El Comercio
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No van bien esas cabezas
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Amador Gómez | 17-06-2014 | 20:12| 0
Pepe se encara con el alemán Müller. / Afp

Pepe se encara con el alemán Müller. / Afp

No van bien esas cabezas contra futbolistas del equipo rival. Ni la de Diego Costa ni la de Pepe. Ninguno de los dos escarmienta. Tanta sangre caliente y tantas ganas de bronca no les deja pensar y reprimirse. Ya tienen experiencia suficiente para mantener la cabeza fría, pero no aprenden. Prefieren chocar su testa con la de los contrarios, aun a riesgo de dejar a sus selecciones con uno menos, exponerse a un castigo ejemplar y alimentar su merecida fama.
Diego Costa se salvó ante Holanda porque ni el árbitro ni el línea vieron su cabezazo a Martins Indi con el juego detenido, cuando España iba a lanzar un saque de esquina. A Pepe, sin embargo, le cazaron, y se ganó la roja directa, después de dar un manotazo en la cara a Müller, cuando el central portugués le propinó uno de los suyos al delantero alemán sentado en el suelo. Martins Indi exageró, como si le hubieran disparado, pero el hispano-brasileño le agredió. También Müller hizo teatro cuando el madridista le lanzó el brazo a la cara en carrera, pero cuando Pepe se fue poseído a recriminar al germano su poco ‘juego limpio’ por tirarse, el que quedó retratado fue él con su ‘juego sucio’. Y ahí Müller ya no forzó más al recibir el impacto de Pepe.
Los dos cabezazos llegaron cuando España y Portugal ya perdían, pero aunque estuviesen quemados por las derrotas momentáneas, que después de convirtieron en humillantes goleadas, su actitud es imperdonable. Ya ha pasado un lustro desde que Pepe pateó en la cabeza a Casquero durante un cruce de cables que acompañará al portugués durante toda su vida. Y casi dos años y medio de su pisotón en la mano a Messi durante uno de los incendiarios y agresivos clásicos entre Madrid y Barça. Menos mal que se había tranquilizado en los últimos tiempos, pero al igual que Diego Costa, el que es así en el terreno de juego, es así para siempre. En el caso del todavía delantero del Atlético de Madrid, hace un año y medio, en un partido de la Liga Europa contra el Viktoria Pilsen, fue expulsado en el último minuto por dar un cabezazo a Limbersky, después de que fuese anulado el que habría sido el gol del empate para el equipo rojiblanco. Tampoco sacó ningún beneficio de aquella lección. Unos días antes había lanzado un escupitajo a Sergio Ramos durante uno de los derbis en los que peleó contra todos los madridistas que no dejaron de buscarle las cosquillas.
A Diego Costa y a Pepe ya les conocen de sobra en el mundo entero. ¡Qué decir de los árbitros! Todavía les extrañará que les manden a la calle a las primeras de cambio cuando se les va la cabeza. El hispano-brasileño se marchará al Chelsea de Mourinho y la parroquia rojiblanca que tanto tiene que agradecer sus goles pero fue herida cuando insistió en jugar la final de la Champions estando roto, espera no echarle de menos. Más de uno está deseando que se pegue hasta con el técnico portugués. En el caso de Pepe, gran parte de la afición blanca quiere que también sea vendido ya y deje de ensuciar la imagen del Real Madrid. Las de ambos ya están bastante manchadas.

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