agradece un discurso como el del PP tras la visita al ITMA. La enorme responsabilidad de los políticos en un país enfermo de odio

La entonces consejera de Turismo del Gobierno vasco, Rosa Díez, fue la artífice de un slogan que tuvo bastante éxito a finales de los años noventa –no exento de alguna polémica a nivel nacional cuando se le recordaron los muertos de ETA– que tenía como objetivo «vender» los indudables encantos de su tierra. «País Vasco, ven y cuéntalo» fue una campaña llamativa y que dio resultado. Y además fue copiada, con más o menos variaciones, por otras autonomías y ciudades.

Esta semana, la presidenta del PP de Asturias, Mercedes Fernández, nos ha recordado el slogan de Rosa Díez cuando, tras visitar el ITMA, proclamó que todo lo que había escuchado como explicación del funcionamiento del centro tecnológico, más su alianza con el Centro de Desarrollo Tecnológico de ArcelorMittal y la idea de la Manzana de Acero, le había parecido «inmejorable». Y que lo que convenía era «salir y contarlo».

Mercedes Fernández, en su visita al ITMA el pasado martes. Foto: Marieta

Contar que Avilés posee una realidad incuestionable, la de haberse convertido en un referente incluso mundial, de la mano de ArcelorMittal, en todo lo relacionado con el acero y con el desarrollo de las nuevas técnicas que demandan cada vez más empresas pertenecientes a sectores emergentes y que también tienen ya una fuerte presencia internacional, como el Grupo Daniel Alonso, Asturfeito y otras.

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Dindurra, tres años después
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José María Urbano | 23-11-2016 | 19:04| 0

Hace tres años el histórico Café Dindurra de Gijón cerró sus puertas. Hoy, afortunadamente, la Villa de Jovellanos recuperó un referente de la ciudad. Aquella noticia provocó este comentario que firmé el 23 de noviembre de 2013. No ha perdido actualidad.

Es una pena lo del Dindurra. Y lo de todos los Dindurra de todos los rincones de Asturias, por limitar un poco el espacio. Pero no sé si somos conscientes de que todos lloramos cuando ya no hay remedio. Lloramos por la panadería de al lado que ha cerrado, por aquel bar de gente tan maja, por la zapatería tan moderna, por la sastrería de toda la vida, por la tienda de comestibles de aquel matrimonio tan entrañable, por la imprenta multiservicios, por el periódico que hablaba de nuestra tierra, por la juguetería centenaria.

Lloramos por todos ellos, pero no nos remuerde la conciencia cuando compramos el pan congelado, zapatos italianos, coches alemanes, pedimos moet chandon y no cava, vamos de snobs y probamos vinos chilenos o chardonnay californiano; como en Asturias no hay quesos, elegimos ese azul francés que se extiende tan bien; el libro de Belén Esteban bate récords en tres días, pero ponemos el grito en el cielo por pagar 1,20 euros del periódico, que siempre era “nuestro periódico” el día que cerró; los espárragos, peruanos, no los de Rioja; cierra un cine y montamos una ong, pero el dueño dice que allí solo iba el taquillero. Y ahora cierra el Dindurra, todos los Dindurra, y lloramos y nos flagelamos. A lo mejor teníamos que haber ido más veces, tomar algo más que un café de hora y media mientras leíamos, de gratis, todos los periódicos que se ofrecían, y a lo mejor teníamos que pensar más en los nuestros, en lo nuestro, y dejar de llorar cuando ya no hay remedio. A lo mejor…

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La decisión de dimitir
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José María Urbano | 20-11-2016 | 17:02| 0

La concejala de Festejos debe evaluar si las irregularidades detectadas en su departamento son suficientes para marcharse, aunque no se hable de delitos

¿Debe dimitir Ana Hevia como concejala de Festejos tras concretarse las irregularidades de las facturas falsas que dieron origen a la exclusiva de LA VOZ DE AVILÉS sobre lo sucedido en esa concejalía? Es sin duda la pregunta de la semana tras la petición hecha en ese sentido por todos los grupos de la oposición y tras conocer los argumentos de la propia interesada y del equipo de Gobierno.

Hay cosas que no se discuten sobre algunas peculiaridades de esta concejalía, que la hacen diferente al resto de áreas municipales. Tener que solventar sobre la marcha algunas cuestiones que surgen en la organización de algunas actividades, de las que en ocasiones depende que esos eventos salgan adelante o tengan que suspenderse, es algo que probablemente surja en más ocasiones de las que uno se pueda imaginar.

Imagen del paseo marítimo durante la celebración de Bitácora. Foto: Marieta

 

El Aula de Cultura de este periódico puede dar fe de ello cuando ha participado en la organización de Bitácora, por ejemplo. Una plancha para cocinar, un arcón de frío o un vigilante jurado para una exposición de pintura o de fotografía fueron peticiones realizadas sobre la marcha al gerente de Festejos, Rubén Arias, que éste solventó con rapidez y absoluta profesionalidad. Cuestiones que no estaban previstas, pero que fue necesario afrontar y que vienen a corroborar lo que se ha dicho esta semana sobre esas particularidades de Festejos.

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Adiós, Peio
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José María Urbano | 13-11-2016 | 19:16| 0

No acabo de creerme la noticia que me acaba de llegar: la muerte de Peio Gómez Damborenea, un periodista vasco ligado durante buena parte de su vida profesional a El país, con el que compartí toda una época de información económica ligada fundamentalmente a la reconversión siderúrgica del 92. Madrid, Bruselas, Luxemburgo, incluso Sudamérica, fueron destinos en los que coincidimos durante un buen número de años un grupo de periodistas, fundamentalmente asturianos y vascos, “más los de Madrid”, que acabamos por formar una piña, una cuadrilla que bajo la “tutela” de Óscar Fleites, fuimos capaces de elevarnos por encima del servicio a nuestras respectivas empresas y defender, a nuestra manera, los intereses de un país frente a las exigencias de una Unión Europea que “miraba con lupa” todo lo que se publicaba en Asturias y en el País Vasco sobre la siderurgia y el Plan de competitividad del 92 que debía ser aprobado y que luego provocó tantos terremotos sucesivos hasta desembocar en la creación de ArcelorMittal. La misma multinacional que ahora está echando el cierre en Zumárraga y que tiene en el punto de mira la Acería Compacta de Sestao, aquella concesión política -¿recuerdas Peio?- que hubo que hacer ante la evidencia de que Asturias se llevaba la parte del león de aquel plan.

Peio Gómez Damborenea

En ese ambiente de camaradería compartí con Peio una de las etapas más importantes de mi vida profesional. Y de las más divertidas. Y en ello colaboró siempre Peio, aquel tipo simpático, inteligente, con un discurso que siempre había que atender, y que seguramente aprovechaba aquellos viajes para “desintoxicar” de lo que debía afrontar de forma cotidiana en su lugar de residencia simplemente por ser periodista de El país: por ejemplo, ser expulsado de las ruedas de prensa de Herri Batasuna, siendo señalado por aquellos demócratas como Otegi , que nunca quiso concederle una entrevista para su periódico.

Peio Gómez Damborenea sufrió la crisis de su periódico y de la delegación vasca del periódico que él había ayudado a montar, y no le importó meterse en política, formando parte del Gobierno vasco de Patxi López, en donde llegó a ser viceconsejero ligado al área de Industria. “Un buen español”, dijo de él Anasagasti, en una de las críticas a su labor. Grandes argumentaciones.

Posteriormente Peio sería el impulsor de El diario norte, el medio digital coaligado con Eldiario.es dirigido por Ignacio Escolar.

Cuando en febrero de 2001 desvelé en las paginas de La Voz de Avilés-El Comercio la gran fusión siderúrgica de Aceralia, Arbed y Usinor para crear el líder mundial de la siderurgia, Arcelor, recuerdo que Peio aprovechaba las reuniones de periodistas económicos para tomarme el pelo: “Señores, estamos ante el periodista que dio la mayor exclusiva mundial de la siderurgia”. “Josemari, si esa exclusiva la doy yo en El país ya me habrían nombrado redactor jefe”.

Así era Peio Gómez Damborenea, un gran tipo que ya avisaba en su blog: “Lo que siempre he buscado en el trabajo es divertirme y que me dé para vivir”.

Pedro Gómez Damborenea, ninguna distancia hará que siempre guarde de ti un recuerdo imborrable.

 

 

 

 

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Los localismos, otra vez
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José María Urbano | 13-11-2016 | 18:55| 0

Foro Asturias del Ayuntamiento de Gijón considera ‘escandaloso’ el dinero que Avilés recibe del Principado para el gasto social

Bajo el título ‘Trump, riesgos y oportunidades’, Antonio Garrigues Walker, sin duda una de las mentes más brillantes de este país, exponía este viernes pasado en las páginas de ‘Abc’ un más que recomendable artículo de opinión para tratar de explicar lo que ha sucedido en Estados Unidos para que Donald Trump haya llegado a la Casa Blanca.

Garrigues –otra de las grandes personalidades que formaba parte del Patronato de la Fundación Niemeyer y que se fue horrorizado en cuanto irrumpieron en tropel los nuevos inquilinos de Foro Asturias– destaca como una de las cuestiones relevantes de este terremoto electoral norteamericano –aplicable al mundo en general, y sobre todo a Europa– «el comportamiento del estamento político, que ya ha agotado todas las paciencias ciudadanas», para señalarle más adelante como «el estamento más alejado de la realidad social».

Detalle de un encuentro de mayores en Avilés. Foto: Marieta

Si descendemos al comportamiento político más cercano, el local y el regional, las conclusiones y el espanto serían los mismos, con una serie de comportamientos, entre la vieja y la nueva política, que lo único que consiguen es ir añadiendo, día a día, más motivos para la desafección por la política y más hartazgo. Y no sólo por ese alejamiento de los verdaderos problemas de la gente, sino también por esa irritante incapacidad para llegar a acuerdos en cuestiones que son básicas para el bienestar de los ciudadanos.

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Y ahora el ITMA
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José María Urbano | 06-11-2016 | 12:05| 0

Nadie entiende la campaña de Izquierda Unida contra el mayor proyecto tecnológico de Asturias y de Europa

Sostengo desde hace cinco años que el atropello de Foro Asturias sobre el Centro Niemeyer, que en el fondo buscaba destrozar el legado de Vicente Álvarez Areces como presidente del Principado, se llevó a cabo porque ese equipamiento se encontraba en Avilés y estaba obteniendo un éxito insoportable para el establishment capitalino, en este caso apoyado desde la Villa de Jovellanos porque también le venía bien poner coto a quien se estaba subiendo a las barbas de todo el mundo como referente de éxito cultural y de atracción turística.

Centro del acero y de los materiales gestionado por el ITMA en Avilés. Foto: Patricia Bregón

De la misma forma que sostengo que el Gobierno regional socialista que sustituyó a Álvarez-Cascos no sólo siguió la misma estela, sino que la sobrepasó –con aquellas magníficas historias para no dormir como las que nos obsequió el abogado de la Fundación Niemeyer en alguno de los escritos que entregó en el Juzgado avilesino que ¡todavía! sigue instruyendo el caso–, simplemente porque el Centro Niemeyer estaba en Avilés. Y ya se sabe que para la FSA Avilés siempre estuvo muy lejos. La Laboral de Gijón, los ‘convenios’ urbanísticos de Oviedo o los fondos mineros de Mieres (mi pueblo, que conste) nunca merecieron, ni a unos ni a otros, tanta atención. A todos ellos les tocará explicarlo algún día. Soñar, de momento, sigue siendo gratis.

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Las primeras canas
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José María Urbano | 05-11-2016 | 19:19| 0

Esther Segovia, periodista avilesina de 54 años, falleció el viernes 4 de noviembre. En La Voz de Avilés trabajó hasta 1991 y dejó huella. Este fue mi modesto homenaje.

Ayer murió ‘dios dos’. En la Redacción de LA VOZ DE AVILÉS la habíamos bautizado así tras comprobar que ella, también, «estaba en todas partes». Echo cuentas y creo que mis primera canas como redactor jefe de este periódico me las sacó Esther Segovia. Ella estaba en la sección de local y escribía de todo. Lo que le pidieses y lo que ella aportaba. Así que cuando llegaba sobre las cinco de la tarde te indicaba lo que tenía: una página del pleno municipal, una entrevista con un ministro que había acudido a La Granda y con el que además había quedado a cenar, un reportaje sobre unas peticiones vecinales y hasta una crónica sobre la última obra de teatro del Palacio Valdés. Repasabas con ella los espacios, los enfoques, las fotos y… «hala, ponte a trabajar».

Y ahí se mostraba Esther Segovia en estado puro. Seguramente ese día había llegado a la Redacción con el traje de amazona desde El Forcón, había dejado el casco encima de su mesa, al lado de un bocadillo que mordisqueaba de vez en cuando, se apropiaba de un teléfono, se echaba unas risas, provocaba a algún compañero, se daba una vuelta al taller, volvía a hacer diez llamadas telefónicas. Las siete, las ocho de la tarde: «Esther, ¡¡¡no has escrito ni una línea!!! ‘Tranquilo, voy ahora’». Y luego, a lo mejor a las nueve, se sentaba en su silla con las piernas cruzadas en el asiento, y empezaba a aporrear aquella Olivetti a la que nunca le cambiaba la cinta. Y dos horas después, todo el trabajo hecho, titulado, sin una sola repetición. Ni una. «Listo, mañana más».

Así era una de las periodistas más extraordinarias que he conocido y con la que tuve la fortuna de trabajar, a pesar de las primeras canas. No la olvidaremos.

 

Publicado el día 5 de noviembre de 2016 en La Voz de Avilés-El Comercio

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Mirada chilena
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José María Urbano | 30-10-2016 | 13:32| 0

La última inversión anunciada en Avilés destaca alguna de las fortalezas de la ciudad / Mercedes Fernández exhibe un curioso concepto de la democracia interna en el PP

El anuncio de una nueva inversión en Avilés de la mano de empresarios astur chilenos, adelantada por LA VOZ DE AVILÉS este pasado miércoles, debe celebrarse como algo positivo, no tanto por el volumen de la inversión en sí, que tampoco es de las que llame la atención de forma sobresaliente en una tierra de multinacionales, sino por dos aspectos dignos de tener en cuenta.

En primer lugar, la identidad de los inversores, una familia asturiana asentada en Chile, en donde tiene negocios de hotelería, actividad inmobiliaria y vinos. Y en segundo lugar, las «razones» que han esgrimido para fijarse en Avilés y no en otro sitio para llevar a cabo sus inversiones.

Edificio del antiguo Del Río, primera inversión chilena en Avilés, en las calles La Cámara y Rui Pérez. Foto: Marieta.

Inversiones Trespalacios Sánchez ha anunciado la compra del edificio número 10 de la calle Rui Pérez –dos millones de euros de inversión final– para dedicarlo a espacios comerciales, profesionales y residenciales, sin descartar «nuevas noticias» de aquí a final de año. Es la segunda operación de este tipo tras la realizada en 2013 por otro empresario chileno, Lucio Torre, que se hizo con todo el edificio de Del Río, con fachadas a La Cámara y también a Rui Pérez.

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Dinero negro y mentiras
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José María Urbano | 25-10-2016 | 10:13| 0

Hacienda también llega a la pesca de Burela y acaba con las amenazas que algunos armadores lanzan desde Avilés

Imagen del puerto de Burela. Foto de Joaquín Pañeda.

Imagen del puerto de Burela. Foto de Joaquín Pañeda.

La Agencia Tributaria de este país ha dado un salto cualitativo tan importante en su forma de operar que un simple clic de ordenador es capaz de poner patas arriba un sector entero. Es lo que ha sucedido con la pesca en los últimos meses. Una factura detectada en un mercado de Barcelona sirvió para tirar del hilo y empezar a desmadejar una red de intereses que confluyen en el mismo objetivo: obtener dinero negro a base de establecer una serie de mecanismos que al final sirven para que se declare menos pescado del que se vende y en el que se involucra toda la cadena de comercialización, desde el barco al puesto final del mercado.

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Sobre el autor José María Urbano
José María Urbano. Periodista. Jefe de Redacción de La Voz de Avilés-El Comercio. El relato de los hechos y los fundamentos de la opinión sólo pueden tener su base en el poder de los datos. En un mundo en el que imperan los clics, los shares, las notas teledirigidas, las ruedas de prensa sin preguntas y las declaraciones huecas en busca de un titular, hay que reivindicar el periodismo hecho por profesionales. Política, economía, cultura, deportes... la vida en general, tienen cabida en este espacio que pretende ir más allá de la inmediatez, la ficción y el ruido que impera apoyado en las redes sociales. El periodismo es otra cosa.