img
Fecha: febrero, 2014
En el 75 aniversario de la muerte de Antonio Machado
Luis Arias Argüelles-Meres 26-02-2014 | 7:20 | 3

El 22 de febrero de 1939 fallecía en Colliure don Antonio Machado. Se fue de la vida, como había escrito, ligero de equipaje. Dejaba tras de sí una España derrotada en la que el poeta no podía tener sitio. De su último y agónico periplo da noticia con precisión Corpus Barga. Últimos versos mirando al mar. Últimos suspiros por y para España. Envejecido y derrotado, se murió don Antonio. Acaso el poeta por excelencia a la hora de buscar el legado moral de un tiempo y un país que se despedía de su segunda edad de oro acosado y perseguido por un afán destructivo que conmovió al mundo.

Aliño indumentario descuidado, versos contados con los dedos, sin la pulcritud juanramoniana, sin la musicalidad de Darío. Pero viendo claro pasado y presente. Pero haciendo de la tarde una cita poética ineludible. Todos los tópicos del 98, la Castilla miserable y terrible, la sangre de Caín. La España que bostezaba. El hombre del casino provinciano. El desgarro ante la muerte de Leonor.  El erotismo difícilmente contenible transmitido a Guiomar. La apócrifa verdad de Mairena, apócrifa y lúcida, socrática, sabia, irónica.

El tiempo que somos entre Bergson y Heidegger. La agonía unamuniana. La envidiable inspiración para retratos poéticos nunca superados. El compromiso cívico. El legado institucionista. La bienamada y soñada república. La espectral noche en la que asesinaron a Lorca, eternamente fantasmagórica, inolvidable pesadilla el oprobioso crimen.

El tiempo que somos, digo. Bergson, insisto, el tuno del que tanto aprendió del que le habló a su querido don Miguel. El tiempo, la historia, el amor, la leyenda, lo terrible, la miseria.

Tres cuartos de siglo después de su muerte, don Antonio Machado es, ante todo y sobre todo, un poeta necesario, por ética y por estética, por forma y contenido, la forma que, según Flaubert, era la hoguera que provocaba el fondo.

Un poeta necesario, en efecto, para pensar España, para repensar la historia, para añorar referentes lúcidos y honestos, para ver que lo bello y lo sublime no son necesariamente, con permiso de Kant, incompatibles con una expresión austera, sencilla.

Un poeta necesario para que la izquierda se mire en su propio espejo. Un poeta necesario para demostrar que la mejor poesía no está reñida con un compromiso ético insobornable. Un poeta necesario para estos tiempos de orfandad intelectual.

Soria, el río Duero, el viejo olmo, el Dios Ibero, Leonor, Guiomar, Abel Martín, Mairena. ¿Cómo explicarnos España sin ellos? ¿Cómo hacer calas en nuestra mejor literatura sin todos esos apeaderos de lujo?

Flechas de Cupido, Mañara, rosas con fragancia poética. Y, en medio de todo ello, sobriedad, ninguna estridencia, poesía sin torbellinos, sin mezcolanzas empalagosas, sin sobrantes. Poesía sin excesos barrocos, directa al corazón, regalo al entendimiento. Cita con la intrahistoria que en su día atisbó Unamuno. Machado es el siempre de nuestra poesía, el ayer no acabado, el presente no menos imperfecto. Y el futuro que está por escribir, pero que tendrá que contar con la obra machadiana, con la España que quiso y no pudo ser, la de la rabia y la de la idea. Con el manantial sereno, pero vivo y permanente, del que brota esa cumbre poética que es su obra.

Repito: un poeta siempre y todavía necesario. Y esos versos últimos que hablan de mar y de la infancia, en los que se sumergió camino de aquella muerte que cruzó la frontera.

Ver Post >
La Concha de Artedo después de la batalla
Luis Arias Argüelles-Meres 22-02-2014 | 2:07 | 2

 

Decidí aplazar  la visita que no podía rehuir a la Concha de Artedo. No dejé de pensar durante los últimos temporales en el estrépito que estarían haciendo las piedras inmediatamente después de que cada ola gigante se retirase. En todo momento me pregunté por la relación entre la profundidad de esta playa, a poco que uno se adentre en ella, y lo vulnerable que es a los vientos y tempestades. ¿Siempre es vulnerable lo más profundo?

Concha de Artedo, pedregosa, rebelde a toda mansedumbre. Concha de Artedo, profunda, no se sabe bien cuánto. Concha de Artedo que se niega a brindar comodidad de acceso al visitante. Concha de Artedo, escenario de mi primera novela, publicada en 1998. Concha de Artedo, bravía, tempestuosa, sonora.

Sus piedras, como trincheras que parecen tener vocación de defensa de ese aislamiento al que propende. Quizás tenga voluntad de ser contemplada desde lo alto. Tal vez se niegue a ser invadida por viandantes, o, al menos, se lo pone difícil.

La Concha de Artedo después de la batalla, tras esa locura que se apoderó del mar asturiano en los pasados temporales. ¡Cuánto arrasó, qué huella más larga ofrece! Seguro que las piedras que en gran medida la cercan sintieron que sobre ellas caía la fuerza de un río enloquecido, de un río en el que los rabiones se crecieron y multiplicaron.

Lo cierto es que uno de los diversos encantos del paisaje asturiano radica en que son muchos los rincones en los que lo ñoño no puede tener presencia, no puede quedarse. Y uno de esos enclaves imposibles para cualquier nadería es la playa de la Concha de Artedo.

Romanticismo, sí, con todo el brío, con toda su autenticidad, que nada tiene de cursi, ni de empalagoso, que es el propio de esas almas atormentadas a las que tanto les debe la literatura. Hablo de ese romanticismo que, literal y literariamente, inventó el paisaje. El mismo que algún momento tendría que hacer justicia a ciertos escenarios asturianos, entre los que esta playa sería uno de los enclaves más pintiparados.

Paisaje para el desgarro y los desgarrones, paisaje para lo profundo, paisaje para los embates de esa angustia que a veces nos atosiga con firme determinación de arrasar. Paisaje para esa belleza de lo tumultuoso, de lo turbulento, de lo agitado, de lo febril, de lo delirante. Paisaje para la música wagneriana. Paisaje para lo aguardentoso, que rasca, sí, pero que también limpia y libera. Paisaje para lo agónico en el sentido unamuniano, para la lucha interna, para el traqueteo que forman y conforman nuestras contradicciones más zozobrantes.

La Concha de Artedo después de la batalla ofrece al visitante un espectáculo digno de ser interiorizado, capaz de contribuir a recuperar energías adormecidas, pero nunca muertas. Paisaje para las heridas, no cicatrizadas, que dejó el temporal a su paso.

Ver Post >
Carta abierta Pilar Fernández Pardo
Luis Arias Argüelles-Meres 22-02-2014 | 2:04 | 2

 

Estimada Pilar:

Era de esperar que tus comentarios en una red social acerca de los vaivenes del PP gijonés tuviesen tanta repercusión. Porque, por mucho que se pretenda lo contrario por parte de ciertos dirigentes políticos, la gente tiene memoria. Da la casualidad de que fuiste tú la que en su momento le plantaste cara a Cascos, mientras que los que te defenestraron hace un año lisonjeaban al actual líder de FAC con una adulación un tanto sonrojante.

Y los avatares de la política te llevaron precisamente a ti a dar la Alcaldía gijonesa al partido de Cascos, pues la abstención del grupo popular mantendría al PSOE en el poder municipal en le villa de Jovellanos. Y, desde ese momento, no te concedieron tregua lo mandatarios populares asturianos.

Convencido estoy, Pilar, de que, en el momento en que tomaste la decisión de no seguir las consignas de tu partido, pensaste más en tus votantes que en las consecuencias de no acatar lo que te pedían los dirigentes llariegos del PP. Y que, desde ese mismo instante, las cejas ya habían sido arqueadas por las autoridades partidarias competentes para dejarte fuera de la política. Sólo faltaba ponerle fecha a una decisión que estaba cantada.

Y entonces llegó Cherines como principal dirigente del PP astur. No deja de ser paradójico –y hasta grotesco- que la persona que fue la manzana de la discordia en tu rifirrafe con Cascos terminara por ser la que decidió ponerte e imponerte una gestora para ningunearte.

Algún día se contarán las razones (y también las sinrazones) de esta derecha asturiana, tan goyesca, que impidieron un acuerdo entre Cascos y el PP que la aritmética parlamentaria les permitía sobradamente. Pero, volviendo a tu caso, no deja de ser llamativo que primero sufrieras las embestidas de Cascos y, andando el tiempo, te llegaran también de Cherines. El primero, por no haber apoyado a la segunda. La segunda por haber permitido que el partido del primero alcanzase la Alcaldía de Gijón. Todo un sainete, Pilar, en el que tú te negaste en los distintos actos de esa pieza a actuar con servilismo.

Tal y como están las cosas, aunque falte algo más de un año para las nuevas elecciones autonómicas y municipales, lo predecible y previsible es que el PP en Gijón sufra un batacazo mayúsculo, sobre todo, por el comportamiento que observó contigo, que parece que tiene que ver con ostentaciones de poder y enfrentamientos personales, y no con el sentir y el pensar de la ciudadanía gijonesa en general y de los votantes conservadores en particular.

En todo caso, no puedo dejar de felicitarte por tu dignidad y por tu coherencia, frente a unos dirigentes de tu partido que, tras el caso Marea, preferían, como mal menor, que en Gijón siguiese gobernando el PSOE. Y, sobre todo, por demostrar con hechos que pensaste antes en tus votantes que en los agravios de los que fuiste objeto cuando Cascos era el político a quienes le rendían pleitesía precisamente aquellas personas que, de un tiempo a esta parte, lo aborrecen, sin haberse molestado en ningún momento en haber dado explicaciones de sus bandazos, sin tener en cuenta aquello que Kant dejó escrito sobre lo que procede hacer con el uso público de la razón privada.

Ver Post >
Cajas de ahorro: mucho más que un saqueo
Luis Arias Argüelles-Meres 18-02-2014 | 12:17 | 7

Ante el incesante goteo informativo acerca de las nefastas gestiones en unas cuantas cajas de ahorro que las han dejado en la ruina, al tiempo que sus máximos responsables se fueron con indemnizaciones aprobadas por ellos mismos realmente escandalosas, hay tres preguntas que muchos no podemos dejar  de hacernos. 1ª) ¿Cómo es posible que se haya permitido que esas entidades financieras públicas que se concibieron para ayudar socialmente a las personas y colectivos más desfavorecidos y también para respaldar las iniciativas culturales más importantes del ámbito territorial correspondiente hayan sido destruidas por la desaprensión de unos cuantos depredadores sin que nada ni nadie lo haya impedido? 2ª) ¿Cómo se puede explicar que los partidos políticos y los sindicatos a los que pertenecían muchos de los responsables que aprobaron medidas ruinosas para esas entidades financieras no hayan dado explicaciones sobre el particular y en muchos casos no hayan tomado las medidas oportunas cuando se tuvo conocimiento de ello?. 3ª ¿Qué credibilidad puede tener el discurso de un partido político o de un sindicato que esgrimen una profunda sensibilidad por lo social cuando consintieron que determinadas personas, amparadas en sus siglas, diesen el visto bueno a ciertas operaciones financieras que constituyeron un atropello a los derechos que dicen defender, así como a las señas de identidad de las cajas de ahorro?  ¿No supone un cinismo hiperbólico militar en partidos que dicen estar contra los desahucios al tiempo que se cobran buenos sueldos con cargos en entidades financieras que vinieron aplicándolos? ¿A quién pretenden engañar?

Mucho más que un saqueo, digo. Convirtieron las cajas de ahorro en viveros de canonjías para políticos que, en la mayor parte de los casos, vinieron cobrando dietas más que generosas por sentar sus traseros en unas sillas que los enriquecían, al tiempo que en la inmensa mayoría de los casos los susodichos representantes políticos no tenían ni idea de economía. A nadie se le ocurrió proponer que los representantes de las instituciones fuesen funcionarios conocedores de la materia que defendieran los intereses del Ayuntamiento de turno. Las utilizaron para operaciones tan delirantes como ruinosas. Y aquí, salvo muy contadísimas excepciones, no pasó nada, sobre todo en lo tocante a la asunción de responsabilidades políticas.

Mucho más que un saqueo, porque las cajas de ahorro no volverán a ser aquello para lo que fueron creadas. ¿De verdad tiene sentido que las estén convirtiendo, más o menos, en bancos privados? ¿Y cómo es posible que desde la izquierda de siglas nadie se haya escandalizado por el hecho de que fue un Gobierno socialista, el de Zapatero concretamente, el que más apostó por ello? La mal llamada clase política, tras haber estado parasitando esas entidades financieras durante décadas, las desvirtuó para siempre.  Y aquí no pasa nada, ni siquiera un reconocimiento de los hechos, ni siquiera un replanteamiento conducente a que las cajas de ahorro recuperen sus señas de identidad.

Entre los muchos episodios vergonzantes de la política de los últimos años, lo que vino sucediendo en las Cajas de Ahorro es uno de los mayores ejemplos de parasitismo y corrupción, tan imperdonable como indignante. Sin duda, la historia tomará nota de esto. Lo que hace falta es que la ciudadanía lo haga también, sin demora.

Ver Post >
Desvalido río Narcea
Luis Arias Argüelles-Meres 18-02-2014 | 12:12 | 0

Hay paraísos idealizados por el inevitable empuje del paso del tiempo y también –lo que no resulta en modo alguno menos persuasivo- por los desgarros y desgarrones que toda trayectoria vital acumula. Pero también hay paraísos perdidos porque aquello que se recuerda responde a veces a la exactitud más rigurosa. Les hablaré de uno muy personal: del río Narcea que conocí en mi infancia, garcilasianamente limpio, dando el espectáculo de truchas y reos cebándose cada atardecer, repleto de anguilas en sus crecidas y turbiadas. La realidad de las últimas décadas dista mucho de ser así, y, al final, puede que inconscientemente, uno acaso de vaya resignando. Pero hay episodios que encienden todas nuestras alarmas y también nuestra indignación. Les hablaré de los dos más cercanos.

Un buen día de septiembre de 2013, soleado y limpio, el Narcea desde la ría de Miranda en adelante bajaba llamativamente terroso. Todo el mundo se preguntaba qué podía estar sucediendo, hasta que, pocas jornadas después, se tuvo noticia de que se harían las investigaciones pertinentes. Ignoro si las tales pesquisas se llevaron o no a término, pero no se tiene constancia de ello hasta el momento.

Mucho más cercano en el tiempo, concretamente la pasada semana, se hace público que Confederación hidrográfica multa a la multinacional que lleva a cabo explotaciones mineras auríferas en los concejos de Salas y Belmonte. La sanción obedece a vertidos a un arroyo que va a parar primero al Narcea.

Bien está que se aplique la legislación. Lo que uno se pregunta es si, más allá de las correspondientes sanciones, no se podía y se debía plantear a la empresa concernida en esto que bajo ningún concepto se va a permitir que se repitan situaciones como ésta, nocivas no sólo para los pocos peces que van sobreviviendo y reproduciéndose, sino también para todo lo que guarda relación con filtraciones y salubridad ambiental del río y sus vegas.

Contamos en Asturias con un Gobierno autonómico cuyas siglas lo declaran socialista. Nuestro Ejecutivo llariego está presidido por un ingeniero que atesora conocimientos universitarios sobre el particular. La Consejera del ramo que se responsabiliza de esto se declara muy ecologista en materia de planes costeros. Sin embargo, ni en esta etapa, ni tampoco cuando estuvo en el Gobierno de Areces, llevó a cabo proyectos de saneamiento para los pueblos ribereños de este río en el municipio salense.

¿Al final va a ser verdad que lo menos dignos de protección para nuestras insignes autoridades políticas somos los habitantes de estos pueblos? ¿Qué determinadas empresas –y no me refiero sólo a la multinacional minera- son más merecedoras de afanes y desvelos por parte de las autoridades políticas llariegas que los pocos ciudadanos que habitamos estos parajes?

¿Al final habrá que seguir repitiendo que el futuro también hay que cuidarlo, no mirando hacia otro lado cuando se trata de hacer concesiones presentes que puedan arruinarlo aún más?

Desvalido río Narcea, sin el saneamiento en no pocos pueblos ribereños, sin que las autoridades políticas demuestren voluntad de garantizar su futuro.

Una excursión por gran parte de su recorrido despertará la alarma. Y no sólo sufre vertidos peligrosos, sino que hay rincones en su entorno de vegas llamativamente fértiles, como la de la Rodriga que lleva más de un año convertida en basurero. Allí donde el anterior Alcalde salense  cifraba no pequeña parte del futuro del municipio con un polígono industrial que a día de hoy no existe. Un político que no se caracterizó precisamente por mostrar una especial sensibilidad en asuntos medioambientales.

Desvalido río Narcea, digo. A lo mejor, un buen día el ingeniero que preside nuestro Gobierno autonómico se interesa por el Narcea y se convierte en su principal valedor.

¿No quedamos en que todo es posible?

Ver Post >