Mi trabajo en Mumbai


(El primer piso de este edificio es mi oficina. La foto está lo suficientemente bien hecha -y no es porque la haya sacado yo- para que no se vea lo que rodea al edificio y la gente siga teniendo la disparatada idea de que Mumbai es la Shanghai de la India.)

Querida Kitty,

Me acaban de recordar que después de medio año viviendo en India todavía no había dicho a qué me dedico aquí. No hay nada como la interacción con los lectores para darte cuenta de estas pequeñas cosas.
Y la verdad es que no sé si mucha gente sabe exactamente qué vine a hacer a la India. Te digo esto porque el otro día alguien desde España me preguntaba que para qué empresa trabajaba. Y a decir verdad trabajo para una gran empresa, sufragada por los honrados contribuyentes de la nación más antigua de Europa.
Desarrollo mi actividad en la Oficina Económica y Comercial de España (OFECOME) en Mumbai que, pese a tener oficina propia, depende del Consulado de España en dicha ciudad. Básicamente me dedico a ayudar a empresas españolas a hacer negocios en la India. Para ello hacemos varias cosas: buscamos socios comerciales aquí (importadores, distribuidores, agentes, representantes, …), les organizamos agendas comerciales con empresas del sector, solucionamos consultas concretas que pudieran tener respecto al país, hacemos estudios de mercado de sectores estratégicos para empresas españolas, asistimos a las ferias importantes de dichos sectores, etc.
Además, como yo estoy becado por el Instituto de Desarrollo Económico del Principado de Asturias (IDEPA), compagino mi actividad habitual en la oficina con tareas específicas encargadas desde el IDEPA, en las que me centro, lógicamente, en el ámbito asturiano.
Ciertamente el comercio España-India es bastante escaso, que llega prácticamente a ser nulo en el caso de Asturias. La India todavía es un país que al empresario español, habitualmente muy conservador en su política comercial exterior, todavía le resulta muy lejano en lo geográfico y más en lo psicológico. Una pena que no aprovechemos mejor las grandes oportunidades que brinda el país. Pero para eso estamos algunos aquí. Para identificarlas, darlas a conocer y convencer al empresario que un país de las dimensiones humanas, geográficas y económicas de la India merece, cuanto menos, que se le tenga en cuenta a la hora de expandir el mercado.
¿Y qué pinta un Ingeniero Químico de formación, como es mi caso, en todo esto? Pues bastante más de lo que yo pensaba. Me encargo del sector Químico en el país. Así si que cualquiera de ustedes, amables lectores, tiene una consulta relacionada con dicho sector en la India y se la traspasan a la OFECOME tengan la certeza de que yo andaré detrás de la respuesta. Y de momento no he parado. Siempre tengo algo que hacer relacionado con dicho sector (además de con otros).
Mi trabajo aquí me permite estar en contacto directo con empresarios tanto españoles como indios, ver sus carencias, puntos fuertes y actitudes frente a los mercados exteriores. Y para mi sorpresa y regocijo me encuentro con muchos ingenieros que son los que, además de su labor de ingeniería, se encargan del comercio exterior, como suele pasar en la mayoría de las PYMES españolas.
Y después de un año formándome en comercio exterior en la India, la idea es regresar a Asturias para desempeñar mi trabajo en una empresa asturiana, que es la auténtica finalidad de la beca. Pero eso será el año que viene, cuando este blog pierda todo su glamour (o se cierre directamente pues dejará de tener sentido), más de la mitad de sus lectores y yo vuelva a ser en un vecino más de mi querídisimo barrio de la Argañosa.
El plazo para solicitar esta beca en la que participo termina el 24 de agosto, así que no digáis lo buena que es la experiencia para mí dejándola escapar para vosotros. El que quiera tiene más información en www.idepa.es

“Gustad y ved qué bueno es el Señor”
“Test and see that the Lord is good” que dicen por aquí.

Taj Majal

Mis queridos amigos:
Como decíamos ayer… (Fray Luis de León me perdone)
El pasado fin de semana seguí recorriendo este país que, en un 98%, niega el bautismo a sus hijos. Y esta vez me dejé caer por Nueva Delhi y Agra.
La capital de la India es una ciudad que parece que no lo fuera. Es mas bien una sucesión de pueblos, de casas bajas, entramados de urbanizaciones y, como casi siempre en India, de una masa humana difícil de cuantificar, no sólo en número, sino en hábitos, costumbres, religión y cuantas cosas podáis imaginar.
Pero la finalidad real del viaje era acabar en Agra, lugar donde se encuentra el celebérrimo Taj Majal. Y la entrada de hoy tiene casi como única misión dejar plasmada una foto en dicho lugar.
No creo que haga falta explicar la historia del edificio, de sobra conocida o al alcance de cualquiera por internet.
Esta lágrima en la mejilla del tiempo que diría Tagore fue levantada por 20.000 obreros que supongo yo que se acordarían de la princesa tanto como su marido (o mejor dicho, de la madre de ésta) durante los 20 años que tardaron en levantar este
mausoleo de marmol blanco.
Pero los turistas que disfrutamos del trabajo de otros simplemente nos quedamos admirados del poder creador que tiene el amor (nada, por otra parte, que no sepamos los católicos). Pero incluso una persona como un servidor, lento y perezoso en dicho arte, puede pensar ante esta obra que la vida merece más la pena ser vivida cuando amas a alguien más que a ti mismo. Os lo contaré cuando eso acontezca o dejaré que me lo contéis los que ya lo hayáis sentido.
Simplemente hay sitios donde lo más prudente es guardar respetuoso silencio y que cada uno piense lo que crea. Más en este país, la mayor democracia del mundo (aunque no la mejor).

“Por eso abondanará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne. Pues lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”

Nunca se sabe… (14-06-2009)

Hoy quiero compartir con vosotros una de las buenas cosas que tiene vivir en Mumbai. Pero permitidme para ello una pequeña historia a modo de introducción para ponernos en situación.

Hace ahora 9 años, verano del año 2000, éste que os escribe iba por primera vez de monitor al campamento que organiza la parroquia de San Pablo de la Argañosa. Como a cada monitor, me tocaba preparar las actividades del día que tenía asignado, incluidas las oraciones de la mañana y la de la noche (orar es lo primero y lo último que hacemos cada día de campamento). A mis tiernos 17 años no tenía muy claro qué oraciones serían las más apropiadas para ese día. Así que pedí ayuda al que por entonces era cura en San Pablo y cabeza visible (por aquello de ser calvo) del campamento, mi buen amigo Segundo (y es que Segundo es de ese tipo de personas de las que uno presume de ser amigo). Me dejó un par de libros que llevaban por título “La oración de la rana”, de Anthony de Mello. Un completo desconocido para mí en aquel momento. La verdad que los libros en cuestión me gustaron. Preparé con ellos la oración de ese día y al devolvérselos al bueno de Segundo le di las gracias por habérmelos dejado. Y con la generosidad que le caracteriza, sin más, me los regaló. Y hasta hoy. Los releo con mucha frecuencia y si vosotros, amables lectores, tenéis oportunidad, no dejéis de hacerlo.

Pues el autor de los libros, el jesuita Anthony de Mello, era natural de Bombay (a su muerte Mumbai todavía se llamaba Bombay). Y estudió en el St. Stanislaus High School, a escasos 5 minutos andando de mi casa. Quién me iba a decir a mí hace 9 años que iba a acabar viviendo al lado del instituto donde estudió el autor de aquellos libros que utilicé para la oración en aquel primer campamento.

“Alzaré la copa de la salvación, invocando el nombre del Señor”

El Comercio Digital

EN CUALQUIER CASO TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS:
Queda prohibida la reproducción, distribución, puesta a disposición, comunicación pública y utilización, total o parcial, de los contenidos de esta web, en cualquier forma o modalidad, sin previa, expresa y escrita autorización, incluyendo, en particular, su mera reproducción y/o puesta a disposición como resúmenes, reseñas o revistas de prensa con fines comerciales o directa o indirectamente lucrativos, a la que se manifiesta oposición expresa.